Amado del Pino habla sobre “Cuatro Menos”

Declaraciones íntegras a IPS-Cuba sobre la obra teatral que acapara la atención del público habanero.

Jorge Luis Baños - IPS

Toma nota de algunas angustias, dudas, certezas tímidas, desconocimiento de los problemas del mundo...de algunos jóvenes

I

Creo que están todas o casi todas esas variantes temáticas o aspectos en la obra. Eso sí, resueltas a través de una argumento teatral y con énfasis en lo sentimental, lo humano.

Hay temas que se han abordado bastante últimamente como el de la homosexualidad. Por cierto, es natural que salgan varias obras sobre ese universo temático, después de tantos años de silencio. En el caso de “Cuatro..” está asumido el homosexual sobre todo desde el costado de la necesidad de la autocrítica. Este costado -como otras presencias de la obra- han ganado actualidad después de escrita, premiada y publicada.

Otros temas se han abordado poco o nada en la dramaturgia cubana. Ese cuestionamiento al Partido como lugar al que se entra las más de las veces por falta de defectos que por la suma de méritos no ha sido frecuente en nuestra escena. De todas formas, por supuesto que no es la absoluta novedad lo que garantiza el éxito sino el diálogo con las esencias humanas, sociales, afectivas del público.

Son muchas cosas y no quiero dispersarme. A día de hoy -y sin haber recibido esa fiesta de comunicación que es disfrutar de la obra dentro y como parte del público- creo que un asunto esencial está en aquella frase de Tamara -cito de memoria como lo haría un espectador cualquiera- “uno puede querer a un hombre o un país y estar en desacuerdo”.

II

No represento a las juventudes cubanas ni tengo opiniones de sociólogo o politólogo sobre el tema. Toma nota de algunas angustias, dudas, certezas tímidas, desconocimiento de los problemas del mundo…de algunos jóvenes. Al teatro no le corresponde pronunciarse ni dar respuestas científicas sino crear las dudas, poner el dedo sobre la llaga de algunas preguntas, propiciar el debate. Sería bueno que vieran la obra personas del pensamiento social y de la política y ojalá les sirva como detonante o pretexto para reflexiones más literales y prácticas.

De los retos y miedos de la juventud puedo hablar por mis hijos, por algunos conocidos y por ese olfato que los creadores solemos desarrollar. En mi caso se suma que me siento tan periodista como dramaturgo y me mantengo al tanto de todo lo que tiene que ver con nuestra sociedad.

Creo que la propaganda oficial ha desdibujado algunas verdades de tanto repetirlas. Cuando le dices a un joven que en el extranjero -hasta en el llamado primer mundo- estudiar una carrera sin trabajar para ganarse la vida es cosa de clase media alta para arriba te miran con incredulidad o extrañeza por lo menos.

Y vinculado a eso -si el gobierno dice tanto que todo fuera está malo debe ser que está muy bueno- está la existencia de unos sueños generalizados de emigración que no tienen que ver mucho con el mercado de trabajo o las expectativas de realización que le esperan fuera de Cuba.

III

En otras mías es más clara esa mezcla de realismo y poesía. Por ejemplo hay todo un ciclo que la crítica catalogó como Poesía de la Crudeza. Ahí estaba la belleza, el hallazgo poético del refrán, el bolero, el dicharacho. En otra obra -“Reino Dividido”- lo poético resultó casi inevitable pues se centra en la vida del gran poeta español Miguel Hernández y de nuestro narrador y periodista Pablo de la Torriente. “Cuatro..” la veo como más teatro de ideas, sin las ambiciosas búsquedas literarias de “El zapato sucio” ni las complicaciones estructurales de “Triángulo” -esta última la llevó a las tablas también Vi-Tal teatro- “Cuatro Menos” es más sobria y depurada, con protagonismo de las ideas y las emociones.

IV

Se vincula mucho con lo anterior. “El zapato sucio”, “Penumbra en el noveno cuarto”, eran muy sociales pero menos generales. Me explico: eran asuntos que me importaban mucho a mí y sobre todo a las personas de mi generación o que sin serlo proceden de la misma educación sentimental. “Cuatro..” es un abanico de generaciones lo que plantea sobre la escena. Y creo que es la que más habla no sólo del presente y del pasado sino -tal vez sobre todo- del futuro de Cuba.

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