Chávez-Castro: Coordenadas de una amistad

Con el primer encuentro nació una amistad entre Hugo Chávez y Fidel Castro.

Archivo IPS Cuba

El 30 octubre de 2000, en Caracas, se produjo un acontecimiento político de gran trascendencia que traspasó el ámbito bilateral, al firmar Castro y Chávez el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela

El martes 14 de diciembre de 1994, Hugo Rafael Chávez Frías llegó por primera vez a Cuba, y al pie de la escalerilla del avión lo esperaba el entonces presidente Fidel Castro.

Con el primer encuentro nació una amistad que las circunstancias políticas se encargarían de enrumbar como una suerte de relevo histórico en el liderazgo de las fuerzas de izquierda en América Latina.

Ocho meses después de ser excarcelado, arribaba a La Habana el joven teniente coronel de paracaidistas que había protagonizado el 4 de febrero de 1992 un fallido golpe de Estado contra el gobernante Carlos Andrés Pérez.

Cuando arribó a la mayor de las Antillas, Hugo Chávez era el máximo dirigente del Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MBR-200). Esa organización tuvo su origen en los cuarteles con el objetivo de subvertir los graves problemas de desigualdad social en la rica nación petrolera. Por aquel entonces cerca del 60 por ciento de la población venezolana clasificaba en los estándares de pobreza, según la CEPAL.

Chávez viajó en esa oportunidad invitado por el historiador Eusebio Leal Spengler. Sin embargo, el gobernante cubano tomó las riendas del programa, dándole así connotación de visita de jefe de Estado.

En su concepción inicial, el periplo sería discreto, de exploración. Sin embargo, por esos días, el entonces mandatario venezolano, Rafael Caldera, había recibido de manera pública a Jorge Más Canosa, presidente de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FCNA), de reconocida beligerancia contra el líder histórico de la Revolución Cubana.

En esa primera estancia, el emergente líder político venezolano dijo en el Aula Magna de la Universidad de La Habana: “Estamos en una era de despertares, de resurrecciones, de pueblos, de fuerzas y de esperanzas”.

En carta a Nicolás Maduro, vicepresidente ejecutivo de Venezuela, con fecha 12 de diciembre de 2012, Castro dijo sobre aquel primer encuentro:

“Conocí a Hugo Chávez hace exactamente 18 años. Alguien lo invitó a Cuba y él aceptó la invitación. Me contó que tenía la idea de solicitar una entrevista conmigo. Lejos estaba de imaginarme que aquellos militares tildados de golpistas por las agencias cablegráficas, que con tanta discreción durante años sembraron sus ideas, era un grupo selecto de revolucionarios bolivarianos. Esperé a Chávez en el aeropuerto, lo conduje al lugar de su hospedaje y conversé con él durante horas, intercambiando ideas”.

De aquel primer abrazo en que se fundieron Castro y Chávez apenas pisó tierra cubana, el militar venezolano dijo: “Yo no merezco este honor, aspiro a merecerlo algún día en los meses y en los años por venir”.

Esa aspiración pasó de deseo a realidad cuatro años después, cuando el 6 de diciembre de 1998, ganó las elecciones a la presidencia de Venezuela con el 56,24 por ciento de los sufragios. Este hecho fue considerado por analistas, nacionales y extranjeros, como uno de los logros más trascendentales en la historia política contemporánea del país con inevitable repercusión en la región latinoamericana.

La segunda ocasión en que el político venezolano estuvo en Cuba fue entre 16 y 17 de enero de 1999, esta vez en su condición de Presidente electo. Lo hizo para reunirse con los jefes de Estado Fidel Castro, y Andrés Pastrana, con el objeto de recibir información del mandatario colombiano acerca del proceso de paz en ese país.

Por su parte, Fidel Castro asistió en Caracas a la toma de posesión del flamante mandatario sudamericano, efectuada el 4 de febrero de 1999. Era la tercera ocasión en que el líder cubano llegaba a la tierra de Simón Bolívar.

La primera de estas estancias acaeció apenas triunfó la Revolución Cubana. El 23 de enero de 1959 llegaba el joven comandante guerrillero a la capital venezolana para agradecer la ayuda brindada por el vecino pueblo a la lucha en la Sierra Maestra, justamente cuando se festejaba el primer aniversario del derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez.

La segunda ocurrió 30 años después, el 5 de febrero de 1989, cuando Castro asistió a la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato. Fue Pérez quien restableció relaciones diplomáticas con Cuba el 29 de diciembre de 1974, rotas por Rómulo Betancourt en 1960. Así quedaron atrás tiempos convulsos, de participación cubana en la guerrilla venezolana.

La tercera de las estadías de Castro antes del triunfo de Chávez se verificó en ocasión de la VII Cumbre Iberoamericana, desarrollada en Isla Margarita, estado Nueva Esparta, entre el 8 y 9 de noviembre de 1997.

Beisbol y política

Chávez retornó a La Habana los días 15 y 16 de noviembre de 1999 para asistir a la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

La estancia se prolongó por dos días más en calidad de visita oficial. En esa ocasión, el gobernante venezolano fue condecorado con la Orden José Martí; también sostuvo conversaciones con Castro y ambos inauguraron la Plaza Venezuela, con una estatua ecuestre de Simón Bolívar, en un céntrico punto de la capital cubana.

La presencia del gobernante sudamericano y su delegación concluyó con un encuentro de béisbol en el estadio Latinoamericano, con ambos mandatarios participando del juego de manera distendida y jocosa. Entre batazos y carreras de bases, fue ésta, tal vez, una manifestación pública de que la relación Chávez-Fidel no era protocolar, sino más bien marcada por una profunda empatía.

A finales de diciembre de 1999, por iniciativa del mandatario cubano, un amplio contingente médico de la isla brindó socorro a las miles de víctimas de los deslaves ocurridos en el litoral central venezolano. Aquella ayuda se ha tomado como punto de partida para referenciar la colaboración en el campo de la salud, la más amplia, completa y extendida que ha brindado la nación caribeña en el exterior.

Del 12 al 14 de abril de 2000, Chávez retornó a La Habana para participar en la Primera Cumbre Sur del Grupo de los 77, mecanismo de concertación que agrupa a 133 países. Acción inscripta dentro de la nueva diplomacia que iniciaba Venezuela apartándose de la esfera de influencia de su tradicional aliado estadounidense.

Convenio Cuba-Venezuela

El 30 octubre de 2000, en Caracas, se produjo un acontecimiento político de gran trascendencia que traspasó el ámbito bilateral, al firmar Castro y Chávez el Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela.

Es quizás esa acción la que pone definitivamente en alerta a Washington del rumbo definitorio que tomaría lo que ya el gobernante venezolano calificaba como “Revolución bolivariana”.

Analistas significaron que se trataba de un nuevo tipo de relaciones políticas en la región a partir de la voluntad de ambos gobiernos de establecer, sostener, desarrollar y ampliar una cooperación de mutuo beneficio, de forma desinteresada, humanista y de intercambio recíproco a favor de sus pueblos, aprovechando las potencialidades y ventajas comparativas de uno y otro país.

Otros, sin embargo, señalaron que el gobierno chavista se había convertido en el sustituto de la ayuda soviética que fue columna vertebral de la isla caribeña hasta la desaparición de la URSS a inicios de la década de los años noventa del siglo pasado.

El punto clave de ese acuerdo fue el acceso de Cuba a los beneficios que proporciona el Convenio Energético de Cooperación de Caracas para el suministro de Petróleo e Hidrocarburos –que disfrutan otros países de la región del Caribe– en condiciones preferenciales, otorgadas por Venezuela de cara a las irregularidades y a la volatilidad de los precios del mercado petrolero internacional.

Así, la nación sudamericana se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales de la economía de Cuba. La isla recibe en la actualidad unos 100.000 barriles diarios de crudo venezolano, de unos 53.000 al inicio.

Ese estratégico suministro de hidrocarburo venezolano es retribuido con el trabajo en el país sudamericano de unos 50.000 técnicos en educación, salud, deporte y de otras especialidades.

De esa manera, Venezuela se convirtió en el primer socio comercial de la isla y el intercambio ha crecido de manera sostenida hasta sobrepasar los 3. 000 millones de dólares.

Asimismo, entre ambos países existen más de un centenar de proyectos de colaboración conjunto en las más diversas ramas de la economía con un monto superior a los 1.300 millones de dólares, según datos de 2011.

Del 11 al 13 de marzo de 2001, Chávez realizó una visita de trabajo en la cual a La Habana y entre otros aspectos de su agenda, revisó con la parte cubana la marcha del acuerdo bilateral. También, como ya se venía haciendo costumbre, la posibilidad de sostener largas jornadas de conversación con Castro.

Por su parte, Fidel Castro realizó una nueva visita a Venezuela del 11 al 13 de agosto 2001. En esa oportunidad viajó al oriental estado Bolívar donde su homólogo y amigo le festejó sus 75 años.

Un consejo: ni te inmoles ni renuncies

El 2002 fue un año de extrema confrontación política para la Revolución Bolivariana. Durante le golpe de Estado del 11 de abril, Castro mantuvo comunicación con su par venezolano. El propio Chávez así lo ha reconocido, incluyendo sus consejos de no inmolarse ni renunciar a su cargo.

Durante aquellas aciagas horas, el líder cubano desde La Habana encabezó una cruzada diplomática y de prensa para denunciar los hechos que concluyeron con el restablecimiento del orden constitucional y la vuelta del Presidente venezolano al gobierno.

En septiembre de 2002, el gobernante venezolano realizó una escala de tránsito en Cuba de regreso de Sudáfrica donde había asistido a la Cumbre sobre Cambio climático en Durban. Estas tipo de breves estadías se convirtieron en lo adelante en una práctica en las relaciones personales de ambos estadistas.

El 29 de junio de 2003, Chávez realizó otra estancia de trabajo a Cuba y junto a su par cubano, pasó revista al cumplimiento del Convenio Integral de Colaboración suscrito entre ambos países.

En esa oportunidad, Chávez recorrió el Centro Internacional de Salud “La Pradera”, donde compartió con pacientes venezolanos que recibían en ese momento asistencia médica en La Habana. Igualmente, estuvo en la Escuela de Formación Emergente de Trabajadores Sociales, donde cursaban estudios jóvenes de esa nación miembros del Frente de Luchadores Sociales Francisco de Miranda.

Los días 1 y 2 de septiembre de ese mismo año, el gobernante sudamericano participó en el segmento de alto nivel de la VI Conferencia de las Partes (COP-6) de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, en el Palacio de las Convenciones.

El 2003 marcó el surgimiento de las misiones sociales donde médicos y maestros cubanos tienen desde entonces un papel protagónico. Fue una idea de Chávez que contó con el respaldo decisivo de Fidel Castro desde el primer momento. Se inscribe también la Operación Milagro, mediante la cual se ha devuelto la vista a miles de venezolanos pobres.

Este tipo de acción humanitaria marcó un hito en la estrategia que posibilitó al mandatario sudamericano vencer el referendo revocatorio de 2004 y ganar la reelección en el 2006.

En estos momentos son más de veinte los programas de ese tipo. Para su desarrollo, el gobierno bolivariano utiliza los ingresos provenientes de la renta petrolera. Ese tipo de inversión social en los últimos doce años ha ascendido a 772. 000 millones de dólares y ha beneficiado a más de la mitad de la población venezolana.

En un gesto a todas luces solidario, el 14 de enero de 2004, Chávez hizo una escala en La Habana, tras su participación en la Cumbre Extraordinaria de las Américas de Monterrey, México, escenario del desplante del presidente mexicano, Vicente Fox, a su par cubano Fidel Castro.

El 6 de noviembre de ese año, Hugo Chávez viajó a la capital cubana procedente de República Dominicana, para interesarse por la lesión en la rodilla de su amigo tras su accidental caída en el acto de graduación de los instructores de Arte, en Santa Clara.

Sueños posibles

El año 2004 cerró con la creación de la entonces llamada Alternativa bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA), fundada en La Habana, el 14 de diciembre, bajo la iniciativa de ambos gobernantes como contrapartida al proyecto estadounidense del Tratado de libre comercio de las Américas, ALCA, por sus siglas en inglés.

El nuevo mecanismo de integración y cooperación regional al que progresivamente se fueron sumando gobiernos izquierdistas y progresistas de América Latina y el Caribe, es tal vez uno de los aportes políticos más sobresalientes de ambos políticos.

El ALBA no sólo devino estrategia para derrotar la política de libre comercio neoliberal de Estados Unidos hacia Latinoamérica, sino también consolidó el liderazgo continental del mandatario venezolano.

En la dirección continental también se inscribiría el esfuerzo de los líderes cubano y venezolano de crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), cumpliendo así el sueño de Bolívar durante el Congreso Anfictiónico de Panamá.

La materialización definitiva de esa organización fue durante la I Cumbre, celebrada los días 2 y 3 de diciembre de 2011, en Caracas, y a la que asistió el presidente Raúl Castro.

La CELAC es un mecanismo político regional cuyo principal animador fue Chávez y en el que no participa Estados Unidos, vieja aspiración de Fidel Castro, crítico acérrimo de la nación norteña y de Organización de Estados Americanos (OEA).

El 2005 fue de amplio intercambio entre ambos gobernantes. El 28 de abril participaron en La Habana, en el IV Encuentro hemisférico de lucha contra el ALCA. En esa oportunidad quedaron instaladas las sedes de la empresa Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y del Banco Industrial de Venezuela como muestra de la solidez de las relaciones comerciales bilaterales.

Dos meses después se reencontraron en Puerto la Cruz, Venezuela, en el Primer Encuentro de jefes de estado y de gobierno del Caribe para poner en marcha el proceso de integración energética Petrocaribe.

En agosto de ese propio año asistieron, junto a otros mandatarios de la región, al acto de graduación de los primeros 1 610 egresados de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM), en La Habana. También inauguran la Villa Simón Bolívar, un poblado de 150 viviendas para damnificados de varios huracanes, construidas por una brigada de militares venezolanos en el occidental municipio cubano de Sandino, en la provincia de Pinar del Río.

El 3 de febrero de 2006, Hugo Chávez volvió a la capital cubana para recibir en acto solemne, en la Plaza de la Revolución, el Premio Internacional José Martí que por primera ocasión entregó la UNESCO.

Ese año también se caracterizó por el intenso intercambio personal de ambos gobernantes. La amplia actividad internacional desplegada por el mandatario venezolano fue aprovechada para hacer escalas en La Habana y platicar durante horas con quien consideraba su mentor político.

Entre las estancias más significativas del presidente Hugo Chávez en Cuba figura el recibimiento multitudinario dispensado por la población de Santiago de Cuba, el 22 de diciembre de 2007. En la cuna de la Revolución cubana rindió homenaje a José Martí en el mausoleo donde descansan sus restos y hasta condujo un vehículo por la ciudad acompañado por su homólogo cubano Raúl Castro.

La víspera, en su segunda visita a la centrosureña ciudad cubana de Cienfuegos, había participado en la IV Cumbre de Petrocaribe; también inauguró oficialmente la primera etapa de la refinería enclavada en esa ciudad, obra considerada como estratégica para la economía cubana y la más importante inversión cubano-venezolana. El miércoles 19, fecha de su arribo a La Habana, Chávez y Fidel habían conversado por espacio de seis horas.

Así, entre 2006 y hasta el 2011 en que se dio la noticia de su enfermedad, el estadista venezolano realizó una veintena de visitas privadas, de trabajo y oficiales a Cuba. Estas sirvieron, como se hizo costumbre, de pretexto para el reencuentro y el intercambio,   durante largas horas para ventilar, sin agenda previa, cuestiones de la actualidad venezolana, bilaterales, regionales e internacionales entre los dos amigos.

Sumando todas las visitas, Hugo Chávez ha sido el gobernante que más ha estado en Cuba en toda su historia.

La enfermedad de Castro

La grave enfermedad de Fidel Castro en julio de 2006 devino otra etapa significativa de esa relación de amistad en la que muchos creían ver un vínculo afectivo padre-hijo. Personas del entorno cercano de ambos líderes aseguran que se trató de una relación jovial, festiva, cariñosa, respetuosa y de profundo intercambio de ideas, proyectos, aspiraciones.

El actual vicepresidente ejecutivo y canciller venezolano, Nicolás Maduro dijo en una oportunidad, en su condición de testigo excepcional del vínculo entre Castro y Chávez, “que se trataba de una relación de confianza profunda, de aprendizaje mutuo, y es una relación entre padre e hijo más allá de cualquier frase hecha. Es una relación realmente donde Chávez asume a Fidel como un padre político y como un originador de todas las ideas de la revolución, y Fidel asume con mucha modestia y humildad su papel de orientador”.

Impresiones como la expresada por Maduro, distan de la imagen opositora que califica al gobernante bolivariano como “títere de Castro”, al tiempo que lo caracteriza corno un hombre intelectualmente limitado, impulsivo, errático, temperamental, desordenado y con muchas ansias de poder.

A partir de la convalecencia de Fidel Castro, Chávez se convirtió en el vocero internacional del líder histórico de la revolución cubana. Los cubanos supieron más de la salud de Castro por el gobernante venezolano que por las mismas autoridades del país.

En ese período de convalecencia de su amigo, el gobernante venezolano conversó con él vía telefónica y públicamente en varias ocasiones mediante su programa semanal “Aló Presidente”.

Durante la salida al aire de la edición 298 de ese programa, transmitido el 14 de octubre de 2007 desde Santa Clara, en homenaje a Ernesto Che Guevara, Chávez y Castro conversaron “en vivo” por más de una hora.

Colaboradores de Chávez y Castro, señalan que en momentos difíciles de los procesos postoperatorios del veterano líder caribeño, la llegada del venezolano obraba como un bálsamo.

Las relaciones no sólo se han alimentado de los frecuentes viajes del estadista bolivariano, sino también mediante frecuentes llamadas telefónicas, cartas privadas y públicas, el envío de emisarios, el intercambio de regalos, libros y hasta chistes y bromas.

Se dice que Castro no se ha perdido ni una sola de las frecuentes cadenas de radio y televisión de su amigo venezolano, como tampoco sus maratónicos “Aló Presidente”. De la misma manera es asiduo espectador de Venezolana de Televisión y Telesur.

Durante su convalecencia y proceso de recuperación, Castro dialogó con las más prominentes figuras políticas del chavismo, con militares, delegaciones de estudiantes, periodistas. De esa manera Venezuela es parte importante de su agenda cotidiana. También dedicó varias de su columna de opinión “Reflexiones” para defender, alabar, ante la opinión pública internacional a Chávez y la Revolución bolivariana.

Para el experimentado político venezolano José Vicente Rangel, entre ambos líderes existe una singular empatía: “Chávez profesa profundo respeto por la autoridad moral e intelectual de Fidel, que es recompensada por Fidel a valores intrínsecos de Chávez como su arrojo, coraje, solvencia intelectual, actitud para la autosuperación. Creo que Chávez se siente hijo de Fidel, y creo que Fidel, aunque no lo dice, se siente padre de Chávez”.

La vida de Chávez, pronóstico reservado

En junio de 2011 a Hugo Chávez se le descubrió un tumor en un chequeo médico en el hospital CIMEQ, en La Habana, al que se sometió por insistencia de su amigo Fidel Castro.

A partir de ese momento, el líder histórico de la Revolución cubana no dejó de estar al tanto de la evolución de su amigo con el equipo médico que lo asistía.. Castro personalmente brindó atención a los familiares de Chávez y cuadros políticos bolivarianos. También lo hizo su hermano el presidente Raúl Castro.

La selección de Cuba para la atención médica del gobernante sudamericano fue , ante todo, por un asunto de seguridad y de alta política. A ello se sumó la altísima calificación del equipo médico que lo asiste en el cual participan muchos de los que atendieron a Castro. Se ha dicho igualmente que especialistas de otras naciones fueron llamados a consulta.

El 10 de junio, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, anunció que el mandatario venezolano había sido sometido a una operación de urgencia en La Habana tras detectarle un absceso pélvico. Veinte días después, Chávez anunció al mundo desde La Habana que sufría cáncer y afirmó haber sido operado exitosamente de un tumor.

Sin embargo, el 21 de febrero de 2012 nuevos exámenes médicos detectaron la presencia de una “lesión” en el mismo lugar donde le fue extirpado el primer tumor que finalmente se comprueba es una recurrencia del cáncer, tras una vuelta al quirófano del dignatario.

Ante el inminente inicio de la campaña electoral, Chávez aseguró estar totalmente curado; pero días después de haber ganado, admitió que su salud afectó su desempeño en la campaña para lograr su reelección para un tercer mandato.

El 27 de noviembre, mediante un comunicado dirigido a la Asamblea Nacional, el líder bolivariano solicitó viajar a Cuba para iniciar un “tratamiento especial” de “varias sesiones de oxigenación hiperbárica”, sin detallar su fecha de retorno.

Tras nueve días de estancia en La Habana, el mandatario venezolano retornó a Caracas y un día después informó de la nueva recurrencia del cáncer y explica que deberá ser sometido a una nueva operación en Cuba.

Luego de la delicada cirugía practicada el 11 de diciembre, el Chávez enfrentó complicaciones como consecuencia de una severa infección pulmonar que derivó en una insuficiencia respiratoria.

La grave situación de salud impidió al mandatario venezolano tomar posesión el 10 de enero de 2013. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia interpretó que en su condición de presidente reelecto, y dada la situación especial que padecía no se hacía necesario la juramentación como establece la Constitución.

La enfermedad de Chávez puso sobre el tapete el problema del relevo del Comandante Presidente, como lo llaman también sus seguidores. Fue un líder popular con un capital político y simbólico sin precedentes en la historia contemporánea venezolana. Si existe coincidencia entre sus enemigos y simpatizantes es que la principal fortaleza y debilidad de la Revolución bolivariana pasa precisamente por el liderazgo de Chávez.

Incluso, la designación que hizo el propio gobernante de Nicolás Maduro como su sucesor en caso de ir a elecciones en los próximos meses, caminaría fundamentalmente por el respaldado que recibe del líder bolivariano.

Durante diciembre y enero, los más altos dirigentes bolivarianos pasaron por La Habana, unos con visibilidad mediática y otros, se dice, de manera discreta, Todos sin excepción sostuvieron conversaciones con la familia del mandatario y con los hermanos Castro.

Es posible que muchos no se acuerden, ni el propio Chávez, pero él en 2004, ante la televisión dijo: “En el 2006, si las circunstancias lo permiten, yo seré candidato para la presidencia de la República para el nuevo período de seis años más; hasta el 10 de enero de 2013. ¡Ya!. Más allá no, no, no”. (2013)

Un comentario

  1. Ari

    Hugo Chavez fué ganando popularidad en el pueblo venezolano y en toda latinoamérica, particularmente en Cuba que hoy llora su pérdida. Cuando ha citado a Bolivar y a Martí unos lo han señalado con dudas, pero cuando ha llevado a la acción práctica sus promesas en favor de los pobres y los pueblos no podemos menos que mirarle con respeto y agradecimiento.
    Su amistad con Fidel Castro es lo que pudo haber sido una amistad entre Martí y Bolivar: El maestro cubano expresó claramente su compromiso para con los ideales bolivarianos. Y es que por las venas de ambos pueblos corre una misma sangre latinoamericana con mayores poderes que los designios económicos y políticos que ya han obrado por más de 200 años empeñados en mantener separados a nuestros pueblos. Si Venezuela, Cuba y Latinoamérica emergen en favor de sus pueblos de seguro que no habrá de representar un peligro para ningún otro pueblo del mundo, sino, por el contrario, nos veremos contribuyendo en la edificación de una mejor humanidad en los años venideros y para bien del resto del mundo. Si parafraseamos a José Martí, vale decir “Quien se levanta hoy por Venezuela, se levanta para todos los tiempos”
    Ariatnis

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