Cofradía de la Negritud pide cuidar derecho laboral real

Proyecto ciudadano de activismo social insta a combatir manifestaciones de discriminación racial en la esfera laboral.

Lisa, 18 de septiembre de 2010
“Año 52 de la Revolución”

 Distinguidos compañeros y compañeras del
Secretariado Nacional de la CTC:

Nos estamos dirigiendo a ustedes en nombre de la Cofradía de la Negritud, un proyecto ciudadano de activismo social que interviene en el campo de las relaciones raciales, principalmente, y que tiene entre sus propósitos la promoción de la reflexión y el debate en torno a la existencia  de discriminación racial en nuestra sociedad socialista.

Nos dirigimos a ese órgano de dirección colegiada con el fin de hacerles llegar una reflexión de este proyecto, basada en el Pronunciamiento de la Central de Trabajadores de Cuba que, firmado por ustedes, fue publicado por el periódico Trabajadores hace cinco días; nos explicamos en los párrafos que siguen:

De acuerdo con el concepto de discriminación racial recogido en la Convención Internacional para la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, de la cual Cuba es signataria, una de las esferas donde más nítida se muestra la acción de ese flagelo en nuestra sociedad es en la esfera laboral Desde hace años contamos con investigaciones realizadas en nuestro país, v.g.r el Instituto de Antropología, que demuestran las dificultades que encuentran las personas no blancas para acceder a los puestos de trabajo que tienen ventajas extrasalariales, que implican un cierto tipo de privilegio; esta situación resulta evidente para cualquiera que haga una observación  apropiada entre  los trabajadores y trabajadoras de centros de trabajo tales como hoteles para el turismo internacional, tiendas recaudadoras de divisas, firmas de capital mixto, corporaciones cubanas, entidades donde se viaja al extranjero,  ciertas instituciones culturales y académicas, etc. Por otra parte, desde la “limpieza étnica” realizada entre los trabajadores del Hotel Habana Libre (Trip), en 1994, quedó claro también que a las personas no blancas les resulta más difícil mantenerse en tales plazas de privilegio una vez que han logrado acceder a ellas. Puede afirmarse que, durante los dos últimos decenios, las manifestaciones de discriminación racial han tenido clara presencia en el campo laboral, con una fuerte incidencia  en la vida social cubana. Esto ha sucedido a la vista y con el conocimiento de la mayoría de los cubanos, sin que tal situación haya recibido la merecida condena y el enfrentamiento apropiado por parte de la Central de Trabajadores de Cuba, a pesar de que esta organización dispone de un relevante legado de lucha contra la discriminación racial en la Cuba anterior a 1959. Claro está que conocemos las limitaciones de la Central de Trabajadores de Cuba al respecto, pero duele recordar  que tuvo dirigentes como Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias y Lázaro Peña, que fueron adalides en la lucha por la igualdad entre los trabajadores.

Nuestro país se apresta a iniciar un proceso indispensable para propiciar su despegue económico: la reducción de plantillas, lo cual conllevará la eliminación de centenares de miles de puestos de trabajo y la reubicación de los trabajadores desplazados. En su intervención del primero de agosto pasado ante el parlamento cubano, el General de Ejército Raúl Castro trató claramente la cuestión: entendemos, precisó, que “la estricta observancia del principio de idoneidad demostrada a la hora de determinar quien merece el mejor derecho de ocupar una plaza, debe contribuir a evitar cualquier manifestación de favoritismo, así como de discriminación de género o de otro tipo, las cuales deben enfrentarse con toda firmeza”. Tales palabras reflejan su conocimiento cabal de las injusticias que pueden acompañar a este proceso ineludible. El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros no señaló directamente a la discriminación racial –la  puso en el saco de las “de otro tipo”–, pero sabiendo del alto nivel que tiene el prejuicio racial entre los cubanos, puede asegurarse que la intencionalidad racial mostrará sus orejas peludas, indefectiblemente. Por otra parte, el antepenúltimo párrafo del Pronunciamiento de la Central de Trabajadores de Cuba expresa: “La CTC y los sindicatos estamos comprometidos y velaremos por la más estricta observancia y aplicación del principio de idoneidad demostrada al determinar el mejor derecho para ocupar una plaza, así como la transparencia en lo que debe ejecutarse”. Aquí ustedes se refieren a un compromiso que la CTC y sus sindicatos no pueden vanagloriarse  por su cumplimiento hasta ahora –nos referimos a las manifestaciones de discriminación racial en la esfera laboral de manera pública y explícita—y en esta realidad se fundamenta nuestra reflexión, a manera de preguntas: ¿están la CTC y los sindicatos de condiciones reales de defender el mejor derecho de los trabajadores, cuando lo tengan y esté amenazado por la animosidad racista? ¿Podrán hacerlo efectivamente si no cambian su visión ingenua supeditada a la orientación “en Cuba no hay discriminación racial”?

Compañeras y compañeros del Secretariado Nacional de la CTC, con esta carta la Cofradía de la Negritud también quiere expresar su voluntad de mantenerse alerta a los acontecimientos por venir, así como su determinación de luchar, en la medida de sus posibilidades, para que no haya nuevos casos como el del Habana Libre (Trip). Al propio tiempo, hace un llamado a cada trabajadora y a cada trabajador que durante este proceso de reducción de plantillas puedan ser víctimas de la acción discriminatoria de ánimo racista a que no la acepten pasivamente y estén dispuestos a luchar, apropiadamente, en defensa de su mejor derecho laboral real. Vienen meses de lucha ardua para todos, de la cual podemos salir victoriosos. Ustedes tienen la palabra; por ustedes hablarán los hechos. En la Cofradía de la Negritud conocemos dos casos expuestos ante el Dpto. de Asuntos Laborales y la Asesoría Jurídica de la CTC Nacional que nos permiten dudar de la capacidad real de la CTC y sus sindicatos para el cumplimiento exitoso del compromiso asumido en el Pronunciamiento. ¡Ojalá que demuestren que sí cuentan con la capacidad requerida!

Reciban el saludo franco y el buen deseo de éxitos de

Norberto Mesa Carbonell
      Primer Cofrade

Tato Quiñones
    Cofrade

Tomás Fernández Robaina
   Cofrade

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