Coloquio Internacional Diversidad Cultural en el Caribe estrenó “1912: Voces para un silencio”

Interesante documental con tema racial en Cuba.

En la sesión nocturna del Coloquio, presidida por la doctora Yolanda Wood Pujols, directora del Centro de Estudios del Caribe de la Casa de las Américas, el doctor Eduardo Torres Cuevas, presidente de la Academia de Historia de Cuba y director de la Biblioteca Nacional José Martí – entre otras de sus múltiples responsabilidades- y la cineasta Gloria Rolando, directora y guionista de la serie documental “1912: Voces para un silencio”, se presentó la tercera parte de este valioso trabajo en la Sala “Che Guevara” de la Casa, colmada de un público emocionado y entusiasta, la pasada noche del miércoles 22 de mayo.

Fundamentado en un serio trabajo de investigación,  que fue asesorado por numerosos y expertos historiadores, museólogos, archiveros de las provincias y municipios donde ocurrieron las protesta de los miembros del Partido de los Independientes de Color por la supresión e ilegalización de dicho partido, respaldada esa acción por la Enmienda Morúa, el posterior alzamiento armado y la represión brutal contra los negros y mulatos militantes de parte del gobierno del presidente de la República de Cuba, general José Miguel Gómez y su ejército gubernamental, el documental muestras las múltiples contradicciones ideológicas existentes (que alimentaron la desunión y la confusión popular)  en el seno de la nueva nación caribeña con una gran fuerza racional y emotiva, simultáneamente.

Es evidente la excelencia periodística alcanzada por Gloria Rolando en la síntesis de las numerosas entrevistas que contribuyen a la recuperación y el análisis de los principales hechos ocurridos y de las personalidades, tanto civiles como militares, blancos, negros y mulatos, que participaron en los mismos, desde ambos lados de la contienda fratricida – no contaron los independientes de color con la defensa consecuente, en vistas de la salvaje masacre,  de los congresistas cubanos, incluidos entre ellos algunos destacados líderes negros de la Guerra del 95; uno de los integrantes de la plana mayor del Ejército represor, dolorosamente identificado, fue el hijo de José Martí.  

Imposible pasar por alto la calidad artística lograda por el filme: la fotografía (fluidas imágenes de aquella vergonzosa etapa, y las  contemporáneas); los símbolos utilizados, y, muy especialmente, la música variadísima que acompaña al documental, cuyo ritmo es como un latido que estimula persistentemente la conmoción provocada por los hechos sobre el espectador o espectadora.

Es verdaderamente poderoso este capítulo de la serie, que todos esperamos sea exhibido de inmediato por los medios de comunicación masiva audiovisuales, en salas de cine y por la Televisión Cubana.  Llama la atención a esta periodista, la ausencia de numerosas autoridades de la cultura nacional que esperábamos encontrar en el estreno, debido a la importancia del tema racial dentro de la historia ya larga y polémica del “ajiaco” -como lo identificó sabiamente don Fernando Ortiz-  de la identidad cubana, aún en plena cocción.

También, quedan todavía en el aire, pendientes de su aceptación o no,  muchas conceptualizaciones propuestas en el documental, por ejemplo: la de considerar como héroes nacionales a todos los caídos o asesinados, en defensa de la propuesta del Partido de los Independientes de Color (fundar en Cuba un partido racial, de negros y mulatos).  

Al final de la muy aplaudida y felicitada exhibición, uno de los asistentes a esta fiesta gloriosa (asimismo entiéndase este merecido adjetivo por la obra y su creadora, la valiente y tenaz Gloria Rolando) de la cultura nacional, le planteaba a la mentada directora, que obligatoriamente tenía que haber un capítulo 4 de la serie, porque había que probar y vencer en el gran desafío: de cómo la intelectualidad cubana de hoy, sería lo suficientemente competente, inteligente y hábil, para sobrepasar en esta misma generación las manifestaciones racistas que, a pesar de todas las disposiciones constitucionales, jurídicas y políticas, perviven en nuestro medio social.

La Habana, jueves, 23 de mayo de 2013.

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