La problemática racial como parte del debate por el socialismo en Cuba

Las medidas adoptadas representan un reto para los trabajadores negros y mestizos cubanos.

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Las personas que se agrupan en la actualidad bajo la preocupación del tema racial en Cuba, comparten visiones políticas diferentes.

Son aún muchos los retos que debemos enfrentar para combatir, en nuestros días, contra ese problema de la sociedad cubana, que el Comandante en Jefe Fidel Castro, máximo líder de la revolución, calificó como “una lacra”: el racismo. En el contexto actual, se suman otros retos que también tendremos que encarar.


Durante el periodo 1989-1994, al producirse la crisis económica, seguida del denominado Periodo Especial, pudimos percatarnos, de que a pesar de una política social extraordinariamente humanista y de una prolongada lucha a favor de la justicia y por la igualdad social, hasta los mismos bordes del igualitarismo, eran muchas aún las personas, que todavía no habían logrado forjarse un proyecto de vida estable. Pudiendo comprobarse también, que la mayoría de esas personas eran negras y mestizas.

 

Hasta aquellos que podemos considerar como una cierta “clase media”, es decir, profesionales de alta calificación, médicos, profesores universitarios, trabajadores altamente calificados y miembros de la intelectualidad en general, también vieron afectarse seriamente sus niveles de vida. Sin que podamos decir, que las situaciones mencionadas hayan sido ya totalmente superadas.[1]

La medidas económicas que ahora se discuten ampliamente y que en cierto modo comienzan a ponerse en práctica, para actualizar el modelo económico, medidas entre las cuales el reordenamiento y disponibilidad laboral, posiblemente sea la más complicada y dramática, representa también un reto de consideración, para la masa laboral en general y para los trabajadores negros y mestizos en particular.[2]

Pues, para nadie es un secreto, que estos últimos han sido siempre, históricamente, los de menor calificación, los más desfavorecidos en el plano laboral, ostentando los peores empleos, las más bajas remuneraciones salariales y las más bajas jubilaciones.[3] Resultando también los menos absorbidos por la llamada nueva economía y finalmente, los que menos pueden hoy equilibrar sus ingresos familiares por medio de las remesas provenientes del exterior, al ser la menor población representada en la emigración. Por ejemplo, hacia los

Estados Unidos, masivamente, emigraron tarde (años ‘80), sin apoyo familiar y con el estigma de “marielitos”, representando solo de un 15 a un 16% de la masa de inmigrantes hacia ese país.[4] Por lo que no tienen los mejores empleos, no reciben los mejores ingresos, resultando entonces los que en peores condiciones están para viajar o enviar ayuda a sus familiares en Cuba. Enfrentado también la discriminación racial, que domina el ambiente de la sociedad norteamericana, principalmente miamense, hacia la que emigraron.

Tampoco los negros y mestizos son fácilmente contratados por las áreas en que más el dólar circula en Cuba. Por lo que se observa que algunos tienden a refugiarse en la santería como forma de lucro, la actividad ilícita, el proxenetismo y la prostitución, las reventas ilegales de productos etc. Por lo cual, de la población penal total hoy en Cuba, los negros y mestizos representan casi el 57%, comparados con los blancos, que son un 43%.[5]

Por lo que, censalmente hablando, los negros y mestizos, se encuentran sobre representados dentro de la población penal (pues según el censo del 2002, el 65% de la población total, se identificaron como blancos, el 10,1% como negros y el 24,9 como mestizos, para un total de negros y mestizos sumados del 35%).

Algunos problemas exigirán de mucho tiempo para solucionarlos; otros, demandan de más determinación política, que propiamente de tiempo. Todos, sin embargo, exigen trabajar con la mayor fuerza, radicalidad y agresividad de que seamos capaces. Sin apresuramientos ni improvisación. Porque se trata de problemas, que en medio de la complejísima situación que hoy vive el país, tienden a refugiarse, a veces, en alternativas de solución no siempre convenientes socialmente.[6]

Diferentes posiciones ante el problema racial

No todas las persona que se agrupan hoy, bajo la preocupación del tema racial en Cuba, comparten visiones políticas similares. Algunos, incluso, ya cuestionan abiertamente la capacidad del régimen político cubano y su liderazgo para solucionarlo.

Para otros, no pocos, el problema ni siquiera existe, por lo que no vale la pena preocuparse o hablar de ello.

No son compartidas tampoco idénticas formas de solución, generándose lo que pudiéramos reconocer como dos posiciones políticas fundamentales ante el problema racial actualmente.

Una posición considera que los problemas raciales en Cuba, son responsabilidad del gobierno cubano, supuestamente, debido a la ausencia de una política de derechos humanos, democracia y libertades civiles para los negros. Para esta línea de pensamiento, los líderes de la revolución son racistas, particularmente Fidel Castro, que según estos, no ha atendido el problema racial con vistas a solucionarlo.

Comparten el tema racial, dentro de posiciones políticas más generales, llamadas “disidentes”, y como podría observarse con claridad, al leer sus documentos, montan la crítica del tratamiento del racismo en Cuba, sobre los mismos pilares de la crítica de la política norteamericana hacia la isla.

Se observa en ellos, cierta tendencia a no reconocer la obra de la revolución con los negros y mestizos y sujetan la solución del problema racial a la posibilidad de un cambio del régimen político en Cuba. Lo cual, esencialmente, los convierte en partidarios de la confrontación política que Estados Unidos despliega, en su búsqueda de un cambio de régimen en la isla.[7]

La otra posición, parte de los avances logrados por la revolución, critica sus errores en el tratamiento del tema: como la falta de un debate más amplio, la ausencia del tema en la educación, el no haber considerado, desde el principio, a la variable “Color de la Piel”, como una variable de diferenciación social en Cuba, lo cual habría permitido una política social más ajustada a las desigualdades que aún permanecen; la falta de un sistema estadístico que refleje mejor los problemas sociales y económicos según el color, permitiendo hacer mejores investigaciones.

Sin embargo, al mismo tiempo, los partidarios de esta línea, consideran que los negros han avanzado mucho y que si no hubiera habido una revolución en Cuba, estos últimos habrían tenido que hacerla para haber alcanzado lo que han logrado hasta hoy. Por lo que consideran que el camino de las soluciones, está en profundizar el socialismo, desarrollando dentro del mismo un debate, en el que los problemas de la “raza”, formen parte del proceso de perfeccionamiento de la sociedad cubana actual. No aceptando, bajo ningún principio, que un cambio del régimen político cubano pudiera beneficiar a los negros y mestizos, al no considerar que existan razones, ni un paradigma, que justifique una posición política de esa naturaleza.

La nueva batalla contra el racismo en Cuba, lleva implícito la lucha entre estas dos posiciones más arriba mencionadas y el intento de cada una de ellas, por encontrar y producir aquellos cambios de la sociedad cubana, que beneficien a los negros y mestizos.
Diríase que en ello ambas posiciones, parecen perseguir objetivos similares, aunque con visiones ideológicas distanciadas y posiciones políticas sustancialmente diferentes ante el problema y en el modo de alcanzar los objetivos. Pues, la primera posición considera que la revolución cubana debe dar paso a otra situación política diferente; la segunda considera que la revolución debe mantenerse, fortalecerse, rectificando los errores e insuficiencias cometidos en el tratamiento del tema, ya mencionados, pero profundizando la obra de justicia social e igualdad ya iniciada en 1959.

Ambas posiciones despliegan sus acciones, dentro de un marco de tolerancia política, por parte del gobierno cubano, por lo que la confrontación no tiene un carácter violento, sino pacífico y ni siquiera, aún, el de un enfrentamiento personal directo.

Ambas posiciones, no obstante, enfrentan retos objetivos ante el problema racial. El principal, es eliminar la ignorancia interna que aún prevalece sobre el tema; seguido de la necesidad de fortalecer la “conciencia racial”, que es aún una carencia dentro de la sociedad cubana actual; estimular la autoestima de los negros, lograr que el tema racial ocupe el lugar que debiera tener dentro de la educación cubana a todos los niveles y obtener un nivel de atención institucional más directo.

Logrando esas cosas, diríamos que solo quedaría una batalla política, que no se diferencia sustancialmente de la lucha que muchos libran en Cuba por el perfeccionamiento de la sociedad socialista y el bienestar de los negros y mestizos dentro de ella.

Sin embargo, todo está indicando, que la primera posición, se aleja cada día más de los intereses de una lucha social e incluso política, verdadera, contra el racismo, en Cuba, para aproximarse, aceleradamente, a formar parte de la confrontación política entre Cuba y Estados Unidos. Tomando partido entonces por una actitud que los separa de la lucha por el socialismo, que es en definitiva lo que ha permitido, hasta ahora, que los negros y mestizos en Cuba, tengan una ubicación dentro de la sociedad, como no la tuvieron nunca y como no la tiene ningún grupo no-blanco en cualquiera de las sociedades del hemisferio.

Esta posición es liderada por un Sr. Llamado Carlos Moore, autor de varios trabajos sobre la cuestión racial en Cuba, entre otros, “Fidel Castro, los Negros y África” y una obra titulada “Pichón”.[8] Moore fue el que promovió la proclama que un grupo de Artistas e Intelectuales norteamericanos lanzo contra Cuba, en el Miami Herald, el 1 de diciembre del 2009.[9]

Luego entonces, con más razón, los que creemos, como es mi posición personal, que los problemas puede resolverse dentro de las posiciones de la revolución cubana, deberemos trabajar denodadamente para hacer avanzar nuestras alternativas de solución. Mostrándose en esta lucha, explícitamente, que tema de nuestra realidad que no abordemos, otros lo abordan y no siempre con las mejores intenciones.

Algunos retos concretos a vencer

No voy a referirme a todos los retos, ni siquiera a la mayoría de ellos, pero, no obstante, mencionaremos algunos que, por su importancia, amenazan con dificultar seriamente nuestros esfuerzos por solucionar los problemas de la discriminación y el racismo subyacentes en la Cuba de hoy.

Entre tales retos, creo que resulta conveniente destacar los siguientes:

I-Es necesario fortalecer la identidad cultural y racial, especialmente, en nuestros niños y jóvenes. Para eso, entre otras tareas importantes, hay que reestructurar fuertemente la enseñanza, la de la historia en particular. Tratando de sacar el estudio de la esclavitud del cerco que le hemos tendido, manteniéndola en el siglo XIX, sin traerla a nuestra contemporaneidad. Lo que nos permitiría valorar seriamente sus consecuencias aún presentes en la sociedad cubana actual.

Desde la abolición oficial de la esclavitud, en 1886, han pasado solo 124 años, muy poco tiempo aún, para decir que sus lastres y consecuencias ya no conviven con nosotros. Sobre todo, en medio de una sociedad que aun lucha por su perfeccionamiento, tratando de superar los lastres e instrumentos del neocolonialismo a que fue sometida.

Al mismo tiempo, es indispensable, lograr que el estudio de la “raza” y el color entren en la escuela cubana, a todos los niveles del sistema, de lo contrario, nunca vamos a obtener el nivel de comprensión de las raíces de la cultura cubana que necesitamos en nuestros estudiantes y jóvenes. Mucho menos que adquieran el nivel de conciencia racial que aún no hemos alcanzado y que tanto necesitamos para luchar contra el racismo. Porque sin conciencia racial, no hay capacidad para luchar contra los estereotipos, la discriminación y el racismo.[10]

Los estudios sobre África, Asia y Medio Oriente, deben ocupar un lugar importante en nuestros programas de historia universal, literatura, geografía, pensamiento social y filosófico, entre otras. Ayudándonos a desterrar el occidentalismo, ese fenómeno de absolutización de un componente ideológico y cultural, que nos induce a una forma maniquea, hegemónicamente blanca y racista de asimilar la cultura occidental, la universal y nuestra propia cultura cubana.

Hay que desplegar en nuestras universidades los estudios etno-raciales y las investigaciones sobre los fenómenos subyacentes detrás del color en la Cuba actual, profundizando en su historia, sus consecuencias en la formación de la nación cubana y en las características nacionales que estos fenómenos asumen hoy en nuestro país.

¿Cómo es posible que en una nación multicolor, como Cuba, con una herencia neocolonial tan cercana, no haya un tratamiento científico de esos problemas en nuestra educación superior?[11]

¿De qué desarrollo de la ciencia podemos hablar en nuestras universidades, si el núcleo de ese desarrollo, que es, en primer lugar, auto reconocernos como pueblo y como nación, se presenta incompleto, apenas se aborda o se les da un tratamiento prejuiciado a esta parte esencial de la identidad nacional?

¿De qué cultura general e integral podemos hablar hoy en Cuba, con esos lastres neocoloniales en nuestra enseñanza?

Se trata de que un abordaje científico de los problemas de la llamada “raza” y el color, aspectos esenciales de la identidad, que deben entrar en la escuela cubana, a todos los niveles, para que puedan pasar definitivamente a la cultura, lográndose así combatir a fondo las aristas negativas, que aun permiten espacio al racismo, los estereotipos raciales, la tendencia al blanqueamiento y la discriminación racial aun existente en nuestro país.

Nuestra educación superior, en particular, pivote fundamental del desarrollo científico e investigativo de cualquier nación, está plagada de prejuicios sobre el tema racial, débil atención institucional del mismo, ignorancia y hasta temor de abordarlo. Habiéndose repetido los mismos errores que se cometieron, en la ex Unión Soviética, con la sociología, hacia la década del cincuenta y desplegando los mismos prejuicios que durante muchos años sufrió la antropología.

Por eso hoy los estudios sociológicos en nuestro país no cuentan con la experiencia que pudieron haber acumulado por más de 40 años; mientras que apenas existen antropólogos en Cuba.[12]

“Dentro de ello, se produce un ambiente en el que la universidad, de manera casi inconsciente, favorece el racismo, en la medida en que, por lo general, se identifican cultura cubana y cultura occidental, se marginaliza a las culturas y religiones de origen africano o no occidentales. En la medida también en que se tiende a presentar la historia cubana y latinoamericana como una historia casi solo de blancos, con ausencias bibliográficas importantes, subestimando el protagonismo de los negros y mestizos en la construcción de la nación y su cultura. En la medida en que se presenta la civilización occidental sin casi denunciar su racismo latente.”[13]

Solo de manera reciente, es que se observa a jóvenes, principalmente negros, interesados en el tema de la raza, ostentando atributos religiosos, como collares, pulsos, ropa blanca etc. Algo que antes era imposible, hasta hace algunos años, ver en el ambiente universitario.[14]

II-Nuestro sistema estadístico debe aún mejorar considerablemente, para que el color, pueda quedar recogido en las mediciones socioeconómicas que generamos. No basta que contemos a nuestra población, esta también tiene que ser registrada en todos sus rasgos, siendo particularmente el color una variable de diferenciación social muy importante en un país como Cuba.

No tomar en consideración esta variable mencionada, deja fuera del análisis de la población un conjunto importante de indicadores de diferenciación social, que impiden caracterizar de manera real la situación socioeconómica de la gente, introduciéndose entonces sesgos inadmisibles, que afectan a la política social y a la dirección de la sociedad en su conjunto.[15]

Categorías económicas y socioeconómicas como, desempleo, calidad del empleo, niveles de ingreso, salario, estado y calidad de la vivienda, marginalidad, violencia familiar, remesas, acceso a los niveles de educación superior, migración interna, migración externa, promedio de vida, mortalidad infantil, mortalidad materna, mortalidad general, niveles de la jubilación, acceso a la recreación, equipamiento doméstico y otros, deben ser estadísticamente cuantificados tomando en consideración el color de la piel.[16]

No toda la población cubana disfrutaba, al mismo nivel, de las ventajas que la política social pone a su disposición. Porque la distribución social, durante muchos años, fue igualitaria, pero la población no es homogénea, por lo que debido a razones, que también puede ser racial, no todos los ciudadanos han estado en similares condiciones para alcanzar las oportunidades puestas a su disposición. Lo cual en la educación se observa con claridad. Pues, no es lo mismo provenir de una familia de universitarios, que de una familia obrera, sin antecedentes de contacto con la vida intelectual. Lamentablemente, aún no es lo mismo vivir en Nuevo Vedado que en Párraga o Pogolotti.[17]

Durante la crisis económica, los primeros que comenzaron a desertar de las aulas universitarias, fueron negros y mestizos. Ingresaban entonces, mujeres, casi solo blancas. Los negros y mestizos comenzaron a reaparecer, años después, bajo el impulso producido por el proyecto de los llamados Trabajadores Sociales.[18]

Aquello de que “todos somos iguales” fue un slogan de la demagogia republicana. No, todos los cubanos no somos iguales. Hay que reconocer que por término medio, según seamos blancos, mestizos o negros, aunque iguales ante la ley y frente a una política social extraordinariamente humanitaria, hemos tenido puntos de partida históricos diferentes que se trasladan de generación en generación y que aún arrastramos de una historia colonial y neocolonial de 500 años.

Por lo que el único modo de borrar esa compleja realidad, es fundamentar la política social en las desigualdades aún existentes. Por lo tanto, hay que tener cuantificadas y bien localizadas esas desigualdades. Para atacarlas allí donde se estén produciendo.[19]

Nuestras estadísticas, de todos tipos, tanto demográficas como socioeconómicas, deben recoger el color. Pues tienen que ser el reflejo de la nación, que no es otra cosa que al pueblo que la compone.

Cuba no es Suecia ni Holanda. Estamos en el Caribe. Con una historia muy peculiar. No se trata de un simple deseo; no, es que cuando no reflejamos el color, estamos echando al cesto del olvido siglos de historia. Estamos ignorando la reproducible herencia del colonialismo que aun padecemos todos.[20]

Me pregunto ¿cómo entender y dirigir científicamente a la sociedad cubana sin tomar en consideración el color? ¿De qué pueblo estamos hablando? ¿A qué nación nos estamos refiriendo, cuando no tomamos en consideración el color?[21] Pongamos un ejemplo que nos ilustra un poco.

En los Estados Unidos, la nación económicamente más desarrollada del planeta, cuando a nivel federal la tasa de desempleo es un 7 %, entre los hispanos es de un 10 o 12 % y entre los negros de un 15 a un 20%. ¿A qué se deben esas diferencias? Incluso en la nación más rica del mundo.

III-La multicolaridad, rasgo que caracteriza a nuestra nación, tiene que estar presente en todos los escenarios en que el pueblo se desenvuelve. Y cuando no este, debemos exigirla, todos los que tengamos conciencia de su importancia: blancos, mestizos y negros. Pues se trata de que nuestra sociedad no sería definitivamente democrática, culta ni para todos, sin considerar ese ingrediente. Democracia, justicia social, derechos humanos y equilibrio racial, son inseparables.[22]

De lo contario, aunque no lo queramos, contribuimos a perpetuar el desequilibrio, que no es solo de color, sino clasista, que subyace como herencia del colonialismo. Pues clase y color se dieron siempre la mano en la historia de nuestro país. Donde decir blanco, era decir hegemonía cultural, riqueza, cultura; mientras que negro, era decir esclavitud, pobreza, deculturación, cultura sojuzgada. Pues aunque la pobreza también podía ser masivamente blanca, la riqueza nunca fue negra.

IV-Entonces, la llamada Acción Afirmativa debe tener su espacio entre nosotros. De lo contrario va a ser imposible que, dentro de un periodo de tiempo medianamente aceptable, podamos equilibrar los diferentes puntos de partida histórico de los grupos raciales que componen hoy nuestra sociedad.[23]

Un problema social, que aún no esté resuelto, adopta siempre expresiones concretas, que no pocas veces son políticas. Vivimos hoy momentos muy difíciles y complejos. Estos se caracterizan porque los problemas tienden a institucionalizarse. Razón por la cual, la sociedad civil cubana actual está hoy generando, paulatinamente, respecto a la cuestión racial, una institucionalidad propia, al margen del estado, sus dispositivos y aparatos.

También al margen del gobierno y las organizaciones políticas y de masas. Lo cual quiere decir, que existen sectores de la sociedad, especialmente afectados por la cuestión racial, blancos, negros o mestizos, que no encuentran en ella la institucionalidad que termine de dar respuestas a sus nuevas necesidades, inquietudes y preocupaciones.[24]

Entonces, particularmente los afectados directamente o aquellos para los cuales el tema racial es un objeto de preocupación, con independencia del grupo racial al que pertenezcan, no encuentran todavía una respuesta política en las instituciones existentes. El debate racial no es promovido desde esos niveles. El tema racial no está en las agendas de ninguna de las organizaciones políticas y de masas, ni en la de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

El tema racial no aparece en ninguno de los documentos puestos a debate público recientemente. No se debatió en el Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, aunque Raúl Castro lo menciono; ni en de los Comités de Defensa de la Revolución. Tampoco aparece en el trabajo del movimiento sindical.[25] Salió al calor de las críticas realizadas por Raúl Castro a la política de cuadros en el VI Congreso del Partido y continuara emergiendo cuando se discutan los problemas sociales y políticos en la próxima Conferencia del partido.[26]

Salvo para un número muy limitado de instituciones, como el Ministerio de Cultura, la UNEAC y la Fundación Fernando Ortiz, junto a otras fundaciones, Proyectos Comunitarios y grupos informales, el tema racial no tiene una presencia explicita amplia en la vida nacional.

Los medios de información lo reflejan muy limitadamente y sin ninguna sistematicidad, así como tampoco son muy divulgadas aun las actividades que se realizan sobre el tema.[27]

Sin embargo, el marco de las preocupaciones respecto al tema racial se amplían y su expresión en el trabajo cultural va tomando cada vez mayor espacio y expresiones.

Se ha venido formando un consenso alrededor del tema, su importancia y necesidad de su tratamiento, sobre todo, en medio de la compleja situación económica actual. Se van acumulando expresiones de los líderes principales del país, en los discursos de Fidel y Raúl, la institucionalidad gubernamental y política, está reaccionando. Existiendo múltiples señales de que se están generando medidas y potenciales políticas que tienen que ver directa o colateralmente con el tema racial, dando continuidad a las ya existentes.[28]

Entonces, se ha comenzado a trabajar fuertemente para institucionalizar el tema y sus posibles soluciones, desde una perspectiva que contribuya y forme parte del conjunto de políticas que el país está debatiendo para hacer avanzar el socialismo. Sobre todo, porque hay que brindar batalla a otros grupos, que lo están enfocando como un problema de ausencia de democracia, derechos humanos y libertades civiles para los negros, en nuestro ambiente social actual.[29] Con posiciones que están vinculadas a un manejo contrarrevolucionario sobre el tema. Aprovechando las consecuencias del debate recientemente abierto en la Comisión de Derechos Humanos y Raza, celebrada en Ginebra.

Se está produciendo aquello sobre lo que tantas veces han alertado varios intelectuales. Tema de nuestra realidad, que nosotros mismos no abordemos, otros lo toman en sus manos y no siempre con las mejores intenciones.

Tratándose, sobre todo, de un asunto en el que existen diferentes posiciones ideológicas y puntos de vista políticamente contrapuestos. Los nuestros, al menos, son los siguientes:

  • Hay que terminar de abrir fuertemente el debate público del tema y prepararse para los impactos que en este periodo nos puede traer.
  • Hay que llevar el tema racial a la Conferencia del Partido y al Congreso.[30]
  • Hay que tratar los asuntos del tema en la Asamblea Nacional del Poder Popular a todos los niveles.[31]
  • El tema tiene que terminar de formar parte de la agenda en las organizaciones políticas y de masas y dentro del movimiento sindical en particular.
  • Hay que continuar trabajando para adoptar medidas inmediatas que nos permitan avanzar de manera integral en el plano de la educación y la divulgación.
  • Hay que tratar de crear un dispositivo institucional específico, a nivel estatal o del gobierno o de ambos, para atender el tema racial.

Finalmente, los cubanos tampoco podemos limitarnos a ser meros espectadores, bajo el pretexto, sobre todo, de que en Cuba no hay indígenas o de que en Cuba todos somos afrodescendientes.

En cada uno de los tres encuentros continentales de la campaña “500 años de resistencia indígena, negra y popular “, y en otras conferencias Internacionales sobre los Afrodescendientes, han habido una declaraciones de solidaridad con Cuba. Porque un movimiento que tiene como eje la reivindicación del derecho de autodeterminación de los pueblos indígenas y afrodescendientes, perciben al pueblo cubano como un símbolo de la resistencia continental en la defensa de la soberanía y la dignidad.

Entonces, ¿Cómo podría Cuba no identificarse con este movimiento?, ¿Cómo podría no considerarlo un aliado importante en la lucha antiimperialista, es decir, en la lucha liberadora del continente? Por suerte ya se está haciendo y con bastante fuerza.

Notas:

[1] Ver del Autor: Desafíos  de la problemática racial en Cuba. Editorial Fernando Ortiz, Colección Fuente Viva No.29,  La Habana, pp.157-193.Hoy, los negros y mestizos han avanzado. Por  lo cual, no pocos, al haber alcanzado altos niveles educacionales y de profesionalidad, están en mejores condiciones para tratar de adecuarse a los cambios. Muchos pueden ser absorbidos por el cuantapropismo, pero no pocos, deben aún ser ayudados para encontrar  ubicaciones  laborales  convenientes, sobre todo en la actividad industrial y la  construcción, dado su alto peso dentro del proletariado .De todos modos, la llamada acción afirmativa deberá estar muy presente   para ir en ayuda, de todos aquellos que queden  marginalizados de las  soluciones que se generen. Porque todos estos años, de crisis han  representado una  afectación  de los niveles de apoyo social que habían  sido logrados.

[2] Recientemente el Presidente Raúl Castro, en la reunión del Consejo de Ministros ampliada, anuncio una posposición del plazo para ejecutar  esa medida. Periódico Granma,  1 de marzo del 2011.

[3] “Con muy buen criterio, está apoyada la idea sostenida por Raúl de que en el seno  del Comité Central se incrementara la presencia del  sector femenino y la de los descendientes de África. Ambos  eran los más pobres y explotados por el capitalismo en nuestro países. Ver: Fidel castro Ruz, Reflexiones, Periódico Juventud Rebelde, abril 18 del 2011 (4 y 55 p.m.)

[4] Esta emigración, por el puerto de  Mariel, estaba integrada por una gran masa de no blancos, en su inmensa mayoría, con bajo nivel cultural, algunos habían estado en prisión, ostentaban  modales y formas de comportamiento que resultaban  inaceptables. Además, prácticamente ninguno tenía  quienes  los  representara  en Estados Unidos, fueron rechazados  y muy  mal vistos desde el principio. Muchos fueron considerados  como excluibles y  mantenidos en las prisiones,  finalmente categorizados como un tipo de cubano  diferente, como  personas  indeseables. Muy pocos lograron insertarse en la sociedad norteamericana con algún nivel de reconocimiento. Denominados como  marielitos, lo que  equivale a indeseables  en los  Estados Unidos.

[5] Ver Declaración de Cuba ante el Comité de Naciones Unidas sobre derechos humanos y discriminación racial., Ginebra, enero 2011.Solo  algunos de  los que practican la santería lo hacen con ánimos de lucro, la inmensa mayoría  ostentan un comportamiento honrado y ético, gozando de prestigio social, como simples practicantes de su religión.

[6] Para ampliar, ver: Raúl Castro, Reunión ampliada del  Consejo de Ministros, periódico Juventud Rebelde, marzo 1 del 2011, p.2. También, Discurso pronunciado en la clausura del IV Periodo de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, 20 de diciembre del 2009, Periódico Granma, diciembre 21 del 2009.Ver  también, Discurso de Raúl Castro Ruz, en la Clausura del IX Congreso de la UJC, La Habana, abril  4 del 2010; periódico Granma, lunes 5 de  abril del 2010.

[7] Ver: Negra Cubana tenía que ser, CIR FEEDS “Mujer Ante el Espejo”, Posted: 15 Febrero del 2011; CIR FEEDS- Por una Revolución Ética, posted: o1 Diciembre del 2010.
Ver: “Dos Proyectos de Nación”, “Los Negros Los olvidados en el paraíso socialista cubano”, Nuevo Herald, junio 20, 2007, Grupo Disidente luchara contra el racismo, Nuevo Herald, 2007, y otros publicados en la misma prensa de Miami.

[8] ¿Quién es Carlos Moore? más información visite el sitio: http://afrocubaweb.com/carlosmoore.htm.
La Alianza Afrocubana de Carlos Moore, la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana y las Bibliotecas “Independientes” por Cuba,  han sido los receptores de los  fondos de la NED. La NED fue creada para canalizar  los  que anteriormente habían sido los fondos de la CIA;  el problema fue que sus fuentes continuaban filtrándose a la prensa, y el Congreso decidió suministrar el financiamiento de una forma más encubierta.
Las relaciones de Carlos Moore con los círculos oficiales de los Estados Unidos siempre han sido objeto de especulación.  Según se ha dicho, el libro Fidel Castro, los negros y África fue publicado con fondos de la CIA. Un documento, que circuló en la década de 1980, reveló el origen del financiamiento que la asociación le había suministrado a Moore durante su estancia en el sur de California,  a principios de la década de 1980: dicho financiamiento provenía de fuentes  del FNLA (Frente Nacional de Liberación de Angola)  que estuvo  financiado  por la CIA. Durante el exilio de Holden Roberto en los Estados Unidos, Moore  pasaba mucho tiempo con él,  pues este viajaba constantemente de Washington a Miami  y viceversa, sirviéndole de ayudante y traductor,  lo cual  revela el tipo de círculos en los cuales Moore  se ha movido desde hace mucho tiempo.

[9] Ver: respuesta cubana a la proclama norteamericana,  periódico Granma, diciembre 9 del 2009, p.4. Ver Respuesta solidaria  Norteamericana con Cuba, Portal  Cubarte 2010.

[10] Uno de los problemas  más  serios con que nos tropezamos hoy en la lucha contra el racismo, es la falta de conciencia y de autoestima racial  existente en  muchos  negros y mestizos cubanos .No pocos  heredaron y  se acostumbraron  a una aceptación  indolente  y  casi  pasiva de la discriminación racial, a partir de considerarse a sí  mismos, no pocas veces,  como  inferiores. Dentro de  lo cual, la educación, al no debatir el tema,  no ha realizado un  aporte positivo. De aquí  el fenómeno  de  que algunos, al no  lograr destacarse por lo positivo, definitivamente, deciden destacarse por lo negativo. Lo cual  es consecuencia, no pocas veces,  de la familia, el barrio y la aun  deficiente labor educacional. Además, la actitud  en muchas personas que al no ser blancos, no se asumen como tales: vieja herencia del blanqueamiento. La mentalidad  no poco dominante de que lo mejor es “adelantar”, refiriéndose a acercarse al color blanco.

[11] Lamentablemente existen  muy pocos especialistas de estas materias en nuestras universidades. Se cuentan con los dedos de una mano los  profesores que serían capaces de ofrecer una buena conferencia de historia de África, Asía  y Medio Oriente. Lamentablente, quien  fuera nuestro mejor especialista de historia de África y Medio Oriente, el Dr. Armando Entralgo, con una obra reconocida, falleció hace pocos años. En la Escuela  Secundaria y los preuniversitarios, no se les presta suficiente  atención a estas materias.

[12] Toda esta situación fue el resultado de la asimilación de un marxismo importado, con  muchas limitaciones  para enfocar  nuestros problemas  propios. Se consideraba a la Antropología como una ciencia burguesa, a la  Sociología como un intento de respuesta al Materialismo Histórico, a la Modelación Económico Matemática como una desviación subjetivo-marginalista de la teoría del valor de  la  Economía Política Marxista .En fin, un fenómeno  de  dogmatización e  ideologización de la ciencia,  que por suerte,  hemos comenzado a superar seriamente. Ver del Autor: Ciencia y Política: un dúo complejo, Revista Bimestre Cubana SEAP, No.27; La Habana, Cuba, 2007, pp. 27-36. Ver también: Desafíos de las ciencias sociales en Cuba”, Jiribilla, 2010.  

[14] Solo en las  Facultades  de Artes y Letras, es que se presta atención curricular a estos temas, pero sin que ello irradie sistemáticamente hacia otras áreas de las Ciencias Sociales y Humanísticas. Dándoles a estas  un aporte mayor  en la formación cultural y la identidad  nacional  del estudiantado.

[15] Si  el color de la piel, por término medio, diferencia a los cubanos, en su status socioeconómico, dejarlo a un lado,  significa no estar en condiciones de reflejar en nuestras estadísticas  las diferencias sociales, u ocultarlas, que  es peor.

[16] Es asombroso la cantidad de estadísticas que Cuba envía a Naciones Unidas, en las que la población no es clasificada por el color de la piel. Por lo cual, la verdadera obra social de la revolución, pierde la oportunidad de ser mostrada. ¿Cuáles  son las razones que explican esa garrafal  ausencia? Cuba es una sociedad  multicolor  y ello no es simple asunto de pigmentación, sino de historia. Ver del Autor, Cuba: color de la piel, nación, identidad  y cultura. ¿Un desafío Contemporáneo?, libro Contracorriente V, editorial Ciencias Sociales, La  Habana,  2008,    pp.163-189, nota 58.Se trata además, de que nuestros censos no consideran para nada las diferencias lingüísticas, la mezcla subyacente en nuestra población entre cubanos y descendientes de antillanos (jamaicanos, haitianos etc.).La población china al representar menos de un 1%  fue eliminada  del censo. No se toman en consideración los lugares de procedencia. Por todo lo cual, el censo es  aún  muy deficiente culturalmente. Un censo no es solo un asunto cuantitativo, sino más que ello, cultural.

[17] En el contexto  de la Crisis de 1989-1994, el aún Presidente del Consejo de Estado,  Fidel Castro, se percató de esta  situación y oriento realizar varias investigaciones, buscando  el trasfondo de estas diferencias, lo  que han  permitido hacer ajustes  importantes dentro de la política social. Y tener  una mayor conciencia de las diferencias que se ocultan tras  la ausencia o la homogeneidad de las estadísticas sociales.

[18] La experiencia de los Trabajadores Sociales fue sin dudas una acción afirmativa, planeada por Fidel Castro,  que se percató del problema y  le  dio oportunidad a muchos jóvenes, principalmente negros y mestizos, que habían quedado  marginados   de la actividad laboral y de los estudios universitarios;  ahora han llegado muchos de ellos a las aulas universitarias, produciendo en estas una composición racial  más acorde con la composición de la población cubana y que se asemeja más a como era esa composición  en los primeros años  posteriores al triunfo de la revolución.

[19] Han pasado  solo  51  años desde que una revolución  radical decidió atacar  las desigualdades  generadas por  la sociedad cubana, provenientes de un régimen colonial esclavista, primero y de una república neocolonial después,  que  no impidieron que avanzara   la modernidad, pero solo para un porciento muy bajo de la población. El resto, la formaban  un pequeño grupo de potentados,  una exigua  clase media y una gran masa de trabajadores asalariados  y campesinos pobres,  blancos,  mestizos y negros,  junto a una gran  masa de negros y mestizos,  que salvo poquísimas  excepciones, nunca tuvieron acceso a la riqueza. La pobreza fue  también blanca en  la Cuba anterior a 1959, pero la riqueza nunca fue negra. Negar esa realidad, aun  no superada, por demás, agravada entonces  por la discriminación racial, llevaría  a una falta de realismo político, que terminaría  afectando, no solo el proyecto social de la revolución, sino incluso la estabilidad  política de toda  la nación. Fidel castro se percató de ello a tiempo  y oriento actuar en consecuencia. (Nota del Autor).

[20] Hay que decir además que la historia de Cuba como parte del Caribe tuvo sus peculiaridades. Para ampliar ver: Orbita de  Moreno Fraginals, capitulo “Peculiaridades de la esclavitud en Cuba”, Edición Alfredo Prieto, Ediciones UNION, UNEAC, La Habana, pp.154-167.

[21] Ver del Autor. Estadísticas  y Color de la Piel. Jiribilla, 2010.

[22] En el Informe al VI Congreso del PCC Raúl castro Ruz,  dice: “… que la dirección del Partido, a todos los niveles, debe hacerse una severa autocritican  Y adoptar las medidas necesarias para evitar  la reaparición de tales tendencias. Ello a su vez es aplicable a la insuficiente sistematicidad  y voluntad política para asegurar  la promoción a cargos decisorios de mujeres, negros, mestizos y jóvenes, sobre la base del mérito y las condiciones personales. No haber  resuelto este último  problema  en más de medio siglo es una verdadera vergüenza que cargaremos sobre nuestras conciencias durante muchos años, porque sencillamente no hemos sido consecuentes con las incontables orientaciones que desde  los primeros días del triunfo revolucionario y a lo largo de los años nos impartió nos impartió el compañero Fidel… Porque además, la solución de esta desproporción formo parte de los acuerdos adoptados por el Trascendental Primer Congreso del Partido y los  cuatro que le sucedieron y no aseguramos su cumplimiento. Asuntos como estos, que definen el futuro,  jamás deberán volverse a guiar por la espontaneidad, sino por la previsión y la más  firme intencionalidad  política de preservar y perfeccionar el socialismo en Cuba”. El propio Congreso y sus resultados,  ha sido   una expresión clara, a partir de una considerable presencia de negros, mestizos y  jóvenes en todos   sus órganos de dirección al máximo nivel .Periódico Granma, domingo 17 de abril del 2011, p. 6 del Informe Central al VI Congreso del Partido.

[23] Ver del Autor: Cuba Acción Afirmativa: ¿Invitación al Debate? , Jiribilla, enero, 2011.

[24] La sociedad civil, tiene sus propios mecanismos de automovimiento, pudiera decirse de autoempoderamiento,  al margen de las instituciones establecidas  y siempre está buscando como expresar sus necesidades, que brotan de una dinámica propia que no necesariamente esta siempre  bajo el control de quienes la lideran. Esa dinámica es continua por tratarse de un organismo vivo en continuo movimiento.

[25] Aun y cuando nuestros principales líderes, Fidel y Raúl, lo han mencionado en múltiples ocasiones. Ver, Discurso de Raúl, Clausura VIII Congreso de la UJC, Periódico Granma, p.02.

[26] Ver Informe Central al VI Congreso del PCC, periódico Granma, abril 17, p. 6.

[27] Recientemente, al calor del Año de los Afrodescendientes, el tema ha comenzado a tomar una fuerte presencia en los medios del País. Existiendo todo un Programa Nacional para impulsarlo.

[28] Fidel Castro y Raúl Castro, se han referido abiertamente  al  tema en múltiples ocasiones, habiendo mostrado su preocupación, por  impulsar  las soluciones.

[29] Ver: Declaración del CIR, posted, 24 de febrero del 2011, en Negra Cubana tenía  que ser. Donde aparecen   documentos y  pronunciamientos en solidaridad  con  Orlando  Zapata, Guillermo fariñas y Oscar Elías Bicet, que al ser negros,  se les trata de categorizar como luchadores  raciales y por los derechos humanos en Cuba. Pretendiendo desviar la lucha verdadera por la solución del problema racial,  hacia una cuestión  antigubernamental conectada a la  actual política  subversiva de Estados Unidos contra Cuba.

[30] Sin duda, el  tema ha estado presente en los debates del congreso y según las orientaciones que se desprenden del Informe Central  al VI Congreso del Partido, presentado por el Cro. Raúl castro Ruz, el 17 de abril del 2011,  este asunto  será tema de seguimiento en cada chequeo que se  haga de la marcha del trabajo del partido en cada una de las reuniones de su Comité central. Como parte del chequeo de la Política de Cuadros.

[31] Suponemos que lo orientado por el Cro. Raúl Castro,  también es válido para  las sesiones de trabajo de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

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