Cuba y el multilateralismo II*

Análisis de la política exterior relacionada con Cuba, publicado en 2001.

Foto: Jorge Luis Baños


“Lo esencial es no perder la orientación”.
José Arcadio Buendía
en: Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad

Cuba es un factor importante en el hemisferio. Su relevancia se relaciona con su ubicación en el centro de las vías marítimas de comunicación, de alta incidencia para el comercio en el contexto de la globalización, que tienen un peso en el caso de cada uno de los países del hemisferio. En el caso de América‚ del Sur, por ejemplo, Cuba es – específicamente – un punto de acercamiento hacia el mercado norteamericano y caribeño. En el caso de América Latina y el Caribe se da una mayor flexibilidad en torno al tema de cubano. Canadá percibe que la política de Estados Unidos no contribuye a la estabilidad en la región. De hecho nos encontramos frente a una complejización del escenario en tanto que por un lado se da un desarrollo ascendente en las relaciones bilaterales de Cuba con los países de América Latina y el Caribe, su participación en la Asociación de Estados del Caribe (AEC), en ALADI, como observador en Lomé y participante en Cotonou, y por otro, se da una dinámica, en los mecanismos de concertación política, que refleja rasgos de la hostilidad norteamericana – en mayor medida – que la dinámica bilateral.

Los intereses de seguridad de Estados Unidos priorizan los aspectos relacionados con el mercado, y en esta línea se inscriben la política hacia América Latina y el Caribe[1] – es la lógica del NAFTA y los TLC’s. El intento de obstaculizar la reinserción de Cuba en la economía internacional e insistir en su marginación, además de ser una política contradictoria con la libertad del mercado, genera inestabilidad e inseguridad regionalmente, al tiempo que afecta a los intereses norteamericanos. El problema del argumento de los cambios al sistema político cubano (el escollo de la democracia) es un problema manipulable que será un instrumento de presión permanente – desde dentro – y de forma sucesiva y continua.

La seguridad de los pequeños estados del Caribe[2] se enmarcan en un contexto dual donde tiene un peso especifico por un lado, la subordinación en el ámbito económico internacional y por otro, la reafirmación de los propios intereses de cada país. Una alternativa sería una integración regional, a lo largo y ancho del Caribe, que permitiría a la región en su conjunto ejercer un papel activo desde posiciones fortalecidas. Tanto CARICOM expandido – con la AEC como mecanismo de concertación básicamente político – podrían orientarse en esta dirección en la perspectiva de una región potencialmente integrada lo cual mejoraría sus expectativas a lo interno y promovería una reinserción eficiente en la economía mundial y facilitaría la participación activa y coordinada de la región en los foros multilaterales[3].

En lo que se refiere a Cuba, el espectro de las percepciones van desde enfocarla como un elemento importante para la creación de un bloque estratégico regional en el Caribe a partir de una perspectiva integración al CARICOM[4], proponer la regularización de su situación en el Sistema Interamericano a partir de posturas diferenciadas de países como México y Canadá, hasta una relativa flexibilización en la política de la administración de Clinton que, de hecho, no cambió substancialmente las características de la política seguida hacia la isla. La administración de G.W.Bush no parece dispuesta a realizar cambios medulares en este terreno.

En términos generales, dada la forma en que se está comportando la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba, cabe pensar que la reintegración de la isla se irá manejando por el lado latinoamericano y caribeño a partir del tema económico/comercial y – en lo que se refiere a la agenda de seguridad, a partir de los temas periféricos, por los “bordes” (migración, medio ambiente, desastres naturales, narcotráfico, lavado de dinero, etc.) con más o menos condicionamientos según sea la coyuntura política interna y externa para Estados Unidos.

En 1998, el gobierno de Cuba presentó oficialmente la solicitud de ingreso al CARIFORUM, con la intención adicional de acceder al Grupo del Caribe de los países ACP de la Convención de Lomé y expresó su deseo de participar en el proceso de negociaciones para las futuras relaciones con la Unión Europea, al tiempo que notificaba a las instancias pertinentes de la Unión Europea los pasos correspondientes. Los países del CARICOM[5], en la perspectiva de la integración y la unidad del Caribe, habían expresado la conveniencia de la participación de Cuba en estos mecanismos.

Estos pasos son congruentes con el interés estratégico de Cuba de insertarse en el área, ya que una mayor integración y cooperación regional constituyen la mejor alternativa a fin de encontrar un espacio para el desarrollo de los países del área y, al mismo tiempo, buscaba la participación en el proceso de negociaciones para regular las futuras relaciones entre los países ACP y la Unión Europea una vez que expirase la Convención de Lomé, en el interés de que se lograse un acuerdo justo y no condicionado para los países que integran esta instancia[6]. La política exterior cubana orientada a la reinserción en el contexto de influencia europea implica – de alguna manera – esquivar la hostilidad estadounidense.

Cuba ha realizado cambios significativos en su economía y en la sociedad. La Ley de Inversiones Extranjeras deber incidir en futuros cambios en la sociedad cubana. En un contexto de cambios, tanto en el ámbito global y hemisférico‚ de la reestructuración del sistema interamericano – y también de los cambios que se están realizando en Cuba – sería conveniente considerar un escenario donde prevalezca la flexibilidad, tanto de uno como de otro lado, en la perspectiva de crear estabilidad y seguridad en el hemisferio[7].

La participación de Cuba en el MERCOSUR facilitaría y promovería la inversión extranjera y al mismo tiempo contribuiría a la apertura del mercado y a acuerdos que mejorarían el acceso a mercados cercanos. El gobierno de Cuba está interesado en suscribir un acuerdo con el MERCOSUR – Acuerdo 4+1 – para multilateralizar los acuerdos comerciales de alcance parcial que existen con Argentina, Brasil y Uruguay, lo cual constituye un paso obligado, ya que al haberse constituido el MERCOSUR en una Unión Aduanera, sus miembros no pueden mantener acuerdos bilaterales, situación que no sería sostenible indefinidamente. La posibilidad del acuerdo 4+1 con el MERCOSUR se ha dilatado dado que este mecanismo ha establecido sus prioridades en la región y se ha centrado en las negociaciones con los países integrantes del Pacto Andino. Cuba no está entre sus objetivos priorizados y se acordó, en el corto plazo, la renovación cada seis meses de los Acuerdos de Alcance Parcial individuales, previa negociación. En diciembre del 2000, el gobierno de Cuba declaraba que se había acordado avanzar en la negociación y la firma de un acuerdo de complementación económica entre la isla y el MERCOSUR[8].

Las cumbres Iberoamericanas, se iniciaron en la lógica de la búsqueda de una agenda de concertación, de un diálogo, debate y consulta en cuanto a problemas internacionales. La eventual adopción de posiciones y/o acciones conjuntas ha sido la tendencia en esta instancia. Los niveles de voluntad política, colaboración, integración y de cooperación varían con relación a los actores y también a la coyuntura. Las Cumbres no pretenden asumir posiciones de confrontación con los Estados Unidos; se trata más bien de una tónica acorde con los procesos que se desarrollan en el hemisferio, en la lógica de un reacomodo y búsqueda de puntos convergentes.

Para el gobierno cubano cualquier espacio de concertación debe estar fundado en el respeto a la autodeterminación, la soberanía y las normas del derecho internacional, al tiempo que concibe que cualquier proceso de concertación política es en esencia pluralista por lo que no puede imponerle la adopción de una propuesta de sistema político como condición para su participación en los mismos[9]. El objetivo de la política de Cuba con respecto a las Cumbres Iberoamericanas ha sido la búsqueda de temas de interés común en la perspectiva de facilitar su reinserción en el nuevo contexto internacional y alcanzar la integración en el contexto latinoamericano a partir de la interrelación de contactos directos y diálogo entre gobernantes que estas cumbres propician. Al mismo tiempo, Cuba privilegia los mecanismos netamente latinoamericanos y caribeños por encima de los hemisféricos, buscando fortalecer la unidad latinoamericana y caribeña.

En la VIII Cumbre Iberoamericana realizada en Oporto, Portugal en 1998, los temas que se perfilaban como relativamente conflictivos con relación a Cuba, como el no cumplimiento de los acuerdos de Viña del Mar y la discusión de la sede para la IX Cumbre a realizarse en noviembre de 1999 en La Habana, de hecho, pasaron relativamente desapercibidos[10]. La VIII Cumbre – a partir de su nuevo formato – permitió un mayor intercambio entre los presidentes y se aprobó una Declaración orientada hacia la acción, cuestión que constituye un éxito para el fortalecimiento de este mecanismo. El texto de la Declaración final, incorporó ideas en torno a la soberanía, la no intervención, los principios del derecho internacional y los consagrados en la Carta de Naciones Unidas. Se subrayó que tanto la globalización como la integración deben tener como objetivo central el bienestar de los pueblos y el desarrollo económico y social de los países iberoamericanos. El tema de la democracia fue enfocado en términos generalizadores y los países iberoamericanos reafirmaron el “compromiso de fortalecer las instituciones democráticas, el pluralismo político, el Estado de Derecho y el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales”. También se hizo referencia al rechazo al proteccionismo, destacándose que la globalización debe favorecer la inserción de todos los países en la economía mundial al tiempo que se debe proteger a aquellos en condiciones menos ventajosas. En el caso de Cuba, se reiteró la exhortación a Estados Unidos para que ponga fin a la Ley Helms-Burton, de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas[11]. La integración regional fue considerada como “instrumento fundamental para que un número cada vez mayor de países pueda mejorar su inserción en el mundo globalizado, pues eleva su nivel de competitividad, incrementa los intercambios comerciales, permite el aumento de la productividad, crea condiciones para un mayor crecimiento económico…”[12]y al mismo tiempo se enfatizó que “los procesos de integración regional no deben verse sólo desde un aspecto económico, ya que la globalización impone, entre otros restos, intensificar la cooperación bilateral y multilateral en los campos de la cultura, la educación, los sistemas legales, el medio ambiente, etc.”. En Oporto se aprobó unánimemente la iniciativa de España para establecer la Secretaría de Cooperación, de carácter permanente ubicada en Madrid.

El tema de la IX Cumbre Iberoamericana – Iberoamérica y la Situación Financiera Internacional en una Economía Globalizada – era tocado colateralmente, en la reunión de cancilleres del Grupo de Río, realizada en Veracruz, México, donde se adoptaban, sin controversias, posturas divergentes en torno a Cuba[13]. En general, se planteaba la preocupación por el “endurecimiento de la política interna” en la isla, pero el tema no se consideraba como un asunto a ser tratado en la agenda del Grupo de Río. De ninguna manera se trataba “de imponer una posición”, ya que “sería una pretensión absurda”[14]. La Declaración de Veracruz ponía de relieve que “la democracia representativa es el fundamento de la legitimidad de los sistemas políticos y condición indispensable para la paz, la estabilidad y el desarrollo de la región”. Al mismo tiempo, el acta firmada en Veracruz, condenaba la Ley Helms-Burton y demandaba el retorno de la nación isleña al seno de la OEA, para que ésta tenga “total representatividad hemisférica” y se incluían puntos relacionados con la problemática política, financiera y comercial de los países de América Latina y el Caribe[15]. Estuvieron presentes temas como la búsqueda de posiciones concertadas en los foros internacionales, hacer más eficiente el diálogo, y como enfrentar la crisis financiera internacional y los desastres naturales. Un punto especial era el relacionado con el impulso especial que debía darse a la concertación de cara a la Cumbre América Latina y el Caribe ante la Unión Europea que se realizaría a mediados de 1999 en Río de Janeiro.

En la IX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno realizada en La Habana se instalaba una Secretaria de Cooperación, cuya responsabilidad es organizar, estimular y promover la cooperación entre los países iberoamericanos, ya que “aunque ya existe cooperación, no hay una institución que la racionalice y la impulse a mayores niveles que los que actualmente tiene”[16]. En la I Reunión de Coordinadores Iberoamericanos y Responsables de Cooperación, realizada en La Habana el 8 de Abril de 1999, Cuba subrayaba la importancia de buscar mecanismos que “puedan desarrollar la solidaridad en Cuba, de manera que este espacio (la Cumbre) tenga no solamente una concertación política, sino una concertación de unidad”[17]. De esta manera se proyectaba el objetivo de la isla para la IX Cumbre, cuyo tema era “Iberoamérica y la Situación Financiera Internacional en una Economía Globalizada”: fortalecer la unidad de la región para enfrentar los futuros desafíos derivados de la globalización mundial. Entre los acuerdos, los mandatarios se comprometieron a reafirmar el compromiso refrendado en la Cumbre de la Unión Europea. América Latina y el Caribe de participar activamente en el diseño de una nueva arquitectura financiera internacional, el fortalecimiento del multilateralismo, la cooperación y la articulación de los diversos procesos se hace cada vez más necesario frente a los actuales desafíos. La resolución más importante fue tomada en el campo de la cooperación con la constitución de la Secretaría de Cooperación Iberoamericana (SECIB), con sede en Madrid. Esta cumbre estuvo rodeada de controversias por diferentes razones, entre ellas la detención del general. (R) Pinochet lo cual determinó la ausencia de los presidentes de Chile y Argentina, como protesta, tomando como referente el rechazo explícito de las cumbres a las leyes extraterritoriales y el tema de la democracia que también estuvo presente. La X Cumbre Iberoamericana realizada en Panamá (17-18 de noviembre del 2000) estuvo dedicada al tema de la niñez y la adolescencia, la justicia y la equidad. La Declaración Final, “Unidos por la Niñez y la Adolescencia, Base de la Justicia y la Equidad en el Nuevo Milenio”, subrayó el valor de los avances obtenidos desde la I Cumbre de Guadalajara, las profundas afinidades que unen y consolidan a la comunidad iberoamericana de naciones, y la calidad de “espacio privilegiado de concertación política y solidaridad” de las cumbres iberoamericanas. Esta cumbre estuvo rodeada de conflictos, incluyendo un intento de atentado contra el presidente Fidel Castro y la utilización del tema del terrorismo desde diversos ángulos crearon un escenario conflictivo.

En lo que se refiere a la cooperación iberoamericana, la percepción de Cuba es que está presente en el espíritu, pero la realización de las intenciones es poco concreta. Los flujos de ayuda – en el caso de España – se han concentrado paulatinamente en los llamados créditos FAD, atados a ventajas comerciales para las exportaciones españolas a lo cual se agrega el hecho de que ha ganado presencia el elemento condicionalidad democrática. La mayoría de los recursos que hoy canaliza el gobierno español a través de organizaciones no gubernamentales se destina a la región, pero también se ha venido reduciendo de forma sostenida en los cuatro primeros años de esta década, en términos de su proporción dentro del total canalizado hacia el Tercer Mundo. Por otro lado, la falta de fondos para la aplicación de algunos programas es un problema a resolver en la perspectiva de la continuidad y de un efectivo funcionamiento e implementación de los programas y en ultima instancia, de los objetivos propuestos a partir de las Cumbres[18].

En el terreno de la cooperación/colaboración, la percepción desde Cuba es que “los países desarrollados en su conjunto no cumplen el compromiso de hace dos décadas de dedicar el 0,7% del PNB a la ayuda oficial al desarrollo. Al contrario, cada día la reducen más. Hay un proceso, por un lado, de bilateralización de la ayuda multilateral, lo que quiere decir más condicionamiento. Los países imponen más condiciones con respecto al destino y forma de utilizar la ayuda, con quien emplearla o con quien no emplearla. Es un proceso que está amenazando la existencia del multilateralismo”[19].

La Diplomacia de Cumbres es identificada como “la forma de expresión actual del multilateralismo al mas alto nivel[20]. Un aspecto central es que, “posibilita colocar el conjunto de la energía burocrática detrás de la voluntad política expresada en la cúspide del proceso decisorio, los jefes de Estado y los jefes de gobierno”[21]. El problema de la institucionalización de estas instancias como una forma de garantizar la continuidad y la operacionalización de los acuerdos es un aspecto a considerar. Sin embargo, algunas percepciones en este sentido, indican que la flexibilidad de estas instancias es las que garantizan y facilitan una participación plural, activa, responsable y constante. Al mismo tiempo, es fundamental la continuidad en términos de los contactos personales, directos y fluidos establecidos entre los Jefes de estado y de gobierno.

Las relaciones entre la UE y América Latina están determinadas por la organización de las políticas comunitarias, específicamente las relacionadas con la política europea de cooperación y la política agrícola común frente a América Latina[22]. En esta lógica, esta relación europea/latinoamericana y caribeña se da de una manera puntual, a partir de un acercamiento caso a caso y al mismo tiempo hay varios mecanismos de concertación. A partir de ellos se han desarrollado procesos de acercamiento con el MERCOSUR, con los países del Caribe, con el Grupo Andino, San José, acuerdos de cuarta generación con México y con Chile, y otros con Cuba. Sin embargo, América Latina y el Caribe no se han convertido en una prioridad para la Unión Europea (UE), y su enfoque se orienta básicamente a privilegiar a los grandes núcleos económicos regionales: Brasil, Chile, México y en un segundo lugar, Argentina. En este contexto, MERCOSUR desempeña un papel fundamental, aunque con las limitaciones impuestas por las particularidades de su evolución, de su proceso de negociaciones con la UE y de los desafíos del ALCA.

El escenario para Cuba era complejo. Por un lado, está la Posición Común de la UE con respecto a la isla. La UE ha establecido mecanismos institucionalizados con todas las subregiones de América Latina y el Caribe – con los cuales ha alcanzado determinados niveles de consenso – sin la participación de Cuba y es en este contexto que se ubica el “escollo de la democracia”. Por otro lado, la participación activa de los países del CARICOM, que en el marco de la preparación de la cumbre ha sido de bajo perfil, era fundamental para Cuba. La postura de Cuba en la II Reunión de la AEC, llamando a una postura unida y activa, así lo evidenciaba. Es con este conjunto de países que la isla mantiene un diálogo político más cercano y posturas – en algunos casos – convergentes. Sin embargo, este encuentro intercontinental constituye un entorno favorable en la medida que constituye un factor de compensación a la hegemonía estadounidense en la región. Por otra parte, la participación de Cuba era un plus en el contexto de la profundización de la reinserción de la isla en la región.

La Comisión Europea, por su parte, presentaba sus proyectos de cooperación con América Latina y el Caribe para el próximo siglo, a discutirse en Río de Janeiro a mediados de 1999. El objetivo central será impulsar la cooperación en los campos político, económico y comercial. En el ámbito político, la UE pretende que se establezca con América Latina una relación estratégica de interés mutuo que permita a las partes hacer valer mejor, ante las instancias multilaterales y organismos competentes, los puntos de acuerdo. Con respecto a las relaciones económicas y comerciales, la UE busca promover una inserción armoniosa de las economías respectivas en el contexto mundial, desarrollando al mismo tiempo una resistencia más fuerte a las turbulencias internacionales[23]. También se pretende compaginar estos objetivos con progresos sociales y a la integración en la economía de mercado de los mas desfavorecidos. En el caso de los interlocutores económicamente mas avanzados en América Latina, MERCOSUR, Chile y México, la UE pretende concluir acuerdos de libre cambio en los que se contempla también un incremento del diálogo político, temas en los que ha avanzado considerablemente. Con respecto al MERCOSUR, se plantea que “es un gran socio comercial para la UE pero que plantea una competencia enorme en algunos productos, por lo que es lógico que haya conflictos de intereses”. En el caso de América Central y de la Comunidad Andina, el acento se ha puesto en el refuerzo de la cooperación al desarrollo y la puesta en marcha de mecanismos de acceso preferencial al mercado europeo. El director para América Latina de la Comisión Europea advertía en Bruselas, que Cuba debía “tomar muy en serio” la posición de la UE de vincular su cooperación con los progresos hacia la democracia y el respeto a los derechos humanos, recalcando que la UE por su parte ya se esforzó en ayudar a la sociedad y lanzó una señal que debe ser correspondida y que Cuba “debe hacer un esfuerzo para que la situación evolucione”. Subrayó además el carácter de observador de Cuba en las negociaciones de la V Convención de Lomé en la UE y 71 países ACP, convención que prevé generosas ventajas económicas y comerciales por parte de la UE a esos países. El ingreso eventual de Cuba debería ser aprobado por unanimidad tanto por los 15 como por los países ACP y ello obligaría a modificar la “posición común” que la UE mantiene hacia la isla caribeña desde 1996, basada en vincular la cooperación comunitaria con la apertura política y económica de la isla[24]. Aunque sin hitos dramáticos – la Cumbre América Latina y el Caribe con la UE en Río de Janeiro parecía facilitar una aproximación mayor entre Cuba y la UE, cuestión que se reflejaba eventualmente en la postura de los Quince a favor de una reanudación del diálogo político con Cuba[25].

REFLEXIONES PUNTUALES EN EL 2001

¨    La política exterior de Cuba a fines de los 90, caracterizada por el realismo y el pragmatismo, se orienta en el plano multilateral a facilitar la reinserción de Cuba en el sistema internacional, buscando un espacio que desplace y/o neutralice la hostilidad estadounidense; y en otro plano, pero no menos importante, orientada a la supervivencia económica. Este enfoque está dirigido a la preservación de la seguridad nacional del país, ante una hostilidad cada vez mas abierta y los intentos de internacionalización de la misma.

¨    No es probable que la política de Estados Unidos hacia Cuba cambie a corto plazo, dado el peso del factor política interna en la proyección estadounidense hacia la isla. En 1998, la administración de Clinton dejaba pasar una excelente oportunidad de revisar la política hacia Cuba al despreciar la propuesta de formar una comisión bipartidista a estos efectos, realizada por sectores significativos de la élite política, encabezados por Henry Kissinger. La administración de G.W.Bush ha mantenido hasta el momento la misma lógica de su antecesor.

¨    La región estratégica para Cuba es el Caribe. En el terreno multilateral la reinserción plena en el área caribeña es trascendental ya que de alguna manera constituye una suerte de envoltura – cual capullo – que permite transitar a una posible membresía en la próxima Convención que substituya a la de Lomé y de esta manera la isla se insertaría dentro de uno de los pocos mecanismos preferenciales que sobreviven y en el área de influencia europea. Esta posibilidad se diluía y Cuba no suscribía el Acuerdo de Cotonou[26] debido a las cláusulas que consideraba discriminatorias introducidas por algunas naciones de la UE[27], sin embargo siguió planteando su disposición a pertenecer al Grupo ACP, cuestión que eventualmente se produjo a fines del 2000[28]. Se incrementaban las relaciones con el Caribe a partir del Acuerdo de Alcance Parcial con el CARICOM y la perspectiva de lograr un TLC en los próximos dos años y también con la apertura de cuatro nuevas misiones diplomáticas en el área[29].

¨    La reforma al Código Penal y la Ley No. 88 de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba, correspondía a dos cuestiones básicas – de carácter preventivo- orientadas a proteger al sistema en la perspectiva de la continuidad de las medidas económicas: (1) se tomaban medidas para evitar la injerencia extranjera y la desestabilización y (2) se incrementaban las medidas para evitar el desarrollo de conductas antisociales, delincuencia y corrupción que desvíen los recursos económicos y afecten el sano desarrollo y continuidad de la apertura económica.

¨    En lo que se refiere al Sistema Interamericano, que ha funcionado durante décadas fundamentalmente como instrumento de la política exterior de Estados Unidos y que actualmente está reorientando sus objetivos, la reincorporación – o no – de Cuba podría tener el efecto de demostrar: (1) que a pesar de que el sistema se está reestructurando, se da una continuidad en su proyección hemisférica en términos de que – al parecer – seguirá siendo una caja de resonancia de la política estadounidense, o (2) que desarrollará una política equilibrada, donde habrá una convergencia balanceada de intereses de los países que componen el contexto interamericano. Esto a su vez redundaría en un sistema renovado, en el que el eje convergencia/cooperación sería el elemento articulador central.

¨    Cuba mantiene una postura de no aceptar condiciones, en lo que se refiere a su reinserción en el sistema internacional y mecanismos multilaterales. Las exigencias que se hacen a Cuba para que modifique su postura “como precondición” para la reinserción en el Sistema Interamericano, de hecho obstaculizan iniciativas que pudieran darse en dicha dirección. Sin embargo, si se valorase como de interés para Cuba y si se concretase una voluntad política en el contexto del sistema, Cuba podría ser reintegrada al mismo a partir de un recurso técnico, de la misma manera en que fue marginada. Algunos países favorecerían dicha reintegración. El obstáculo principal está en los condicionamientos que se intentan imponer a la isla.

¨    En términos generales, dada la forma en que se está comportando la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba y de la relativa autonomía demostrada por el resto del hemisferio cabe pensar que la reintegración de Cuba se irá produciendo desde el lado latinoamericano y caribeño[30], a partir de temas periféricos, por los resquicios, con más o menos condicionamientos según sea la coyuntura política para Estados Unidos interna e internacionalmente. Es importante considerar que en el caso del Caribe, la reinserción de Cuba cobra especial importancia ya que se relaciona con la estabilidad regional – el conflicto Estados Unidos/Cuba es fuente de inestabilidad- y con un fortalecimiento en la capacidad negociadora de un área cuyo objetivo principal es una integración/cooperación orientada al desarrollo común, por encima de las barreras competitivas.

¨    Canadá, como potencia media que aspira a fortalecer su posición, tendría la posibilidad y podría aplicar la voluntad política, para lograr alianzas y un espacio con propuestas de políticas alternativas, y es en este marco que se inscribiría su política hacia Cuba, lo que podría ser apoyado por determinados sectores europeos con influencia en la región.

¨    La perspectiva es una evolución de Cuba hacia una versión del socialismo, más eficiente y acorde con las circunstancias actuales, con el sistema político existente. El cambio ocurre sin afectar la continuidad del régimen, que sigue contando con un nivel de consenso considerable y que es percibido como garantía de estabilidad, y sobre todo, sin poner en tela de juicio los logros del proyecto social cubano cuya continuidad y desarrollo son percibidos por la mayoría de la población como una necesidad, sobre todo frente a la creciente hostilidad estadounidense. Al mismo tiempo, Cuba se esfuerza – sobre la base de la identificación de intereses comunes – por insertarse en aquellos contextos de integración, cooperación, convergencia, que por su flexibilidad, favorezcan su política orientada a proteger los logros del sistema imperante en la isla.

¨    La globalización es una realidad. El nudo medular está en las características neoliberales con que se desarrolla. El problema es cómo manejarla y los retos que implica en términos de creatividad política. En este sentido son relevantes los acuerdos que se establezcan, las instancias a las que se adhiera, y las medidas de protección social que se diseñen al interior de las sociedades, sobre todo en aquellas en vías de desarrollo.

¨    Cuba, al igual que América Latina, ha comprendido que no se pueden poner todos los huevos en el mismo canasto. La diversificación en el contexto internacional crea un entorno más favorable para la isla, aunque dadas las circunstancias, es de carácter relativo. A fines del año 2000, Cuba estabilizaba paulatinamente su economía y obtenía modestos avances en este terreno, al mismo tiempo había crecía el intercambio comercial cubano.[31] La UE ocupaba el primer lugar y la región americana el segundo en la distribución geográfica del mismo: Venezuela superaba a España y pasaba a ser el principal socio comercial de Cuba y los países de ALADI constituían el 23% del intercambio general y el 60% dentro del continente americano. Se firmaba un acuerdo de alcance parcial con Paraguay[32], y en el terreno de la tecnología se realizaba una negociación conjunta con la empresa CCC de Canadá y UIMTEX, planta de la industria militar de Cuba[33]. En septiembre del 2000, Cuba acordaba con el MERCOSUR avanzar en la negociación y la firma de un acuerdo de complementación económica entre la isla y la instancia de integración[34]. Por otra parte se acordaba ampliar las relaciones económicas con Brasil[35] y se ampliaba el marco de cooperación en temas relacionados con el HIV/sida[36]. Las relaciones con México se dinamizaban, luego de fricciones entre ambos países a fines del 2000, a partir de la visita del presidente Castro a México y el intercambio directo con el presidente Fox en el marco de su ascenso al poder retomaban un camino renovado, y en abril del 2001 se realizaba la II Reunión de la Comisión Mixta entre ambos países[37]. Con un enfoque estratégico de largo plazo, Cuba dinamizaba la actividad del sector energético, cuestión fundamental para la economía de la isla, y expandía la dinámica relacionada con la perforación petrolera[38]. Se planteaba que a fines del 2001, Cuba produciría el 90% de su electricidad[39]. Venezuela, por su parte, suministraba 53.000 barriles de petróleo diarios a la isla, a partir de un acuerdo en el que Cuba paga el 80% en dólares estadounidenses (US$) y con las tasas comerciales normales de corto plazo y de acuerdo con los precios del mercado; el 20% restante se cancela en pagarés que reflejan el elemento de financiamiento preferencial del acuerdo[40]. En lo que se refiere a la inversión extranjera, como resultado de la relativa recuperación económica, Cuba adoptaba políticas más selectivas y facilitaba y flexibilizaba la inversión de otro tipo[41]. En el mes de abril del 2001, se encontraban activas 392 asociaciones económicas internacionales en la isla[42].

¨    El activismo europeo en América Latina y el Caribe podría contrarrestar la influencia estadounidense en la región. A esto se suman las dificultades que enfrenta Estados Unidos en el hemisferio: los obstáculos e incógnita – nuevamente- con respecto al fast-track y con el desarrollo de una zona de libre comercio hemisférica.

¨    La agenda del fin de la década – en la que se suceden transformaciones en todos los niveles – incluye retos cuya solución debiera insertarse en un verdadero multilateralismo – caracterizado por una ampliación de la participación para evitar las actuales carencias en el terreno de la democracia[43]– cuestión que implicaría un marco favorable para la cooperación en todos los ámbitos.

* Publicado en Enfoques 19/ 2001

 

NOTAS

  1. El caso del levantamiento del embargo a Viet Nam, por ejemplo, responde básicamente a intereses geopolíticos y económicos específicos.
  2. Para una perspectiva en este sentido, ver: Ivelaw Griffith, The Quest for Security in the Caribbean: Problems and Promises in Subordinate States, M.E. Sharpe, Inc. 1993
  3. R. Granguillome, La Asociación de Estados del Caribe en la Perspectiva Mexicana, en: Cuadernos de la Coyuntura Caribeña No.2, Sto. Domingo, Julio de 1994, pg.21-24; A. Serbín, El Grupo de los Tres y la Asociación de Estados del Caribe en el Marco del Proceso de Regionalización, Cuadernos de la Coyuntura Caribeña No.2, pp. cit., pp. 25-40
  4. Ver en este sentido: Carlos Moore Wedderburn, Cuba´s Integration into CARICOM: An Opportunity to Erect a Regional Strategic Bloc, en: From COMECON to CARICOM: Towards the Integration of the Republic of Cuba into the Caribbean Community, Carlos Moore Wedderburn, Editor, Research Commissioned by the CARICOM Secretariat, 1998
  5. CARICOM a su vez avanzaba en las negociaciones con Estados Unidos y Canadá en la perspectiva de obtener mejores condiciones comerciales. CARICOM Advancing with US and Canada, www.staboeknews.cm, 21-marzo-2001.
  6. Las instituciones europeas cuentan con un sistema de cooperación que está dividido grosso modo en dos parte: (1) la cooperación y la ayuda al desarrollo dirigida a los 71 Estados ACP, programa que se rige por la Convención de Lomé IV y que es financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo a partir de contribuciones especiales pero no por el presupuesto de la UE; y (2) la cooperación con el resto del mundo en desarrollo, que está financiada en su totalidad sobre el presupuesto general de la UE. Giovanni Molano Cruz, op. cit. pg.30
  7. Isabel Jaramillo Edwards, Cuba y el Contexto Hemisférico, Position Paper, 10 de Octubre de 1995.
  8. Nota del MINREX, 27 de diciembre 2000, Cuba en el Bimestre, Enero-Febrero 2001, CEA, La Habana, Cuba
  9. J. Valdés Paz, La política exterior de Cuba en América Latina y el Caribe en los 90s: los temas de la Agenda, Cuadernos de Nuestra América, CEA, La Habana, Julio-Diciembre 1992.
  10. Con las excepciones del presidente de Costa Rica y el presidente Alemán, de Nicaragua, ningún otro país de la región mencionó estos aspectos.
  11. En cumbres anteriores se exhortaba a Estados Unidos a reconsiderar su puesta en práctica.
  12. VIII Cumbre Iberoamericana, Los Desafíos de la Globalización y la Integración Regional”, Oporto, Portugal, Octubre de 1998.
  13. “Hubo cancilleres que se manifestaron seriamente preocupados por las últimas disposiciones legales (cubanas)” así como diplomáticos que “se pronunciaron por no tener una posición pública”. Ver: AFP, México, 20-3-99.
  14. Rosario Greene, canciller de México, citada por AFP 20-3-99.
  15. La reunión de Cancilleres y el vicecanciller venezolano J. Valero, fue preparatoria a la XIII Reunión de Jefes de Estado o Gobierno del Grupo de Río que se efectuará también en 1999. UPI, México, 19-3-99.
  16. Jorge Bolaños, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, citado por UPI, Panamá, 9-3-99.
  17. Vicecanciller Jorge Bolaños, Notimex, Abril 8, 1999.
  18. Varios analistas han considerado que el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología, ratificado en el ámbito de estas cumbres, es una iniciativa interesante pero que adolece de que España y Portugal le dedican insuficientes fondos en relación con las necesidades tecnológicas del continente, además de que los países más pobres se ven imposibilitados de hacer los aportes necesarios para participar en los proyectos del Programa.
  19. En 1998 Cuba recibió sólo US$ 80 millones de todas las fuentes de cooperación. Raúl Taladrid, viceministro para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, Conferencia en ACNU, La Habana Abril 7,1999. Ver : P. Grogg, IPS, 7-4-99.
  20. Globalización, América Latina y la Diplomacia de Cumbres, Francisco Rojas Aravena, Editor, FLACSO-Chile, 1998, pg. 25-26.
  21. Globalización, América Latina y la Diplomacia de Cumbres, op. cit.
  22. Para una interpretación: Giovanni Molano Cruz, Las contradicciones de las política Europeas frente a América Latina, Análisis Político No.35, Universidad Nacional de Colombia, Sept./Dic. 1998. Pg. 27-46.
  23. Sobre la postura estadounidense: Arrogance Américaine, Le Monde, 3-2-99. Para una visión relacionada con los países emergentes: Fighting to Survive, Business Week, February 8, 1999, pg. 72-73.
  24. Efe, Bruselas, 9-3-99 y Notimex, Bruselas, 9-3-99.
  25. UE a Favor de la reanudación del Diálogo Político con Cuba, EFE, 9 septiembre 2001, en: www.emol.com
  26. Este acuerdo substituyó al Acuerdo de Lomé.
  27. Sobre la UE ver: A. Rodríguez, Regresó a su país el canciller belga, Granma 25-8-2001, pg. 2 y desde otra perspectiva, Rui Ferreira, El canciller belga regresa con las manos vacías, El Nuevo Herald, Agosto 27, 2001, pg A19.
  28. Ingreso de Cuba al Grupo ACP: Paso Importante para las Relaciones con el Sur, Granma Internacional, 24 Diciembre 2000, Cuba en el Bimestre, Noviembre Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 36-37.
  29. Ver: Entrevista a Raúl de la Nuez, Ministerio de Comercio Exterior, op. cit. y Cuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba.
  30. Cuba agregaría 11 millones de habitantes y un territorio de 110,860 km2 , un capital humano significativo y un desarrollo complementario.
  31. Ver: Entrevista a Raúl de la Nuez, Ministerio de Comercio Exterior, Opciones, 29 de Octubre 2000, en: Cuba en el Bimestre, Septiembre-Octubre 2000, CEA, La Habana, Cuba.
  32. Opciones, 26 Noviembre 2000, en Cuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 40 y pg. 98
  33. Ver: Opciones, 19 de Noviembre 2000, en: Cuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 41
  34. 105. Cuba en el Bimestre, Enero-Febrero 2001, CEA, La Habana, Cuba.
  35. 106. Opciones, 29- Abril 2001.
  36. Cuba apoyaba la postura de Brasil con respecto a los precios que imponen las transnacionales con filiales en ese país a la venta de medicamento para el SIDA. Granma 3 de Marzo de 2001.
  37. Concluyó la II Reunión de la Comisión Mixta México-Cuba, Granma, 27 de Abril 2001.
  38. G. Molina, Entrevista con empresario francés Gerard Bourgois, Granma Internacional, 26 de Noviembre 2000, en: Cuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 47
  39. 110. Granma Internacional, op. cit.
  40. Pascal Fletcher, Reuters, Caracas, 16-8-2001
  41. Alrededor de 200 PYMES extranjeras han firmado acuerdos de producción cooperada. M. Frank, Reuters, Habana, 22-8-2001
  42. Ver: Granma, en: Cuba en el Bimestre, Marzo-Abril 2001, CEA, La Habana, Cuba,
  43. Ver en este sentido: Robert O. Keohane, International Institutions: Can Interdependence Work?, Foreign Policy, No.110, Spring 1998, pg.82-96

[1] El caso del levantamiento del embargo a Viet Nam, por ejemplo, responde básicamente a intereses geopolíticos y económicos específicos.

[2] Para una perspectiva en este sentido, ver : Ivelaw Griffith, The Quest for Security in the Caribbean : Problems and Promises in Subordinate States, M.E. Sharpe, Inc. 1993

[3] R. Granguillome, La Asociación de Estados del Caribe en la Perspectiva Mexicana , en : Cuadernos de la Coyuntura Caribeña No.2, Sto.Domingo, Julio de 1994, pg.21-24 ; A. Serbín, El Grupo de los Tres y la Asociación de Estados del Caribe en el Marco del Proceso de Regionalización, Cuadernos de la Coyuntura Caribeña No.2, pp. cit., pp. 25-40

[4] Ver en este sentido: Carlos Moore Wedderburn, Cuba´s Integration into CARICOM : An Opportunity to Erect a Regional Strategic Bloc, en : From COMECON to CARICOM : Towards the Integration of the Republic of Cuba into the Caribbean Community, Carlos Moore Wedderburn, Editor, Research Commissioned by the CARICOM Secretariat, 1998

[5] CARICOM a su vez avanzaba en las negociaciones con Estados Unidos y Canadá en la perspectiva de obtener mejores condiciones comerciales. CARICOM Advancing with US and Canada, www.staboeknews.cm, 21-marzo-2001.

[6] Las instituciones europeas cuentan con un sistema de cooperación que está dividido grosso modo en dos partes: (1) la cooperación y la ayuda al desarrollo dirigida a los 71 Estados ACP, programa que se rige por la Convención de Lomé IV y que es financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo a partir de contribuciones especiales pero no por el presupuesto de la UE; y (2) la cooperación con el resto del mundo en desarrollo, que está financiada en su totalidad sobre el presupuesto general de la UE. Giovanni Molano Cruz, op. cit. pg.30

[7] Isabel Jaramillo Edwards, Cuba y el Contexto Hemisférico, Position Paper, 10 de Octubre de 1995.

[8] Nota del MINREX, 27 de diciembre 2000, Cuba en el Bimestre, Enero-Febrero 2001, CEA, La Habana, Cuba

[9] J. Valdés Paz, La política exterior de Cuba en América Latina y el Caribe en los 90s: los temas de la Agenda, Cuadernos de Nuestra América, CEA, La Habana, Julio-Diciembre 1992.

[10] Con las excepciones del Presidente de Costa Rica y el Presidente Alemán, de Nicaragua, ningún otro país de la región mencionó estos aspectos.

[11] En Cumbres anteriores se exhortaba a Estados Unidos a reconsiderar su puesta en práctica.

[12] VIII Cumbre Iberoamericana, Los Desafíos de la Globalización y la Integración Regional”, Oporto, Portugal, Octubre de 1998.

[13] “Hubo cancilleres que se manifestaron seriamente preocupados por las últimas disposiciones legales (cubanas)” así como diplomáticos que “se pronunciaron por no tener una posición pública”. Ver: AFP, México, 20-3-99.

[14] Rosario Greene, canciller de México, citada por AFP 20-3-99.

[15] La reunión de Cancilleres y el vicecanciller venezolano J. Valero, fue preparatoria a la XIII Reunión de Jefes de Estado o Gobierno del Grupo de Río que se efectuará también en 1999. UPI, México, 19-3-99.

[16] Jorge Bolaños, Viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, citado por UPI, Panamá, 9-3-99.

[17] Vicecanciller Jorge Bolaños, Notimex, Abril 8, 1999.

[18] Varios analistas han considerado que el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología, ratificado en el ámbito de estas Cumbres, es una iniciativa interesante pero que adolece de que España y Portugal le dedican insuficientes fondos en relación con las necesidades tecnológicas del continente, además de que los países más pobres se ven imposibilitados de hacer los aportes necesarios para participar en los proyectos del Programa.

[19] En 1998 Cuba recibió solo US$ 80 millones de todas las fuentes de cooperación. Raúl Taladrid, Viceministro para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica, Conferencia en ACNU, La Habana Abril 7,1999. Ver : P. Grogg, IPS, 7-4-99.

[20] Globalización, América Latina y la Diplomacia de Cumbres, Francisco Rojas Aravena, Editor, FLACSO-Chile, 1998, pg. 25-26.

[21] Globalización, América Latina y la Diplomacia de Cumbres, op. cit.

[22] Para una interpretación: Giovanni Molano Cruz, Las contradicciones de la política Europeas frente a América Latina, Análisis Político No.35, Universidad Nacional de Colombia, Sept./Dic. 1998. Pg. 27-46.

[23] Sobre la postura estadounidense: Arrogance Américaine, Le Monde, 3-2-99. Para una visión relacionada con los países emergentes: Fighting to Survive,Business Week, February 8, 1999, pg. 72-73.

[24] Efe, Bruselas, 9-3-99 y Notimex, Bruselas, 9-3-99.

[25] UE a Favor de la reanudación del Diálogo Político con Cuba, EFE, 9 septiembre 2001, en: www.emol.com

[26] Este acuerdo substituyó al Acuerdo de Lomé.

[27] Sobre la UE ver: A. Rodríguez, Regresó a su País el Canciller Belga,Granma 25-8-2001, pg. 2 y desde otra perspectiva, Rui Ferreira, El canciller belga regresa con las manos vacías, El Nuevo Herald, Agosto 27, 2001, pg A19.

[28] Ingreso de Cuba al Grupo ACP: Paso Importante para las Relaciones con el Sur, Granma Internacional, 24 Diciembre 2000, Cuba en el Bimestre, Noviembre Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 36-37.

[29] Ver: Entrevista a Raúl de la Nuez, Ministerio de Comercio Exterior, op. cit. yCuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba.

[30] Cuba agregaría 11 millones de habitantes y un territorio de 110,860 klm cuadrados, un capital humano significativo y un desarrollo complementario.

[31] Ver: Entrevista a Raúl de la Nuez, Ministerio de Comercio Exterior, Opciones, 29 de Octubre 2000, en: Cuba en el Bimestre, Septiembre-Octubre 2000, CEA, La Habana, Cuba.

[32] Opciones, 26 Noviembre 2000, en Cuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 40 y pg. 98

[33] Ver: Opciones, 19 de Noviembre 2000, en: Cuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 41

[34] Cuba en el Bimestre, Enero-Febrero 2001, CEA, La Habana, Cuba.

[35] Opciones, 29- Abril 2001.

[36] Cuba apoyaba la postura de Brasil con respecto a los precios que imponen las transnacionales con filiales en ese país a la venta de medicamento para el SIDA. Granma 3 de Marzo de 2001.

[37] Concluyó la II Reunión de la Comisión Mixta México-Cuba, Granma, 27 de Abril 2001.

[38] G. Molina, Entrevista con empresario francés Gerard Bourgois, Granma Internacional, 26 de Noviembre 2000, en: Cuba en el Bimestre, Noviembre-Diciembre 2000, CEA, La Habana, Cuba, pg. 47

[39] Granma Internacional, op. cit.

[40] Pascal Fletcher, Reuters, Caracas, 16-8-2001

[41] Alrededor de 200 PYMES extranjeras han firmado acuerdos de producción cooperada. M. Frank, Reuters, Habana, 22-8-2001

[42] Ver: Granma, en: Cuba en el Bimestre, Marzo-Abril 2001, CEA, La Habana, Cuba,

[43] Ver en este sentido: Robert O. Keohane, International Institutions: Can Interdependence Work?, Foreign Policy, No.110, Spring 1998, pg.82-96

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