Cuba y el software libre

La migración al software libre en Cuba responde a la necesidad de alcanzar la soberanía tecnológica y la seguridad del país.

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El ejemplo más exitoso de migración en Cuba es el de la Aduana General de la República con software libre instalado en todo su parque computacional.

“Cuba abandona Windows y se pasa a Linux”. Con este titular, aparecido  en el periódico El País en mayo de 2005, se anunciaba que la Oficina para la Informatización de la Sociedad, dependencia del Ministerio de la Informática y las Telecomunicaciones (MIC), había diseñado la estrategia  para el cambio paulatino de la plataforma Windows al software libre Linux, que comprendía distintas acciones tanto organizativas como técnicas, legales y de capacitación.

Transcurridos cinco años de aquel anuncio, aunque el país ha tenido cierto avance, los resultados todavía están por verse.

Aun en distintos estratos, tanto empresariales como sociales, no se percibe la necesidad del cambio, porque el tratamiento del tema se mantiene en los niveles académicos, aunque existen proyectos de migración exitosos y la comunidad del software libre cuenta con cerca de cien sitios web.

Todavía muchos se preguntan: ¿qué es el software libre?, ¿es lo mismo software libre que software gratis?, ¿qué es el famoso Linux del que tanto se habla?, y finalmente, ¿por qué hay que cambiar?

El llamado software libre es una traducción del inglés free software. Dado que el término inglés free es muy ambiguo, ya que puede significar tanto libre como gratis, surge uno de los primeros problemas que obstaculizan la comprensión del asunto.

El concepto como tal surge entre las décadas de los cincuenta y sesenta del pasado siglo, cuando el desarrollo de software se producía de forma colaborativa entre los académicos e investigadores y no era visto como un producto.

El código fuente (la versión legible para las personas del software o programa de computación) era ampliamente distribuido y mantenido por las comunidades académicas, de forma muy parecida al software libre.

Ya a partir de los sesenta, y sobre todo en los setenta, surgen las primeras compañías que “privatizan” los códigos fuentes y comienzan a cobrar licencias de software, restringiendo con medidas legales los nuevos desarrollos, ya que en ese entonces todo software se consideraba un producto comercializable y, por tanto, protegido por derechos de autor y marcas registradas, entre otros.

A principio de los ochenta, grupos de académicos e investigadores comienzan a cuestionarse la dependencia de los productores de software, que en muchos casos no cumplían con sus necesidades o no permitían nuevos desarrollos.

Uno de ellos fue Richard Stallman, quien relata que, cuando el laboratorio de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), donde trabajaba, recibió una impresora y esta presentó un problema,  quiso solucionarlo pero  se encontró con que no tenía acceso al código fuente. Al solicitarlo a la empresa propietaria de la impresora, esta se lo negó.

Esto lo llevó a fundar, en 1983, el proyecto GNU para crear un sistema operativo libre de restricciones sobre su código fuente y a también acuñar el término software libre. El término GNU es un acrónimo recursivo de GNU no es Unix (del inglés GNU is Not Unix), marcando la diferencia de este proyecto con UNIX, un sistema operativo no libre y muy popular.

En su Manifiesto GNU, Stallman  explicaba que sus motivaciones eran “volver al espíritu de cooperación que prevaleció en los tiempos iniciales de la comunidad de usuarios de computadoras”. Un año más tarde, fundó la Free Software Foundation, con el fin de proveer un marco legal, financiero y logístico al proyecto.

Como parte de este apoyo,  la Free Software Foundation crea en 1989 la Licencia Pública General (GPL, por sus siglas en inglés), dirigida a proteger la libre distribución, modificación y uso del software libre, así como de los intentos de restringir las libertades de los usuarios.

Stallman, hoy día uno de los más grandes gurús del tema y una de las personalidades más controvertidas del mundo de las tecnologías informáticas y las comunicaciones, además de enemigo público de Microsoft, dio a conocer por primera vez en 1986 la definición de software libre, que fuera enriquecida años más tarde.

Según su concepto: “la palabra `libre´ en nuestro nombre no se refiere al precio, se refiere a la libertad. Lo que define al software libre, lo tenga o no el que recibe dicho software, es, primero, la libertad de ejecutar el programa para cualquier propósito (libertad 0); segundo, la libertad de estudiar cómo trabaja el programa y cambiarlo para que haga lo que usted quiera (libertad 1);  tercero, la libertad de redistribuir copias para que pueda ayudar al prójimo (libertad 2); cuarto, la libertad de mejorar el programa y publicar sus mejoras y versiones modificadas, en general, para que se beneficie toda la comunidad” (libertad 3).

Para las libertades uno  y tres,  el acceso al código fuente  es una condición necesaria. De esta forma, se responde a la primera interrogante, o sea, que  lo que define al software libre no es que sea gratis o no, sino la libertad de utilizar, modificar y compartir el código fuente, como alternativa a los sistemas Windows en el ámbito de las PC, Mac OS en Apple Macintosh y las versiones con licencias de Unix.

Uno de los desarrollos más conocidos del software libre es la llamada distribución Linux o distribución GNU/Linux, que no es otra cosa  que el núcleo del sistema operativo creado por el noruego Linus Torvald,  que utiliza herramientas de sistema GNU.

Además de esta, existen otros dos  modelos de desarrollo del software: el conocido como open source –en español, código abierto–, que en el mundo tiene también sus defensores agrupados en la Open Source Iniciative (Osi). Ellos creen en 10 principios:

-Libre redistribución; es decir, que el software puede ser regalado o vendido libremente.

-Código fuente incluido (que pueda obtenerse libremente)

-Trabajos derivados, entendidos como la libre redistribución de las modificaciones realizadas a los programas.

-Integridad del código fuente del autor,  que significa que las licencias utilizadas puedan requerir que las modificaciones se redistribuyan solo como parches.

-No discriminación de grupos o personas, lo que implica que nadie debe ser dejado fuera.

-No discriminación de áreas de iniciativas donde ningún usuario, incluidos los comerciales, pueda ser excluido.

Del total de estos principios y para destacar su importancia y diferenciación del software libre, definen cuatro elementos:

1. Distribución de las licencias que otorga  similares derechos a todos los que reciban el programa.

2. Licencias no específicas para que los programas no puedan licenciarse como parte de una distribución mayor.

3. La licencia no debe restringir otro software de manera que este no obligue a otro que deba ser también de código abierto.

4. Las licencias deben ser tecnológicamente neutrales, de manera que no deba requerirse la aceptación de la licencia, por ejemplo, mediante el clic del ratón.

El último modelo es el conocido como software privativo o propietario. En este, los usuarios no tienen conocimiento alguno de lo que sucede en sus programas y computadoras, no pueden acceder a su código, si acaso reportar algún mal funcionamiento para que este sea corregido en forma de actualización o “parche” y, por lo general, hay que adquirir costosas licencias para su utilización.

Hoy por hoy,  en Cuba generalmente no existe percepción de riesgo con el software, debido a varias razones. El bloqueo o embargo al que somete el gobierno de los Estados Unidos a la isla desde hace más de 50 años hace que los cubanos se vean moralmente respaldados a no pagar ninguna licencia de los software que utiliza, en su gran mayoría provenientes de ese país, así como a utilizarlos y distribuirlos libremente.

Basta con que alguien adquiera una sola copia de un software, ya sea una aplicación sencilla o una costosa base de datos, para que se intercambien entre personas  o  empresas. Las licencias se descargan de cientos de sitios de Internet.

Como expresara unos años atrás un especialista, en una conferencia durante Feria Informática 2003, en La Habana: “…en Cuba somos éticos, nosotros no ‘hackeamos’ ni adulteramos  el software, nosotros utilizamos lo que otros hacen, porque, en muchos casos, no podríamos, ni siquiera, adquirir el software”.  Tanto, para el mundo empresarial como personal, la gran mayoría del software utilizado en la isla es “como si fuera libre”.

El hecho de tener a Windows como su principal plataforma de software, sí constituye un riesgo para Cuba. Como todo ente transnacional monopolista –como es sin dudas el caso de Microsoft, que domina cerca de 90 por ciento del mercado de los sistemas operativos de las computadoras personales–, puede  poner las restricciones que entienda en sus software, ya sea, por ejemplo, que para “bajar” de su sitio de Internet alguna actualización se requiera, en algunos casos, la  validación de la copia de Windows instalada en el equipo.

También hay evidencias de las llamadas “puertas traseras” de este sistema, que  podrían permitir vigilancia remota de los sistemas a órganos de inteligencia extranjeros; o que, bajo presión del gobierno de los Estados Unidos, le prohíba acceder a las aplicaciones de su sitio en Internet como hoy ya lo hace Google con su navegador Chrome.

Más recientemente se informaba que el gobierno de Obama impedía totalmente el acceso a SourceForge, una web que gestiona varios proyectos de software libre y que actúa como repositorio de código fuente a los países incluidos en la lista  (Foreing Assets Control Sanction List), entre los que se encuentra Cuba. De esta forma se violan la libertades 0 y 1 de la Free Software Foundation y los principios 5 y 6 de la Open Source Iniciative.

En la XIII Feria de Informática en 2009 se presentó Nova, la distribución cubana de GNU/Linux desarrollada en la Universidad de las Ciencias Informáticas (Uci), para facilitar la migración al software libre, de la cual se distribuyeron 2.000 DVD con su versión “live Cd”.

El ejemplo más exitoso de migración, aunque no el único, es el de la Aduana General de la República, donde el total del parque computacional instalado funciona con software libre, incluso las aplicaciones y sistemas de uso específico del organismo.

Este ejemplo puede ser utilizado, pero creativamente, no como plantilla. No es lo mismo realizar los cambios en una empresa donde la mayoría de las computadoras se usan como equipos de oficina a un banco, donde las necesidades tecnológicas exigen un sistema con determinadas características;  o en el campo de la educación, en el cual es necesario modificar desde las metodologías hasta las colecciones de software educativos.

Además, en todos los casos hay que preparar a los recursos humanos.  Sin embargo, tampoco es darle borrón y cuenta nueva y eliminar totalmente Windows. Siempre habrá casos donde no solo se justifique su uso, sino que también resulte necesario o imposible de cambiar porque son softwares adquiridos legalmente, para alguna función o equipo específico que haya sido desarrollado en ambiente Windows.

La mayoría de los informáticos del país están formados y trabajan en la plataforma Windows; cambiar no solo significa un cambio de programa, se trata de un cambio de visión, de filosofía, además de una oportunidad de ampliar los conocimientos. Todo ello constituye un reto a superar.

La migración no es solo una decisión política, es una necesidad para la soberanía  tecnológica, de seguridad para desarrollo del país. Es necesario seguir estimulando el uso del software libre, e impulsarlo hasta los escritorios de las computadoras de las empresas y aulas que son, en fin de cuentas, la última frontera.

 

Fechas importantes para el software libre en Cuba:

-Mayo 2005 – Anuncio del abandono de Windows y el paso a Linux.

-Mayo 9, 2008 – Creación de OXI, revista cubana en formato electrónico y publicada por la Universidad de las Ciencias Informáticas  (UCI) para la divulgación del software libre.

-11 Febrero 2009 – Presentación del documento rector para la migración de Cuba hacia el software libre en Informática 2009.

-Febrero 2009 –  Presentación de Nova, distribución cubana de GNU/Linux

 

Distribuciones populares de Linux

-Debian, mantenida por desarrolladores voluntarios.

-Mandriva, mantenida por la compañía francesa Mandriva.

-Gentoo, distribución para usuarios avanzados

-openSUSE, patrocinada por la empresa Novell.

-Red Hat Enterprise Linux, soportada comercialmente por la empresa Red Hat.

-Ubuntu, distribución para escritorio basada en Debian y mantenida por Canonical.

Bibliografía:

-El Proyecto GNU, en www.gnu.org.

-GNU, en www.wikipedia.org.

-Richard M. Stallman, Historia del sistema GNU.

-www.opensource.org

-Las puertas traseras de Windows, en www.mastermagazine.info.

-El mito de la puerta trasera (en Windows)

-Nova: Distribución cubana del GNU/Linux, en www.nova.uci.cu.

-Carlos Matínez: “EE.UU. impide el acceso desde Cuba al mayor repositorio de software libre”, en Rebelión.

-Aduaneros cubanos por una soberanía tecnológica, Coral Vázquez, en www.tvsantiago.cu.

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