De la aduana y las tiendas

Anuncian posible propuesta de que el contrabando sea declarado Patrimonio de la Cultura Cubana.

No me parecen más que un subterfugio las recientes medidas de la aduana para impedir –gravándola a todo dar – la entrada de productos industriales al país. Creo que es una manera más y ya desembozada de obligar al cubano a pagar por los malos productos con precios triplicados que ofrecen las tiendas recaudadoras de divisas.

Cualquier trabajadora, cualquier ama de casa cubana tiene que destinar cada mes, al menos 75 pesos para cambiarlos por 3 cuc y comprar el litro de aceite que le permita cubrir el consumo de un producto que se vende en cantidades insuficientes al pueblo. En cualquier país, ese mismo litro de aceite se vende al precio de 80 centavos, y el comerciante gana dinero.

En las reuniones que tuvimos como preámbulo al VIII congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el vicepresidente Marino Murillo afirmó ante los asistentes a las asambleas, que iban a bajarse los precios a los artículos de primera necesidad. Después de eso, lo único que ocurrió fue que subió el precio del paquete de leche en polvo.

Lo que parece estar ocurriendo es que el trabajador cubano tiene que subsidiar la ineficiencia de la economía cubana a través de los sobreprecios que imponen las tiendas cubanas, que ejercen el monopolio del comercio, con la eficaz ayuda de la aduana de la república.

Todo el que conozca un poco de historia de Cuba, sabe que fueron abusivas medidas de ese tipo – medidas del que ejerce un poder que no se puede cuestionar – las que generaron el histórico contrabando o “comercio de rescate” que practicaron por siglos nuestros ancestros.

Si no me creen, pregúntenle a una autoridad como Eduardo Torres Cuevas. ¿Es que queremos recuperar esa tradición?  Estoy al proponer que el contrabando sea declarado Patrimonio de la Cultura Cubana.

Guillermo Rodríguez Rivera.

Un comentario

  1. Norma Rodriguez

    Profesor, Ud. como siempre con ese juicio objetivo, transparente y directo. Y su humor latente, cáustico a veces, pero un humor para enunciar verdades incuestionables. Tuve esperanzas en el Congreso de la UNEAC, porque los intelectuales, los artistas, pueden traducir en lenguaje coherente, racional y sin tapujos el sentir de una nación y hacerlos llegar con toda la intensidad,con toda la pasión que sea menester a aquellos que deciden su destino. Es que seguiremos nadando en un mar de contradicciones, donde el pensamiento cuadriculado sea el único bote? Quiero que cada cubano viva de acuerdo con el nivel que con esfuerzo propio alcance, fruto del trabajo y no del “tumbáo y la cogioca”, como decía mi padre.Como Ud. bien dice, el cubano de a pie subsidia una ineficiencia que se ha vuelto crónica y que estimula el flujo subterráneo.
    Ud. es un intelectual prestigioso y apasionado por su isla. Espero que la Vida me de la oportunidad de encontrarle personalmente y mostrarle mi gratitud y respeto. hasta entonces, mucha salud y éxitos.
    norma rodriguez

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