De las piedras al acero

La producción cubana de níquel sin refinar y cobalto fue de 70.100 toneladas en 2009.

Jorge Luis Baños - IPS

La explotación del cobre, el estaño y el bronce condicionó la realización de aleaciones para fabricar armas y herramientas

El ser humano de la etapa primitiva utilizó el sílex, junto con la obsidiana, para fabricar herramientas punzo-cortantes, debido a que era fácil sacarles lascas afiladas. En la Edad de Piedra esos minerales fueron usados para la elaboración de instrumentos.

Al sílex, cuando es negro, lo llaman pedernal y fue utilizado para crear chispas al chocar con otra pieza de igual o mayor dureza. Este roce ayudó a encender hogueras y  a iniciar las primeras armas de fuego para provocar la combustión de la pólvora.

Civilizaciones precolombinas, como incas, mayas y aztecas, no poseían instrumentos de hierro, pero sí usaban otros minerales. Para separar las rocas en las minas utilizaban, por ejemplo, fuego y  mazas de piedra.

Antes del encuentro con el llamado “viejo mundo”,  los nativos americanos empleaban  el oro, la plata y las piedras preciosas en bruto para pagar los tributos a los emperadores o  guías espirituales de sus respectivas culturas. Entregaban pepitas de oro nativo, en sacos de cuero, en pequeños cestos de junco o en polvo, más o menos grueso, colocado en cañones de plumas que, por su transparencia, permitían ver el contenido metálico. También donaban el metal amarillo fundido en trozos.

Los aztecas habían llegado a realizar notables adelantos en la explotación de los minerales y en la fundición de los metales, según narra  el ingeniero Antonio Calvache[i] en Historia y Desarrollo de la Minería en Cuba.

La explotación del cobre, el estaño y el bronce condicionó la realización de aleaciones para fabricar armas y herramientas. El ámbar se empleaba para engarzarlo en oro y elaborar objetos de adorno. En varios lugares del territorio americano, antes de la llegada de los colonizadores, utilizaban en su ornamentación el cristal de roca, las amatistas, los jaspes,  ágatas y ópalos.

Otros historiadores aseguran que tenían instrumentos propios para atacar la roca y que practicaban galerías, formaban pozos de comunicación y sabían ejecutar las obras necesarias para la ventilación de las labores. No descubrieron o no supieron explotar el hierro, pero aprovecharon el azufre, el ocre y una tierra blanca, que pudiera haber sido el kaolín.

Todo progreso material de la humanidad aparece vinculado al aprovechamiento de las sustancias minerales durante toda su historia. Esta lista de los períodos históricos revela la influencia de los recursos minero-metalúrgicos en la historia de la humanidad.

Era de Piedra:

(Paleolítico, Mesolítico, Neolítico)

Era del Cobre:

6000 A.C.

Era del Bronce:

2500 A.C

Era del Hierro:

1000 A.C.

Era del Carbón:

1600 D.C.

Revolución Industrial:

1750-1850 D.C.

Era del Petróleo:

1850 D.C.

Era Eléctrica:

1875 D.C.

Era Atómica:

1945 D.C.

Nota: antes de Cristo (A.C)  y después de Cristo (D.C)

Fuente: Roberto Oyarzun, en Internet: “Historia de la minería”.

Minería primitiva en Cuba

Cuando la tripulación de las caravanas de Cristóbal Colón pisó  suelo en la isla de Cuba encontró que los aborígenes  explotaban el barro para hacer una cerámica rudimentaria, consistente en vasijas planas o discos con piedrecitas encajadas que utilizaban como ralladores o guayos.

Hacían también ídolos de barro y con la caliza dura que obtenían en las cuevas y lugares de la costa, elaboraban estatuillas mayores. El sílex lo empleaban para sacar lascas o astillas y hacer instrumentos cortantes.

La piedra silícea, no explotada de canteras, sino recogida en forma de canto en las márgenes y lechos de los ríos, o en otros depósitos aluviales, la utilizaban para fabricar una serie de pequeños implementos, tales como morteros, candiles, utensilios para sumergir redes de pesca en los ríos, collares, ídolos, entre otros objetos.

La historia de la explotación minera en Cuba comienza con los talleres de sílex de la región Levisa, en la actual provincia oriental de Holguín, la cual  se remonta a 5.000 – 6.000 años y  se corresponde, por  analogía, con asentamientos primitivos del continente americano, según publicaciones de expertos cubanos estudiosos de estos temas.

De acuerdo con su desarrollo cultural, los aborígenes utilizaron una serie de materias primas minerales, que debieron localizar y seleccionar, lo que implica un conocimiento rudimentario de la prospección geológica. El hecho mismo de escoger el barro adecuado para construir sus vasijas de cerámica es una demostración.

El principal metal que explotaron los nativos de la isla fue el oro. Lo extraían mediante el lavado de las arenas de algunos ríos y los utilizaban para confeccionar diferentes tipos de adornos.

Al ver que no había abundancia de ese preciado metal en Cuba, por desconocimiento y la obsesionada búsqueda del metal amarillo, los colonizadores españoles ni siquiera se percataron de la riqueza que tenían delante de los ojos, al observar piedras de color rojizo, que contenían metales importantes.

Cuando se inició la segunda guerra mundial, subió la demanda del níquel y,  a instancias del gobierno estadounidense, que necesitaba desarrollar su industria armamentista, se creó la empresa de níquel cuyo nombre respondía a Nicaro Nickel Company. Estados Unidos dispuso un presupuesto total de 49.000.000 de dólares para el montaje de la fábrica.

En septiembre de 1943 se calentó el primer horno y se recibió el primer convoy ferroviario cargado de lateritas desde el yacimiento Cornelia de Ocujal, en Mayarí, para comenzar las pruebas de las maquinarias. El 21 de diciembre de ese mismo año se hacía la primera corrida de unas 3.500 libras de óxido de níquel, enviadas a los Estados Unidos el día 24.

La fábrica de níquel fue construida en Lengua de Pájaro (una península clavada entre las bahías de Levisa y Arroyo Blanco). El pueblo establecido alrededor de las áreas de la fábrica se bautizó con el nombre de Nicaro.

El destino del níquel que se produjera iba directo a la guerra que libraría el ejército estadounidense en escenarios del Pacífico y Europa, por ello se apostó por una capacidad de 13.000 toneladas del metal. En marzo de 1947, ante la caída de la demanda del metal, se produjo el cierre oficial de la industria.

En 1950, nuevamente los vientos de guerra soplaron en Estados Unidos, esta vez contra Corea, lo cual impulsó la reapertura de la industria y la ampliación de la capacidad industrial instalada hacia 1956.

El 26 de enero de 1951 comenzaron sus trabajos las firmas Snare Merrit y M.K. Al final, la capacidad instalada fue de 23.000 toneladas de producción al año. Ante la retirada de la firma accionista holandesa Bickarbo, en 1953,  la oligarquía cubana pudo entrar en el negocio del níquel con el 33 por ciento del capital, según diversos relatos de la prensa cubana.

Desde 1957, la administración norteamericana comienza a tomar medidas restrictivas en cuanto a las reservas de piezas de repuesto y otros materiales directos o indirectos, hasta el nivel de lo imprescindible de esa industria, por el temor de los empresarios al avance del ejército rebelde que luchaba contra el gobierno de Fulgencio Batista, según relata la prensa cubana.

A mediados de la década de los sesenta, convencidos de que el país no podría sostener la producción más de tres meses, paralizan la industria. En 1960, la Nicaro Nickel Company fue nacionalizada, con lo cual se cumplía la resolución 16 del gobierno revolucionario.

Este acontecimiento ocurre antes del 3 de enero de 1961, fecha en que se produce la ruptura oficial de las relaciones con los Estados Unidos, y queda establecido el más largo embargo económico y político de la era moderna, el cual se mantiene hasta nuestros días por parte de las sucesivas administraciones estadounidenses.

En la era revolucionaria, la fábrica pasa a llamarse Empresa Comandante René Ramos Latour, en homenaje a quien laboró para la empresa Nicaro Nickel Company en 1953, momento en que inició sus actividades revolucionarias, por lo que ingresó en las filas del Movimiento 26 de Julio. Más tarde se incorporó al Ejército Rebelde, en el que obtuvo el grado de comandante, y murió en un combate producido en la finca El Jobal, el 30 de julio de 1958.

Como el equipamiento es fundamentalmente estadounidense, el bloqueo ha golpeado duramente los parámetros de eficiencia y resultados económicos de la planta, puesto que ha sido de las que más ha sentido el impacto de esa medida.

En 1994 estuvo a punto de pararse la producción por causa de los ejes centrales de los hornos de reducción. Se habían deteriorado mucho y ya no se podían traer de la colapsada Unión Soviética. Un grupo de especialistas en varias ramas técnicas diseñaron nuevos tramos de ejes y una tecnología capaz de fundirlos.

Además de la René Ramos en Nicaro, hay dos empresas localizadas en el municipio de Moa, también al norte de la provincia de Holguín: la Ernesto Che Guevara y la Pedro Sotto Alba.

Cuando se perdió el mercado soviético

En 1975 solo se conocía, desde el punto de vista geológico, el cinco por ciento del territorio nacional. Para finales de la década de los ochenta se logró elevar el grado de conocimiento del potencial minero hasta 50 por ciento del territorio nacional, en lo cual jugó un importante papel  la colaboración de la Unión Soviética y países del Consejo de Ayuda Económica  (CAME).

Los soviéticos y otros países del CAME ayudaron a construir monumentales fábricas con tecnología obsoleta y con enorme  gasto de petróleo.

La pérdida del mercado en Europa del Este, y en particular de su principal suministrador, la antigua Unión Soviética, puso a la economía cubana en serios dilemas financieros en 1990.

La industria niquelífera se quedó sin  proveedores y  compradores. Cuando vino la debacle económica, el récord de estos minerales databa de 1989, cuando se elaboraron 46.500 toneladas. La industria minero-metalúrgica enclavada en Moa y Nicaro, en la oriental provincia de Holguín, se vio de golpe ante el conflicto de hallar nuevos mercados y suministradores de materias primas.

La dirección de la Unión del Níquel se proponía planes poco realistas, aferrada al sueño de alcanzar 50.000 toneladas. En 1992 se propuso esa cifra, pero la incumplió en una cuarta parte.

El decrecimiento de la producción se debió, en gran medida, a la carencia de combustible para mover las plantas, de materias primas y piezas de repuesto, según explicaciones de las autoridades administrativas, en aquella etapa.

Las tres fábricas sufrieron un proceso de descapitalización y deterioro tecnológico por la insolvencia para mantenerlas activas. Con el apoyo del Combinado Mecánico del Níquel, técnicos y obreros de  las empresas minero-metalúrgicas intentaron  garantizar reparaciones con  mínimo de recursos y derroche de creatividad. Pero tal entusiasmo y decisión no pudo impedir que las averías fueran frecuentes, con las consiguientes reducciones en el ritmo de producción.

La Unión del Níquel abarcaba  tres grandes fábricas procesadoras del mineral, una cuarta planta en construcción y a otras entidades de servicios, reparaciones, construcción y montaje, inversiones, proyectos e investigación científico-técnica.

Los temores respecto a futuros mercados  giraban en torno a la comercialización del sulfuro de níquel más cobalto, producido por la fábrica  Comandante Pedro Sotto Alba, en Moa. A diferencia de los productos elaborados por las empresas Comandante René Ramos Latour (Nicaro) y Comandante Ernesto Che Guevara (Punta Gorda), el sulfuro es un producto intermedio que necesita ser refinado antes de ser empleado en la producción de acero y demás aleaciones. A esto se unía la exclusividad de su tecnología, probablemente única en el mundo.

Sin embargo, las aciagas previsiones  cambiaron cuando no sólo encontraron con relativa rapidez nuevos compradores, sino que en torno a la fábrica de Moa se han firmado una de sus principales asociaciones con capital extranjero.

La corporación canadiense Sherrit Inc., que actuó  como importante compradora del sulfuro de níquel más cobalto, se asoció a fines de 1994 con la recién creada Compañía General del Níquel de Cuba. El acuerdo involucró un monto de capital de 500 millones de dólares para  invertir a plazos.

Al formar la empresa mixta, la Sherrit Inc. y la Compañía General del Níquel de Cuba compartieron al 50 por ciento la propiedad de tres importantes empresas: la planta Pedro Sotto Alba, nombrada ahora Moa Nickel S.A.; la Cobalt Refinery Company Inc. (COREFCO), de Fort Saskatchewan, península de Alberta, Canadá; y la International Cobalt Company Inc. (INTERCO), con sede en Bahamas. La primera produce el sulfuro de níquel más cobalto, la segunda refina ambos metales y la tercera se encarga de la comercialización.

Cuba vende níquel a unos 26 países, entre los cuales hay grandes, medianos y pequeños compradores. El bloqueo económico estadounidense, decretado contra la isla desde 1961, arreció en la década de los noventa y aún se muestra particularmente severo con este renglón. Por esa razón existe mucha discreción en las transacciones comerciales.

En más de una ocasión se ha prohibido la entrada en Estados Unidos de maquinarias y equipos fabricados con aleaciones que contengan níquel cubano.

Recientemente, el pasado 14 de mayo, representantes de la industria siderúrgica en Estados Unidos se quejaron ante el Congreso de que China exporta a Cuba un acero inoxidable, fabricado con níquel cubano, en violación del embargo contra el régimen de La Habana, divulgaron agencias extranjeras.

Se presentó un informe al Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes por la Industria de Especialidades de Acero de Norteamérica, donde se exponía que China adquiere en la isla caribeña grandes cantidades de ese mineral, componente básico en la producción de acero inoxidable.

“El presidente de la entidad siderúrgica, Sunil Widge, señaló que la importación de acero inoxidable con níquel de la isla socava un importante objetivo de política exterior y pone a la industria estadounidense en una desventajosa posición competitiva”, según un reporte de Radio Martí.

Las Regulaciones sobre Control de Activos Cubanos prohíben la importación desde terceros países de mercancías total o parcialmente elaboradas a partir de productos manufacturados en Cuba, y contemplan específicamente la de materiales elaborados con níquel.

Otros socios inversionistas

Cuba invertirá más de 300.000.000 de dólares para la ampliación de su industria del níquel y el programa busca aumentar las capacidades, mejorar la eficiencia metalúrgica y energética, con el consiguiente incremento de la producción de níquel en próximos años, según un informe del gobierno local de la oriental provincia de Holguín, reseñado el 5 de febrero de 2007 por la agencia oficial Prensa Latina.

La fuente señaló que, en ese monto inversionista, la industria básica cubana de Holguín tiene un volumen considerable, por radicar allí sus principales plantas procesadoras del metal.

El propósito es elevar la producción de níquel más cobalto de 77.000 a 120.000 toneladas anuales en los próximos años. Además de las mejoras en las plantas de producción, situadas en Moa y  Nicaro, se busca optimizar la explotación de nuevos yacimientos que garanticen un abastecimiento estable y de óptima calidad a esas fábricas.

Se construyó un transportador de banda de 11 kilómetros de longitud para bajar el níquel desde el yacimiento de Pinares de Mayarí hasta la planta René Ramos Latour, en Nicaro, con lo cual se ahorra combustible en el traslado del material.

El níquel ocupaba, desde 2000, el primer lugar de las exportaciones cubanas y algunas fuentes calculan que en 2008 ese metal aportó más de  5.000 millones de dólares. La tonelada llegó a su máximo histórico en 2007, al cotizarse a 54.200 dólares, pero su valor bajó estrepitosamente durante 2009.

El ambicioso programa con inversiones extranjeras previsto en la industria del níquel –metal no ferroso que, junto con el cobalto, es vital en la industria moderna actual– ha tomado un ritmo más lento, con la caída de los precios en el mercado internacional. Durante este año 2010, aún las cotizaciones no se han remontado a los buenos valores que alcanzaron en 2005.

Antes de que bajaran los precios se había calculado que, para 2009, se alcanzarían no menos de 121.000 toneladas del estratégico mineral y  se lograría,  a partir de una ampliación acordada con la canadiense Sherrit International en la empresa mixta Pedro Sotto Alba Moa – Nickel SA. El resto correría por las otras dos plantas, a cargo del Estado cubano.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), a su asociación con la Sherrit, Cuba aportó concesiones mineras por 60 millones de toneladas de material de limonita niquelífera, con 80 por ciento de reservas probadas, lo que asegura materia prima para el funcionamiento de la planta de Moa por 25 años.

“Adicionalmente, se concedieron 15.000 hectáreas con reservas suficientes para otros 25 años”, informó CEPAL en su libro La economía cubana, reformas estructurales y desempeño en los noventa, al referirse al momento de creación de la empresa mixta, que contribuyó a la recuperación de esa industria en el país.

La misma fuente señala que el producto obtenido en la planta mixta es sulfuro de níquel más cobalto, lo que hace indispensable un proceso en la refinería de Alberta, en Canadá. Una tonelada de sulfuro equivale a 550 kilogramos de níquel más cobalto y una tonelada de níquel más cobalto contiene 91 por ciento de níquel.

Según especialistas, la Unión del Níquel emplea dos tecnologías en la obtención del mineral. Un proceso ácido de alta precisión, instalado en la Pedro Sotto Alba Moa Nickel SA., ofrece una eficiencia metalúrgica del 91 por ciento y entrega, como producto final, el sulfuro de níquel y cobalto.

Las Che Guevara y Ramos Latour operan bajo el sistema de lixiviación de carbonato amoniacal. Este se hace a presión atmosférica, aporta una eficiencia de 75 por ciento y devuelve sínter de níquel con altísima pureza; además, permite separar el cobalto (elemento mucho más caro en el mercado) y convertirlo en un producto independiente.

La isla firmó con Venezuela un acuerdo de 521.000.000 de dólares para producir ferroníquel en Holguín, con lo cual se puso fin a las negociaciones iniciadas en 2004 con China, segundo socio comercial de la isla, que tenía previsto invertir 500 millones de dólares para producir 90.000 toneladas anuales de esa combinación de metales.

El nuevo convenio firmado con Venezuela prevé, además, la instalación en la nación suramericana de una planta para producir acero inoxidable, con una inversión de unos 600 millones de dólares.

Varias agencias cubanas y extranjeras divulgaron, el pasado 10 de mayo, que Cuba y Venezuela comenzaron la fase de movimiento de tierra para la puesta en marcha, mediante una empresa mixta, de una planta de ferroníquel en la oriental provincia de Holguín, según un reporte de la televisión local.

“Ya se trabaja en el movimiento de tierra de lo que será la planta de ferroníquel de Moa”, dijo la televisión local de esa provincia. Esta planta es una empresa mixta con Venezuela y producirá 68.000 toneladas anuales del producto. La obra se concluirá en 2013, de acuerdo con reportes fechados el pasado 10 de mayo

Cuba y Venezuela crearon Ferroníquel S.A en 2007 para completar los trabajos que habían quedado inconclusos en la planta de níquel de Camarioca, la segundo más importante entre Cuba y Venezuela en esta rama económica.

Las autoridades cubanas han dicho que la planta de Camarioca podría producir 68.000 toneladas de ferroníquel al año, equivalente a 21.000 toneladas de níquel.

Yadira García Vera, ministra de la Industria Básica (MINBAS), insistió en la necesidad de elevar la producción de níquel más cobalto con una mayor eficiencia y calidad, durante el balance anual del Grupo Empresarial Cubaníquel, efectuado a inicios de enero de este 2010.

El ingeniero Alberto Panton Graham, director general del Grupo, expuso críticamente en esa reunión los resultados productivos e integrales alcanzados al cierre de 2009, año en que fue imprescindible hacer más reparaciones  dentro del programa de recuperación de la industria, tras los daños ocasionados por el meteoro Ike, de categoría tres, que azotó en septiembre de 2008 la costa norte de Holguín, donde están las tres plantas de níquel. Este huracán  provocó serios daños en infraestructura y viviendas, además de inundar el área con lluvias torrenciales y marejadas.

La ministra de la Industria Básica subrayó que, para 2010, se  requiere de un mayor esfuerzo de trabajadores y directivos del sector, tanto en Moa como en Mayarí, los dos municipios de la provincia de Holguín que asumen por completo la producción de níquel en Cuba.

La producción cubana de níquel sin refinar y cobalto fue de 70.100 toneladas en 2009, cantidad ligeramente por debajo de las 70.400 toneladas registradas en 2008, según reportes de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba.

La industria “no cumplió el plan que estaba propuesto para el año (2009), pues la única empresa que sí pudo lograrlo fue la Pedro Soto Alba”, indicó un reporte de la televisión de Holguín, a principios de este año.

El periódico local reportó, en la primera decena de enero del actual  año, que la producción de la planta Pedro Soto Alba fue récord, al superar  en 2.000 toneladas lo producido en 2008 y alcanzarse  más de 34.600 toneladas de níquel sin refinar y cobalto.

Emisoras municipales de Holguín dijeron, asimismo, desde inicios de este año, que la planta Ernesto Che Guevara, con capacidad de unas 32.000 toneladas, no había cumplido su plan de producción, que era de 26.000 toneladas.

Las radios municipales de Moa no mencionaron la producción del país, ni  tampoco precisaron cuánto produjo la René Ramos Latourt, de Nicaro, que tiene una capacidad entre 10.000 y 15.000 toneladas.

Informes publicados este año indicaron que esa  planta —la más antigua— y su cadena de abastecimiento estaban operando por debajo de su capacidad, por lo que posiblemente tuviera también problemas de producción.

Como parte de  los acuerdos de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), en las inmediaciones de Santiago de Cuba  se acomete el Proyecto de la Mina Oro-Barita, muy cerca del poblado de El Cobre y de la antigua mina a cielo abierto que agotó las producciones de ese mineral en 2001. Las reservas del yacimiento de oro en este sur-oriental territorio están consideradas para cinco años.

El ingeniero principal de esa inversión, Rolando Tamayo,  explicó que los estudios de factibilidad van indicando que ese estimado pudiera corresponder a una primera etapa, pues hay indicios de que puede haber oro en otras zonas de El Cobre. La obra es ejecutada por la Empresa Geominera – Oriente, a un costo que supera los 4.000.000 de pesos en moneda nacional y divisas. A principios de este año  estaban en la fase de montaje de la planta para el tratamiento del mineral.

El oro, informó, aparece asociado con otros minerales como la barita, pirita y cuarzo. En el caso de la mina santiaguera se encuentra vinculado a la barita, de ahí el nombre de Mina Oro-Barita, enfatizó el perito metalúrgico.

Legislación minera

La Constitución de la República establece que son  propiedad socialista, de todo el pueblo, el subsuelo, las minas y los recursos minerales existentes en el territorio nacional, incluyendo la zona económica marítima de la República.

La Ley 76 o Ley de Minas fue promulgada el 23 de enero de 1995, junto con su Reglamento, y define el carácter estatal del patrimonio geológico – minero, para proteger sus recursos minerales.

Esta legislación establece la relación jurídica entre el Estado cubano y el concesionario para la realización de cualquier actividad de investigación o explotación. Igualmente, el otorgamiento de los derechos ha sido limitado en el tiempo y sujeto al cumplimiento de obligaciones.

Las actividades mineras se autorizan y realizan bajo el principio del uso racional de los recursos. En la Ley de Minas  se fijan otras obligaciones como empleo de tecnologías y métodos que garanticen la evaluación y el aprovechamiento de los minerales principales y sus acompañantes.  Protege, asimismo, las zonas de concentraciones de minerales o de regiones  en las cuales hay una evidencia de su existencia, al declararlas Áreas Mineras Reservadas.

Se fija, además, un proceso para la ejecución de los cierres de minas que garantice un programa para  preservar las reservas que queden, la recuperación de equipos y materiales y la restauración y seguridad del entorno.

Al formular y aprobar la legislación minera vigente, el gobierno cubano se acogió al sistema de dominio público, predominante  en el territorio nacional. Entre los bienes que pueden ser declarados patrimonio cultural están también  los relacionados con la arqueología, la prehistoria, la historia, la educación, la ciencia, entre otros,  por lo que sitios del patrimonio geológico minero pueden ser tutelados como pertenecientes a la  propiedad cultural de la nación.

La Ley 76, promulgada el 23 de enero de 1995, y su Reglamento dictan pautas encaminadas a la protección de sus recursos como:

– Relación jurídica entre el Estado y el concesionario para la realización de cualquier actividad de investigación o explotación.

– El otorgamiento de los derechos ha sido limitado en el tiempo y sujeto al cumplimiento de obligaciones.

– No se autorizan los trabajos mineros en el área otorgada para todos los minerales, sino para aquellos que se considere en el acto gubernativo.

– Las actividades mineras se autorizan y realizan bajo el principio del uso racional de los recursos minerales y se fija, entre otras obligaciones, las de empleo de tecnologías y métodos que garanticen la evaluación y el aprovechamiento de los minerales principales y acompañantes, con la obligatoriedad de almacenar los de baja ley o acompañantes, como las colas, escombreras y otros recursos que se extraigan y puedan tener utilización posterior.

– Realizar investigaciones técnico – productivas e introducir innovaciones tecnológicas para mejorar la eficiencia económica y el aprovechamiento de los recursos.

– Protección de concentraciones de minerales o de zonas en las cuales hay una evidencia de la existencia de estas, mediante la declaración de Áreas Mineras Reservadas.

-Fijación de un proceso para la ejecución de los cierres de minas que garantice la preservación de las reservas que queden, la recuperación de equipos y materiales y la restauración y seguridad del entorno.

Minerales más importantes de Cuba

El profesor  Manuel Iturralde Vinent, presidente de la Sociedad Geológica de Cuba, junto a un grupo de investigadores de esta ciencia, llegaron a la conclusión de que el archipiélago cubano posee limitados recursos de minerales metálicos en cuanto a su diversidad y magnitud.

Los únicos yacimientos de minerales metálicos realmente grandes son los de lateritas portadoras de hierro, níquel y cobalto, y el resto resulta relativamente de pequeño volumen, por el conocimiento acumulado hasta la actualidad por diversos especialistas.

En el curso Naturaleza Geológica de Cuba, del programa cubano Universidad para Todos, aparecen datos abundantes sobre los recursos mineros metálicos y no metálicos. Ese texto fue preparado por un colectivo de científicos, especializados en diversas ramas y  encabezado por el profesor Iturralde Vinent.

En ese documento se plantea que, en el pasado, se explotaron reservas de cobre, hierro, manganeso, cromo, zinc, plata; pero en este momento las reservas existentes, generalmente, tienen limitada importancia económica, quizás a excepción de algunos depósitos de oro y polimetales.

No se puede afirmar lo mismo con respecto a los minerales industriales o no metálicos. En Cuba se conocen depósitos de unas 65 variedades de rocas y minerales industriales (RMI), también llamados minerales no metálicos, que se agrupan en más de 600 depósitos o yacimientos y más de 900 lugares potencialmente útiles.

Entre ellos existe un predominio de los depósitos de rocas carbonatadas de origen sedimentario y otras son  de origen volcánico; también  hay  mármoles y esquistos calcáreos. Les siguen en orden de importancia los depósitos sedimentarios de arcillas, arenas, entre otros similares.

Se conocen recursos de distinto origen y menor importancia como asfaltitas y bitúmenes, caolines, feldespato, fosforita, barita, cuarcita, yeso, calcarenita,   vidrio volcánico, areniscas, cuarzos, magnesitas.

En el grupo de las reservas minerales metálicas cubanas, podemos encontrar:

-Lateritas niquelíferas: Los depósitos de lateritas de hierro, níquel y cobalto (cuya simbología química es  Fe, Ni, Co), son la mayor riqueza mineral metálica que posee nuestro país, y en su gran mayoría se localiza en el nordeste de la región oriental (Moa-Baracoa y Pinares de Mayarí).

Otras regiones del país donde aparecen recursos significativos de lateritas son la Meseta de San Felipe, en Camagüey, y las Lomas de Cajálbana, en Pinar del Río. En menor proporción hay algunas capas de lateritas en San Miguel de Los Baños, en Matanzas.

En la última década, los mayores productores de níquel en el mundo han sido Grecia, Finlandia y Cuba, con volúmenes que superaron las 70.000 toneladas anuales. Asimismo, por sus reservas, Australia con más de 20.000.000 de toneladas ocupa el primer lugar en cuanto a volumen disponible, seguido por Cuba, Rusia y Canadá.

Con respecto al cobalto, Cuba aparece en el tercer lugar en las tres categorías (producción, reservas y recursos). Los principales depósitos de lateritas ferroniquelíferas de Cuba están situados en la provincia de Holguín, aunque aparecen, en la zona comprendida entre los municipios Moa y Baracoa, en el norte de Guantánamo,  los yacimientos Punta Gorda, Yagrumaje, La Delta, Cantarrana y Piloto. En Pinares de Mayarí están situados los yacimientos del mismo nombre y los de Levisa.

Estos depósitos minerales se forman en la superficie de alteración de las rocas, como consecuencia de la acción combinada de las aguas de lluvia, los cambios de temperatura y los microorganismos del suelo. En este proceso, semejante al de formación de suelos, algunos elementos químicos se concentran en las lateritas (Fe, Ni, Co), mientras que otros se filtran por grietas hacia la profundidad de los macizos (como el manganeso y el silicio).

De este modo, los suelos se convierten en importantes reservas de esos elementos, contenidas en una serie de minerales de tipo óxidos e hidróxidos, que constituyen las menas.

-Piedras semipreciosas: Bajo este término se agrupan depósitos de calcedonias, ópalos, xilópalos, ágatas, amatistas y jaspes.

En el caso de las acumulaciones de calcedonias, ágatas, amatistas y ópalos, las materias aparecen mezcladas, en mayor o menor proporción, sobre todo en la parte baja de las cortezas de las rocas que estuvieron a la intemperie. También aparecen en las rocas volcánicas y alteradas por aguas termales, o en depósitos secundarios con conglomerados de abundantes cantos de estos minerales.

En el grupo de las reservas minerales no metálicas cubanas están:

-Calizas y mármoles: Son más de 300 depósitos en toda Cuba. Su composición fundamental es calcio. Están representados por rocas de distintos tipos. Forman capas masivas o pueden estar estratificadas con variado ritmo y potencia, solas o asociadas a otras capas del suelo.

Las más puras  se explotan como fuente de carbonato de calcio y cal, útiles para la fabricación de papel, pienso, gomas, pinturas, plásticos, pasta dental,  medicamentos, cemento. Uno de los yacimientos más importantes es La Colina en Tapaste (La Habana).

Las variedades marmóreas de variados colores y texturas se explotan para usos decorativos en enchapados, pisos y esculturas.

Con varios yacimientos como: Lagunillas, con las variedades Arena Pinar y Marrón Varadero; Cayos de San Felipe, variedad Negro Cabañas, en Pinar del Río; Yacimiento Real Campiña, donde se distinguen dos variedades: Terracota Campiña y Rojo Campiña, en Cienfuegos; Yacimiento Cariblanca, con las variedades rosa- purpúrea, rosa-crema y crema, en Sancti Spíritus, entre otros tipos situados en la región oriental. En la región de La Gran Piedra, Santiago de Cuba, también existen variedades de gran belleza. La presencia de estas hermosas rocas se puede apreciar en numerosas viviendas y edificios públicos de todo el país y el extranjero, ya que se han exportado importantes volúmenes.

Hay dos variedades de calizas que se explotan con fines constructivo-decorativos. Una es la Piedra Jaimanitas, que se viene explotando desde la etapa de la colonia y con la cual se construyeron las fortalezas de La Punta, El Morro, La Cabaña y La Fuerza, donde se utilizó en forma de bloques. También se emplea para enchapado de paredes y como loza de suelo. Donde esta roca alcanza su mayor esplendor, en su carácter decorativo, es en los numerosos monumentos funerarios construidos en el cementerio de Colón, en la capital cubana.

El principal yacimiento de rocas tipo Jaimanitas está situado al oeste de La Habana, pero existen otros en Matanzas y Holguín. En la región de Habana-Matanzas se explotan, asimismo, otros depósitos  de una caliza fácil de aserrar por medios artesanales, de la cual se extraen los llamados cantos o bloques de cantería. Muchas viviendas y edificaciones públicas están construidas con este material, en esas dos provincias occidentales de la isla.

La fabricación de los áridos de trituración explota numerosos yacimientos por todo el país. En tanto, la industria del cemento consume anualmente millones de toneladas de caliza y calizas arcillosas de yacimientos ubicados cerca de esas plantas.

-Zeolitas: Se conocen más de 50 depósitos y son  rocas de origen volcánico ligeras, porosas y masivas. El contenido de minerales zeolíticos es irregular y promedia 70 por ciento de concentración. Son capas de hasta centenares de metros de espesor. Se pudieran aplicar a una gran variedad de actividades agropecuarias, la industria del cemento y en la medicina. En el país hay cuatro plantas productoras de zeolitas, con un alto potencial de producción, ubicadas en La Habana, Villa Clara, Camagüey y Holguín.

Reciclar los contaminantes

Durante décadas estuvieron ahí las fracciones de carbón piedra, fundamentalmente del tipo antracita, que dañaban el medio ambiente de la península de Lengua de Pájaro, bañada por las aguas de la Bahía de Levisa, donde se asienta el poblado de Nicaro, en el municipio de Mayarí, en Holguín.

Ciertamente, con el paso de las décadas, las pilas de carbón, popularmente denominadas carbonillas, crecieron y se diseminaron para convertirse en un problema más, especialmente en el área de La Pasa, barrio obrero de unos pocos miles de habitantes.

El carbón mineral o de piedra es un término genérico utilizado para designar a un grupo de minerales sólidos de origen vegetal, muy ricos en carbono, el cual también posee hidrógeno, nitrógeno, azufre, fósforo y otros elementos químicos.

De un tipo o variedad a otra de carbón solamente media el tiempo que se tomó la naturaleza para crearlos y su uso por el ser humano  data de varios siglos, aunque fue el XVIII el que marcó su auge, como soporte primario de energía para el desarrollo industrial mundial, desplazado después por el petróleo.

Los tipos fundamentales son la turba, el lignito, la hulla y la antracita. Suelen extraerse en minas subterráneas muy profundas y excepcionalmente a cielo abierto.

A partir del beneficio de las pilas de carbón en fracciones en una planta de tratamiento mecánico,  expertos y técnicos del Centro de Investigaciones Siderúrgicas (CIS), perteneciente al Ministerio de la Industria Sidero-Mecánica, lograron la obtención de productos comercializados con la marca Cabemeg.

El material inicial que lograron esos investigadores se denomina Antracita-200 y se introdujo con éxito en la fábrica de acumuladores XX Aniversario de Manzanillo, provincia de Granma. El CIS acumula varios resultados importantes en el campo de la innovación y el desarrollo científico, en sus ya más de 20 años de labor, entre ellos la respuesta al problema de los residuos carboníferos.

Este logro de aprovechar a favor de la economía los carbones minerales residuales  recibió el Premio Nacional a la Innovación del Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente.
Este resultado científico fue obra del especialista  Oscar Leyva y otros colaboradores del CIS, y favorece la sustitución de importaciones, al convertir deshechos en materiales útiles que ya no se precisa importar, según publicó recientemente el periódico provincial de Holguín.

Durante las coladas de los hornos de las acerías se obtuvo el carbón insuflado, devenido elemento importante para la eficiencia en Aceros Inoxidables Las Tunas y Antillana de Acero, en la capital cubana, pues permite ahorrar alrededor de 30 por ciento de la energía consumida en las coladas. Como lecho filtrante tienen el Antrafil, utilizado por plantas potabilizadoras de agua de las provincias de Las Tunas, Guantánamo, Sancti Spíritus y Cienfuegos.



Notas:

[i] Antonio Calvache Dorado nació en la  provincia Santiago de Cuba,  el 5 de mayo de 1893 y falleció en La Habana el 9 de agosto de 1984. Fue director del Instituto Geográfico Nacional en 1948. Al triunfo del gobierno revolucionario en 1959 se incorporó al Instituto de Recursos Minerales. En 1962 fundó y organizó la escuela de ingeniería de Minas e Ingeniería Geológica, en la Universidad de Oriente. Fue asesor geológico del Instituto de Geografía  y asesor científico del de Geología. Publicó múltiples trabajos sobre Minería y Geología, entre los que destacan los referidos al enfoque histórico de la evolución de dichas disciplinas.

 

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