Declaración de la Comisión de Aponte ante la convocatoria de la Uneac a su 8vo Congreso

Sobre la racialidad en Cuba.

Los miembros de la Comisión consideramos que los problemas raciales no están totalmente resueltos en Cuba. Sobre el tema, la intelectualidad cubana se ha pronunciado en distintos espacios a lo largo de los últimos años y los más significativos han sido los congresos de nuestra organización…

La comisión Aponte trabaja apropiándose del legado histórico-cultural y hace suya la ideología de la Revolución cubana.

A los artistas e intelectuales cubanos, latinoamericanos y caribeños, africanos y del mundo.

A nuestro pueblo:

Los miembros de la Comisión Aponte de la Uneac, consideramos que los problemas raciales no están totalmente resueltos en Cuba. Sobre el tema, la intelectualidad cubana se ha pronunciado en distintos espacios a lo largo de los últimos años y los más significativos han sido los congresos de nuestra organización.

Prejuicios por el color de la piel desde la subjetividad de las personas y exclusiones voluntarias o no, son, sin lugar a dudas, actos de discriminación racial.

La Revolución socialista cubana ha sido el proceso histórico de mayor connotación política y social en nuestro continente en los 500 años posteriores a la conquista europea.

La nuestra, encendió la llama de los posteriores movimientos revolucionarios en América Latina, El Caribe, África y Asia; del auge de las guerrillas en la década de 1960 y de los procesos de liderazgo de la izquierda en el siglo XXI dentro de las democracias latinoamericanas; fue la Revolución cubana la propulsora de la integración y la solidaridad entre los pueblos del hemisferio sur.

Así interpretó el papel de Cuba en la segunda mitad del siglo XX, el líder histórico de la Revolución, el compañero Fidel, como José Martí, lo interpretaría a finales del XIX, para evitar: “con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.” y así contribuir al equilibrio del mundo.

Fue Martí, quien entendió el problema de la unidad en Cuba y en Nuestra América, a partir del reconocimiento de su diversidad. Negros y mulatos como Juan Gualberto Gómez, los Maceo, Moncada, Quintín Bandera y Flor Crombet, no fueron situados por Martí, Delegado y fundador del Partido Revolucionario Cubano, en puestos de importancia vitales para la revolución por mera representación o juego político. Para él, significaba el reconocimiento al mérito y la virtud, la manera práctica de cumplir su propio discurso: “cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro”.

En México conoció el dilema de nuestros pueblos originarios lo cual vería presente en otras naciones del continente en que viviera. Al indio callado y laborioso también lo entendió como parte orgánica e imprescindible de la patria grande.

En la obra reconocida de la Revolución para lograr la justicia social ha estado presente la igualdad de oportunidades para todos los cubanos. La herencia de la desigualdad económica, del posicionamiento social y de subvaloración cultural que ha distinguido a los sectores raciales en el país, no ha podido ser eliminada en el tiempo extremadamente corto del poder revolucionario. No basta con leyes de beneficio popular, se trata además, de transformar estructuras sociales y desarraigar prejuicios enquistados. En esa tarea, la Comisión Aponte, acompaña a la Revolución y es parte de ella.

Con orgullo de nación, sin chovinismo ni vanidad, la Cuba socialista, martiana y fidelista, envió más de 300 mil de sus mejores hijos e hijas voluntariamente al continente africano a enfrentar al colonialismo y al imperialismo, tres mil de ellos, regaron con su sangre ese continente hermano y cuna de la humanidad.

A ello podría sumarse la colaboración prestada con médicos, maestros, instructores de arte y de deportes, constructores y otros profesionales, técnicos y obreros en la más remota geografía de los continentes vapuleados y saqueados históricamente: África, Asia y Nuestra América. Hoy, están los cooperantes cubanos y cubanas de cualquier color de piel en 69 países del mundo.

Cuba es reconocida como hermana por las naciones africanas. ¿Cuántos líderes de ese continente defienden a nuestra Revolución en cualquier tribuna?, ¿Cuántos profesionales de esos países exhiben un título obtenido en universidades cubanas? Ningún país ha graduado tantos africanos como Cuba. La Isla de la Juventud, segunda de nuestro archipiélago, se vistió de africana por muchos años. Hemos pensado a África desde la revolución, como una de nuestras patrias madres por aportarnos 88 etnias a nuestro complejo etnocultural. La Revolución cubana, no puede, por su esencia, ser racista.

La comisión Aponte trabaja apropiándose del legado histórico-cultural y hace suya la ideología de la Revolución cubana. En este sentido, en los tiempos recientes, hemos recibido y atendido a múltiples delegaciones de intelectuales estadounidenses.

Llama la atención la preocupación de los colegas del vecino país por estos temas raciales en Cuba, a ellos siempre le hemos patentizado el agradecimiento por sus inquietudes, explicándoles las complejas características del llamado racismo en Cuba.

Somos los primeros insatisfechos, pero dentro de la Revolución y solo dentro de ella la podemos resolver.

No coincidimos con algunos cubanos que buscan en el rejuego político la supuesta solución a este delicado tema, sobre todo, porque ha quedado demostrado a lo largo de la historia que los problemas del país, tienen que ser solucionados por los propios cubanos y no servirle la Isla al capital internacional y en especial a los Estados Unidos, mucho más cuando la historia norteamericana está sesgada por actos rasistas de todo tipo, como el más resiente de todos, ocurrido con el caso Zimmermann.

La Comisión Aponte de la Uneac no es una organización de negros o de «afrocubanos». Don Fernando Ortiz, sabio que supo desentrañar el engaño de la raza, calificó al pueblo cubano de un ajiaco, en el que se cuecen los aportes étnicos, raciales y culturales de los pueblos originarios, España, el continente africano, Francia, China y otros componentes asiáticos y europeos. La heterogeneidad de tan singular origen, no niega la formación de una etnia única, nacional e inclusiva.

Todos somos cubanos, negros, mulatos y blancos, con nuestro sincretismo religioso y mestizaje cultural a cuestas, y en la comisión están representados, por el color de la piel, todos los nacidos en esta tierra de héroes y heroínas.

La comisión ha llevado por primera vez el debate sobre el tema racial a las sesiones de Asamblea Nacional del Poder Popular y desarrollado talleres-debate en provincias; un diálogo constructivo se ha establecido con autoridades del Ministerio de Educación y de Educación Superior y otras instituciones del estado y la sociedad civil; hemos sostenido varios encuentros con organizaciones e instituciones juveniles; ha recibido y estrechado vínculos con destacados intelectuales afroamericanos, latinoamericanos y africanos, y con líderes políticos como Marcelino Dos Santos, uno de los padres del movimiento independentista africano; hemos trabajado y continuaremos haciéndolo, por el rescate de la impronta africana en la memoria histórica del pueblo.

Continuaremos con la publicación del boletín digital Aponte; la creación de comisiones Aponte en las provincias y el desarrollo de la Jornada Maceista con carácter anual, ya estamos inmersos en la cuarta que incluirá, de conjunto con el Movimiento Juvenil Martiano, un Seminario de estudios maceistas. El espacio Maka con Furé continúa desarrollándose como diálogo de cubanía e identidades. Hemos participado en eventos internacionales en defensa de lo que ha significado la Revolución cubana en la lucha contra las desigualdades, entre ellas la racial.

No nos caracteriza el enfrentamiento, sino la búsqueda de soluciones, el debate, la discusión y la polémica en espacios significados, en momentos oportunos y en contextos apropiados.

Con la Revolución todo, sin la Revolución nada.

Comisión José Antonio Aponte

Unión de Escritores y Artistas de Cuba

La Habana, agosto de 2013.

Año 55 de la Revolución.

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