Economía cubana: primeras respuestas

Con la renovación del modelo económico, conceptos que parecían sagrados, quedan degradados a la categoría de prejuicios.

Baldrich - IPS

Cuba consiguió en el primer semestre casi el 54 por ciento del plan anual de exportaciones, con incrementos en las ventas al exterior de níquel, combustibles y azúcar.

Cualquier cambio en el ritmo o dirección de un movimiento levanta polvaredas. La confusión suele expandirse en frecuencia directa con la profundidad, vigor y velocidad de las transformaciones. Si el desorden es excesivo, genera caos. Los ajustes iniciados en la economía cubana no han abierto la puerta al extremo más oscuro de esa relación, pero las dudas abruman hoy a muchos nacionales.

¿Hasta dónde pretenden llevar los cambios? ¿Hasta dónde avanzarán realmente? ¿Cuándo se dejarán sentir los beneficios económicos y sociales? ¿Cuánto demorarán? ¿Llegarán?

A la primera interrogante ofrecen respuestas los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en abril por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. El amplio debate popular que le antecedió introdujo modificaciones en el proyecto original y respaldó medidas iniciadas por el gobierno, no siempre con buen pie, desde hace un par de años.

Después de refrendar fidelidad al socialismo, la nueva brújula de la economía nacional coloca en primer lugar el rescate de un principio de distribución poco respetado en Cuba hasta ahora: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. Pese a constituir fundamento clásico de la economía socialista, vicios como el igualitarismo lo habían ahogado durante años.

El documento plantea una “actualización del modelo económico”, que rompe con fórmulas excesivamente burocráticas de administración de la propiedad estatal.

Apuesta por una mayor descentralización del sistema empresarial, del régimen laboral, de la propiedad y de los gobiernos locales. Los primeros pasos en esa dirección, aunque cautelosos, revuelven esperanzas y polémicas.

De acuerdo con la teoría socialista, una clave en ese camino sería la planificación, pero ha constituido un talón de Aquiles de la economía cubana, según reconoció el propio Congreso del Partido. Los cubanos no suelen quitarse el sombrero ante los planes. Reuniones del gobierno al término del primer semestre han insistido en la necesidad de corregir esa debilidad, uno de los objetivos priorizados por los Lineamientos.

Más afín a normas prácticas que a crípticas definiciones filosóficas –pospuestas para otra ocasión-, el documento programático orienta solución también a conflictos de vieja data, algunos particularmente molestos para los cubanos, como la dualidad monetaria.

Difícil, sin embargo, es vaticinar el alcance real y el plazo de maduración que lograrán los cambios propuestos. El presidente Raúl Castro ha admitido ese conflicto en más de una oportunidad.

“El problema que enfrentamos no es de concepto, radica en cómo, cuándo y con qué gradualidad lo haremos”, dijo al comentar en el Informe Central del VI Congreso del Partido uno de los asuntos que mayor resquemor ha generado entre la población: la supresión de la libreta o cartilla de racionamiento.

Paradójicamente, ese símbolo de carencias y limitaciones del consumo, punta del iceberg de un sistema de subsidios que desangra a la economía, ha constituido también una protección social cuya eliminación inquieta intensamente a la población cubana.

“No constituye un fin en sí mismo –manifestó el Primer Secretario de la organización política, para aclarar la magnitud del salto para deshacer entuertos y subsidios-, ni puede verse como una decisión aislada, sino como una de las principales medidas que será imprescindible aplicar para erradicar las profundas distorsiones existentes en el funcionamiento de la economía y la sociedad en su conjunto”.

Declaraciones más recientes de las máximas autoridades del país dejan entrever que no tienen apuro. Los pasos y resultados de la economía en el primer semestre lo confirman.

PIB sin sustos

Pese a presiones que llegan desde todos los ángulos, por ahogos del consumo, tropiezos de sectores productivos, aprietos de la deuda, retenciones de pagos al exterior, la inflación internacional y tantos otros rollos financieros y comerciales externos e internos, la conducción de la economía cubana se afilia a una nueva combinación de pragmatismo y sentido del orden. Rehúye de precipitaciones y frenos, aunque no ha podido evitar ni unos ni otros.

En el acto central del pasado 26 de julio, el vicepresidente primero José Ramón Machado Ventura retomó la idea de avanzar “sin prisas pero sin pausas”, defendida por Raúl Castro en las conclusiones del Congreso. “No estamos poniendo parches ni improvisando –dijo Machado-, sino buscando soluciones definitivas a viejos problemas.”

Las evaluaciones económicas incorporan también el cuño de la mesura.

Poca alarma suscitó, al parecer, el crecimiento mediocre de 1,9 por ciento del producto interno bruto (PIB) en el primer semestre. Al informar ese dato a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el primero de agosto, el ministro de Economía Adel Yzquierdo manifestó confianza en cerrar 2011 con una expansión levemente superior, pero tampoco convincente: 2,9 por ciento.

Sin inquietud explícita por las trabas para romper el bajo ritmo de crecimiento económico -en 2010 el PIB creció 2,1 por ciento-, el discurso gubernamental revela un interés mayor por recuperar disciplina y equilibrios financieros, y ordenar el funcionamiento de la economía.

Producto interno bruto

(a precios constantes de 1997)

 

Fuentes: ONE. *2011, estimado del MEP.

Las autoridades velan por programas económicos, comerciales y de inversiones, como prueban las críticas a incumplimientos de ministerios y empresas, realizadas en una reunión ampliada del Consejo de Ministros celebrada en julio; plenos del Partido en cada provincia para fiscalizar la implementación de los Lineamientos y, por último, la sesión del Parlamento en agosto. Pero el fustazo ha llegado bajo un principio que, en el pasado, no merecía igual atención: el reclamo de respeto estricto a la planificación y a la salud financiera del país.

Yzquierdo, por ejemplo, se concentró más en la evaluación de programas estratégicos, como el plan de inversiones y construcción, que solo llegó a 33,4 por ciento en el primer semestre. Entre las causas, el titular de Economía citó la falta de preparación integral del proceso inversionista, errores de planificación y demoras en la importación de suministros y equipos.

En la segunda mitad del año esperan acelerar el ritmo de inversiones, pero el país tampoco cumplirá el propósito: el plan anual quedará en 77 por ciento, de acuerdo con previsiones del Ministerio de Economía comentadas a los diputados, una señal –a pesar de todo- de objetividad en las evaluaciones económicas.

La insistencia para pulsar esa tecla no es gratuita. El país ha concentrado sus limitadas posibilidades de financiamiento en un grupo de inversiones estratégicas, mientras reclama a las empresas dar prioridad a inversiones que puedan amortizarse y rendir ganancias en breve plazo. Entre las primeras, se encuentran el polo petroquímico de Cienfuegos, el complejo del puerto del Mariel, trasvases y acueductos, hoteles y otras obras industriales y de infraestructura.

Para probar que no solo se acuerda de la disciplina financiera, el orden y Santa Bárbara cuando truena, el presidente Raúl Castro ha criticado reiteradamente la superficialidad de empresas que alcanzan en unos pocos meses metas de producción planificadas, supuestamente, para el año. En el primer semestre, 179 empresas cumplieron o sobrecumplieron el plan de utilidades de 2011.

Producto interno bruto:
(a precios constantes de 1997)

Año

Millones de pesos

Tasa de crecimiento
(%)

2004

32.829,8

5,8

2005

36.507,3

11,2

2006

40.912,2

12,1

2007

43.883,3

7,3

2008

45.689,9

4,1

2009

46.352,0

1,4

2010

47.309,0

2,1

2011*

48.680,9

2,9

Fuentes: ONE. *Previsión según MEP.

Salud financiera

En el primer semestre, 179 empresas cubanas cumplieron el plan de utilidades de 2011 (Jorge Luis Baños - IPS).

En la cuerda de garantizar salud financiera como punto de arrancada para otras ambiciones económicas, la ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, informó en agosto a los diputados que 2010 concluyó con un déficit fiscal de 2.290 millones 500.000 pesos[i]. Equivalente al 3,6 por ciento del PIB, resultó inferior en dos décimas porcentuales al previsto.

También quedó por debajo del déficit registrado en 2009, 4,9 por ciento del PIB, y del 6,7 por ciento a que se disparó en 2008, año en que se desaceleró bruscamente la economía y se desequilibraron las finanzas.

La disminución gradual del déficit presupuestario “ratifica una tendencia a mejorar la situación fiscal”, dictaminó la Asamblea Nacional. Los legisladores, sin embargo, reconocieron que aún “hay potencial para mejorar mucho más, tanto en la captación de ingresos como en la reducción de gastos, y en general en el proceso de ejecución del presupuesto”.

Como fundamento, tanto la ministra como el dictamen de los diputados citaron deficiencias detectadas por una auditoría integral realizada en 2010 al sistema presupuestario. Entre las fallas más comunes, Pedraza mencionó indisciplinas financieras de algunas entidades, insuficientes mecanismos de control y supervisión, y poco seguimiento al plan de ingresos para asegurar su cumplimiento en los plazos previstos.

La tendencia positiva al equilibrio fiscal se mantiene este año. De acuerdo con datos preliminares del Ministerio de Finanzas y Precios, al cierre del primer semestre los ingresos netos ascendieron a 19.670 millones de pesos, el 99,1 por ciento de lo previsto, y los gastos totales llegaron a 19.873 millones, el 90,4 por ciento. La evolución de ambos indicadores garantizó que el déficit presupuestario quedara en 203 millones de pesos, apenas el 9,5 por ciento de lo planificado para el semestre.

Entre los factores que han contribuido a un mejor balance se encuentran la reducción de gastos por reordenamiento y compactación de los servicios de salud pública; mayor aporte de ese sector a los ingresos; una creciente participación tributaria de los trabajadores por cuenta propia, incluidos arrendadores de viviendas, y un incremento de la recaudación, vía impuesto de circulación, por alzas en las ventas liberadas de harina de trigo, arroz, azúcar y huevo.

Al otro lado de la cuerda, tira hacia abajo la fuerte absorción de fondos para subsidiar pérdidas del sector empresarial. El año pasado, el Estado tuvo que dedicar más de 998 millones de pesos para capitalizar empresas, según alertó en agosto la ministra de Finanzas y Precios a la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea.

Este año no comenzó mejor. El ministro de Economía reveló que 233 empresas reportaron pérdidas en el primer semestre, 116 más que lo planificado.

En busca de credibilidad internacional

En el empeño por imponer orden, disciplina y equilibrio financieros, el gobierno no solo mira puertas adentro.

El presidente cubano ha prometido más de una vez que, antes de concluir el año, quedarán eliminadas las retenciones de pagos al exterior. Aunque aún “perdura una tensa situación en las finanzas externas”, Raúl Castro fundamentó su confianza, ante el Parlamento, en alivios por ampliación de las exportaciones y avances en los procesos de reestructuración de deudas con acreedores principales.

Favorecidos por incrementos en las ventas al exterior de níquel, combustibles y azúcar, Cuba consiguió en el primer semestre casi el 54 por ciento del plan anual de exportaciones y el año debe terminar en torno al 102 por ciento. Por el contrario, disminuyeron levemente los gastos en importaciones. Los primeros seis meses concluyeron con superávit comercial, que las autoridades esperan ampliar a más de mil millones de dólares al cierre del año.

El balance favorable ayudaría a suprimir las retenciones de pagos, para “recuperar paulatinamente la credibilidad internacional de la economía cubana”, que Raúl ha señalado como objetivo prioritario.

El congelamiento de transferencias de divisas al exterior, aplicada desde 2009 ante la brusca desaceleración económica del país y la falta de liquidez en moneda dura, agravó las dificultades para acceder a fuentes de financiamiento y estabilizar los nexos comerciales con el exterior. Las tensiones resultaron mayores para una economía como la cubana, castigada también por las persecuciones del bloqueo económico estadounidense y la contracción provocada en la actividad crediticia mundial por las crisis de la deuda en Europa y Estados Unidos.

Del monto de pagos retenidos en 2009 por concepto de mercancías compradas a empresas extranjeras, a mediados de este año quedaba menos de una décima parte por resolver, de acuerdo con la información ofrecida a los diputados por el ministro de Economía.

Del níquel al turismo

Un indicador positivo para la economía cubana es la recuperación azucarera (Jorge Luis Baños - IPS).La alcancía nacional ha sonado más este año por el alza de precios internacionales de rubros exportables, el níquel en primer lugar. La más productiva fábrica niquelífera del país, la cubano-canadiense Moa Nickel S.A., maneja la posibilidad de añadir otro récord al máximo histórico de 37.000 toneladas que se anotó el año pasado. La producción nacional pasa de 70.000 toneladas desde hace varios años.

Hasta la zafra azucarera, fuertemente deprimida desde la pasada década, ha mostrado síntomas incipientes de recuperación. Aunque continúa en niveles mínimos, este año detuvo la caída y concluyó en mayo con un despegue del seis por ciento sobre la cosecha anterior (a 1,2 millones de toneladas de azúcar). Algo más de un tercio es la venta en mercados externos, donde los precios rondan máximos históricos en torno a 30 centavos de dólar.

La recuperación azucarera llega de la mano de cambios introducidos en la administración de las finanzas de los sectores con más pegada en la balanza comercial del país.

Los llamados esquemas cerrados de financiamiento[ii] permiten un acceso descentralizado y más fluido al capital que necesitan esas industrias para costear sus inversiones y producciones. A la agroindustria azucarera le ha garantizado la compra y suministro puntual de fertilizantes, plaguicidas, herbicidas y combustibles, como nunca antes había ocurrido.

La industria médico-farmacéutica, la producción petrolera, las aerolíneas y el tabaco son otras áreas de la economía beneficiadas con las nuevas reglas del juego. El turismo también, y lo agradece.

Los nubarrones sociales y económicos que ensombrecen a polos importantes de la economía mundial han abatido la afluencia de turistas desde España y Reino Unido, pero otros mercados emisores tradicionales, como Canadá, el mayor para Cuba, han resistido, mientras la recepción de rusos y argentinos experimenta saltos notorios.

En el primer semestre, el total de visitantes aumentó 10,6 por ciento (hasta un millón 538.800), de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

Los ingresos también avanzan con vigor. Las entidades turísticas recaudaron poco más de 990 millones de dólares en los seis primeros meses del año –temporada alta la mayor parte-, un 13,3 por ciento por encima de similar trecho de 2010.

Gerentes de la industria del ocio en Varadero han observado un ascenso significativo del flujo de turistas nacionales, una tendencia que compensa la balanza de la industria hotelera en la temporada de verano, usualmente la de menos demanda entre europeos y canadienses.

De acuerdo con estimados y datos parciales, los cubanos –sumados emigrados y residentes en la isla- han escalado hasta el segundo lugar de vacacionistas por nacionalidades, después de que el gobierno eliminó en 2008 la prohibición a los habitantes del país para pernoctar en hoteles.

Turismo internacional:

 

Primer semestre

(%) 2011/2010

2010

2011

Visitantes

1.389.932

1.537.865

110,6

Tasa de ocupación

51,0

53,3

109,1

Ingresos de
entidades turísticas

874 513,0

990 464,4

113,3

Fuente: ONE.

Para mejorar la mesa

Una porción cuantiosa de los ingresos por exportaciones los gasta el país en alimentos, una debilidad que lacera a la economía cubana e incomoda a las autoridades. Más de 700 millones de dólares se fueron hacia ese destino en el primer semestre.

En el año, la cifra debe llegar a 1.600 millones, de acuerdo con previsiones del Ministerio de Economía. Expertos del patio coinciden en que la nación podría ahorrarse una parte para invertirla en otros fines también urgentes.

El arroz, los frijoles, la soya, la leche en polvo y el pollo los producen los cubanos en su tierra, pero en cantidad insuficiente. Para completar la mesa, tienen que adquirir importantes volúmenes de esos productos en otros mercados. En lo que va de año, incluso, las autoridades tuvieron que desembolsar casi 24 millones de dólares sobre lo planificado para importar alimentos y suplir un déficit de producciones agropecuarias.

Pese a ser pionera en la aplicación de medidas gubernamentales de estímulo económico, como alzas de precios al productor y la entrega de tierras ociosas en usufructo, la agricultura muestra inestabilidad.

Según reportes de la ONE comparados con similar período del año anterior, en el primer semestre de 2011 cayeron cosechas de viandas fundamentales en la dieta cubana: papa (-14,1 por ciento), malanga (-5,2 por ciento) y boniato (-20,4 por ciento).

El plátano, con un sólido incremento del 18,6 por ciento, compensó las pérdidas de otros cultivos. La producción total de viandas, de enero a junio, creció en 6,8 por ciento hasta 837.000 toneladas, mientras las hortalizas, con 853.000 toneladas, aumentaron en 4,1 por ciento.

El gobierno, que ha hecho de la producción de alimentos un objetivo de seguridad nacional, consigue las primeras reacciones en dos cultivos principales en los hábitos de consumo del país. La cosecha de arroz (tipo cáscara húmedo) creció en 51,5 por ciento hasta 96.000 toneladas en el semestre, y los frijoles avanzaron un 48,3 por ciento, a 47.000 toneladas. Sin embargo, todavía cubren menos de la mitad del consumo nacional de esos alimentos.

Otro renglón priorizado en la estrategia nacional, la ganadería, tropezó de enero a junio. Las vacas dieron menos leche: 197 millones de litros en total, por lo que disminuyó la entrega directa de leche a la población en 5,9 por ciento, y la venta a la industria bajó en 12,4 por ciento. A su vez, la entrega de ganado vacuno a sacrificio retrocedió 4,1 por ciento. Pero la rama porcina aportó un consuelo significativo, al liderar la producción cubana de carne. La entrega de cerdos a sacrificio ascendió a 78.000 toneladas, 12 por ciento más que en los primeros seis meses de 2010.

Agricultura. Primer semestre del 2011:

Producto

Toneladas

(%)
2011/2010

Viandas

837.800

106,8

Hortalizas

853.500

104,1

Arroz

96.500

151,5

Frijoles

47.000

148,3

Maíz

43.700

79,6

Fuente: ONE.

Contra resistencias burocráticas

Las trabas  burocráticas siguen afectando la producción de alimentos (Jorge Luis Baños - IPS). El sector agropecuario está mostrando que las medidas aplicadas para reactivar la economía requieren de tiempo para palpar beneficios. Enfrentan obstáculos dentro de la propia casa –unos imprevistos, advertidos otros–, que confirman la utilidad de una visión integral para las transformaciones.

La entrega de tierras en usufructo, normada por el Decreto-Ley 259 del 2008, amplió el frente de productores de alimentos, pero ha tropezado con trabas burocráticas denunciadas este año por las autoridades. Algunas empresas estatales y unidades cooperativas se resisten a soltar decenas de miles de hectáreas que permanecen sin cultivar, ahogadas por la plaga del marabú.

Para dinamizar esas producciones, el gobierno ha dado otros pasos, como la reducción reciente de los precios de venta de insumos e implementos para campesinos, incluidos equipos cuya comercialización estaba antes prohibida, mientras apuntala la oferta crediticia a ese sector. Se suman al incremento de precios al productor. Pero reportajes de la prensa local revelan incomodidad por la rigidez que persiste en la contratación y comercialización agropecuaria.

“Advierto que toda resistencia burocrática al estricto cumplimiento de los acuerdos del Congreso (…) será inútil”, dijo Raúl Castro el primero de agosto.

Las barreras también han asomado en otro cambio fundamental de la política económica: el reordenamiento laboral. Pero, en este caso, porque se concibió con un ritmo que el Estado no podía sostener.

Después de anunciar, a fines del año pasado, la reducción de medio millón de plazas estatales para los primeros meses del actual año, cuando llegó el sexto Congreso del Partido ya era evidente que tal meta era imposible, si era más que letra la pretensión explícita de no dejar a nadie desamparado.

La Comisión Permanente para la Implementación de los Lineamientos, presidida por Marino Murillo, antes ministro de Economía, ha apostado ahora a solucionar el conflicto de las plantillas infladas mediante un proceso más gradual en el tiempo.

En un primer paso, el gobierno ha estimulado este año la expansión acelerada del trabajo por cuenta propia, como alternativa para absorber las personas que podrían quedar sin puestos en empresas y otras entidades del Estado.

La demanda de licencias superó las expectativas que existían en octubre de 2010, cuando el gobierno decidió abrir más ampliamente una puerta que mantenía hasta entonces medio entornada. En julio del actual año, más de 325.000 cubanos y cubanas  operaban como trabajadores privados o cuentapropistas, contra 144.000 registrados al cierre de 2009 en las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Esa expansión constituye una de las transformaciones más visibles hasta el momento en la construcción de un nuevo modelo económico: el desarrollo de formas de empleo no estatal, que incorporarían el arrendamiento de locales, ya en experimentación, y las cooperativas no agropecuarias, concebidas en los Lineamientos.

El gobierno prevé ampliar notoriamente la participación de esos nuevos actores en el PIB cubano, para concentrar sus energías en empresas estatales de mayor peso económico.

Pero el encadenamiento causal de eventos hace que cada cambio desate tensiones, nuevas demandas y la necesidad de otros ajustes. Con el trabajo por cuenta propia, por ejemplo, han aparecido reclamos de un mercado mayorista para ese renovado sector económico, además de modificaciones de la política tributaria y la lógica reorganización de las estructuras estatales que siguen a esa o a cualquier otra transformación.

La precipitación, la demora o la falta de integración ponen en riesgo un proceso difícil, desde todo punto de vista. La actual renovación del modelo económico es probablemente la transformación más profunda y vigorosa emprendida por Cuba desde que su historia cambió, con el inicio del Período Especial en 1990.

Conceptos y maneras que parecían sagrados han quedado degradados a la categoría de prejuicios, mientras el presidente Raúl Castro insiste en que “sin cambiar la mentalidad no seremos capaces de acometer los cambios necesarios para garantizar la sostenibilidad, o lo que es lo mismo, la irrevocabilidad del carácter socialista y del sistema político y social consagrados en la Constitución de la República”. (2011).



Notas:

[i] El presupuesto del país se calcula en pesos cubanos o CUP, que de acuerdo con el cambio oficial, equivale a igual cantidad de USD (1 USD= 1 CUP). En Cuba circulan dos monedas nacionales: el CUP o peso cubano y el CUC o peso cubano convertible. También existen otras tasas de cambio que se ejecutan en efectivo en las Casas de Cambio (Cadeca), donde 1 CUC= 24/25 CUP.

[ii] Sistema descentralizado para la administración de fondos aplicado por el gobierno cubano a un grupo de organismos y empresas con ingresos estables en moneda dura. A los favorecidos, les permite colocar automáticamente, en una cuenta propia, parte de los ingresos que generan por exportación de bienes y servicios, para que puedan financiar inversiones y otros gastos propios, de manera fluida.

Un comentario

  1. Raymond Muller

    Excelente y detallada síntesis de la situación actual de la llamada “actualisación del modelo económico cubano”. Un documento, a mi juicio, que debería estar al alcance de la mayoría de los trabajadores, lo que desgraciadamente no es el caso.

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