El debate racial resurge

Activistas del tema racial esperan que no se trate de un debate más de los que mueven a la intelectualidad cubana cada cierto tiempo.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

El racismo en Cuba permanece pese a los esfuerzos políticos por eliminarlo.

La Habana, 29 abr.- Una polémica desatada tras la publicación en el periódico estadounidense The New York Times de un crítico artículo sobre el tema racial en Cuba, firmado por el ensayista Roberto Zurbano, importante funcionario de Casa de las Américas, puso al desnudo la diversidad de criterios que se mueven en el país sobre este asunto de extrema sensibilidad social e inclusive política.

Sin embargo, el debate se circunscribió a las páginas de Internet, al que tiene acceso un reducido porcentaje de la población cubana. Los medios de prensa no se hicieron eco del caso y no dieron espacio ni al escrito de Zumbado, ni a las reacciones a favor o en contra que suscitó el texto. Pasado un mes, ya casi no se hablaba del tema.

Intelectuales de conocida trayectoria antirracista concentraron sus primeras críticas en el titulo de la nota, difundida en el influyente diario el 23 de marzo: “Para los negros en Cuba la Revolución no ha comenzado aún”, que según el autor no fue el aprobado por él y “borró toda posibilidad de identificar a los negros cubanos con la Revolución”.

“El título aprobado por mí “Para los negros en Cuba, la Revolución no ha terminado”, aunque no fue el original (“El país que viene y mi Cuba negra”) me resultaba afortunado, pues esta idea se esboza en varios momentos del texto”, escribió en un segundo artículo que circula desde el 14 de abril en Internet.

Unas dos semanas después de la publicación de su escrito en el periódico estadounidense, Zurbano fue demovido de su cargo de director del Fondo Editorial de Casa de las Américas a un papel de menor rango, como analista de la institución, una influyente institución cultural.

En su texto para el NYT el ensayista y conocido activista del tema racial, entrega en apretada síntesis sus ideas sobre el problema, algunas de las cuales la redacción de IPS Cuba expone a continuación:

– El racismo en Cuba ha sido ocultado y reforzado en parte porque no se habla de él. El gobierno no ha permitido que el prejuicio racial sea debatido y confrontado política o culturalmente, pretendiendo a menudo, en ocasiones, que no existe.

– Antes de la década del 90, los cubanos negros sufrían una parálisis de movilidad económica mientras, paradójicamente, el gobierno decretaba el fin del racismo en los espectáculos y publicaciones. Cuestionar la extensión del progreso racial equivalía a un acto contrarrevolucionario. Esto hizo casi imposible señalar lo obvio: el racismo está vivo y saludable.

– Ahora, en el siglo XXI, se hace muy visible que la población negra está poco representada en universidades y en espacios de poder económico y político, y sobrerrepresentada en la economía subterránea, en la esfera criminal y en los barrios marginales.

-Raúl Castro ha anunciado que cesará en la presidencia en 2018. El intelectual espera que para entonces, en Cuba el movimiento antirracista habrá crecido, tanto legal como logísticamente, de modo que pueda traer soluciones que durante tanto tiempo han sido prometidas y esperadas por cubanos negros.

– Un primer paso importante sería lograr finalmente un conteo oficial de afrocubanos. La población negra de Cuba es mucho mayor que los números espurios de los recientes censos. El número de negros en la calle subraya obviamente el fraude numérico que nos coloca con menos de un quinto de la población.

-En su texto del 20 de abril, “MAÑANA SERÁ TARDE: Escucho, aprendo y sigo en la pelea“, Zurbano defiende el derecho moral de las personas negras tanto a criticar como a defender el proceso revolucionario “porque es aún insuficiente lo que hemos logrado frente a lo que hemos hecho y merecemos”.

– Aclara que el artículo entregado al NYT “fue escrito para fomentar un debate sobre el presente y dejar atrás esa retórica sobre el pasado que obliga siempre a mostrar lo que se ha hecho y no a decir lo que aún falta”.

-Considera que en Cuba hay varios modos de explicar y evaluar las realidades nacionales, dentro y fuera de las instituciones. “Sin embargo, no voy a negar que hay fuerzas conservadoras cuyo afán es uniformar el pensamiento y, ante nuevos conflictos, activan los viejos métodos de los setenta”.

– “Cuba es un país que va cambiando y abriendo sus respuestas ante esta y otras problemáticas. (…) muchas ideas se debaten y publican; los problemas se abordan desde variados enfoques, a veces encontrados. Dogmas, extremismos, oportunismos y viejos esquemas no han desaparecido, pero hay un espacio –quizás pequeño aún– para la crítica, el disenso y el diálogo que vale la pena seguir construyendo. La sociedad civil cubana es menos frágil que hace diez años atrás; pueden reconocerse sus preocupaciones y debates en un espacio emergente y heterogéneo de personas, organizaciones y medios alternativos que abordan el presente y el futuro del país”.

– “La lucha contra el racismo debe constituir “una avalancha de propuestas y acciones puntuales y busca “el camino hacia la igualdad y la plenitud ciudadanas, aun incompletas”.

-“Otros tipos de activismos en Cuba tienen su espacio de legitimación, el de los negros aun está en formación. La política debe dialogar con las diversas realidades y grupos que configuran la nación. Nuestro grupo social tiene su propia historia, sus demandas específicas, sus propios incentivos y modos de participar en la construcción de una sociedad mejor”.

-Tras asegurar que cree en la crítica y asume las que le corresponden, aseguró que “NO HAY UN “CASO” ZURBANO, sino un intelectual negro revolucionario, con la necesaria conciencia racial, que decidió trabajar en Cuba desde la literatura, la música, las comunidades, las instituciones culturales, los medios y el activismo social, dentro de organizaciones antirracistas como Color Cubano o la Cofradía de la Negritud, por el respeto y la emancipación de la población negra cubana que se siente excluida de varios espacios y cuya identificación con la Revolución es innegable”.

Algunas reacciones

“Bajo un título carente de rigor histórico y objetividad, Roberto Zurbano trata de caracterizar la situación de los negros en la Cuba de hoy. Como evaluador crítico del tema que soy, podemos compartir algunas de sus aseveraciones, pero no en términos tan absolutos y mucho menos, con la carencia de objetividad con que estas se formulan. Tampoco las conclusiones a que el autor arriba”.

“El texto publicado por The New York Times, se aparta del consenso al que han arribado los investigadores cubanos más serios y que constituye un fundamento importante del esfuerzo que hace Cuba, su gobierno y la sociedad civil para combatir el racismo: la Revolución ha trabajado intensamente en estos 54 años para eliminar el racismo, pero no ha conseguido hasta hoy superar la desventaja histórica, secular, consecuencia de siglos de dominación”.

“Los cambios trascendentales para los negros cubanos no se han producido con las medidas económicas adoptadas recientemente por el Estado, sino hace más de 50 años con la política de justicia y de igualdad desarrollada por la Revolución. ¿Qué no ha sido suficiente? nadie aquí lo niega, comenzando por los máximos dirigentes del país. El modelo cubano de desarrollo no ha renunciado al objetivo de crecer con justicia y a tener en cuenta los problemas económicos y sociales de la población”.

“La Revolución cubana se ha defendido sabiamente de aquello que ha querido destruir la unidad del pueblo. Esa unidad garantizó su invulnerabilidad en los días de las agresiones militares de las décadas de los 60 y 70. Acaso la preservación de la seguridad del país hizo que el abordaje del tema racial fuera considerado lesivo para el mantenimiento de la unidad de los cubanos”.

“Confieso que no le temo a los disensos. Lo que puede dividirnos, cubanos todos en nuestros matices y colores, es no dirimir nuestras diferencias de opinión confrontando argumentos. Es asumir que la quiebra de la unanimidad conduce a algún tipo de fractura institucional”.

“Soy de los que piensa que la problemática racial cubana tiene que ser ampliamente debatida, desde el parlamento cubano hasta nuestros barrios, sin miedo, hay que romper tabúes, quebrar silencios con un nuevo lenguaje. Lo que no hagamos nosotros lo harán nuestros detractores, no podemos perder espacios”.

“La libertad de pensamiento y debate enriquece a quienes lo practican. Por el contrario, la penalización de sus turbulencias, las pretensiones regulativas sobre su mezcla de luces y sombras, empobrece la cultura y propaga la ignorancia, el oportunismo y el oscurantismo”.

“La cultura y la sociedad cubana no son homogéneas. Cuando se habla de unidad no se sugiere, ni por asomo, que esta sea sinónimo de homogeneidad. No se trata, en lo absoluto, de que la temática racial en Cuba sea un asunto menor; todo lo contrario, ahí están los muertos de la sublevación de Aponte y los Independientes de Color para recordárnoslo.
“Precisamente porque es un tema medular para nuestro país es que debe ser discutido por todos los cubanos: blancos y negros, descendientes de chinos, árabes y judíos. Hemos crecido con el ideario antirracista de Martí y de Maceo, y también con las idea antianexionistas de ambos. Cualquier discusión sobre este u otro asunto que nos ataña a todos, no debiera dejar de tenerlo en cuenta”.

“Reducir el debate sobre cualquier tema de alcance nacional a lo que ocurre dentro de una pequeña parte del ámbito académico, secuestra la posibilidad de debate público en lugar de potenciarla. Hay que insistir en que el debate académico a ningún nivel (incluso la publicación de un libro), ni el mejor sistema de conmemoraciones posible, ni la realización de esta o aquella reunión sustituyen al debate público en su capacidad de estremecimiento y penetración en las conciencias. El debate público es la suma de todas las tribunas de opinión que el país puede ofrecer a sus ciudadanos; o sea, que no es cuestión de calificar como experto, sino de exponer la voz como ciudadano”.

“Pero el pretexto político más devastador que ha enfrentado la racialidad, lo constituye aquel que coloca el tema como un factor de riesgo que divide a la nación, lo que ha significado que para que la nación exista, la población negra debe aceptar sumisamente el modelo de inferioridad y subalternidad por tiempo indefinido. Es decir, conformarse con transitar por la vida como ciudadano de segunda categoría, una clasificación impuesta desde la época colonial y reproducida al pasar el tiempo con diferentes formatos”.

“Lo cierto es que Zurbano, con la escritura de aquel artículo nos ha subido la vara, el rasero, o como se diga. Ahora, o combatimos el racismo de frente y sin miedo, con todo lo que eso implica (diversidad de criterios incluida), o dejamos que este sea un debate más de los que mueven a la intelectualidad cubana cada cierto tiempo, donde la gente (o mejor dicho los machos) se enfrenta de manera baldía, como si la gente no tuviera que inventarse una Cuba donde estar y vivir bien, a pesar de los pesares”.

  • – Silvio Rodríguez. “Esto no es para caer en pandilla”

“Conversando por correo con un amigo me he dado cuenta, más que de sus opiniones, de cuál puede ser ahora mismo la suerte del propio Zurbano. ¿Dónde está el compañero? A lo mejor, si está fuera de Cuba, puede estar percibiendo que aquí y en otros sitios “le estamos cayendo en pandilla”. Al menos respecto a nosotros, esa sería una idea muy equivocada, porque para nada es la intención que nos anima al comentar sus declaraciones.
“Al menos yo no me creo profesor de nada y mucho menos cátedra. Incluso creo ser uno de los que más aprende de estos intercambios. Así que me encuentro muy lejos de cualquier intención punitiva o inquisitoria. Ese tipo de lastre primitivo no me acompaña, entre otras cosas porque he sido víctima del mismo”.

“Si cada afirmación que se plantea en uso del libre albedrío correspondiente con nuestra condición humana básica provoca acaloramiento, rasgaduras de vestiduras, descalificaciones e incluso insultos y hasta exclusiones, entonces ese diálogo será poco productivo y muy difícil de conducirlo por los caminos de la objetividad, fraternidad y respeto mutuo que aseguren paz, comprensión, así como colaboración de las partes en los aspectos en que coinciden, y que además aseguren su efectividad conceptual y práctica”.

  • – La Articulación Regional de Afrodescendientes de Latinoamérica y el Caribe, en su Capítulo Cubano (ARAC), emitió una declaración, que la Redacción de IPS Cuba reproduce íntegramente:

 Lea también en IPS Cuba:

– A debate: Racismo en Cuba: el debate sale a la luz

– Articulan en La Habana movimiento regional antirracista

Debate racial gana protagonismo en 2011 

En relación con las recientes polémicas en medios nacionales e internacionales acerca de la problemática racial en la Cuba de hoy, deseamos expresar lo siguiente:
1. La Articulación Regional de Afrodescendientes de Latinoamérica y el Caribe, en su Capítulo Cubano (ARAC) –proyecto de nuestra sociedad civil aún en plena construcción-reconoce que el antirracismo radical es parte de la profunda esencia y de los contenidos populares más genuinos del Proceso Revolucionario cubano, uno de cuyos momentos cumbre ha sido el triunfo insurreccional de enero de 1959.

2. Urge erradicar en Cuba todo vestigio de racismo, discriminación racial, colonialidad, exclusiones, desigualdades sociales e irrespeto a las diferencias. Reconocemos que tan lamentables prácticas lesivas a la dignidad humana aún persisten en nuestro país, y la lucha contra ellas constituye nuestro más alto propósito, al cual dedicamos nuestros esfuerzos de pensamiento, amor y acción directa – empeño que consideramos parte de las luchas revolucionarias de alcance planetario, que ocurren hoy mismo en aras de los múltiples fines de la emancipación humana.
3. ARAC apoya y apoyará resueltamente la libre expresión de ideas por tod@s sus activistas, como parte de la imprescindible libertad de expresión en la sociedad toda.
4. ARAC se opone pues a cualesquiera medidas o procedimientos institucionales o personales de carácter obstructivo o represivo contra cualquier participante en tales polémicas que a título personal haya expresado sus opiniones o criterios.
5. Al interior de ARAC existe pluralidad de posturas, lo cual constituye una condición necesaria. Consideramos que el hecho de que cubanos y cubanas profundicen en las polémicas en torno a los problemas que nos preocupan, es un buen síntoma de la capacidad de nuestra sociedad para resolverlos de manera autónoma, protagónica y solidaria, con respeto a la diversidad y sin intromisiones de poderes externos. (2013)

Un comentario

  1. naue

    dónde están los comentarios?

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