Freno al descalabro ferroviario

Cuba anunció la firma de contratos por más de 2000 millones de dólares para mejorar el transporte en 2010.

Jorge Luis Baños - IPS

El medio más barato de transportación se ha convertido en el más caro por el costo de su reposición.

El programa cubano de recuperación del ferrocarril se ha convertido en el plan más criticado por la prensa local y se han utilizado los adjetivos más acervos para denunciar las irregularidades acaecidas durante la ejecución de ese proyecto.

El gobierno del presidente Raúl Castro reemplazó en mayo a Jorge Luis Sierra como vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Transporte “por errores cometidos” y designó a Antonio Enrique Lussón como vicepresidente del Gobierno para atender la rehabilitación de la red ferroviaria de la isla.

El 90 por ciento de los 5.000 kilómetros de vías férreas de Cuba está deteriorado, lo que es causa de frecuentes accidentes y retrasos de los trenes. Esa red se estropeó notablemente tras la desintegración, en la década de los noventa, de la Unión Soviética, principal socio comercial de Cuba en aquel entonces.

Como resultado, el medio más barato de transportación se ha convertido en el más caro por el costo de su reposición, debido al encarecimiento de los medios que se deben adquirir en el exterior, publicó el diario Granma el pasado 16 de julio, en una de las críticas más severas a las deficiencias e indisciplinas que han obstaculizado la recuperación ferroviaria.

El diario Granma dijo “que una traviesa de hormigón que se usa en las líneas de trenes cuesta unos 26 dólares al país, una tonelada de rieles para cubrir 12,5 metros de la vía vale 1.200 dólares, en tanto una locomotora está valorada en más de un millón y medio de dólares y un coche de viajeros se calcula en un millón”.

En este contexto, el gobierno cubano anunció en meses anteriores la firma de contratos por más de 2.000 millones de dólares, con compras principalmente a China, para mejorar el transporte automotriz y el ferroviario local.

El director adjunto de la Unión de Ferrocarriles de Cuba, Miguel Acuña, anunció el pasado dos de febrero la adquisición de 112 nuevas locomotoras en un período de tres años, además de vagones, como parte de un amplio proceso inversionista en ese sector.
Las inversiones juegan un papel determinante en el presente ciclo, expresó el directivo en declaraciones a la versión digital del diario 5 de septiembre, de la centrosureña provincia de Cienfuegos, a más de 200 kilómetros al este de La Habana.

Además de las locomotoras, 50 de las cuales ya estaban en el país y  otras 20 llegarían próximamente, Acuña señaló que también se comprará un sistema de comunicaciones moderno, además de darle continuidad a la reparación de las vías férreas, proceso iniciado en 2006.

César Ignacio Arocha Macid, el nuevo titular del Ministerio de Transporte, declaró el pasado 28 de julio a la prensa cubana que “rescatar la disciplina ferroviaria y tradiciones de patriotismo en esa rama” figuran entre las prioridades de ese sector.

En la Comisión para la Atención a los Servicios de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Arocha Macid enfatizó “en la necesidad de mayor exigencia en el cumplimiento de lo reglamentado y el cambio de estructura”, divulgó la Agencia de Información Nacional (AIN).

Ante los diputados de ese grupo de trabajo, el ministro informó que en abril comenzaron los nuevos sistemas de pago para la atención a la vía, que incluye la chapea, el cercado y la colocación de piedra.

Anunció además la incorporación de 400 nuevos miembros del Ejército Juvenil del Trabajo como apoyo en las obras y en noviembre sumarán otros 1.300 efectivos, los cuales se añaden a las 274 brigadas con que cuenta actualmente la reparación del llamado camino de hierro.

En cuanto a los coches destinados a pasajeros, dijo que se buscan nuevas ofertas y remarcó que “el principal objetivo del ferrocarril es recuperarse, cumplir con la dirección del país y que responda a las necesidades de la economía y de la población cubana”.

Puntualizó que el sector tiene más de 21.000 trabajadores y dentro de su reorganización da prioridad a la preparación de recursos humanos, las inversiones en la estructura vial y el mantenimiento de locomotoras y vagones.

Antonio Enrique Lussón, vicepresidente del Consejo de Ministros y el responsable principal del programa de recuperación del ferrocarril, señaló que “la reparación de este sistema demanda un esfuerzo enorme, pero existe la decisión del país de lograrla”. Subrayó que una muestra del empeño “por rescatar ese transporte es la decisión de la máxima dirección del país de reducir de cinco a tres años la rehabilitación del ferrocarril central”.

Lussón hizo esas declaraciones en Guantánamo, en el extremo oriental de la isla, al participar en la reapertura de un importante puente que permitirá mayor seguridad al movimiento ferroviario y contribuye al ahorro de combustible, por reducción del recorrido de trenes que entran y salen de esa provincia.

Robos y medidas más severas

Durante muchos años se han sustraído “fundamentalmente rieles que se emplean en los más diversos fines, lo mismo para construir corraletas de animales, cercas, vigas o pilotes”, denunció el diario Granma el pasado 16 de julio

De igual forma, las vías han sido despojadas de gran cantidad de traviesas de hormigón que se emplean en la confección de cercas y pisos. Igualmente han sido despojadas de los alambrones interiores, empleados en las más diversas fabricaciones caseras, añadió la misma fuente. Sin embargo, “lo más grave es que tales acciones ponen en riesgo, además, la seguridad de las personas que utilizan este medio de transporte y también pueden deteriorarse las cargas que se trasladan”.

El 90 por ciento de los 5.000 kilómetros de vías férreas de Cuba está deteriorado.El deficiente trabajo de revisión y supervisión de los tramos de las vías facilitó que “en el transcurso de los años se acumularan, en diversos barrios del país, enormes pilas de traviesas sin que nadie se extrañe de su existencia y mucho menos se interese por conocer su lugar de origen”, , apuntó la prensa oficial.

“¿Por qué se ha vuelto cotidiana, entonces, a lo largo y ancho del territorio cubano? ¿Tienen conocimiento de estos hechos delictivos funcionarios del sector? ¿En alguna ocasión se han tomado medidas con las personas que incurren en estos hechos? ¿Qué papel desempeñan las administraciones e inspectores? ¿Cuál es el desempeño de las instituciones locales? ¿Qué hacen los jefes a todos los niveles para impedirlo?”, se preguntaba el diario Granma, en una denuncia que reprodujeron diversos medios de prensa del mundo por la acritud de los términos utilizados por el rotativo oficial cubano.

Sustraer a la vía férrea cualquiera de sus elementos no es un acto que pueda realizarse con facilidad y mucho menos en cuestión de horas, de modo que la elevada ocurrencia de estas acciones denota despreocupación y desprotección, reconoció la misma fuente.

Granma fundamentó su crítica, además,  en documentos oficiales de la Fiscalía General de la República, en la provincia de Villa Clara, donde, por ejemplo, fue detectada la ausencia de 26 traviesas en una porción de vía. “El esfuerzo físico que es necesario realizar para llevar a cabo esta fechoría imposibilita que, en un solo día, pueda desmantelarse semejante número de traviesas”. Y se pregunta: “¿quién debía revisar ese trayecto y no lo hizo? Son algunos operarios quienes en primer lugar propician la ocurrencia de tales hechos, pues no cumplen con sus funciones y muestran indolencia al no chequear las vías por largos períodos.

“Tal realidad provoca, por ejemplo, que directores como el de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Vías y Puentes de la provincia de Cienfuegos, justifiquen el robo de traviesas aisladas, aduciendo que al faltar aleatoriamente, no dañan la circulación”, argumentó un funcionario de la dirección de Procesos Penales de la Fiscalía General, citado por el diario oficial.

“Una vez más estamos en presencia de la grave violación de un principio de nuestra sociedad: los recursos que la Revolución pone en manos de un administrador son para que este los utilice eficazmente en la actividad hacia la que fueron destinados, no para que él determine por su cuenta cómo emplearlos, aunque le sobren o considere que están defectuosos”, subrayó el diario.

Los 15 procesos penales iniciados en los primeros meses de este año demuestran que el robo de traviesas y elementos de sujeción en las vías implica directamente a los trabajadores del sector ferroviario, aunque también numerosas entidades estatales se involucran en estos hechos delictivos, como una vía para resolver la reparación de muchos de sus equipamientos.

Como un extremo de la indolencia que prevalece en esos hechos se ejemplificó con la provincia de Villa Clara, donde, meses atrás,  trabajadores del sector ferroviario le cedieron a una empresa perteneciente al Ministerio del Azúcar un buen número de tornillos ociosos de las vías cercanas para que repararan sus instrumentos de trabajo, según confirmaron funcionarios de la Fiscalía General.

“Resulta increíble la naturalidad con que es vista la ocurrencia de estos hechos por los propios implicados. La presencia de estas acciones en los más disímiles poblados y regiones del país, obliga a tomar medidas mucho más severas con los infractores, pues hacerse “los de la vista gorda” ante las ilegalidades no es la solución. ¿Dónde quedarían el respeto y la credibilidad de nuestras instituciones estatales?”

Actualmente se ha detectado que numerosos tramos de las vías han sido levantados completamente y miles de toneladas de acero se han desviado para usos indebidos.

El ministro de Transporte, César Arocha, anunció el pasado 19 de julio la destitución de dos funcionarios que justificaron públicamente el robo de traviesas de vías férreas en la central provincia de Cienfuegos.

En un comentario enviado al periódico Granma, Arocha expresó que “su cartera demoverá de sus cargos a los cuadros que firmaron una certificación en la que anunciaban el robo de seis vigas intercaladas de una vía no principal”.

Rafael Monzón Pérez, director de la Unidad Empresarial de Base Vías y Puentes, y Jasley Fuentes Morfa, jefe del Distrito Rodas de la propia unidad, “incurrieron en una falta grave y serán ubicados en el mantenimiento de la vía férrea”, señaló el directivo.

Monzón Pérez y Fuentes Morfa firmaron una carta publicada el viernes pasado por el propio rotativo en la que minimizaban los efectos en un tramo ferroviario ante el robo de elementos, algo que el ministro consideró como “inaceptable”.

“Lo expresado en la mencionada certificación no sólo minimiza los hechos delictivos realizados y los daños producidos en la vía, que potencialmente pueden provocar accidentes, sino que obstaculizan la acción de la justicia y favorecen la impunidad”, añadió.
“No podemos consentir a quienes muestran total incomprensión, insensibilidad y desidia sobre la magnitud e importancia de la tarea que tenemos por delante en la recuperación del transporte ferroviario”, subrayó.

Las autoridades cubanas castigarán con el máximo rigor el robo de componentes de los sistemas eléctrico, ferroviario y de comunicación, que está perjudicando en los últimos años el funcionamiento de esos sectores, anunció el pasado 24 de julio el diario Granma.

Una resolución aprobada en junio por la Fiscalía General establece que los autores de “hechos vandálicos serán severamente sancionados” y que, “además de las sanciones principales”, enfrentarán el “comiso y confiscación de bienes, y la prohibición del ejercicio de una profesión, cargo u oficio”, señaló Granma.

“A los responsables directos e indirectos de esos delitos les serán aplicadas sanciones que impliquen la debida severidad en la respuesta penal”, añadió la misma fuente.

La medida está dirigida a “lograr una respuesta enérgica y eficaz en la prevención y enfrentamiento de graves indisciplinas y delitos que han venido afectando el funcionamiento de los sistemas eléctricos, ferroviarios y de las comunicaciones”, argumentó el rotativo.

El diario destacó que, en los últimos años, se han producido en la isla robos de cables eléctricos, piezas angulares de las torres de alta tensión y de diversos componentes de las vías férreas, que los cubanos emplean en actividades particulares de construcción o en la agricultura.

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