Garantizar el alimento maravilla

La avicultura ha sido considerada como la actividad más eficiente y dinámica dentro del sector pecuario en Cuba.

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El camino asumido para la implementación de una avicultura sostenible en la isla se basa en iniciativas propias de los productores e investigadores nacionales.

En el mundo de la medicina y la nutrición, los criterios sobre el consumo del huevo varían según la escuela. De acuerdo con organizaciones de médicos y productores, hay 10 razones para comerlo, entre ellas, el hecho de que es un producto ciento por ciento natural, pues no contiene conservantes ni aditivos  y está envasado de origen.

Hay otras de carácter económico, pues se alega que es la mejor inversión en nutrición y sabor: debido a la calidad de sus proteínas y el valor económico del alimento, este ofrece la mejor relación precio-calidad.

La mayoría de las ventajas para incluirlo en la dieta son de carácter nutricional. Se estima que el huevo contiene 10 por ciento de las recomendaciones diarias de proteínas, ya que uno solo aporta 6,25 gramos de la mejor proteína y las recomendaciones de estas para un adulto sano son de 0,8 a un gramo por kilogramo de peso corporal.

Por otra parte, las proteínas del llamado alimento maravilla aportan los nueve aminoácidos esenciales y son las que mejor aprovecha el organismo humano. Esto ha llevado a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a tomarlo como la proteína de referencia para evaluar la calidad proteica de los demás alimentos.

Los especialistas indican que aporta ácidos grasos insaturados, principalmente monoinsaturados, además de aportar todas las vitaminas y minerales, a excepción de la C, y sustancias como la colina y carotenoides, como luteínas y zeaxantinas, que son antioxidantes y disminuyen las posibilidades de padecer enfermedades de la visión.

Como aporta solo 75 calorías por unidad, puede ser incluido en regímenes de adelgazamiento, ya que aporta similar cantidad de calorías que una fruta mediana.

En diferentes épocas se le ha satanizado como una amenaza para la salud. Para el médico, el huevo es un “ángel, pues si lo miramos desde el punto de vista biológico, tiene todos los ingredientes para formar una vida, es como un frijol, es como la placenta humana”.

Según estudios recientes,  dijo el galeno Jesús Barreto Penié, se ha probado científicamente que ni siquiera el consumo exagerado del huevo aumenta el colesterol sanguíneo, y también que en el colesterol presente en las placas de las arterias que produce infartos y accidentes cerebrovasculares, solo 30 por ciento es de origen dietético y no procede únicamente del huevo.

Por su parte, la doctora Ligia Marcos Plasencia, del Instituto de Neurología y Neurocirugía, indicó que las proteínas del huevo están bien equilibradas en lo referido a que contiene ocho aminoácidos esenciales (imprescindibles) para el organismo humano.

La yema, agregó,  contiene dos sustancias valiosas: la colina y la lecitina. La primera es necesaria para producir la acetilcolina, fundamental para el sistema nervioso, además de actuar sobre las arterias, liberándolas de depósitos de grasa. Mientras, la colina influye en el desarrollo de la memoria durante la etapa embrionaria y es un componente dietario esencial para el funcionamiento de todas las células.

Por su alto valor nutritivo, es adecuado especialmente en las situaciones en las que el organismo tiene un desgaste extra, como ocurre con el crecimiento, la gestación, la lactancia, y en los ancianos. Es conveniente para las personas mayores de 60 años, ya que aporta colina, sustancia necesaria para el sistema nervioso y que, entre otros aspectos, fortalece la memoria, sostiene Marcos Plasencia.

El huevo, un protagonista

El presidente de la Sociedad Cubana de Productores Avícolas, Alberto Ramírez, dijo en octubre pasado durante un taller sobre el consumo del huevo que este alimento ha sido el aliado de la población cubana en los años de crisis económica.

Esta realidad se ha mantenido con altas y bajas en diferentes etapas. En algunos años, las dificultades con las llegadas de los piensos de importación han llevado a momentos de crisis. “Si la comida no llega a tiempo, las aves pierden el plumaje. Para recuperar la producción es preciso que primero les salgan las plumas primero y luego comiencen a poner. Esto ha ocasionado demoras en las entregas, en los momentos más críticos del período especial, ocurría a menudo”, recuerda un especialista del área comercial de la producción de huevos.

En otras etapas, los fenómenos meteorológicos provocaron la pérdida de cientos de miles de animales, lo que condujo a declives productivos. Otra de las razones de las altas y bajas productivas, según las autoridades cubanas, son los perjuicios que a esta rama agrícola ocasiona el bloqueo de los Estados Unidos. Algunos datos indican que las pérdidas  por este concepto superan los 5.000 millones de dólares en las últimas cinco décadas.

De acuerdo con Ramírez Moreno, también presidente de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (Ala), esa política le impide al país adquirir los materiales e insumos necesarios para mantener a más de seis millones de aves productoras de huevos, cuyo destino final es la alimentación de la población, principalmente niños, mujeres, ancianos y enfermos.

Por otra parte, el Estado debe además erogar cada año sumas considerables de dinero, en divisas, para la compra en el mercado internacional de pruebas diagnósticas, vacunas y equipos de alta tecnología, que hoy se emplean en el sector para conservar la salud apropiada de las aves en explotación.

Para Ramírez, el camino asumido por Cuba respecto a la implementación de una avicultura sostenible es admirable y se encamina hacia la búsqueda de iniciativas propias de los productores e investigadores nacionales, las cuales se fortalecerán con la creación de alianzas entre todas las instituciones internas involucradas.

Ante el llamado de las autoridades, los avicultores cubanos tenemos la responsabilidad de incrementar la producción de alimentos, fomentar una agricultura sustentable y generar una cultura dedicada a producir nuestra propia comida, sin necesidad de acudir a empresas foráneas.

Por tal motivo, se deben saber aprovechar los recursos disponibles para acrecentar la producción de aves y huevos, a fin de eliminar su importación, cuyo costo en el mercado mundial ha ido en ascenso tras las guerras desatadas por Estados Unidos en el Medio Oriente y la influencia del cambio climático.

Según fuentes oficiales, la avicultura se ha ganado el primer puesto como la actividad más eficiente y dinámica dentro del sector pecuario en Cuba, con alta participación en el Producto Interno Bruto agropecuario y en la oferta de miles de empleos.

En 2009 se obtuvieron resultados productivos favorables, pese a las secuelas de los huracanes que destrozaron buena parte de las granjas avícolas de la isla. Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), correspondientes a la etapa enero-septiembre de 2010, indican que la nación caribeña obtuvo una producción de huevos de 1.468,7 millones de unidades, es decir,  22,3 millones  más que en la etapa precedente (1,5 %).

De acuerdo con la Dirección de Estadísticas Agropecuarias de la ONE, 51,2 por ciento de la producción total, que representa 752,5 millones de huevos, lo aportan La Habana con 330,7 millones, Pinar del Río con 163,2, Villa Clara con 135,7 y Holguín con 122,9 millones de huevos.

En otros términos, las empresas especializadas, que aportan 97,3 por ciento de la producción total, con 1.428,7 millones de unidades, crecen en 14,5 millones, al disponer como promedio de 6.981,2 miles de ponedoras, 122,1 miles menos, con un índice de huevos por ave aumentado de 181 a 184 unidades como promedio en el período.

El viceministro para la Ganadería, Joaquín Lezcan, dijo a inicios de octubre pasado que el sector agropecuario cubano ha logrado “resultados superiores” a 2009 y resaltó que para este año se esperaban incrementos entre siete y seis por ciento en la producción avícola y de leche, respectivamente.

Producción de huevos. Etapa enero-septiembre 2010

Concepto

Unidad de medida

2009

2010

Variación absoluta

Dinámica (%)

Producción total:

MMU

 

1.446,4

 

1.468,7

 

22,3

 

101,5

 

De ella: empresas especializadas

MMU

1.414,2

 

1.428,7

 

14,5

 

101,0

 

De ella:

Ponedoras

MMU

 

1.289,1

 

1.286,9

 

-2,2

 

99,8

 

Huevos promedio por ponedora

U

 

181

184

3

101,7

Fuente: Sector agropecuario. Indicadores seleccionados. Enero-septiembre 2010. Noviembre 2010. Dirección de Estadísticas Agropecuarias. Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

Tener y no tener

Según especialistas, Cuba posee entre 18 y 20 por ciento de la reserva genética avícola mundial, lo que constituye una gran ventaja en materia de seguridad  alimentaria.

De acuerdo con Ofelia Godines, investigadora auxiliar del  departamento de genética del Instituto de Investigaciones Avícolas (IIA), muchas de ellas han sido formadas en el mismo instituto y otras han sido rescatadas. “Eso nos aporta la seguridad de que, en cualquier momento que las necesitemos, ante un caso de desastre o una desaparición por enfermedad, tenemos líneas y razas que pueden sustituir a las que  actualmente están en producción”.

“La base genética mundial se ha ido estrechando mucho, y hay muchas líneas y razas que se han perdido debido a problemas económicos o a que no se necesitaron en un tiempo. Al conservar esas reservas con orígenes diferentes, existen facilidades de formar nuevas líneas con ellas y de
mantener esos genes. Cuba, por ejemplo, cuenta con genes de emplume, de color y autonómicos como los de ausencia o presencia de melanina en los tarsos, o de diferentes colores en las plumas. De ahí surgieron la gallina semirrústica y el pollo campero, híbridos creados por investigadores cubanos, destinados a la producción de huevo y carne, respectivamente”.

No obstante, pese a ser el huevo la proteína a la que mayor acceso tiene la población cubana, su distribución se mantiene controlada a través de la cartilla de racionamiento y solo unos pocos excedentes van a la comercialización libre, precisamente por una razón: la producción no es suficiente para sostener la alta demanda.

En 2009, Paul Aho, consultor estadounidense de la firma Poultry Perspectiva y uno de
los principales expertos de la rama avícola en el mundo, consideró correcto desde el punto de vista económico que Cuba se especialice en estos momentos en la producción de huevos, a la vez que vaticinó que, en el futuro, también habrá posibilidades  para una industria más grande de carne de ave.

En esto coinciden no pocos especialistas y población: es preciso que crezca la producción y el consumo, pero no a costa de las importaciones de pollo que se hacen en mercados como el estadounidense porque resulte más barato adquirirlo fuera que producirlo en el país.

¿Por qué?

Si el huevo es un alimento que Cuba ha conseguido mantener como una forma de garantizar proteína de buena calidad a la población, ¿cómo es posible entonces que los salarios de los trabajadores del sector sean los más bajos? Este cuestionamiento fue planteado por personal vinculado a la avicultura en la provincia de La Habana, donde se produce la mayor cantidad de posturas de toda Cuba.

“Si le han aumentado los salarios básicos a otros obreros agrícolas y a quienes producen cerdos y vacas, cómo a nosotros no nos hacen lo mismo”, reflexionó María García, una cuidadora de aves que tiene que caminar varios kilómetros al día dentro de la nave para alimentar a los animales y recoger manualmente los huevos.

Según refirieron administrativos de la granja, han presentado ya varios sistemas de vinculación salarial y esperan que alguno de ellos beneficie a las personas que hacen que esta proteína vaya cada mes a la mesa de los cubanos.

Resultaría oportuno que los criterios que conduzcan a una mejor remuneración de las personas vinculadas al sector aparezcan en el proceso de análisis alrededor de la actualización del modelo económico cubano y los lineamientos de la política económica y social previos al VI Congreso del Partido Comunista, previsto para abril de 2011.

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