¿Hasta dónde, hasta cuándo?

La escritora cubana Laidi Fernández de Juan circuló en medios alternativos un mensaje de rechazo a la masacre de Ayotzinapa.

Tomado de La Jiribilla

Laidi Fernández de Juan

Desde que se supo que el 26 de septiembre de este año, luego de violentos enfrentamientos en Guerrero, México, “desaparecieron” 43 alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”, gran parte del mundo ha pronunciado su indignación. En varios medios de prensa aparecen protestas, reclamos, y apoyo al pueblo mexicano, que lleva tantísimos años sufriendo la tenebrosa sombra de la barbarie. Hace más de una semana se recibió la noticia espantosa de la tortura, muerte e incineración a que fueron sometidos esos muchachos, cuyas edades fluctúan entre los 19 y los 23 años. Al parecer, fueron quemados en Iguala, y sus cuerpos, masacrados, reducidos a cenizas, arrojados al río San Juan. Justo hoy, 15 de noviembre, se difunde la noticia (que leo en Cubadebate) de que expertos argentinos que colaboran en el esclarecimiento de los hechos, no aseguran que los restos humanos examinados pertenezcan a los jóvenes secuestrados.

Estamos ante un hecho de dimensiones tan monstruosas, que desborda fronteras de cualquier índole, que viola la cautela diplomática que debe seguirse, según la cual ningún país tiene derecho a opinar sobre los asuntos internos de otro. 

Manifiesto no solo mi repudio ante la diabólica maniobra que se teje entre las fuerzas oscuras que dominan (al menos) esa localidad mexicana, sino también mi preocupación ante el silencio de nuestra
prensa escrita. Me parece muy bien nuestro apoyo a movimientos estudiantiles como fue el caso de Chile, cuando la enérgica Camila Vallejo lideró las protestas universitarias, que fueron reprimidas a pesar del apoyo de gran parte del mundo, pero los cubanos y cubanas no debemos continuar en la contemplación callada e infértil de lo que está sucediendo ahora mismo en otro hermano país, México, que tanto apoyo nos ha dado a lo largo de la Historia. Nuestro proverbial sentido de solidaridad y de rebeldía ante la injusticia debe saltar cualquier barrera, y nuestras voces deben sumarse al reclamo mundial que ahora mismo ocupa gran parte de los medios de información. No sería suficiente apoyar tímidamente y en privado el duelo que sufren 43 familias de Guerrero, privadas de sus hijos de la forma más brutal posible, ni limitarnos a seguir el curso de los acontecimientos según
medios de prensa digital cubana, y de Telesur. Sumarnos a la exigencia por el castigo que merecen los autores de tan repugnante hecho, apoyar al pueblo mexicano, y en particular pronunciarnos de forma enérgica
contra la violencia, forma parte del elemental sentido de justicia que integra nuestro pensamiento colectivo. ¿A qué espera la juventud cubana para solidarizarse con sus congéneres de Guerrero? ¿No debemos
acaso tomar la iniciativa y brindar nuestro apoyo al pueblo mexicano, que se desangra ante nuestro impávido silencio? Por lo pronto, brindo mi modestísimo respaldo a la lucha por la paz en México, y aunque sea
insignificante y desconocido mi abrazo, lo extiendo hasta las familias que hoy lloran porque no tienen el consuelo de saber la suerte de sus hijos. A esas madres, a esos padres, y a la comunidad a la que
pertenecen, debe llegar, como a tantas partes del mundo, el aliento cubano.

 

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.