Inversiones: encontrar reales y efectivas soluciones

Los factores que intervienen en el desarrollo del proceso de construcción deberían comenzar a trabajar más unidos.

Jorge Luis Baños - IPS

Muchas veces ni siquiera 70 por ciento de los materiales está a pie de obra en el momento necesario

El resquebrajamiento de la disciplina en la ejecución de muchas obras, causadas por ineficientes métodos de trabajo en busca de que los trabajadores cumplan con las tareas que les corresponden, es uno de los aspectos que impiden el avance exitoso de las construcciones y, por tanto, de las inversiones en la economía cubana.

Los  métodos actuales  para controlar el trabajo están apoyados en el pago por la labor ejecutada, el llamado pago a destajo, introducido desde 2010 a escala nacional. Pero, si no llegan a  tiempo los materiales, ni los obreros disponen de los equipos necesarios para avanzar, poco se podrá hacer con ese sistema que remunera al obrero por lo que ha hecho, no con un salario fijo como antes.

Como una carga insostenible para la economía nacional calificó el diario Granma el pasado 21 de mayo, “los gastos por operación, reparación o sustitución de objetos de obra defectuosos, de obras ya supuestamente acabadas, lo cual obstaculiza la agilidad y calidad de muchas inversiones”.

Es posible perfeccionar métodos y estilos de trabajo, solo que para ello es necesario que comiencen a trabajar más unidos los diferentes “factores” que intervienen en el desarrollo del proceso: inversionistas, proyectistas, constructores, suministradores y dirigentes, según intervenciones de obreros participantes en  las sesiones del décimo congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción, reseñadas en el diario.

Delegados a ese cónclave sindical plantearon algunos de los problemas que hoy subsisten en las obras. “…Muchas veces ni siquiera 70 por ciento de los materiales está a pie de obra en el momento necesario, es cierto, pero en la mayoría de las ocasiones los que tenemos no somos capaces de aprovecharlos racionalmente”, señaló Adolfo La Rosa, maestro de obra de la provincia de Pinar del Río.

Miguel Velasco, director de la ECOA número 16 en Holguín, al frente de las obras del trasvase en esta provincia, lugar donde antes de su llegada persistían serios problemas de desorganización e indisciplina, consideró que los directivos no resuelven nada con llegarse hasta las obras y ya; compromiso tiene que incluir mucho más para que el obrero se sienta respaldado, dijo.

“Cuando el constructor siente que nos identificamos con sus problemas y que somos capaces de sudar junto a ellos en cualquier actividad, cualquier proceso fluye con mayor facilidad y realidad, incluso hasta se identifican con más claridad los problemas”, agregó Velasco.

Ninguna inversión podrá realizarse con eficiencia si está desorganizada, si no cuenta con jefes capacitados para dirigir a todos y cada uno de sus subordinados, señaló Inés Chapman, quien actualmente está al frente de la rehabilitación del acueducto de Santiago de Cuba, obra en la cual hasta hace unos meses la falta de previsión y disciplina estuvo a punto de poner en riesgo el cumplimiento de lo pactado para su conclusión.

El menosprecio a lo establecido legalmente en los contratos no tiene que ver, en ocasiones, con falta de materiales o deficiencias técnicas, pues son pocos los directivos que utilizan lo establecido en estos documentos como una herramienta de control y chequeo sistemático de los avances o retrocesos de la obra.

“Hay que establecer un régimen de organización y control sobre lo que se está haciendo en el proceso constructivo, de manera tal que no haya espacio para el desaprovechamiento de potencialidades, el desvío de los recursos, la falta de control de la calidad en la ejecución, o que no se garanticen los aseguramientos en el momento necesario, para que las obras tengan un real avance físico acorde con el presupuesto que les corresponde”, subrayó Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, cuando intervino en el congreso sindical del pasado mes de mayo.

El vicepresidente Valdés señaló, además, que “el debate no puede estar encaminado a describir los problemas que hoy tenemos, sino a decir lo que estamos haciendo, lo que se debe acordar en este Congreso y lo que hay que salir a hacer a partir de esta cita para lograr un giro de 180 grados y combatir minuto a minuto las cosas que estén mal hechas”.

Incrementar la productividad, reducir los gastos y costos, elevar el índice de los niveles de producción así como aumentar el aprovechamiento de la jornada laboral, son algunos de los propósitos que se persiguen con el pago por resultado, prioritariamente una de sus variantes: el pago a destajo que no se aplica consecuentemente en la totalidad de las obras.

Armando Arencibia, jefe de la Unidad Empresarial de Base número 4 de Pinar del Río, que actualmente ejecuta un conjunto de viviendas para médicos internacionalistas y familias afectadas por los huracanes, dijo que a ellos los motiva mucho esta forma de pago, pues ganan por lo que realmente hacen.

Cuando la entrada de materiales está acorde con las exigencias de la obra, el mecanismo funciona y logramos mantener la secuencia; “aquí nadie cobra si no produce, por eso también nos preocupamos por mantener en óptimas condiciones los equipos y medios de trabajo. El salario promedio mensual casi siempre supera los 800 pesos”, añadió Francisco Rivero, integrante de la cuadrilla de montaje de la Unidad Empresarial de Base de Pinar del Río.

Lesbia de la Fe, viceministra que atiende el área de Recursos Humanos en el Ministerio de la Construcción, opinó que tendrán que incrementar el rigor en el proceso, pues muchos directivos ni siquiera aceptan de buena gana la aplicación de estos conceptos. De incluirse ellos también en este sistema de pago, ganarían por los resultados finales, “algo que evidentemente no les conviene porque hace más complejas las labores de dirección. Sin embargo, de forma general, el proceso tendría mayores beneficios, pues los principios organizativos serían más tomados en cuenta por los jefes, que ahora también sentirían en su bolsillo las consecuencias de las irregularidades”.

Generalizar el destajo como forma de retribución a la mayoría de los trabajadores directos, implica que los jefes garanticen condiciones organizativas y de aseguramiento para que los obreros aprovechen su jornada laboral sin interrupciones o, al menos, con un mínimo de ellas. También recaba del control preciso de la producción de cada trabajador o colectivo, así como del cálculo del salario que le corresponde por la labor realizada.

La práctica actual de generalizar —siempre que las condiciones lo permitan— el pago a destajo, teniendo en cuenta, además, cada uno de los factores que deben confluir para lograr un adecuado funcionamiento del proceso, pretende poner freno al relajo de que se gana lo mismo si produce que si no. Además, persigue  incrementar la calidad y explotar al máximo las capacidades productivas.

Para lograr eficiencia en cada nivel productivo, lo primordial será siempre emplear el sentido común; de modo que los análisis de factibilidad —para cada obra o entidad específica—, son muy importantes, pues de lo contrario el “maratón” podría conducir a un mayor deterioro económico y productivo, alertó el citado comentario del diario oficial Granma.

“De ahí la necesidad de delimitar claramente las responsabilidades y exigir a cada quien por la tarea que le corresponde, porque donde los trabajadores no pueden desplegar su potencial productivo, el pago por resultado no funciona”.

La otra cara

Isabel García Sosa, vecina del barrio Los Maceos, una de las personas beneficiadas con el programa de rehabilitación de vivienda, posa para una foto en el exterior de su casa. (Foto: Jorge Luis Baños - IPS Cuba)Rajaduras en paredes y balcones: bien pudiera ser por inadecuada dosificación del mortero o por bloques mal colocados (no amarrados según el argot de los constructores). Humedad en lugares sin un motivo plausible, pintura y repellos que caen por ese motivo, fosas sépticas vertiendo…forman parte del rosario de daños, algunos comunes, encontrados por un equipo del semanario Trabajadores, en dos edificios entregados en el municipio Playa a microbrigadistas y personas que quedaron sin viviendas por el paso de los huracanes, según testimonio publicado a finales de agosto de este año.

Las personas perjudicadas, cansados de quejarse a las instancias correspondientes, acudieron al semanario Trabajadores. Ercedenia Almenares López precisó en su carta que los problemas del edificio, sito en calle 1ra. No. 30009, entre 306 y 308, Santa Fe, “datan desde su supuesta terminación… y empeoran, como inundaciones en la planta baja por la fosa que vierte, filtraciones en los entrepisos”, todo lo cual fue corroborado por los vecinos entrevistados en la visita del semanario, órgano de la Central de Trabajadores de Cuba.

Nidia Justina Naranjo Montesinos habita desde hace más de un año en el apartamento número cuatro de esa edificación. En la planta baja es donde más sobresale la humedad de las paredes, incluso la esquina de uno de sus cuartos queda muy cerca de la cisterna, cuya altura sobresale poco más de un metro del piso, y piensan ellos que quizás resulta el motivo de la filtración.

“De no ser por estos inconvenientes, nos sentiríamos satisfechos de vivir aquí”, aseguró esta mujer, perjudicada por el huracán Charly y quien contribuyó en la construcción del inmueble. Tal fue el caso también de Félix Domínguez Rodríguez, quien explicó que “la brigada constructora nos dejó a la deriva. Yo he arreglado algunas cosas, incluso cooperado con vecinos, por ejemplo, en la eliminación de salideros en los baños, debido a conexiones rajadas o mal colocadas”. La terminación fue mala y no por falta de materiales “que sí llegaban a la obra”, prosiguió.

Ercedenia adjuntó a su carta la respuesta de la vicepresidencia de construcción del gobierno en Playa, con fecha 18 de enero del año en curso, la cual reconoce haber comprobado la “veracidad de sus planteamientos acerca de acciones pendientes”.

Se enumeran cuatro acuerdos, a partir de los cuales el constructor “solucionaría las filtraciones y desconchados en la pared lateral trasera derecha del edificio, en tanto la Organización Básica Eléctrica (OBE) colocaría metro contador para que los constructores instalaran el motor de reciclaje de la fosa”, por cierto, todavía bajo la cama de Justina Naranjo.

El documento recoge que todas estas acciones se realizarían en el propio mes, y al siguiente habría visita de control para chequear la conclusión de las labores pendientes, que seguían así el 13 de agosto, día del recorrido de los reporteros de Trabajadores.

Julia Fuentes y Orquídea Piedra también criticaron “lo endeble de las puertas de los balcones, algunas levantadas de sus goznes por un simple viento, o las ventanas de aluminio, muchas oxidadas y algunas separadas del marco, como  mostró Cándido Moré”.

Incansables en sus gestiones y ansiosos por la espera continúan los vecinos del edificio de 19 y 48, en Playa. Una brigada constructora del Ministerio de la Industria Ligera fue la última de las designadas para levantar cuatro niveles de un edificio detenido en su primera planta durante 20 años. La premura y su falta de destreza en obras de arquitectura y hasta de calidad en algunos materiales dieron al traste con una obra bella, en una céntrica avenida capitalina, denunció el semanario Trabajadores.

Tendido de nuevas líneas de distribución de agua en Santiago de Cuba (Foto: IPS Cuba)El agua bendita de Santiago de Cuba

Pero mientras algunas obras sociales, viviendas y otros objetivos económicos padecen la inoperante manera de actuar que aún subsiste en algunas inversiones, otros objetivos jerarquizados por el gobierno cubano han salido del ostracismo, como es el caso del acueducto de Santiago de Cuba.

El vicepresidente Ramiro Valdés Menéndez destacó el pasado cuatro de diciembre el impacto social de la rehabilitación integral del acueducto santiaguero, que beneficia a más de 400.000 habitantes y permite estabilizar el suministro de agua en 28 de los 32 sectores hidrométricos de esa ciudad, la segunda más poblada después de la capital.

Valdés Menéndez examinó costos y gastos y subrayó la imperiosa necesidad de no apresurarse en la entrega de los sectores hidrométricos, pues usualmente esa tendencia lacera el esfuerzo constructivo y provoca gastos adicionales al Estado, según publicó el sitio digital de Radio Rebelde.

El ministro de la Construcción, Fidel Figueroa, explicó que en el complejo de plantas potabilizadoras de Quintero —el mayor de su tipo en el país y que estuvo paralizado durante 20 años— se subsanaron los errores y se trabaja para resolver en el menor tiempo posible y definitivamente el problema de la calidad del agua que reciben los más de 112.000 hogares de esta ciudad de  Santiago de Cuba.

Ahora se favorecen unas 60.000  personas, radicadas en 66 barrios que nunca recibieron el servicio o estaban afectados por un acueducto inoperante.

El presidente cubano criticó el pasado 11 de julio en el periódico Granma la actitud de dirigentes nacionales y provinciales vinculados a la obra del acueducto, a quienes faltó el valor moral para reconocer sus deficiencias.

El máximo dirigente cubano reprendió la actitud del  Consejo de la Administración en la provincia de Santiago de Cuba por la falta de previsión para desempeñar la labor efectiva que, como inversionista, le correspondía. “Si hubiesen cumplido con esa obligación habrían podido impedir los atrasos y la falta de calidad que han tensionado esa obra”, agregó.

El presidente cubano hizo alusión a una carta  que escribió a “otro general”,  hace 11 años, donde señalaba insuficiencias  del  proceso inversionista y donde escribía  “he llegado a la conclusión de que hay que cambiar radicalmente los métodos y estilos de trabajo de los inversionistas, proyectistas, constructores, suministradores”.

A la estructura del proceso inversionista le faltan puntos sólidos donde sostenerse. No es un descubrimiento, solo que es necesario lograr, definitivamente, esos pilotes o columnas que le faciliten la firmeza que la economía precisa, comentó el periódico Tribuna de La Habana el pasado cuatro de diciembre.

Desde  julio de 1999, Raúl Castro dijo a los constructores de Holguín: “En la construcción, como en cualquier otra rama de la vida económica de nuestro país, tiene que imponerse definitivamente el uso de los contratos, su sistemático perfeccionamiento, prever la bonificación y las penalizaciones y aplicar estos instrumentos con rigor, sin compadreo, sin amiguismo y falso sentimentalismo”.

Once años después, las insuficiencias continúan latentes en el proceso inversionista con los consecuentes daños económicos. Ha faltado organización, disciplina y sistematicidad. El falso convencimiento de terminar las obras maratónicamente en conmemoración a una jornada festiva ha resquebrajado muchos principios del proceso inversionista, reconocieron  dirigentes sindicales de ese sector.

El presidente Castro  dijo, en la carta publicada en julio de 1999: “Espero que en el futuro, si es necesario hacer críticas, sea sobre nuevos errores y que no se repitan las deficiencias conocidas”. ¿Se encontrarán las adecuadas soluciones dentro de la actualización del modelo económico de Cuba?

Un comentario

  1. Anton Reyes

    Soy cubano y en estos momentos vivo en moscu,tengo muchas amistades interesadas en invertir su capital en Cuba;he estado informandome sobre el tema y tengo entendido que en estos momentos el estado cubano no esta otorgando permisos para formar nuevas firmas en el pais!
    Hasta que punto es real invertir hoy en dia en Cuba????
    Me podrian brindar informacion sobre el tema???

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