José Martí, la naturaleza y el hombre

Intervención de Jorge Juan Lozano, asesor del programa Martiano, en el Segundo Encuentro de Meditación.

Jorge Luis Baños - IPS

Si todo es hermoso y constante, todo es naturaleza.

Ningún sitio más propicio que este para un evento cuya primera palabra pretende y honra la memoria de José Martí. Planteado por la Casa del Gobierno, por la Casa de los Libros y por esta que hoy nos acoge, la Casa de las Artes, se encuentra la imagen de un hombre de mármol en la Plaza pública del país que amó, plaza que tiene por nombre el más grande de sus sueños, el de la Revolución.

Aquí en la plaza se encuentra José Martí, como el imaginó a dos grandes de la familia humana que nos pertenece, a dos grandes de nuestra América. Como el libertador Simón Bolívar, está José Martí sentado en la roca de crear, investido con la túnica de apóstol, como el imaginó así vestido a su amigo Cecilio Acosta. Significa que  si desde aquí me pidieran un pensamiento de mármol al primero de los cubanos bien pudiera responder con la cuarteta de uno de sus versos sencillos:

Todo es hermoso y constante

Todo es música y razón

Y todo como el diamante

Antes de luz es carbón

Aquel que encontró en los libros de ciencia la mejor poesía, utilizó la poesía para explicar su filosofía. Si todo es hermoso y constante, todo es naturaleza. El poeta que heredó del romanticismo aquel concepto tan feliz de reconocer en la naturaleza la unión inquebrantable de lo tangible y de lo intangible, lo físico y lo espiritual unidos estrechamente. Tendríamos entonces pues que decir, que si la única realidad es esa, la naturaleza, el hombre viene a ser su cima más grande, el hombre al que él imaginó  para nuestra América como hombre natural se expresa precisamente en un proceso continuo de renovación. Si todo es música, debemos entonces tener en nuestra mente la idea de que toda armonía comienza siendo una disonancia. Y es precisamente el arte, la poesía, la ciencia que queremos nosotros los martianos hacer; convertir en armonía todas la disonancias. Si todo, antes de ser la luz bellísima del diamante tiene que ser la fuerza no de lo oscuro, sino la fuerza de lo más interno, la fuerza del carbón, porque todos sabemos que físicamente con fuerzas muy grandes en el interior de la tierra es que se hace el carbón. Y con fuerzas más continuas aún es que este logra la luz del brillante. Entonces debemos como José Martí decía, que dentro de cada uno de nosotros, dentro de cada célula es como se logra el equilibrio del mundo. En este mundo completamente disonante, en este mundo que a veces tiene muchas más oscuridades que luces, en este mundo que necesariamente tenemos que salvar en sus circunstancias y salvar también en sus actores humanos debemos equilibrar a partir de nosotros mismos.

Ese equilibrio exclusivamente Martí lo veía en una batalla constante, en una batalla eterna entre lo que él imaginó, entre el ángel y la bestia, que todos los seres humanos tenemos por dentro, y a renglón seguido decía:

…hay que empujar permanentemente el alma.

Por lo tanto de esta extensión entre la virtud y el  defecto del espíritu humano, en esta batalla debemos siempre ser como Martí los mantenedores del XXXX

Y claro está que en esta emulación con nosotros mismos, en este equilibrio que tenemos todos que llevar por dentro, en esta armonía que no la debemos encontrar fuera sino dentro de nosotros, en el maravilloso mundo interior que es así como Martí hablaba a todo lo que fuera espiritualidad, tan difícil de mantener en esta época de hoy, pero al mismo tiempo tan llamada a la redención humana, es que un grupo de estudiantes del Instituto Superior de Diseño, encabezado por María Eugenia Puig, Presidenta de su cátedra martiana, se vinculara como yo a un curso de meditación.

Conocen ustedes lo que es el diseño de la naturaleza. No hay mejor diseño que el de la naturaleza. Véase la maternidad y ya se tiene ese diseño. Y véase entonces que llevar el diseño de la naturaleza a la lira, al color, teniendo como motivo una frase martiana, los muchachos de hoy se apoderaron de Martí y quisieron llevar el mensaje de Martí muy parecido a si mismo.

Esos son los carteles que ya ustedes verán a continuación y queríamos que esta inauguración, más que una intervención  académica fuera la unión de ciencia, conciencia, docencia.

La ciencia que es la sabiduría, la conciencia que es la convicción de la sabiduría y por último la docencia que es la entrega de la sabiduría. Y todo esto lo van a encontrar en cada uno de esos carteles.

Vean el espíritu de Martí en ellos. Vean el mensaje de esta nueva época que se va salvando en esos jóvenes.

Al ISDI, a sus alumnos, a su cátedra martiana, nuestro agradecimiento eterno.

Le doy la palabra a la presidenta de su cátedra para que presente a cada uno de los estudiantes que han sabido plasmar aquello que Martí quería: que todo es hermoso y constante.

La Habana, 22 de junio.

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