La Casona de Línea

Texto de la dramaturga e investigadora cubana Esther Suárez Durán, circulado por correo electrónico.

La Casona de Línea, un sitio de gran valor histórico y simbólico.

Foto: Tomada de LaHabana.com

La foto número 1 es una vista del espacio donde estuvo por décadas la oficina de Raquel Revuelta. La foto número 2 corresponde al mismo espacio. Irreconocible en ambas, pues no se ha dejado piedra sobre piedra, incluso el piso aparece dañado, roto.

La foto número 3 corresponde a un pantry  (que se comunica con el espacio de las fotos 1 y 2)  que se ha construido en el lugar donde antes había un baño que se comunicaba con la oficina, por una puerta, mientras que por la otra se comunicaba con el segundo salón de la casa, a la derecha, después de pasar lo que era el gran salón de la entrada.

Los trabajos realizados en La Casona de Línea tenían por objetivo la reconstrucción del lugar, no su transformación. Dichos trabajos se acometieron por una brigada contratada por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas para ello, pero en dicho contrato, según me explica uno de mis compañeros del equipo de La Casona, no aparece fecha de terminación del trabajo ni aparecen planos relacionados con el mismo, ni aparecen plazos parciales de terminación y entrega.

El jefe de la brigada que lleva a cabo esto que allí está ocurriendo cuenta con el apoyo de la Directora nombrada por el CNAE como Directora del Centro Vicente Revuelta (que así se ha pasado a nombrar La Casona), señora Mónica Alfonso.

Este mismo individuo ha amenazado a diversos trabajadores del equipo habitual de  La Casona, incluyendo a Juan Carlos Núñez, sub director administrativo, y a Nancy Benítez Trueba, Directora del Centro  Nacional de Investigaciones de las Artes Escénicas. Las amenazas prometen violencia física. Ha amenazado cada vez que algún compañero nuestro ha hecho caso omiso de sus entrometimientos en el desarrollo de las actividades laborales corrientes de La Casona.

Un viernes del mes de agosto hablé de todo esto frente a  Gisela González,  Presidenta del CNAE, en presencia de los Vice Presidentes Coto (me disculpo, pues no conozco su nombre) y Marlene Ramírez. Como respuesta escuché que era yo la primera persona que le hablaba de estos hechos (lo cual era incierto) y que las reformas hechas en lo que había sido la oficina de Raquel eran para colocar allí un Salón de Protocolo como era debido, ya que el CNAE no contaba con ninguno a su altura. Que era una pena conocer todo aquello de las amenazas porque, por otra parte, no sé qué instancia (no la recuerdo) de Patrimonio Cultural había calificado el trabajo  que allí se llevaba a cabo de estupendo y maravilloso. Di un plazo para que se tomaran las medidas pertinentes.

Entonces yo no sabía que uno o dos meses antes una especialista de la Vice Presidencia de Economía del CNAE  les había tomado declaraciones por escrito de lo que allí ocurría a siete de mis compañeros de trabajo de La Casona.

Los trabajos actuales de La Casona han optado por dejar como válida una estructura de arcos que, según la brigada de constructores, fueron hallados debajo de la estructura anterior, conocida por todos nosotros y por quienes durante la existencia de Teatro Estudio han frecuentado La Casona y la han tenido por espacio propio de trabajo, que son marcos rectangulares de madera con sus consiguientes puertas y mamparas.

Desconocemos si con tal nueva estructura La Casona podrá cumplimentar las funciones que se esperan desarrollar en el lugar, puesto que estos arcos impiden la compartimentación que anteriormente podían lograr las estancias gracias a sus puertas.

La obra que hoy se aprecia en el interior de La Casona no ha sido informada ni consultada a ninguno de los compañeros que allí desarrollaron responsabilidades al frente de la misma desde el año 2004 hasta el 2015, momento en que tiene lugar el cambio de directivo, ni a ninguno de los compañeros investigadores que componemos el Centro de Investigaciones (investigadores categorizados por la Academia de Ciencias en su momento  y evaluados anualmente, puesto que constituimos una de las unidades de investigación del CITMA)  y que tenemos entre nuestras líneas de trabajo la conservación del patrimonio histórico y contamos con resultados tangibles en dicha línea.

Desde el momento en que el Centro de Investigaciones pasó a trabajar en uno de los recintos de La Casona y nuestra Directora pasó a ser, a la vez  y sin recibir remuneración por ello, Directora de la instalación, lo que fue la oficina de Raquel Revuelta se mantuvo tal y como por años la conocimos, con sus muebles y sus cuadros. Funcionó como un sitio museable, a la vez que funcional, puesto que fue la oficina de la Dirección de La Casona y todos teníamos conciencia de  la necesidad de cuidar aquel  lugar, en uso,  por su enorme valor histórico y simbólico.

Como el supuesto trabajo de construcción de La Casona ha invadido casi todos los espacios (aunque en los comienzos no fue esto lo que se dijo que sucedería) los activos del Centro de Investigación hubieron de ser embalados en cajas de cartón, lo cual hace imposible su uso y consulta no sabemos hasta cuándo.

Entre tanto, los salones que se hallan sobre los camerinos de la Sala Llauradó fueron preparados y climatizados para uso de la Directora actual, quien puede pasar semanas completas sin pisar el lugar.

Dicha persona, con su Split funcionando, osó impedir recientemente que el grupo  Teatro del Sol  realizara su ensayo general en la Sala Llauradó con el aire acondicionado funcionando, enarbolando la necesidad de ahorro de combustible, y se halló con la repulsa de la Dirección de dicho grupo en nombre de sus actores.

Únicamente la herejía que constituye el lastimar de tal manera, injuriando la memoria cultural cubana, uno de los escasos sitios simbólicos con que contamos y la impunidad rampante con la cual los mercaderes invaden, una vez más, el templo me hace mal escribir estas palabras para dar a conocer a todo aquel que pueda estar interesado lo que, denunciándolo antes, no halla aún la justicia que merece. Los temas de la Casona de Línea y su actual Directiva son conocidos por los Directivos del CNAE y son conocidos por su núcleo del Partido.

Los problemas del CNAE no son los problemas que recientemente han explotado bajo su propio piso porque se trate de asuntos que dañan la imagen del país en el exterior. Los problemas del CNAE de mayor importancia y profunda huella son los que se expresan en la parcialidad  y arbitrariedad de sus juicios, en el descreimiento, la falta de fe y la apatía, la desidia y  el envilecimiento de los teatristas a su cargo; en el ninguneo de aquellos que tienen real mérito y  viven vidas guiadas por la decencia, porque la decencia –hay que decirlo—todavía existe, ha pervivido.

Los problemas del CNAE son, esencialmente, problemas de política (o impolítica) de cuadros; son los problemas que se crean cuando no hay jerarquías reales, ni orden, ni control, ni legalidad verdadera; cuando la ignorancia y la incompetencia se hacen con los lugares donde se toman las decisiones y, para cuidar sus asentaderas, desautorizan de hecho, aunque no de derecho (aún no derogan “esa” incómoda regulación) los equipos de expertos,  rehúsan  escuchar a los miles que dirigen; temen como el Diablo a la cruz el encontrarlos en asamblea.

Cuando la manera zafia y la intención aviesa y torva se entronizan y se convierten en moda y se trasmiten – como una gracia; ay, si es algo post modern — a jóvenes generaciones. Cuando se mueve el entramado en la dinámica de mafias, las cuales, como las mejores, se cuidan de entrar en los Salones y tener la venia del  Palacete de marras. Cuando  se accede sin curriculum  a los puestos nacionales y desde allí, con relaciones y viajes, también desde allí pergeñados, se hace, entonces, el currículo, el que, de paso, se infla, pues ¿a esa hora qué más da?  ¿Quién tira la primera piedra?

Llevan décadas burlándose, actuando en la impunidad. Tal vez llegó la hora: que sean denunciados — y desmontada la máquina mezquina que intenta hacernos cómplices– ante la verdadera autoridad, la que está por encima de todos justamente porque es  la autoridad de todos, porque es la autoridad de eso que parece demagógico, retórico, hasta amorfo, pero que no lo es porque resulta que tiene nuestros rostros, que somos todos nosotros: nosotros somos el pueblo. Que no se nos olvide.

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