Leonardo Manuel Fernández Otaño, joven católico universitario agradece presencia en Cuba del papa Francisco

Querido papa Francisco: Aquí  hoy estamos los jóvenes cubanos, somos muchachas y muchachos de líos profundos, que a veces nos llevan a perder la fe, pero a pesar de estos problemas sabemos superarlos y crecernos ante las adversidades de esta difícil realidad socioeconómica que nos tocó vivir. Somos chicos y chicas que montan en “P”, … Leer más

Querido papa Francisco:

Aquí  hoy estamos los jóvenes cubanos, somos muchachas y muchachos de líos profundos, que a veces nos llevan a perder la fe, pero a pesar de estos problemas sabemos superarlos y crecernos ante las adversidades de esta difícil realidad socioeconómica que nos tocó vivir. Somos chicos y chicas que montan en “P”, nuestro transporte público, para ir al trabajo o a la universidad; pero esta vida agitada no nos hace perder la alegría de vivir, la cual queremos compartir con usted, nuestro padre y pastor. Ante ti querido papa Francisco hay jóvenes diversos y plurales, cristianos de todas las denominaciones, practicantes de religiones afrocubanas, creyentes de fe sencilla, profunda  y no institucionalizada, no creyentes. Pero algo nos une ante esta diferencia de pensamiento que van desde la ideología, la religión hasta cualquier otra forma de proyección ante la vida: lo que nos une es la esperanza en un futuro de cambios profundos para Cuba, donde nuestro país sea un hogar que acoja a todos sus hijos, piensen como piensen y estén donde estén.

Las limitantes de los jóvenes cubanos son muchas, las mismas que enfrentan los jóvenes de otras latitudes,  y otras  típicas de nuestra realidad, pero no queremos gastar nuestro tiempo con usted en esto que todos sabemos. En  este ratito que nos  dedica de manera especial,  hay algo que decirle, nuestra gran fortaleza  radica en mantener a toda costa nuestra solidaridad, que nos ayuda a caminar a paso decidido por encima de cualquier obstáculo.

Hoy no solo queremos presentarle nuestros sueños, sino queremos pedirle  su oración por nuestro país, por nuestras familias cubanas, por nuestros amigos y conocidos que están en este país o que han inmigrado. Le queremos pedir algo especial: que renueve en nosotros la esperanza de que se puede crecer, estudiar, trabajar, caminar, soñar y ser feliz en esta compleja realidad que nos tocó vivir. Ayúdenos, Santo Padre, a ser jóvenes que sepamos acoger al que piensa diferente, que no nos encerremos en los conventillos de las religiones o las ideología, que podamos crecernos ante el individualismo y la indiferencia, grandes males de la rutina cubana. Que al salir de aquí seamos capaces de interpretar los signos de nuestros tiempos y nos tomemos todos de la mano para construir una Cuba como la quiso nuestro Héroe Nacional José Martí “Con todos y para el bien de todos”. Y que este encuentro con usted nos permita que nuestra patria sea una tierra de reconciliación y un espacio para la cultura del encuentro, y que conforme nos enseñó nuestro querido padre Félix Varela, asumamos el reto de ser “la dulce esperanza de la Patria”.

Santo Padre, el agua nos confirma la alegría de los jóvenes cubanos porque usted nos dedique hoy, muchos han sido los inconvenientes, pero está con nosotros. El agua no nos detendrá para darle una bienvenida, como el Papa que la Iglesia y los jóvenes necesitaban y quieren. Bienvenido a Cuba, jóvenes cubanos lo queremos.

 

Centro Cultural Félix Varela

La Habana, 20 de septiembre de 2015

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