Trascendencia de la visita del Papa

Declaración a IPS de Raimundo García, director del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo.

Jorge Luis Baños - IPS

Me siento optimista pues se evidencia que Cuba es cada vez menos la imagen que muchos tienen de algo detenido en el espacio y el tiempo aunque reconstruir será difícil porque habrá que crear desde estereotipos muy difíciles de superar, sin embargo, el ejemplo de la Iglesia Católica nos muestra no solo el poder de la fe sino también el de la renovación en medio de circunstancias muy complicadas.

La visita del Papa Benedicto XVI tiene una importancia para nuestra nación de la cual tal vez muchos no podrán darse cuenta ahora.

En ella se conjugan la historia de nuestra nación con la historia de la Iglesia Católica en nuestro país. No me referiré a las etapas históricas de Cuba sino, someramente, a las etapas de una iglesia que llegó a estas tierras junto al poder y la dominación española y no encontró rivales sino dentro de sí misma en su confrontación con Jesucristo. Desde ella surgieron, primeramente, quienes encendieron la llama de la independencia y la fundación de una nación, fue minada por lo que hemos llamado la “república mediatizada” (1902-1958), fue sorprendida por una revolución a la cual aportó mártires; sin pretender culpar a nadie porque la trama es compleja. A partir de la década de los sesenta en el siglo pasado, perdió poder y privilegios y tuvo que sufrir humillaciones que la debilitaron de una forma que los datos pueden asombrar.

No debe sorprendernos la visita del anciano pero sabio Papa ya que ella en cierto modo no solo es oportuna sino que culmina un proceso en el cual la Iglesia Católica muestra que ha asimilado creativamente un pasado, renovando su manera de entender y actuar, lo que a nuestro modesto juicio comenzó con la preparación y desarrollo del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) en 1986, se redefinió con la Carta Pastoral “El amor todo lo espera” en 1983, cuando algunas circunstancias habían cambiado, y se reafirmó con la visita del Papa Juan Pablo II en el año 1998.

Esta institución ha ido demostrando una reorganización desde una sabia y algunas veces arriesgada conducción que ha tenido como fruto no solo procesos creativos de cambios institucionales, sino algo más importante como ha sido el cultivo del poder de los espacios desde las personas, entre ellas, una notable cantidad de jóvenes intelectuales y de alta preparación, el desarrollo de una modesta pero significativa obra educativa y de servicio social, a todo lo cual se suma una capacidad de diálogo como interlocutora con el poder político y de gobierno, así como otras manifestaciones políticas y sociales que han ido surgiendo.

Todas estas capacidades la hacen única en el momento y circunstancias presentes por lo cual ha de afrontar el mayor reto en la historia de nuestro país, ya que al mismo tiempo que desarrolle los sabios consejos que ha dejado el Papa, tendrá que mostrar si aprobó las lecciones recibidas a través de su existencia y, especialmente, en estos pasados cincuenta años desde el poderoso y al mismo tiempo humilde y amoroso comportamiento de nuestro señor Jesucristo como siervo sufriente, así como también obrar con la sabiduría del Espíritu Santo para seguir contribuyendo con efectividad a los diálogos que se necesitan, a la enseñanza moral de que estamos urgidos y en la defensa de la familia y otros valores.

Nosotros, desde otras instituciones cristianas, desde la diversidad religiosa y desde la pluralidad que resurge en nuestro pueblo, no todos entenderemos o aceptaremos bien la visita del Papa y las iniciativas desde la Iglesia Católica. Pero les deseo que Dios les siga ayudando para que perseveren en la fe y continúen haciendo el bien.

En cuanto al significado específicamente político de esta visita, creo que nuestro gobierno ha actuado inteligentemente en medio de la crisis por la que estamos atravesando, Quiero creer y creo, que no solo la sabiduría del anciano Papa, sino también la experiencia del Vaticano y la buena voluntad de la Iglesia Católica en Cuba son una mano amiga que se extiende, tal vez sea el momento oportuno de estrechar esa mano como lo hizo nuestro presidente, en medio de un mundo donde tantas traiciones se gestan y ejecutan por muchos intereses creados. (2012)

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