Viviendas: ligera flexibilización en trámites, pero…

Según la Resolución 40/10 del Instituto Nacional de la Vivienda unas 33 acciones constructivas no requieren licencia.

Archivos IPS Cuba

Entre el 40 y el 50 por ciento de las viviendas en Cuba se encuentra en regular o mal estado.

Para nadie es un secreto que el fondo habitacional de la isla sufre un severo deterioro. Según estimados, de los más de tres millones de viviendas, entre 40-50 por ciento se encuentra en regular o mal estado. Buena parte del resto, sin reparación ni mantenimiento, podría incluirse en esa cifra en el futuro próximo.


Por demás, actualmente se calcula un déficit de 600.000 casas en la isla, donde viven 11,2 millones de habitantes. El Estado no puede asumir los arreglos acumulados.  Por si fuera poco, en los últimos años no se han podido cumplir los planes de construcciones estatales, que han decrecido de 150.000 a 50.000 nuevas viviendas, entre 2005 y 2008. Al cierre de 2009, se reportó la terminación de unas  32.800.

Ante esa realidad, muy cruda para no pocas personas, el Instituto Nacional de la Vivienda ha flexibilizado ligeramente los trámites y permitirá determinadas actividades constructivas, algunas de ellas sin licencia.

La Resolución 40/10, que en cierta forma se atempera a la realidad que vive el país en materia de necesidad habitacional,  da apertura a la entrega de licencias de obra a personas que, por esfuerzo propio, soliciten hacer acciones constructivas en viviendas en mal estado técnico para reponer parte del inmueble o su reposición completa (con estatus legal); ampliaciones dentro del límite de propiedad; construir en obras pendientes de terminación que fueron convalidadas y terminadas; hacer acciones constructivas con el objetivo de realizar desgloses, cambios de conceptos para convertir locales en usufructo en viviendas apropiadas y edificar nuevas viviendas a personas propietarias de terrenos o de azoteas.

Según indicaciones metodológicas para la aplicación de la Resolución 40, en los casos de las construcciones se mantienen vigentes las consultas obligatorias a las entidades del Instituto de Planificación Física y las regulaciones arquitectónicas y urbanas para que se impida la deformación funcional y la imagen de las ciudades, entre otros documentos que regulan la actividad constructiva en el país.

Las indicaciones para la aplicación de la normativa señalan, por el momento, que se mantiene vigente lo regulado para el no otorgamiento de licencias para la construcción de piscinas, ampliaciones de viviendas con destino a actividades comerciales y arrendamientos, así como construcciones en azoteas estatales.

En el caso de la capital cubana, la Unidad Provincial Inversionista de la Vivienda destacó que no se entregarán microlocalizaciones de terrenos estatales a la población para la construcción de viviendas por esfuerzo propio,  hasta tanto el Instituto Nacional de la Vivienda no emita nuevas indicaciones al respecto.

Tradicionalmente, buena parte de las acciones constructivas que se acometen en el interior de las moradas se ejecutaban sin permiso. De acuerdo con inspectores de la vivienda, muchas veces los propietarios ni conocían que, para hacer arreglos y modificaciones dentro de su casa, necesitaban un permiso, por lo que al final terminaban pagando una multa.

A partir de ahora, según establece la Resolución 40/10 del Instituto Nacional de la Vivienda, un total de 33 acciones de conservación y mantenimiento podrán ejecutarse sin licencia. Entre ellas se encuentran: estucar, azulejar o enchapar paredes interiores y mesetas existentes; reparar o sustituir recubrimientos de morteros o enlucido en interiores y exteriores; cambio o arreglo de enchapes de paredes interiores y exteriores, muros, pretiles y antepechos, siempre que se hayan utilizando materiales similares a los que están, y reparar grietas y rajaduras no estructurales.

Otras de las obras que no requerirán de autorización son dar terminación con morteros o enlucidos a paredes, muros, pretiles, aleros y antepechos; reparar o cambiar parcialmente el recubrimiento del acero de refuerzo en hormigones, cuando esto no implique otras modificaciones; reparación de paredes de madera, tanto dentro como fuera de la vivienda; así como construcción de paredes y celosías interiores de materiales ligeros.

Con las nuevas regulaciones, los propietarios de viviendas podrán también sustituir inodoros, lavamanos, fregaderos, mesetas de cocina y lavaderos sin licencia,  cuando ello no implique modificación de las instalaciones hidráulicas y sanitarias existentes.

Asimismo, les estará permitido eliminar filtraciones, tupiciones o salideros, siempre que el daño causado o el que pueda provocar la reparación no haya dañado algún elemento estructural, al igual que sustituir tanques de agua del mismo material u otro más ligero, si no requiere de modificación de las redes ni de los elementos de apoyo y la reparación de fosas, tanques y cisternas, cuando no sea necesario reforzar el acero de refuerzo.

Entre las acciones que, a partir de ahora, no requieren permiso, están la construcción de closet en interiores, mesetas ciegas que no incluyen fregaderos ni instalaciones hidrosanitarias;  reparación de falsos techos, de materiales incombustibles siempre y cuando no se necesiten cambios estructurales ni a la red eléctrica, así como que no permita la circulación de personas o el almacenamiento de objetos.

Algunas de las acciones aprobadas incluyen la parte de electricidad de las construcciones, que comúnmente se realizaba sin permiso, como son sustitución del alambrado de la instalación eléctrica y de sus conductos; reparación de conductores eléctricos (cuando no impliquen canalizaciones totales a elementos estructurales como losa, viga y columna).

Ahora, según lo establecido en la Resolución 40, se pueden realizar reparaciones y sustituciones en carpintería interior y exterior;  construcción de muretes interiores, reparación de rejas exteriores o sustitución por otras de igual diseño, pintura interior y reparación de pavimentos en áreas descubiertas como patios, pasillos perimetrales, jardines, siempre que no se modifiquen las pendientes existentes, no se interrumpa el drenaje pluvial superficial y no se afecten las instalaciones soterradas y registros.

Al decir de personas que en el pasado han realizado trámites para algunas de estas acciones, la posibilidad de ejecutar obras menores en las viviendas, sin necesidad de autorizaciones, libera  las direcciones   municipales de la vivienda de numerosos trámites innecesarios, pues no implica cambios sustanciales en las estructuras y no requiere de grandes recomendaciones de especialistas. “Si no tienen que hacer todo ese papeleo, podrán emplearse más a fondo en otras cosas de importancia, como las licencias para viviendas”, indica Lucio Ortega, quien nunca entendió las multas impuestas por sustituir su vieja cerca de metal por una nueva.

Pero los papeles y autorizaciones son solo una parte de un asunto que tiene muchas aristas. Tal vez la más compleja es la disponibilidad de materiales de construcción, deficitarios durantes décadas y de los cuales ha florecido un amplio mercado subterráneo, generalmente abastecido a partir de robos o desvíos de construcciones o almacenes estatales, pues hasta ahora la red comercial vendía, y solo en pesos convertibles, cemento (gris y blanco), losas cerámicas para pisos, alguna que otra cerca y techo ligero, estos últimos de forma muy intermitente.

 

El pollo del arroz con pollo

La venta liberada de algunos materiales de construcción en pesos, aparece como una de las novedades que se introducen progresivamente en el país (Archivos IPS - Cuba).Entre las incipientes novedades que se introducen progresivamente en el país, se incluye la venta liberada de algunos materiales de construcción en pesos. Esta decisión se adoptó teniendo en consideración las necesidades acumuladas en materia de reparación en gran parte de los hogares de la isla.

Antes del 17 de febrero de 2010, cuando fue publicada en la Gaceta Oficial de la República la nueva disposición especial sobre el otorgamiento de licencias para efectuar la fabricación por esfuerzo propio, tenían acceso a los productos empleados para ello -y entonces con el subsidio del Estado-, personas seleccionadas a nivel de circunscripción o en sus centros laborales. De lo contrario, se acudía a tiendas recaudadoras de divisa o al mercado negro.

Según funcionarios estatales, tenía más sentido otorgar financiamiento para que la industria nacional produjera materiales de construcción como bloques, ladrillos y áridos, que comprar en China artículos de consumo, con vistas a luego venderlos en los mercados minoristas, sobre todo cuando hay una alta demanda de lo que las personas necesitan para arreglar sus casas y un gran deterioro acumulado en materia de vivienda.

Estas producciones son financiadas en divisa por el Ministerio de Comercio Interior y sus precios responden al gasto de insumos adquiridos en divisa, costo de recursos materiales y energéticos, de la producción y los deducibles del pago de la fuerza laboral, entre otros indicadores. La comercialización de estos materiales inició su experiencia por la provincia de Sancti Spíritus y rápidamente se extendió a todos los municipios de las provincias Ciego de Ávila, Camagüey y Granma; luego se incorporaron otros como Guantánamo y Ciudad de La Habana.

La experiencia de venta de materiales de construcción comenzó hace apenas tres meses en la capital cubana. Fuentes de la Unión de Empresas del Comercio y la Gastronomía, que asume esta actividad mediante mercados que reúnen los requisitos para estas ventas, informan que hasta el momento se han vendido bloques de concreto de varias dimensiones, ladrillos, losas de piso, racillas, baldosas, pasos de escalera y lavaderos, entre otros.

Las experiencias iniciales demostraron que la avidez de la población por estos artículos es elevada. En una de las primeras entregas, un camión lleno de bloques fue comercializado a tal velocidad que despertó temores y dudas sobre la viabilidad de la experiencia. Se llegó a la conclusión de que algunas personas se habían aprovechado del desconocimiento general de esta oferta y habían comprado cientos de bloques al por mayor, para luego revenderlos. Al respecto, autoridades consideraron que se trataba de una reacción esperada y que, cuando las personas vieran que era una oferta estable, se eliminaría el acaparamiento.

Pasados cuatro meses de las primeras pruebas, la demanda se mantiene. “Todo lo que se saca a la red se vende rápidamente, entre tres pesos por las celosías de barro hasta 600 pesos las rejas de acero para ventanas”, señaló a medios de prensa locales Ivón Echevarría, relacionista pública de la entidad. La experiencia en la capital cubana funciona en la actualidad en los municipios de Regla, Boyeros, Cotorro, Cerro y San Miguel del Padrón.

Sin embargo, no se ha logrado estabilidad en el suministro ni se ha iniciado la venta de los áridos, lo que se atribuye a la transportación de recursos como arena, piedra y recebo, que le corresponde asumir al Ministerio de la Construcción. Según fuentes de la capital, el incumplimiento en el suministro se debe a la falta de combustible para mover los áridos desde la cantera Habana.

Al respecto, algunos especialistas consideran que, si trata de un programa que tiene un financiamiento para la industria nacional —que a su vez constituye una forma de reanimar este sector o de aprovechar producciones que en ocasiones permanecen largo tiempo en almacén por falta de extracción–, debería tener también una garantía en el suministro de petróleo para la transportación, de manera que se concluya el ciclo productivo.

El director Nacional de Productos no alimenticios del Ministerio del Comercio Interior, Arturo Vázquez Hernández, reconoció que la oferta no cubrirá toda la demanda. Sin embargo, la intención es que cada municipio del país tenga un establecimiento para la venta de materiales de construcción de manera liberada.  

Según  el representante del organismo rector del comercio en la isla, “la venta de materiales ha tenido amplia aceptación porque estamos hablando de un asunto muy sensible. Hasta el momento se han vendido 700.000 bloques, 1.500 metros cúbicos de gravilla, 1.300 metros cúbicos de arena y 97 metros cúbicos de recebo en poco tiempo, si analizamos que la ley fue aprobada en febrero y nosotros empezamos a vender en marzo”.

Tropiezos

No todo ha sido coser y cantar en esta nueva experiencia. En declaraciones a la prensa, Vázquez reconoció que “la experiencia inicial no fue como nosotros esperábamos desde el punto de vista de la organización y el control, de las condiciones, del ritmo de abastecimiento y de la diversidad de productos”.  

Asimismo, destacó: “iremos monitoreando todo eso de manera que la oferta se concentre en aquellas cosas que más necesita la población, según los materiales aprobados. Y esa gama depende de la oferta del productor y del costo de esa producción porque, en la medida que el costo es menor, nosotros podemos manejar el financiamiento con más facilidad y los precios serán más asequibles. Si hay una producción ininterrumpida, por supuesto, la demanda se puede ir controlando”.

Al respecto, fuentes del comercio de la capital cubana indican que la industria debe estar más a tono con la demanda para que se sitúen en los mercados los productos de manera estable a lo largo de todo el mes y no con intermitencias.

Sobre el acaparamiento de materiales, el funcionario indicó: este “es uno de esos peligros latentes y tenemos conciencia de él. Es liberada la venta y se puede comprar la cantidad deseada, pero el acaparador siempre se marca, por lo tanto, tenemos que cuidar y chequear a los dependientes para que eso no suceda”.

A su juicio, “hay que enfrentarlo y resolverlo en el sentido de no empezar a regular la venta, pues eso sería volver atrás y no es correcto. Se remarca que es un mercado paralelo y que tenemos la responsabilidad de controlar ese acaparamiento, si se da el caso. Y se puede dar el incidente de que se revenda en un mercado negro o informal, pero en lo que depende de nosotros, haremos lo necesario para que el asunto se mantenga a raya y no prolifere”.

Otro de los inconvenientes son los locales, pues no todos reúnen el espacio y las condiciones para la venta de materiales de la construcción. En su solución debe estar la voluntad de los gobiernos locales para encontrar el lugar más propicio para estas ventas.

Mientras tanto, el Ministerio de Comercio Interior continúa en la búsqueda de opciones que potencien una venta fluida de materiales de construcción. En la actualidad, estudia un inventario con los recursos que necesita una vivienda, tanto para la fabricación como para el mantenimiento y reparación a las propiedades, de manera que se pueda tomar las mejores decisiones sobre qué y cuánto producir.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.