Alfredo Guevara, defensor de juventudes

El intelectual varias veces declaró su esperanza en la voluntad renovadora de las nuevas generaciones.

Tomada de Cubadebate

El controversial fundador del nuevo cine latinoamericano sufría una insuficiencia cardiaca que provocó su fallecimiento este 19 de abril.

La Habana, 20 abr.- Antes de morir la víspera en esta capital, el intelectual cubano Alfredo Guevara dispuso que sus cenizas fueran esparcidas sobre la escalinata de 88 peldaños de la Universidad de La Habana (UH), un acto que se realizará a las 3:00 pm de hoy, hora local.

Varios medios del país resaltaron que la  última voluntad de Guevara, víctima de un infarto cardíaco,  simbolizaba el significado que tuvo para él ese lugar, donde conoció al líder Fidel Castro y organizó acciones clandestinas en la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista (1901-1973), hasta su caída en enero de 1959.

Sin embargo, la despedida definitiva, a los 87 años, de quien fuera uno de las más destacadas figuras del campo cultural cubano encierra para no pocos observadores un mensaje para la juventud del país, a la cual le dedicó la mayoría de sus últimas conferencias e intervenciones públicas.

A la defensa de los creadores jóvenes y de la renovación constante del medio artístico,  consagró parte de sus esfuerzos el  fundador y director de la primera institución cultural creada en Cuba luego de 1959, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y del  Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

El pasado diciembre, al celebrar en su mensaje de apertura de la edición 34 de ese encuentro la numerosa participación de jóvenes en la cita, Guevara destacó el valor de la libertad, la diversidad  y el espíritu de cambio que aportan al cine las y los creadores noveles.

Dentro de la nueva generación de cineastas no faltan las voces que reconocen a Guevara como un “protector” y un “ejemplo” de intelectual. A solo horas de su fallecimiento, el realizador cubano Lester Hamlet publicó en el portal web La Jiribilla, un texto homenaje titulado “Un hombre enorme”.

“Cada película de nuestro continente, cada historia contada o por contar lleva su inteligente existencia y su sabiduría”, escribió Hamlet en su artículo.

Guevara, quien consideró siempre que su condición de revolucionario estaba por encima de la de intelectual, gozó además de la admiración de los estudiantes universitarios en el país, por constituir una de las figuras políticas de su generación más abiertas al diálogo con la juventud.

“Creo que las generaciones mayores tenemos que aprender a hablar con ustedes, aprender de ustedes, a descubrir los nuevos lenguajes, la nueva forma de hablar.”, dijo a un grupo de alumnos de la Facultad de Comunicación de la UH en un intercambio ocurrido el 5 de mayo de 2010, en el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí”.

El epistolario “¿Y si fuera una huella?” (2008), que contiene fragmentos de la correspondencia de Alfredo Guevara con personalidades como los cineastas Luis Buñuel (España) y Glauber Rocha (Brasil) y el escritor Julio Cortázar (Argentina), concluye con una carta dirigida a una estudiante universitaria, epístola que él mismo consideró medular dentro de todo el conjunto.

En ella, el también autor de volúmenes como “Revolución es lucidez” (1998) y “Tiempo de fundación” (2003), declaró estar convencido de que “el saber y el amor legitiman el acto y la voluntad revolucionaria”.

Partiendo de esta premisa, Guevara sostuvo enconadas polémicas con intelectuales cubanos sobre el rol del arte en la revolución y logró que el ICAIC conservara su vocación por generar obras de calidad en momentos tan complejos para la cultura como el llamado “quinquenio gris”, un período de parametrización del arte y el pensamiento social, que se extendió por mucho más tiempo que durante los años 70 del siglo XX.

Guevara se destacó como precursor del movimiento del cartel cubano en los años 60 de la pasada centuria y del movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano, que surgió entonces en el continente y defendió un tipo de cinematografía crítica socialmente y de una factura flexible y más económica.

El graduado de Filosofía también participó en la creación de la revista Cine Cubano, el Noticiero ICAIC Latinoamericano y el Grupo de Experimentación Sonora de esa institución. Además laboró como especialista, representante y embajador en la Organización para la Ciencia, la Educación y la Cultura de las Naciones Unidas entre 1968 y 1983, y se desempeñó como viceministro tras la creación de la cartera de Cultura en 1975.

Sus relaciones con personalidades de alto prestigio a nivel internacional como el escritor italiano Cesare Zavattini, el periodista colombiano Gabriel García Márquez y el realizador argentino Fernando Pino Solanas, entre otros, contribuyeron a que la producción cultural y el proceso social cubano posteriores a 1959 adquirieran notoriedad y prestigio en el mundo.

“Yo no he vivido desde la cultura, sino de la condición cubana, desde la condición latinoamericana”, declaró Guevara en diciembre de 2012, durante una entrevista retransmitida ayer por la cadena multinacional Telesur a propósito de su deceso el 19 de abril en La Habana. (2013)

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