Artistas argentinas denuncian violencia contra la mujer

El grupo combina y se nutre del activismo social asumido como compromiso moral y artístico.

Jorge Luis Baños - IPS

La exposición del grupo argentino en Cuba propone una apertura de miras sobre las fronteras entre arte y activismo.

La Habana, 8 jun.- Con la premisa de que el feminismo debe trascender la visión y el debate sobre la identidad de género, el colectivo artístico argentino Mujeres Públicas articula un discurso de reprobación a la violencia histórica de la que ha sido objeto la mujer.

Los trabajos de este grupo, exhibidos en el primer piso del Gran Teatro de La Habana, durante la oncena Bienal de La Habana, apelan directamente a códigos internalizados por las sociedades machistas, que ocultan posturas discriminatorias y de explotación.

En el proyecto presentado para participar en la Bienal, las creadoras explican: “Uno de nuestros objetivos es denunciar y hacer visibles situaciones y lugares de opresión que vivimos las mujeres como sujetos sociales a través de la producción y puesta en circulación de dispositivos gráficos de reflexión y reivindicación”.

A pesar de mostrarse en Cuba dentro de una galería, las obras de este equipo no se presentan en los formatos convencionales de la pintura, la fotografía, el video o la instalación, sino que se combinan y se nutren del activismo social asumido como compromiso moral y artístico por las autoras.

“Por medio de nuestras acciones -agregan- intentamos denunciar y desnaturalizar prácticas y discursos sexistas que encontramos profundamente arraigados en nuestra sociedad. Pensamos el espacio público como el lugar más apropiado para desplegar y poner en diálogo lo que producimos y, con la intención de alentar a la reapropiación, elegimos utilizar materiales de bajo costo para hacer afiches, objetos y acciones que pegamos en la calle, repartimos y colocamos en diferentes contextos”.

La interactividad es un elemento esencial de la propuesta de Mujeres Públicas, dado el propósito divulgativo y movilizativo de cada una de sus piezas. En las obras, de las cuales pueden verse cinco en La Habana hasta el próximo lunes, se evidencia la intención de hacer circular, por encima de todo, elementos gráficos que deriven en posturas reflexivas y reivindicadoras.

Una parte vital del trabajo del colectivo argentino consiste en intervenir lugares públicos, de manera que el cambio de fisonomía del lugar llame la atención de los transeúntes en la vía. En un video que se incluye en la muestra de la Bienal, se les ve empapelando un muro con pancartas, para proponer un diálogo con los espacios y protagonistas de la cotidianidad que privilegia aún las prácticas sexistas.

Forma parte de la exposición también una pieza instalativa que utiliza como motivo fundamental la figurilla del soldadito de plástico común en los juegos de niños. Ironizando con la inocencia del juego, las artistas se valen de pequeñas leyendas para recordar el papel de la mujer como “trofeo de guerra” y víctima del abuso sexual.

Con “Mujer colonizada” el colectivo hace énfasis en el supuesto cometido femenino de adaptarse al deseo masculino y de nacer para servir en el hogar. Al mismo tiempo, “Trabajo doméstico” propone otras interrogantes sobre la mujer en relación con el entorno familiar.

La exposición del grupo argentino en Cuba no solo articula un mensaje contra la opresión de las mujeres como sujetos sociales, sino que propone una apertura de miras sobre las fronteras entre arte y activismo en el escenario de la contemporaneidad, uno de los enfoques privilegiados por la 11na Bienal de La Habana. (2012).

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