Cineastas critican conservadurismo de instituciones

El grupo conocido como g20 impulsa de manera infructuosa desde hace dos años una Ley de Cine para Cuba.

El profesor y crítico de cine Gustavo Arcos durante uno de los debates sobre la ley de cine este año.

La Habana, 3 nov. Cancelación de proyectos y la resistencia de las autoridades a adoptar cambios significativos en la producción, consumo y valoración de los audiovisuales, son algunos de los reclamos más reiterados por cineastas y críticos cubanos.

Precisamente la ausencia de una Ley de Cine resultó el único punto de discusión de la última Asamblea de Cineastas, que sesionó el pasado 31 de octubre en el capitalino Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate.

Creadores allí reunidos debatieron y aprobaron por unanimidad el documento Por una nueva Ley de Cine en Cuba, circulado días antes por correo electrónico y que oficializa tal propuesta al Estado.

Entre las principales peticiones sobresale la necesidad de reconocimiento legal del creador audiovisual como artista independiente, así como de la producción audiovisual no estatal.

Aboga asimismo por nuevos mecanismos de apoyo y estímulo a la producción audiovisual estatal y no estatal, a la transformación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), entidad rectora del cine nacional, y las normativas jurídicas que deben proteger y regular al sistema del cine cubano.

Desde mayo de 2013, la Asamblea de Cineastas conocida como Grupo de Trabajo o g20, presenta estas propuestas para revitalizar la deprimida industria cinematográfica nacional e insertar a Cuba en el mercado del séptimo arte.

Para el crítico Gustavo Arcos, “resultó llamativo que en la cita no se encontrara nadie de la dirección cultural del país, ni del Partido (Comunista de Cuba, PCC, único), del Gobierno y ni siquiera de organizaciones como la AHS (Asociación Hermanos Saíz) o la Uneac (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) a las que por obligación les tocaría defender y apoyar en todos los espacios a los creadores”.

Solo el presidente del Icaic, Roberto Smith, estuvo presente para certificar el apoyo de la institución a las inquietudes y propuestas de sus integrantes, agregó.

Smith aseguró que “una Ley de Cine debe ser la meta que consolide todas las propuestas de cambio. Sin embargo, hemos propuesto que las decisiones más urgentes no deben esperar a la Ley, sino aprobarse con otras normativas jurídicas de procedimiento más expedito”.

Para el narrador, ensayista y guionista Arturo Arango, “reconocemos que la redacción de cualquier ley es un proceso largo y complicado, pero (resulta) imprescindible comenzar ya”.

Previo a la cita, un texto de la directora Marina Ochoa alertó sobre la posibilidad de que el g20 “hiciera uso de la autoridad que le otorgamos para tan específicas acciones y sin consulta previa con la Asamblea de Cineastas se pronunciaran en nombre de los cineastas cubanos sobre temas para los cuales no se les otorgó autoridad”.

Asimismo, el director Ernesto Daranas propuso realizar cuanto antes otra asamblea para discutir problemas referidos a la aprobación de contenidos por parte de los organismos del Estado, así como sobre las prácticas de censura y sus consecuencias, que tanta preocupación despiertan en el gremio.

En este sentido, en la reunión se mencionó la suspensión a fines de octubre por parte de la Oficina del Historiador de la ciudad de Camagüey de la cibertertulia Café Ciudad.

Auspiciado por el crítico Juan Antonio García Borrero, el espacio cancelado horas antes de efectuarse estaba dedicado a estimular el debate acerca del cine, la cultura y las nuevas tecnologías en la central urbe, a 534 kilómetros al este de La Habana.

García se preguntó en su bitácora Cine Cubano La Pupila Insomne “a quiénes no les conviene la ciberalfabetización del pueblo cubano, y qué es lo que se esconde detrás de ese miedo”.

Señaló a la Uneac provincial por “ser los que más obstáculos están poniendo” y criticó la existencia de “demasiado conservadurismo intelectual en esta ciudad”, así como a “ese pensamiento de tribu que sigue dominando a quienes dirigen en Camagüey”. (2015)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.