Ciudad cubana con recuerdos suizos

Una pequeña población suiza se asentó en la villa oriental de Bayamo y sus alrededores desde 1929 hasta 1959.

La presencia suiza en Bayamo constituyó un “aporte ante lo diverso”, según el investigador Evelio Traba.

La Habana, 22 dic.- Aunque poco conocido y estudiado, la ciudad oriental de Bayamo, a 733 kilómetros al este de la capital, quedó marcada por un pequeño grupo suizo que se asentó, a partir de 1929, de forma general en la zona del Valle del Cauto para emprender una sucursal del consorcio anglo-suizo Nestlé Condensed Milk Company.

La presencia de esta minoría europea “en la mayor de las Antillas tiene matices menos espectaculares, pero cada vez más interesantes desde la perspectiva de su huella en la cultura”, aseguró el investigador Evelio Traba Fonseca en un artículo del último Boletín Digital de la Casa de la Nacionalidad Cubana, sita en la villa de la actual provincia Granma.

En tres oleadas migratorias (1929-1959), se fueron asentando 57 personas suizas en Bayamo y sus inmediaciones, vinculadas en su mayoría a la empresa alimentaria, reconocida hoy internacionalmente por sus chocolates. Su perspectiva del trabajo y la organización empresarial, así como su huella arquitectónica, entre otras, quedaron como parte de la cultura local.

La edificación de una planta procesadora de leche condensada a partir de 1928 en la zona, la crisis económica que azotó los Estados Unidos y Europa tras la Primera Guerra Mundial acrecentada con el crack bancario de 1929 y, más tarde, el inicio de la segunda conflagración del orbe, provocaron que varios ciudadanos de Suiza llegaran a Cuba, en específico al Valle del Cauto, detalló el estudioso.

El historiador pudo reconstruir buena parte de la impronta de esta etnia en el país caribeño gracias al testimonio brindado por el nonagenario Elías Botfill, secretario personal de Hans Streit quien fuera director de la fábrica durante tres décadas.

Para impulsar la empresa, ubicada en la finca “Villa Rita” del mencionado Valle, se trasladaron a la isla caribeña propietarios, administrativos y obreros, ente estos últimos, albañiles, carpinteros, hojalateros, electricistas y mecánicos, reveló el artículo titulado “Presencia suiza en Bayamo: de los Cantones a la llanura del Cauto (1929-1959)”.

Según el texto, si bien los directivos se trasladaron con sus familias a la villa, los trabajadores eran “solteros en su gran mayoría y asentados en zonas aledañas a la reciente industria”. Ya en 1930 estuvo probada la rentabilidad de la empresa y arribaron más naturales de suiza, sobre todo aquellos que huyeron de los cantones suizos por el impacto de la guerra en Europa.

Entonces, la firma construyó cuatro residencias para las familias de directivos a la usanza de la arquitectura suiza de la época, con elementos decorativos del “Art Noveau”, movimiento artístico europeo, y del racionalismo alemán y francés, especificó el artículo.

Esta obra “constituye una muestra perdurable de su impronta a la ciudad; aporte apenas reconocible hasta hoy, a causa de esa típica tendencia de las ciudades de desconocer lo que está situado en la periferia”, lamentó Traba.

De este grupo, todavía hoy trasciende el reconocimiento al trabajo del mecánico automotriz Johannes Eisner, el médico oftalmólogo Stefan Dolfuss, el relojero Christoph Landgerboff y de Ferdinand Builder, “veterinario e inspector de hacienda, designado por Nestlé para garantizar que los proveedores de leche cumplieran con las normas higiénicas y demás requisitos de venta”, enumeró el historiador.

Según el especialista, con el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, una buena parte de ellos regresaron a su patria; y muy pocos quedaron tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 y el proceso de nacionalización de las propiedades extranjeras. Pero, la presencia suiza nutrió “el complejo mosaico del que todos somos producto histórico- cultural como nación”, concluyó Traba. (2011)

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