Convención visibiliza a artistas del tatuaje de toda Cuba

Más de un centenar de jóvenes participaron en InKuba 2018, una cita realizada en La Habana.

En la Convención InKuba 2018 participaron más 100 artistas del tatuaje, de 10 de las 15 provincias cubanas, quienes recibieron seminarios teórico-prácticos y realizaron demostraciones en vivo.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 11 sep.- Alejandro Darío y Eddy Campos son jóvenes cubanos que apuestan a reivindicar el arte del tatuaje, cuando es una práctica que todavía sobrevive al margen de la legalidad en la isla caribeña.

Para generar diálogo, intercambio y espacios educativos, ambos artistas organizaron la Convención InKuba 2018, que tuvo lugar, del 7 al 9 de septiembre, en el Centro de Eventos Fe del Valle, en el barrio habanero de Vedado.

Convención

 

¿Qué es SkinK Cuba?

SkinK Cuba es un proyecto que agrupa a artistas del tatuaje residentes en la capital cubana.
Con la coordinación de Eddy Campos y Alejandro Darío (Omega Tattoo Studio), la iniciativa cuenta además con los aportes de Agustín Mederos (AgustInk), Michel Serrano (Bla Ink), Alexander Mayea (Alex Tattoo), Edelvis Quintana (PachINK Tattoo´s), Raydel Ponce (Raydel Tattoo) y Teresita Padilla (Tere-Tattoo Artist y Body Piercing).
“La intención es funcionar como taller comunitario, donde las convenciones y todo lo que estamos planificando será de acceso libre y gratuito, porque además nos interesa que participen los niños y jóvenes”, explicó Eddy Campos.
“Quisiéramos llevar el arte del tatuaje a otras provincias, porque sabemos que no todos cuentan con la posibilidad de autofinanciarse un viaje a La Habana”, agregó.

 

“En esta primera edición desarrollamos talleres y conferencias para educar sobre temas de salud, manipulación de los accesorios e instrumentos para tatuar, el cuidado de los clientes y cuestiones técnicas de las artes plásticas que todos debemos dominar”, explicó Campos a la Redacción IPS Cuba.

El también coordinador de SkinK Cuba, el proyecto que convocó a la convención, agregó que las jornadas incluyeron “dos demostraciones en vivo, una de ellas con participación de 10 provincias, por lo que al final fue una especie de competencia nacional, en la cual se mostró la calidad de los tatuadores del país”.

Resaltó que el espacio “quedó pequeño” para la cifra de personas que deseaban asistir, porque “más de 300 se presentaron a la convocatoria, pero solo 100 pudieron recibir los seminarios teórico-prácticos y unos 23 estuvieron en la demostración”.

Asimismo, comentó que el encuentro puede ser catalogado como internacional, porque seis reconocidos artistas del tatuaje de México y Chile impartieron conferencias y trabajaron como jurado del concurso competitivo.

“Fue muy provechoso el intercambio con Todd Art, Sebastián Lobos, Jonathan Betancourt, Alejandro “Rasta” Aguilera, Jay Vázquez y Jonna “Donner” Olvera, quienes nos regalaron sus conocimientos y nos permitieron elevar el nivel de la convención”, acotó Campos.

Para Alejandro Darío, conocido como Omega, “fue muy importante el intercambio con estos tatuadores, quienes compartieron sus experiencias sobre el surgimiento de los regulaciones sanitarias en sus países, cómo funcionan, cuáles son sus derechos, así como cuestiones técnicas y del proceso de creación”.

A su juicio, “fue un privilegio el intercambio y contar con ellos como jurado en las cuatro categorías en concurso, realismo a color, realismo en sombra, new school y old school”.

InKuba contó con la colaboración de varios proyectos, entre ellos la revista La Tinta, la Asociación Hermanos Saíz, la marca de licores Jägermeister y el proyecto de la Asociación Cubana de Artistas del Tatuaje y la Perforación.

Foto: Archivo IPS Cuba

Omega también enfatizó en el poder de convocatoria de la convención, a la cual asistieron personas de casi todas las provincias, “la mayoría por sus propios medios, sin apoyo de ninguna institución”.

En su opinión, “esto ocurre porque los tatuadores están ansiosos de asistir a encuentros donde poder mostrar su trabajo, pero también intercambiar entre ellos, sin miedo y sin presiones”.

Aseguró que “a los artistas del tatuaje en Cuba le interesa ser parte de los espacios culturales, que las personas conozcan en vivo cómo es la práctica, vean la realidad y no se dejen influenciar por los mitos”.

Limbo legal

En Cuba no existen regulaciones que determinen las funciones, atribuciones, deberes y derechos de quienes se dedican a tatuar.

Al respecto, el abogado Vitelio Ruíz impartió una conferencia magistral, en la cual ofreció detalles sobre un proyecto de reglamento que establece las medidas higiénico-sanitarias necesarias para el correcto funcionamiento de los centros de tatuajes y perforaciones corporales en la nación caribeña.

“No hay mejor momento que este para hablar de estas cuestiones, en la coyuntura del análisis de la (nueva) Constitución del país”, expuso Ruíz, quien elaboró un documento de 33 artículos, que tiene como referentes las legislaciones sobre el tema aprobadas en Ecuador, Venezuela, Argentina y algunas naciones europeas.

Muchas personas que se dedican al tatuaje en Cuba son artistas de la plástica o han recibido alguna formación en las escuelas.

Foto: Archivo IPS Cuba

El jurista también impulsa una iniciativa paralela que intenta crear la Asociación Cubana de Artistas del Tatuaje y la Perforación (A.C.A.T.P.), para lo cual recorre el país y entrega “formularios donde se recogen los datos de los profesionales del tatuaje, así como su compromiso de afiliación”, dijo.

“En unas pocas provincias, y solo en las ciudades principales, ya se han registrado más de 210 personas”, puntualizó.

Para Ruíz, “respaldar legalmente a los tatuadores es una vía para garantizar trabajo honesto a muchos jóvenes, que aportarían a la sociedad con el pago de sus impuestos, un aporte económico que para nada sería pequeño”.

Alejandro Darío aseguró que muchos de sus colegas “no tienen miedo de pagar impuestos y trabajar de forma legal”.

Opinó que “eso permitiría un mayor desarrollo, crecer como gremio o grupo, y mostrarse a la sociedad como artistas que trabajan y crean como cualquier otro en el país”.

Con ello coincide Amelia Piñón, una de las organizadoras de InKuba 2018, para quien “es imposible objetar que en la actualidad el tatuaje es una realidad en Cuba, porque sales a la calle y un gran número de personas tienen su piel tatuada, razón más que suficiente para intentar regular adecuadamente esta actividad”.

A su juicio, “lo mejor sería que si alguien se dedica al tatuaje, tenga deberes y derechos, con reconocimiento legal, para que poco a poco también acaben los estigmas y discriminaciones”. (2018)

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