Crítica cubana obvia la diversidad sexual y racial, según escritores

El debate tuvo lugar durante la jornada de cierre del Encuentro Nacional de Crítica Literaria.

Críticos y ensayistas coincidieron en la necesidad de visibilizar y reflexionar de manera más amplia sobre grupos discriminados en la producción literaria nacional.

Foto: Tomada de uneac.org.cu

La Habana, 10 oct.- La crítica apenas analiza las diversidades sexuales en la literatura cubana, un hecho que se refleja en la escasa propuesta de libros y autores especializados en estos temas, consideró la activista Yasmín S. Portales durante un panel en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

A su juicio, la reflexión crítica sobre la producción literaria debería atender y pensar todos los actores que la integran, más allá del patrón masculino, blanco y heterosexual dominante.

Tales reflexiones fueron parte de una ponencia presentada el pasado 8 de octubre durante la jornada de cierre del Encuentro Nacional de Crítica Literaria auspiciada por la gubernamental Uneac, en su sede del Vedado capitalino.

Al foro centrado en las identidades subalternas asistieron investigadores, críticos, ensayistas, docentes, editores, periodistas y personas relacionadas con el campo de las letras, quienes estimularon el debate sobre homofobia, sexismo, racismo y su impacto en el estado de la crítica literaria en Cuba.

Para el ensayista Roberto Zurbano, resulta muy difícil hablar de literatura sin obviar el tema de la raza.

En este sentido, repasó momentos significativos de las letras nacionales y la impronta de escritores negros o mestizos como Juan Francisco Manzano (1797–1854) y José de la Concepción Valdés (1809-1944).

Lamentó que aún falta un justo homenaje a los intelectuales que conformaron el grupo El Puente, de donde emergieron notables figuras como la poetisa y traductora Nancy Morejón (1944), los dramaturgos Gerardo Fulleda León (1942) y Ana María Simo (1943), así como el escritor Miguel Barnet (1940), entre otros.

El Puente fue un proyecto literario y editorial (1961-1965) para autores jóvenes, diluido como parte de la sovietización de la política cultural cubana durante la época.

Lo integraban en su mayoría escritores pobres o de clase trabajadora, muchos de los cuales eran negros o mulatos, en una época cuando las personas de color tenían poca representación en el mundo literario.

En este sentido, Zurbano llamó a producir una crítica que destierre los fuertes prejuicios raciales existentes, con el fin de reivindicar el aporte de la cultura afro en la literatura nacional.

Asimismo, la editora Daisy Rubiera ponderó la obra de la poeta Georgina Herrera (1936), en su opinión, exponente de un tipo de literatura que penetra en las raíces de la tradición oral traída por los esclavos africanos.

Rubiera explicó las creaciones de Herrera pretenden hacer justicia a los aportes de las mujeres negras al pensamiento emancipador femenino. Su impulso creador está dirigido a estimular el debate sobre el problema racial, “a fin de que las mujeres negras tengamos voz y podamos contar nuestras historias”, amplió.

Por otra parte, el dramaturgo Norge Espinosa abordó las peculiaridades de las celebraciones por el centenario del poeta, narrador, dramaturgo y ensayista Virgilio Piñera (1912-1979) y recomendó buscar nuevas maneras de acercarnos a estas figuras “para no asumir tales festejos como fechas formales”.

Asimismo, abogó por guardar y preservar de manera adecuada los fondos bibliográficos y papelerías de distintos autores, pues sin ello, no puede hacerse un cabal ejercicio de la crítica. (2015)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.