Espiritistas de Cuba se insertan en red internacional

Líderes y dirigentes espiritistas de la nación caribeña mantienen actualmente un constante intercambio con sus homólogos de otros países.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

El espiritismo constituye una de las expresiones religiosas más difundidas en la realidad sociocultural cubana.

La Habana, 8 may.- Encuentros fraternales con invitados extranjeros, visitas al exterior en reciprocidad religiosa y el compartimiento de información que se amplía mediante páginas web de algunos grupos, son acciones que distinguen la reinserción de Cuba en los estudios y prácticas espiritistas a nivel internacional.

Al respecto, Ileana Hodge, del Departamento de Estudios Sociorreligiosos del estatal Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), valora que “se puede hablar de la creación de una red con participación de los cubanos residentes en la Isla como en el extranjero” en su artículo “Reflexiones en torno al espiritismo en Cuba”.

Tal intercambio se incluye en la denominada “comunidad diaspórica”, la cual, apunta Hodge, “vincula a quienes se exiliaron y dispersaron con quienes se quedaron “en su tierra”.

En tal sentido, la especialista refiere la existencia en Cuba de “más de seiscientos centros y sociedades adscritas al Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia, con sus respectivos órganos provinciales” y de algunas agrupaciones con filiales en el exterior, que estrechan los lazos con espiritistas foráneos.

“Además, apunta, se producen intercambios con otros centros de Estados Unidos, Panamá, Brasil y España”.

De acuerdo con las valoraciones de la filósofa, contenidas en la primera edición de este año del boletín Compartir, publicado por el no gubernamental Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero”, la realización de cuatro encuentros con presencia internacional y, en especial, del Séptimo Congreso Espírita Mundial, celebrado en La Habana en marzo de 2013, “reafirma el espacio social conquistado en los últimos años por sus líderes y dirigentes”.

Sobre el contexto cubano, la autora subraya “la expansión social y religiosa del espiritismo como expresión cultural dentro de la comunidad donde radica el grupo”, la preocupación por desarrollar una red de relaciones internas y un constante intercambio entre grupos “como tendencia de unidad organizativa hacia una institucionalidad propia”.

Asimismo, asegura que “existe un discurso heterogéneo en cuanto al modo de conceptuar y analizar al hombre en su entorno social, inserto en sus redes de relaciones y problemáticas, lo cual no impide el intercambio entre diferentes grupos, y que se coloquen temas de carácter científico, social y religioso en sus agendas de debates”.

Por otra parte, plantea que “una de las tendencias más sobresalientes de los últimos tiempos entre los espiritistas cubanos son sus relaciones ecuménicas y laicas”.

Entre las ecuménicas, considera “prominentes” los nexos con instituciones cristianas “donde se respetan espacios y criterios religiosos”; entre las laicas, menciona los vínculos con instituciones académicas y culturales, lo cual propicia la participación de académicos en encuentros espiritistas como expositores.
 
“La presencia de espiritistas en eventos, cursos y seminarios de superación científica, junto con profesores universitarios, investigadores y personalidades de la cultura, es un ejemplo de búsqueda de espacio social y validación de un discurso atemperado con los tiempos, en espacios no propiamente religiosos”, observa Hodge.

Para la experta, resulta primordial que desde inicios de la década del 90 de siglo XX se produjera “el rescate de las tradiciones religiosas espiritistas mediante la preparación de líderes jóvenes en busca del espacio social perdido en su institucionalidad lo cual puede tener o no un matiz religioso”.

A su juicio, “los espiritistas cubanos han tratado de mantener como misión la salvación del hombre (…) Se trata de hacer el bien de forma gratuita, a través de despojos o santiguaciones, lecturas de oraciones religiosas, consejos, etc. Se puede afirmar que la caridad constituye la modalidad del espiritismo que más se ejerce en la Isla”.

Dentro de las manifestaciones del espiritismo en Cuba se encuentran el Científico o de Mesa, que tuvo su momento de esplendor en la primera mitad del siglo XX; el Cruzado –de cruce o “cruzao”, que vincula expresiones religiosas africanas -Santería y Palo Monte-, representaciones católicas y elementos simbólicos de la religiosidad popular y de los primeros pobladores de Cuba.

La otra tendencia es denominada Espiritismo de Cordón, que expresa la religiosidad de los aborígenes cubanos.

El espiritismo moderno surge en Estados Unidos, pero se reconoce al francés Hippolyte- León Denizad Rivail (1804-1869) como el ideólogo que sistematizó la filosofía de esta creencia y fundamentó el análisis del comportamiento humano como consecuencia o resultado de vidas anteriores. (2014)

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