Evangélicos en tiempos de santificación

El retiro convocado por el pastor Herrera comenzó el 21 de agosto, aunque se hizo público el viernes pasado.

Jorge Luis Baños - IPS

Un líder evangélico y 60 feligreses se proponen continuar hasta que

LAHABANA, sep (IPS) – Un líder evangélico y 60 feligreses se proponen continuar hasta que “Dios lo quiera” un retiro espiritual iniciado hace 26 días, aparentemente ajenos a la repercusión internacional creada luego de que el templo donde se encuentran fuera acordonado por la policía en prevención de incidentes.

“Dios nos llamó para un tiempo de santificación (..) y estaremos aquí hasta que Dios lo quiera”, confirmó en comunicación telefónica con IPS William Herrera, hijo de Braulio Herrera, el pastor de la iglesia pentecostal Asamblea de Dios a quien sus superiores religiosos le quitaron en abril las credenciales y conminaron a abandonar el templo.

El retiro convocado por el pastor Herrera comenzó el 21 de agosto, aunque se hizo público el viernes pasado, tras el acordonamiento policial de varias cuadras alrededor del templo. Según se informó oficialmente, la fuerza  pública decidió actuar porque algunos familiares acudieron a las autoridades, preocupados por los niños y mujeres embarazadas que permanecen en el lugar.

Vecinos del barrio comentaron a IPS que en el templo hubo al principio alrededor de 200 personas, pero muchos decidieron salir cuando el pastor abrió las puertas para quienes quisieran. Herrera confirmó que unas 60 personas prosiguen las oraciones. La policía abrió el miércoles al tráfico vehicular las calles adyacentes al recinto.

Según Herrera, en los alrededores de la iglesia solo hay ahora alguna custodia para mantener “regulado” el acceso al templo, ubicado en un sector céntrico de La Habana. En todo caso, las puertas del lugar están cerradas y el hijo del pastor, convertido en portavoz gracias a que dispone de un celular, comentó que no han pensado en un eventual encuentro con medios de comunicación.

“Esta mañana de jueves estamos en una jornada de oración, en tiempo de compartir la palabra y entonando cánticos”, detalló a IPS Herrera, quien insistió además en que las condiciones de vida allí “están aseguradas”, pues todos se alimentan bien y nadie está enfermo.

“Un equipo médico vino hace unos días y examinó a las embarazadas. También han venido personas del gobierno”, narró.

El hombre desmintió que los congregados estén “ayunando” como se ha dicho y también negó que el prolongado encierro tenga carácter político. Empero, omitió entrar en mayores detalles a una pregunta sobre acusaciones del Comité Ejecutivo de la iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) respecto de los riesgos de fanatismo extremo.

“Estamos apegados a la iglesia primitiva. La vida que queremos es una vida dedicada a Dios, pero eso no significa que vivamos alejados de la realidad”, afirmó.

En un documento que comenzó a circular esta semana, la directiva de la iglesia evangélica aseguró que el pastor Herrera fue expulsado de esa denominación “por violar los principios bíblicos fundamentales del Evangelio que creemos y enseñamos”.

La organización religiosa alertó sobre eventuales riesgos “de una manipulación fanática extrema”, que nada tiene que ver con lo que esa iglesia enseña, y acusó al pastor de “separar a los matrimonios, dividir a los padres de los hijos y proclamar una enseñanza bíblica en total desacuerdo y desacato a lo que ellos has sostenido y sostienen actualmente”.

Asimismo, los religiosos dijeron que ellos pidieron ayuda a las autoridades antes que los familiares y están dispuestos a “cooperar con una solución favorable que proteja la integridad física de los que están adentro como primera prioridad”.

Como segundo objetivo, expresaron su interés en recuperar el templo, en cuya segunda planta está la casa del pastor y que Herrera se negaría a abandonar.

El caso alimentó una serie de rumores que al parecer sobrepasaron la información oficial del pasado domingo, que ratificó la disposición de las autoridades a colaborar “con los familiares, la comunidad y los representantes de las instituciones religiosas involucradas” en la búsqueda de una solución a estos hechos.

“Es un problema originado en conflictos internos que se producen con relativa frecuencia en estas iglesias, tanto en Cuba como en otros lugares del mundo, aunque no siempre trascienden”, comentó a IPS el especialista en historia de las religiones Enrique López Oliva.

Este experto descartó desde un principio que la crisis creada con el prolongado encierro del pastor y sus seguidores tenga connotaciones políticas.

Según otros estudiosos del tema, las iglesias pentecostales comenzaron a establecerse en Cuba alrededor de 1930. En los años 60 hubo algunos conflictos entre estas denominaciones y el naciente estado revolucionario, disminuyó la feligresía y se produjo un éxodo de muchos pastores hacia otros países.

Sin embargo, encuentros del entonces presidente cubano Fidel Castro con grupos de cristianos latinoamericanos y de sus conversaciones entre el sacerdote católico brasileño Frey Betto en 1985, abrieron un camino de distensión y flexibilización de las relaciones entre las distintas iglesias y el Estado, con cambios positivos tanto en el campo oficial como en todo el espectro religioso.

En un estudio sobre el movimiento pentecostal en Cuba al que IPS tuvo acceso, la investigadora Juana Berges informa que el reavivamiento del campo religioso en la isla a fines del siglo XX hizo aumentar también las filas del pentecostalismo, aunque no tanto como en el resto de la región, donde se calcula en algunos casos sus seguidores alcanzan al 25 por ciento y más de la población.

Según López Oliva, la Asamblea de Dios es la más numerosa de las iglesias pentecostales del país y están repartidas distintas provincias, “especialmente en la región oriental”, donde las dificultades económicas son mayores.

“Las personas buscan refugio en la religión y el pentecostalismo atrae mucho a sectores de menores recursos por su populismo y pluralismo racial, entre otras características”, consideró.

Al respecto, Berges apunta que la feligresía pentecostal ha cambiado. “Ahora sus filas se nutren de creyentes con un nivel educacional y cultural sin precedentes en su historia en la isla, incluido un número destacado de profesionales.

Esta característica, en la que influye el avance del sistema educacional cubano, establece una diferencia sustancial con respecto a épocas pretéritas”, puntualiza.

La investigadora agrega que los elementos doctrinales esenciales del pentecostalismo son la conversión, el bautismo del Espíritu Santo, la sanidad divina y el segundo advenimiento de Jesucristo.

A menudo se sintetiza en la frase “Cristo sana, salva, bautiza en el Espíritu Santo y viene otra vez”, acota. (2011)

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