Expo recuerda impronta de revista cubana casi olvidada

La muestra estará abierta al público durante octubre en el Estudio Figueroa-Vives y la Real Embajada de Noruega.

En Cuba se consolidó un periodismo gráfico, literario e investigativo que hoy asombra a quienes hojean sus 72 páginas.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 8 oct.- Con la exposición Cuba. La revista, el Estudio Figueroa-Vives renueva su empeño por potenciar la memoria cultural del país y rinde homenaje a un magazine apenas recordado, pero que sentó pautas por la singular comunión entre artes visuales y periodismo.

“Existen muchas versiones sobre la historia de esta revista y a partir de esta exposición muchas otras versiones y puntos de vistas girarán en torno a ella; y también surgirán criterios contrapuestos sobre cómo revisitarla hoy después de tantos años de olvido”, aseguró el fotógrafo José A. Figueroa en la inauguración.

Abierta al público desde el 28 de septiembre y durante todo octubre, la exposición vuelve a integrar los espacios del privado Estudio Figueroa-Vives y la Real Embajada de Noruega, en la barriada habanera de Vedado, como muestra de una colaboración que se ha mantenido desde mayo de 2014 en más de una docena de ocasiones.

Figueroa reconoció que la principal intención es hacer pensar más sobre una publicación que constituye un capítulo imprescindible en la historia del periodismo, el diseño y la fotografía y que la revista ayudó a desarrollar y promover.

“Y queremos que se piense ahora, cuando tanto se debate acerca de la importancia de los medios y la comunicación en Cuba”, acotó.

En diálogo con la Redacción IPS Cuba, Figueroa destacó que durante ocho años laboró en el magazine, periodo que recuerda con mucho cariño porque le permitió crecer y madurar como fotógrafo y persona, ayudado por el talento de profesionales de distintas generaciones cuya única meta era hacer buen periodismo y arte.

Precisó que parte de la expo la integran los más de 150 números (marzo de 1962 a 1976) que logró rescatar de un almacén antes de ser destruidos, y hoy pertenecen a la colección privada del Estudio Figueroa-Vives.

A ello se unen obras creadas especialmente para la muestra de artistas jóvenes y consagrados como Michele Miyares, Nelson Ponce, Fabián Muñoz, Pepe Menéndez, Edel Rodríguez (MOLA), Raúl Cañibano y Fernando Rodríguez, quienes durante meses investigaron la publicación y se asombraron por su riqueza y osadía conceptual.

“Quisiera que, sobre todo, se acercaran aquí periodistas, comunicadores, diseñadores y estudiantes de esas especialidades, lo que les ayudaría a conocer un capítulo de la prensa cubana apenas estudiado y divulgado”, deseó.

Nace una revista

El primer número de Cuba vio la luz en marzo de 1962. Sustituyó a la hasta entonces revista INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) que se autodefinía como portavoz del proceso de reforma agraria y antiimperialista iniciado tras el triunfo de la revolución de 1959.

El magazine de 72 páginas en papel bond y 16 de ellas en cuatricomía, que a partir de 1969 fue renombrada como Cuba Internacional, pretendió “reflejar las hondas transformaciones socialistas que ocurren en nuestro país y las palpitaciones latinoamericanas y del mundo”, recuerda el catálogo de la muestra.

Fue una publicación pensada a imagen y semejanza de las internacionalmente conocidas Life y Paris Match, las que por su formato, despliegue gráfico y estilo literario-periodístico, podían responder a los contenidos políticos, sociales, económicos y culturales que la Revolución Cubana  de 1959 demandaba.

“Pero casi nadie la conoce o la recuerda porque escasamente se distribuía; o mejor dicho, casi nunca se distribuyó, ni siquiera fuera de Cuba”, subraya el texto.

Según los curadores, “fue uno de esos megaproyecto sesentianos que existió materialmente hablando en los almacenes de los talleres Omega donde se imprimía; o en las sedes diplomáticas cubanas en el exterior a donde se enviaba para su circulación internacional; o simplemente se repartía como cortesía a visitantes e instituciones”.

Casi todas las portadas de 1962 a 1966 fueron básicamente fotográficas, pero de 1967 y hasta mediados de los 1970, la irrupción del diseño gráfico y una pléyade de diseñadores le dieron al magazine “ese carácter particular de sentir que con cada número estábamos frente a un espejo de experimentación artística”.

Recuerdan que gracias a la labor de los directores y jefes editoriales y de diseño surgieron números temáticos dedicados al humorismo o al diseño gráfico, al arte en los espacios públicos, o extensos ensayos fotográficos que de otra manera no hubieran encontrado fácilmente un lugar en las programaciones de galerías, salas de exposiciones o museos.

Del esplendor al casi olvido

Los organizadores de la muestra coinciden en que es posible ubicar el periodo de máximo esplendor de la revista de 1962 a 1976, cuando aconteció un maridaje excepcional, entre todas las manifestaciones de las artes visuales y el vasto campo de la escritura.

En 1968, las autoridades unificaron la prensa en un sistema de pagos por honorarios fijos a los colaboradores. De igual manera, la llamada Ofensiva Revolucionaria de ese año, que estructuró estatalmente a todo el país, “desestimuló a los creadores y coartó las dinámicas de las publicaciones”, indican

Además en 1977 “hubo un nuevo cambio en la dirección general y de diseño”, que provocó el éxodo de muchos de los miembros de su staff.

Los 15 años en que dejó de publicarse en formato impreso, y sobre todo la decadencia de sus últimos años a partir de 1977, hicieron que se relegara de la memoria cultural del país, razón por la cual los organizadores de la muestra le rindieron homenaje. (2018)

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