Familias homoparentales, grandes olvidadas del audiovisual cubano

Es la conclusión de un artículo científico realizado por investigadoras cubanas, que fue publicado en una revista latinoamericana.

Las temáticas relacionadas con la formación de una familia homoparental tienden a omitirse en los medios de prensa e industrias culturales, dentro de los que se incluye la producción audiovisual cubana, así lo manifiesta la investigación publicada en la Revista Chasqui No.135/2017.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 9 ene.- Los escasos, tímidos y estereotipados acercamientos desde los audiovisuales cubanos a la diversidad sexual conspiran contra una mayor aceptación y amparo legal a familias homoparentales, analiza un inusual artículo sobre el polémico tema.

El texto “Familia homoparental en Cuba: una realidad no contada” indica que la producción nacional de cine, televisión y video ha relegado a las personas lesbianas, gays, bisexuales trans e intersexuales (LGBTI) a papeles secundarios.

Se trata de personajes no integrados a la sociedad, y cuya función dramatúrgica es develar su condición intrínseca de buenas personas “a pesar de ser homosexuales”; o protagonistas de relatos extremos y situaciones al límite, que impiden una identificación de las audiencias con el fenómeno, salvo raras excepciones.

Así argumenta la investigación de las periodistas Maribel Acosta, Zenaida Costales y Beatriz Rosales, publicado en la Revista Chasqui No.135/2017.

Afirman las autoras que los medios de prensa e industrias culturales, y dentro de ellas la producción audiovisual cubana, tienden a reproducir en la construcción de historias y desenlaces dramatúrgicos, roles y estereotipos tradicionales del sistema patriarcal androcéntrico.

También excluyen o privilegian de la esfera pública a aquellos grupos, personajes y relatos según encajen o no en el modelo dominante.

En este sentido, indican, “el sujeto homosexual se construye bajo perspectivas no inclusivas, y se omiten las temáticas relacionadas con la formación de una familia homoparental”.

Mientras lamentan que “los contenidos audiovisuales alternativos carecen de circuitos de distribución, desarticulándose y perdiendo sus posibilidades de inserción en el debate público y/o imaginario social”.

Coinciden las investigadoras en que los temas relacionados con las relaciones amorosas entre parejas del mismo sexo y la homoparentalidad generan polémicas por su escaso abordaje en los medios de comunicación, así como por las resistencias culturales e institucionales que aún persisten.

Recuerdan que en la década de 1970, la homosexualidad era aún considerada inmoral, y aunque actualmente ya no existen leyes en contra de la comunidad LGBTI, “la sociedad sigue precisando de un debate público sobre las verdaderas dimensiones y alcance de la inclusión, equidad y no discriminación”.

La herencia palpable del colonialismo español, la influencia de la moral cristiana, y una actitud reverencial y conservadora hacia la familia heterosexual tradicional, son actitudes que perpetúan prejuicios psicológicos, comportamientos sociales, y que se extienden hasta el ámbito académico y mediático, contextualizan.

A ellos se une que “las investigaciones sobre los derechos de las parejas homosexuales o el matrimonio entre personas del mismo sexo son escasas dentro del ámbito nacional”.

Acosta, Costales y Rosales examinaron una muestra de 19 filmes, 12 cortometrajes y cuatro documentales que, de 1959 y hasta la actualidad, poseen en su construcción dramatúrgica personajes de la comunidad LGBTI.

Significaron por su calidad e impacto social la película “Fresa y Chocolate” (1993), dirigida por Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996) y Juan Carlos Tabío, “un clásico del cine cubano, donde se trataba por primera vez el tema de la homosexualidad sin tapujos dentro del proceso revolucionario”, pero que no fue trasmitida en la televisión nacional hasta 14 años después, en 2007.

Asimismo resaltaron la obra de Marilyn Solaya, quien a través de su documental “En el cuerpo equivocado” (2010) y el largometraje “Vestido de novia” (2014) marcó un punto de referencia acerca de las mujeres trans, “en una sociedad donde todavía hoy a las mujeres transgénero se les ve como locas o perversas” y son mal juzgadas.

Llamaron la atención, asimismo, que dentro de la cinematografía del patio es casi imposible encontrar algún largometraje que aborde la realidad de las lesbianas, “una temática más silenciada aun que el resto de las identidades”.

En este sentido, las investigadoras aluden al documental audiovisual “Sí, quiero” (2017), de Raymond Rodríguez González, que reflexiona sobre la legalización del matrimonio igualitario. (2018)

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