Filme describe la frustración de planes nucleares

La película destaca por enfocarse en los pequeños ideales individuales que murieron con el proyecto.

El proyecto inconcluso está ubicado en la provincia de Cienfuegos, a 232 kilómetros al sureste de La Habana

Foto: Tomada de localidades.org

La Habana, 30 abr.- “La Obra del siglo”, una de las últimas películas de factura independiente en Cuba, polemiza sobre el fracaso de un plan desarrollista implementado en el país para intentar salir del subdesarrollo.

Presentada el 28 de abril en la cancha de frontenis de la Embajada de Noruega, la película indaga en la concepción y posterior paralización de la obras de la Ciudad Nuclear de Juraguá, un plan soviético-cubano que aspiró a construir el primer reactor nuclear del Caribe.

Con el nombre de Cine bajo las estrellas, el espacio gratuito, abierto y mensual propuso el filme sobre el proyecto ubicado en la provincia de Cienfuegos, a 232 kilómetros al sureste de La Habana, convertido en un símbolo de las grandes ilusiones de progreso que dominaban la isla en la década del 80 del pasado siglo.

Los personajes protagónicos, interpretados por Mario Balmaseda, Mario Guerra y Leonardo Gascón, son tres hombres solitarios que representan a igual número de generaciones de cubanos y su vínculo con la acometida que se abortó por la extinción en 1991 de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Durante la presentación, Claudia Calviño, organizadora del cine debate y de la independiente Producciones de la 5ta Avenida, compartió un breve mensaje del director  Carlos Machado Quintela (La Habana, 1984) sobre su segundo largometraje.

“El optimismo desmedido de nuestro país nos hizo creer que todos podíamos ir al cosmos, pero no somos los dueños de la nave y nos hemos estrellado días tras día. La Obra del Siglo es el registro de este gran accidente”, subrayó el texto suscrito por el cineasta.

Por su parte, el actor Jorge Molina destacó la fluidez en el trabajo del equipo, “pues a pesar de que Carlos no es de esa generación del desencanto, de la cual sí soy yo y unos cuantos de los que estamos acá, confió en gente que conocía la época y nos dejó hacer”.

A su juicio, es una película muy honesta, “hecha desde las entrañas. Explora el mito de Ícaro, sobre el hecho de que como país queremos volar muy lejos, pero cuando nos aproximamos al sol, se nos derriten las alas. Y la caída es estrepitosa”.

Luis Abel Millares, productor de la cinta, resaltó de la obra que trabajó con actores no profesionales, como Gascón, y fue realizada totalmente independiente con el apoyo de la productora Rizoma.

En la nación caribeña, se consideran independientes a las producciones logradas al margen del estatal Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, que centraliza la industria, distribución y conservación del patrimonio cinematográfico.

La película destaca por enfocarse en los pequeños ideales individuales de realización personal, en el plano humano o profesional, que murieron con el proyecto.

Usó, además, materiales de archivo de Tele Nuclear, que recogen el proceso de construcción de la planta y la ciudad, complementada por una historia de ficción.

En los años 80, miles de ingenieros y técnicos viajaron a la antigua URSS a estudiar y prepararse mientras se construía en Juraguá la ciudad donde vivirían los trabajadores. Prevalecía un ambiente esperanzador en medio de planes para construir 12 reactores en el país, hasta que todo se derrumbó con el colapso del bloque soviético.

“La Obra del Siglo” fue escogida para inaugurar la XIV Muestra de Jóvenes Realizadores, celebrada este mes, y obtuvo el premio Lions Film en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam de este año.

Con igual visión, en la historia reciente de Cuba han fracasado planes como el denominado Cordón de La Habana, para la siembra de café, y la Zafra de los Diez Millones (1970), con cuya producción de azúcar se pensaba que bastaría para emprender el rumbo del desarrollo. (2015)

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