Iglesia Católica rechaza uso político de sus templos

Un grupo de 13 personas, autodenominadas disidentes, se niegan a abandonar un templo católico en la capital de Cuba.

Archivo IPS Cuba

Todo intento de convertir un templo católico en lugar de demostración política pública es considerado “ilegítimo e irresponsable”.

La Habana, 14 mar.- Una nota de prensa del Arzobispado de La Habana rechazó hoy el intento de convertir varios templos del país en “trincheras políticas” por grupos disidentes que reclaman la atención del papa Benedicto XVI durante su próxima visita a esta isla del Caribe.

“Nadie tiene derecho a convertir los templos en trincheras políticas. Nadie tiene derecho a perturbar el espíritu celebrativo de los fieles cubanos, y de muchos otros ciudadanos, que aguardan con júbilo y esperanza la visita del Santo Padre Benedicto XVI a Cuba”, prevista para iniciarse el 26 de marzo, afirma el texto distribuido por correo electrónico.

Según el texto firmado por Orlando Márquez, portavoz del Arzobispado de La Habana, grupos de personas, que se presentaron como disidentes, acudieron la víspera a diversos templos católicos en el país con una serie de demandas sociales y se negaban a abandonar los mismos.

Aunque la situación se había solucionado en otros sitios, no sucedió lo mismo en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad donde un grupo de 13 hombres y mujeres se negaba a abandonar el templo, situación que había sido debidamente informada a las autoridades del gobierno que se comprometieron a “no actuar”.

Además del rector del Santuario Diocesano, padre Roberto Betancourt, el canciller de la arquidiócesis de La Habana, monseñor Ramón Suárez Polcari, escuchó “las peticiones” de los demandantes, “les aseguró que el mensaje sería trasmitido y les pidió abandonar el templo para el cierre, a la hora acostumbrada, lo cual rechazaron”, asegura la nota. “Finalmente el templo fue cerrado y los ocupantes permanecieron en su interior. Con frecuencia hacían y recibían llamadas usando sus teléfonos celulares”, precisa.

De acuerdo con el texto, “todo intento” por persuadir a las personas ocupantes “fue inútil” y, al amanecer de este miércoles, se conoció que “situaciones similares se habían presentado en otras iglesias del país, pero los ocupantes ya habían abandonado los templos”.

“Se trata de una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del país. No es un hecho fortuito, sino bien pensado y al parecer con el propósito de crear situaciones críticas a medida que se acerca la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba”, añade.

Asimismo, asegura Márquez, “hemos recibido comunicación de que otros grupos y personas disidentes fueron convocados a ocupar templos en otras diócesis pero se negaron a hacerlo por considerarlo ‘una actitud irrespetuosa hacia la Iglesia’”.

“A los templos católicos de todo el país acuden miles y miles de fieles cada día. Las oraciones por los presos, los que sufren alguna injusticia, los difuntos o los necesitados de una vida digna, nunca faltan en nuestras liturgias y celebraciones”, afirma y recuerda el carácter del templo como “casa de oración abierta a todos”.

Pero, por esta misma razón, “todo acto que pretenda convertir el templo en lugar de demostración política pública, desconociendo la autoridad del sacerdote, o el derecho de la mayoría que va allí en busca de la paz espiritual y el espacio para la oración, es ciertamente un acto ilegítimo e irresponsable”, advierte el portavoz.

“La iglesia escucha y acoge a todos, e igualmente intercede por todos, pero no puede aceptar los intentos que desvirtúan la naturaleza de su misión o pueden poner en peligro la libertad religiosa de quienes visitan nuestras iglesias. Invitamos a quienes así piensan y actúan, a cambiar de actitud, y si son hombres y mujeres que se consideran católicos, a proceder como tales”, concluye la nota. (2012)

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