Joven grupo de teatro cubano explora a las familias y parejas

Teatro Dador llegó a la escena cubana hace apenas un año, dice que para reivindicar el trabajo actoral.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 31 jul.- Problemas de las sociedades modernas como la violencia, conflictos de pareja, la vida familiar y la educación de los hijos, son temas recurrentes en los estrenos del joven grupo escénico Teatro Dador.

Así lo afirma Ariel Albóniga, responsable de su última puesta en escena, Un dios salvaje (2006), una obra escrita en 2007 por la dramaturga francesa Yasmina Reza y llevada al cine en 2011 por el cineasta polaco Roman Polanski.

La trama trata sobre dos niños que pelean en un parque y uno de ellos pierde más de un diente. Sus padres, Veronique y Michel, proponen un encuentro con los del rival, Annette y Alain, para acordar castigos y reconciliación, describió Albóniga.

La reunión de padres comienza con un diálogo cordial, pero sube de tono en medio de contradicciones entre las parejas. La buena intención deviene un caos: acusaciones cruzadas, tirones de cabellos, una “evidencia de la estupidez humana”, contó el director.

“El noble propósito se torna en una suerte de juicio final, que tiene como mediador a un dios salvaje”, agregó el joven, graduado de actuación en el Instituto Superior de Arte (ISA).

A su juicio, “la obra habla de la incomunicación, en la familia y la pareja, la educación, la libertad y sobre todo la violencia soterrada, esa que está en la palabra y el gesto”.

Acompañado por un elenco de jóvenes actores, consideró que “todos  han enfrentado el trabajo con mucho rigor”.

Detalló que “la escenografía de la puesta es minimalista para centrarse en el actor. Últimamente, hay una tendencia al teatro post dramático en Cuba, más conceptual, pero nosotros insistimos en enfocarnos en el trabajo actoral”.

Albóniga  consideró que Un dios salvaje continúa el trabajo anterior, El Amante (1962), del escritor británico Harold Pinter (1930-2008), “donde exploramos la relación de la pareja, la educación de los hijos en la familia y cómo la ve la sociedad”.

“Es una crítica social, con muchos puntos de contacto con el teatro del absurdo y la comedia negra, que llevó mucha investigación y un trabajo fuerte con los actores”, sintetizó.

Sobre la próxima producción de la agrupación prefiere ser discreto pero asegura que trabajan seriamente en llevarla a feliz término.

Teatro Dador, institucionalizado hace apenas un año, es la realización de la tesis de grado de Albóniga en el ISA.

“La obra ha tenido una  recepción positiva por parte del público y la crítica, y precisamente eso nos pone la parada mucho más alta, de forma que tenemos que mantenerla viva”, apuntó.

Para llegar hasta este escalón de la carrera, el grupo ha tenido que sobreponerse a más de un tropiezo.

“Los obstáculos aparecen todo el tiempo, a la hora de decidir cómo enfrentar la obra y los personajes, el trabajo diario con el actor, la organización de las funciones, y la producción, porque resulta complejo hasta localizar los materiales y  transportarlos. Por suerte, los amigos ayudan”, amplió el director.

A su juicio, otro problema grave está en que aún no tiene una sede propia. “El Sótano (una sala habanera ubicada en el centro del Vedado) no es nuestra sede, pero el equipo nos ha ayudado muchísimo y estamos contentos con ello”, aseguró. (2016)

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