Jóvenes realizadores reflexionan más sobre el audiovisual

La décimo segunda Muestra Joven acogió intensos debates sobre las posibilidades de hacer un cine más crítico y rentable.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

La Muestra Joven apuesta por el enriquecimiento del audiovisual a partir de la vinculación entre creadores de distintos campos del arte.

La Habana, 8 abr.- Un mayor interés por propiciar el diálogo entre creadores caracterizó a la recién concluida edición de la Muestra Joven, el espacio más importante para quienes se inician en el mundo del audiovisual en Cuba.

Talleres, mesas de debate y análisis colectivos de los materiales en concurso, acompañaron, entre el 2 y el 7 de este mes, la proyección de los 72 trabajos seleccionados.

Las preocupaciones fundamentales de la nueva generación de cineastas orbitan entorno a la complejidad artística y conceptual de las obras, el escaso abordaje de la ficción, la mezcla entre el documental y el reportaje periodístico, y los mecanismos de producción audiovisual en Cuba hoy.

Este año el número de cortometrajes de ficción que compiten en la muestra aumentó a 33. Sin embargo, no pocos especialistas señalaron que se perciben en los trabajos fisuras en la construcción dramatúrgica de los relatos.

Para el realizador Pedro Luis Rodríguez, la calidad de los guiones se resiente al no existir formación especializada en esta modalidad en la Facultad de Medios Audiovisuales de la Universidad de las Artes, sita en La Habana. A su juicio, el guión es uno de los factores claves para crear un excelente relato audiovisual.

El veterano director Daniel Díaz Torres opinó en Bisiesto, la publicación de la Muestra Joven, que “se ha puesto de moda (con todas las connotaciones más o menos frívolas que arrastra este término) renegar de contar historias” entre las y los jóvenes cineastas. Para el artista, rechazar esa actividad significa ir en contra de una “vocación humana ancestral”.

Así, especialistas y realizadores que asistieron a Moviendo Ideas, la sección del encuentro juvenil dedicada al desmontaje de los trabajos en concurso, concluyeron que la prisa y la experimentación determinan, por lo general, la calidad de las obras.

Una parte significativa de estas piezas nacen como resultado de ejercicios de clase en las escuelas de Periodismo, Diseño y Comunicación Audiovisual, o de talleres de creación que imponen pautas generales para el proceso creativo, trascendió.

Si bien estos espacios alientan a los jóvenes a incursionar en el audiovisual, la mayoría de ellos no cuenta con recursos para sostener la producción en este campo. Por ello, la muestra ha pasado a ser un resorte imprescindible para el aprendizaje de quienes se inician en este camino.

A través de Haciendo Cine, el comité organizador del encuentro promueve, desde hace seis años, el contacto de los artistas con instituciones que respaldan la terminación de los proyectos a través de recursos financieros.

Por otro parte, un grupo de participantes a 12ma edición redactó y presentó a la presidencia del estatal Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) una carta donde solicitaban más autonomía para el festival del audiovisual joven e independiente en Cuba.

También este grupo invitó a directivos del ICAIC a intercambiar el 6 de abril en el centro cultural Fresa y Chocolate sobre una mayor independencia institucional del espacio y su autogestión económica.

Como resultado de ese intercambio, se creará un equipo asesor de realizadores asiduos a la cita anual para que acompañe el tradicional comité organizador que cada año coordina el espacio y lo conforma el instituto cinematográfico, trascendió.

Desde 2011, la Muestra Joven tuvo que comenzar a buscar alternativas para autofinanciarse como la realización de conciertos y la venta de artículos promocionales.

También se dio a conocer que conversaciones entre el ICAIC y la Comisión de Economía y Cultura de la no gubernamental Unión de Escritores y Artistas de Cuba avanzaron en la búsqueda de opciones para establecer nuevas relaciones contractuales y de servicios en el mundo del audiovisual.

Como en todas sus ediciones anteriores, este espacio se distinguió por agrupar obras que intentan cambiar la realidad, revelando asuntos poco tratados en los medios de comunicación masiva y el cine tradicional de la nación caribeña.

Los temas más tratados esta vez fueron la situación de las personas de la tercera edad en Cuba, la homosexualidad, la vida en entornos rurales, el escenario laboral para los jóvenes, los retos de las mujeres, la emigración y el suicidio.

El fallo del jurado, dado a conocer la víspera, reconoció como mejor ficción a “Nany y Tati”, de Adolfo Mena, mientras que en el área documental sobresalió “digna guerra”, de Marcel Beltrán. El lauro a la mejor animación fue entregado a Ivette Ávila por “La madre” y Carlos Lechuga recibió el premio especial por su largo de ficción “Melaza”. (2013)

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