La fotografía y la memoria: fin de temporada

Momentos cumbres de la obra del fotógrafo cubano Ernesto Fernández Noguera, Premio Nacional de Artes Plásticas 2011, se muestran al público hasta el 22 de enero en el edificio de Arte Cubano del Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana.

Jorge Luis Baños - IPS

El cierre de la muestra nos trae las imágenes de artistas y escritores captados en la primavera de sus vidas

La Habana, 18 ene.- “La fotografía y la memoria” es una selección de una obra que ya alcanza seis décadas, pues Fernández Noguera comenzó a tirar fotos desde la niñez. El periódico Revolución y las revistas Carteles, Mella, Cuba Internacional y Casa de las Américas, entre las publicaciones más frecuentadas por el artista, recogieron su labor en escenarios diversos desde la pasada década del cincuenta.

Los que acudieron a la muestra antológica, curada por su hijo, Ernesto Javier Fernández Zalacaín, se asomaron a fragmentos visuales de calles, edificios, plazas, bares, estadios, contiendas bélicas, campos de caña, campamentos agrícolas y militares, escenarios detenidos en el instante en que el obturador de la cámara los apresó para convertirlos en imágenes.

Igualmente se asomaron a retratos de hombres y mujeres que fueron protagonistas de la Historia; unos, reconocidos, célebres (dirigentes políticos y militares, escritores, artistas…); otros, anónimos, pero no por eso menos importantes (soldados, campesinos, constructores, macheteros…).

La expo estuvo encabezada por la foto emblemática de Fernández Noguera, la escultura de José Martí con los ojos vendados, captada durante la etapa constructiva de la Plaza Cívica de La Habana, en 1957, actual Plaza de la Revolución.

Ese icono preside el segmento dedicado a los cincuenta del pasado siglo, donde figuraron, entre otros, el barrio habanero de Las Yaguas, un estanquillo de periódicos en Regla y el viejo Anselmo, el pescador de Cojímar que inspirara a Hemingway en la escritura de El viejo y el mar.

Las fotos de los sesenta y los setenta se internan en la épica de esas décadas: invasiones, luchas contra bandidos y piratas, zafras, combates de todo tipo, así en la paz como en la guerra; entre ellas, otro icono famoso, la imagen del Che Guevara, que aparece en el billete de tres pesos, y la foto preferida del artista, una imagen de la batalla de Playa Girón con una guagua incendiada, a un lado de la carretera, y al otro, la columna de milicianos que marchan hacia el frente. Una foto impresionante, desgarradoramente hermosa, con olor a pólvora y sangre.

Los ochenta mostraron el rostro de la guerra en Angola. De la serie con ese nombre (Angola) dos fotos estremecían al espectador: el cadáver de un niño y el fin del funeral, cuando un soldado cubano, con expresión de contenido dolor, clava una cruz en la sepultura del infante difunto.

Finalmente, el cierre de la muestra nos trae las imágenes de artistas y escritores captados en la primavera de sus vidas; desde allí nos miran, cuando todos eran jóvenes y felices, como dijera Hemingway, quien, al igual que Ernesto Fernández, sobrevivió a varias guerras como reportero en el frente. El autor de Por quién doblan las campanas vivió para contarlas; su tocayo cubano, para fotografiarlas (2013).

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.