Libro y exposición recuerdan impronta de icónica trovadora cubana

Sara González fue fundadora y la voz femenina por excelencia del movimiento de la Nueva Trova en la isla.

Sara González nació en la barriada habanera de Marianao, y destacó por sus excepcionales cualidades vocales y versatilidad interpretativa.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 20 oct.- “Tengo la impresión de que Sara González (1951-2012) es una de las artistas cubanas menos conocidas”, afirmó el escritor Reynaldo González al presentar un libro e inaugurar una exposición de grabados en homenaje a una de la voces más representativas de la música nacional.

El volumen Sara González: con apuros y paciencia (Ediciones Unión, 2017) fue presentado el 17 de octubre en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en El Vedado capitalino.

A juicio del Premio Nacional de Literatura (2003), se trata de “un libro infrecuente en la cultura cubana (donde) está demostrada la variedad, la humanidad de Sara González”.

Asimismo, en la referida institución se expusieron un conjunto de grabados bajo el título “Sara, sin ir más lejos”, los mismos que el público pudo apreciar por primera vez en 2014, en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Integran la muestra 50 obras de 30 artistas, en su mayoría gráficos aunque también se incorporaron pintores, quienes recurrieron a diversas técnicas como la litografía, serigrafía, calcografía y xilografía.

Yamilys Brito, directora del taller de Gráfica sito en el Centro Histórico de La Habana Vieja, explicó que cuando surgió la idea de este homenaje “la convocatoria de los artistas fue casi inmediata, porque a unos los unía una relación de amistad con Sara y otros, sentían una gran admiración por su persona o la música que hizo”.

Llamó la atención sobre la variedad de estilos, así como la visión plural sobre la trovadora que tienen creadores de distintas generaciones como Alicia Leal, Eduardo Roca (Choco), Ernesto García Peña, Flora Fong, Nelson Domínguez, Zaida del Río y Roberto Fabelo, entre otros.

“Uno no se cansa de ver esta muestra por el alto valor artístico, independientemente de ser uno de los mejores homenajes a Sara González”, opinó Brito.

Por su parte, el libro debe su título a uno de los álbumes que publicó en vida la cantautora: Sara González: con apuros y paciencia (PM Records, 1990).

El texto vio la luz en 2014 e inauguró el sello madrileño Ediciones Bagua, quien cedió los derechos a Ediciones Unión, de la no gubernamental Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

Compila fragmentos de entrevistas, canciones, discografías y declaraciones de amigos de la artista, junto a fotografías, caricaturas, y la reproducción de 30 grabados de la referida muestra.

Tal esfuerzo creativo obedece a la labor de la narradora, poetisa, guionista y editora Olga Marta Pérez y de la pareja de la trovadora, la pintora Diana Balboa; así como del escritor Sigfredo Ariel, de la fotógrafa y ensayista Mayra Martínez y del propio Reynaldo González, amigo personal durante décadas.

“Hay muchas interpretaciones personales, a veces excesivas, de Sara (…) Mucha gente tiene la idea de Sara “cuadrada”, combativa, siempre saliendo o entrado a la trinchera. Cuando conversábamos nos poníamos a analizar la realidad, estábamos inconformes. Y el más inconforme no era yo, sino Sara”, valoró González.

Confesó que ambos se sentían como “dos viejos (…), porque vivimos apresuradamente. Nos tocó un periodo en que en 30 ó 50 años es como si hubiésemos vivido un siglo”.

En este sentido, el prestigioso ensayista se refirió a “ese catarro malo de la cultura cubana, una especie de tisis” que supuso el conocido como Quinquenio Gris (1971-1976).

Durante dicho periodo, autoridades cubanas sometieron a literatos y artistas a un proceso de parametraciones que supuso para muchos el ostracismo y la imposibilidad de hacer públicas sus obras durante varios lustros.

“En esa etapa Sara sufrió mucho, porque al querer a los amigos, y los amigos entrar en situaciones muy difíciles, ella sufrió con ellos. A ella no le pasó absolutamente nada, pero padeció como al que más recio llevaron”, apuntó.

Enfatizó que al hojear el libro, se verán aportes y firmas inesperadas, de pintores y gente que uno no se imagina pudieran estar vinculados con Sara, y donde ella es el centro.

“Si alguien como Sara inspira, provoca y logra un libro de memorias y afectos como este, atención: es una gran persona”, remarcó el escritor.

La compositora, cantante y guitarrista Sara González nació en la barriada habanera de Marianao, y destacó por sus excepcionales cualidades vocales y temperamento interpretativo.

Durante su época de estudiante conoció a los jóvenes trovadores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, quienes junto con Noel Nicola (1946-2005) fundaron el Movimiento de la Nueva Trova, a fines de la década de 1960 e inicios de los 1970.

Recibió clases de composición, armonía y orquestación del maestro Leo Brouwer durante su estancia en el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic (Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos), en el cual ingresó en 1972.

En 1973 compuso “Girón, la victoria”, un homenaje al triunfo cubano ante la fracasada invasión mercenaria por Bahía de Cochinos, en abril de 1961, un tema que marcó su carrera musical y la ensalzó entre los exponentes de la canción protesta y revolucionaria. (2018)

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