Masonería cubana rescata su único asilo

Entrevista a Lázaro Cuesta, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba y presidente del Patronato al frente de la residencia de ancianos.

Foto: Jorge Luis Baños. IPS-Cuba

Lázaro Cuesta, actual presidente del patronato del asilo, asegura que el lugar pudiera acoger a 250 ancianos internos y otros 200 semi-internos.

LA HABANA, 7 dic.- Aún falta mucho para finalizar las obras en el Asilo Nacional Masónico Llansó, que acoge a personas mayores de las logias cubanas. Ya están restaurados el parque, dos pabellones, el salón social y el comedor, entre otros servicios de este hospicio único en el país.

   “Rescatar el asilo significa rescatar la memoria histórica de la masonería cubana”, asegura Lázaro Cuesta, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba y presidente del Patronato al frente de la residencia de ancianos, que recibe presupuesto estatal para salarios, medicinas y alimentos.

   La remodelación capital del lugar, enclavado en una quinta en la periferia habanera desde su fundación en 1918, se realiza gracias mayormente a las donaciones de los alrededor de 28.000 hombres y mujeres asociados a las fraternidades de todo el país.

   Cuesta conversó con la Redacción IPS en Cuba sobre los retos actuales de la institución, la única de beneficencia a cargo de la masonería cubana en la actualidad.

REDACCIÓN IPS CUBA: ¿Qué significación tiene el Asilo Nacional Masónico Llansó para las logias cubanas?

LÁZARO CUESTA: Como trabajo filantrópico, lo único que nos queda hoy es el asilo. Aunque las logias seguimos con nuestra actividad institucional y fraternal.

En el pasado, la masonería brindó ayuda a niños desvalidos a través de asociaciones como El Zapato Escolar y El Traje Masónico, que calzaban y daban uniformes escolares a niños pobres. Existía la Escuela Nacional Masónica y una universidad, ambas para masones cuyas economías no les permitían instruirse.

Todas estas instituciones desaparecieron con los cambios vividos en el país (estatalización de la educación formal, creación de un sistema de enseñanza universal y gratuito, y establecimiento de programas estatales de atención a grupos vulnerables por parte de la Revolución Cubana de 1959, entre otros).

Por esa razón, el colectivo que dirige el asilo se esfuerza en recuperarlo. Rescatarlo significa rescatar la memoria histórica de la masonería cubana.

IPS CUBA: ¿Cómo el asilo se inserta en los programas gubernamentales para atender a una población cubana cada vez más envejecida?

LC: Mejorar el asilo responde en alguna medida a los planteamientos del gobierno de crear más espacios para atender la creciente cantidad de adultos mayores.

Nosotros tenemos una instalación grande, que no se puede aprovechar en toda su capacidad por su deterioro constructivo. Con una pequeña reparación, la podemos poner mucho más al servicio de la sociedad.

Sin embargo, ha sido bastante engorroso y difícil que nos lleguen los apoyos estatales. Contradictoriamente, no se le ha prestado la debida atención a este espacio, que puede contribuir a enfrentar el envejecimiento poblacional del país.

IPS CUBA: ¿Cuál es la cantidad de ancianos beneficiados y la capacidad potencial del lugar?

LC: En estos momentos, acogemos a 22 ancianas y 66 hombres. Si logramos tener todas las instalaciones en orden, podremos asimilar 250 ancianos internos y otros 200 que vengan a pasar aquí el día.

Tenemos a masones ancianos que quedaron solos o su familia no puede darles un cuidado adecuado. También aceptamos a familiares de masones o casos sociales sin amparo.

Hoy hay una mayor población de hombres porque carecemos de las condiciones requeridas para ingresar a más mujeres.

IPS CUBA: ¿Por qué la edificación se deterioró tanto? ¿Cómo pueden realizar las obras constructivas, algo muy costoso en Cuba?

LC: La instalación estuvo casi abandonada por parte de la dirigencia masónica y, de alguna manera, de los organismos del Estado.

En 2011, la nueva junta a cargo del lugar estudió todas las necesidades… Nos dimos cuenta de que se podían realizar muchas cosas. Así encauzamos las gestiones con los distintos organismos estatales para recibir ayudas como materiales de construcción a precios subsidiados.

De manera inexplicable, nos retiraron todo tipo de apoyo por casi un año. Desde entonces continuamos las obras con los artículos comprados en el rastro (tienda minorista de materiales) a precios extremadamente abusivos y sin considerar la importancia de nuestra misión social. Recientemente se nos comunicó que volverían los subsidios estatales para la compra de materiales.

Los materiales y la mano de obra los pagamos con los aportes de los masones cubanos. El Supremo Consejo tiene un boletín que envía informes y fotos sobre cómo se invierten las donaciones a los hermanos con correo electrónico. También algunos vienen a trabajar voluntariamente los fines de semana acarreando materiales o ayudando en las demoliciones.

Recibimos ayudas de cófrades de otros países que nos visitan o mandan aportes a nuestra cuenta bancaria.

La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana da no solo apoyo material sino también moral, ético y espiritual porque a cada rato se personan aquí e interceden en dificultades de gestión.

H DB06205 copyIPS CUBA: ¿Cuáles espacios están recuperados y cuántos faltan por remozar?

LC: Se recuperaron dos pabellones: uno de hombres y otro de mujeres, incluido el mobiliario como calentadores de agua. También se remozó y adaptó el pabellón Marciano Pérez Quintero para los requerimientos de los ancianos que no se valen por sí mismos.

Se eliminaron barreras arquitectónicas que impedían el mejor desplazamiento de los internos, sobre todo de aquellos en sillas de ruedas. Se techaron los pasillos que conectan el comedor con los pabellones y colocaron agarraderas.

Se mejoró el comedor y el salón social, donde hay 150 asientos para ver televisión, videos o jugar dominó. También se restauraron varias casitas, que en los inicios fueron para los matrimonios pero hoy albergan de dos a seis ancianos.

Hoy tenemos un parque, que dispone de 44 bancos.

Ahora se trabaja en la enfermería, dos pabellones más y una nueva barbería-peluquería. Quedan pendientes varios espacios como la lavandería y otros que permanecen clausurados por inseguridad.

Nuestra mayor dificultad está en la cocina, que tiene casi 100 años. Su deterioro es tan grande que la mayor parte del tiempo está rota y los cocineros confeccionan los alimentos con leña.

IPS CUBA: ¿Cuál es el procedimiento y los requerimientos para ingresar en el asilo?

LC: Las solicitudes de ingreso deben venir a través de una logia masónica. Esta, a su vez, realiza una investigación de la verdadera necesidad del anciano o anciana. El Patronato del asilo recibe el caso y lo evalúa de acuerdo con los estatutos junto al consejo de dirección y representantes del cuerpo médico. Si sus condiciones son permisibles, le damos atención.

Nosotros no exigimos que donen su vivienda ni otro bien. Del retiro que ellos perciben, el asilo toma un por ciento para cubrir algunos gastos. (2014)

 

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