Nuevo contexto entre EE.UU. y Cuba podría impactar en la TV

Incluso el país norteño abrirá una ventana de oportunidades para transmitir productos de la televisión cubana.

Estudios evidencian que ver televisión es la práctica de consumo cultural más importante del país.

La Habana, 19 dic.- ¿Está la televisión cubana preparada para hacer frente al escenario abierto con el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos?, preguntó el crítico de cine Juan Antonio García Borrero durante un encuentro que analizó el estado del audiovisual en el país.

La ausencia de diálogo entre ambos vecinos durante más de medio siglo y el bloqueo económico vigente desde 1962, influyeron en que la televisión nacional transmita un elevado porcentaje de películas, series y animados de factura estadounidense, sin atender a cuestiones como el pago por derecho de autor.

Sin embargo, esta situación podría cambiar luego que, el 17 de diciembre de 2014, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaron el inicio de un proceso para normalizar las relaciones bilaterales.

No se descarta la inclusión futura del derecho de autor en la hoja de ruta de las negociaciones, donde ambos países ya han discutido sobre protección del medio ambiente y prevención de desastres naturales, salud, aviación civil, servicio postal, aplicación y cumplimiento de la ley.

Amén las posibles consecuencias jurídicas, el impacto político, ideológico y cultural del acercamiento entre La Habana y Washington suscitó preocupación entre especialistas, directivos y asistentes al encuentro teórico de la XXXVII edición del Concurso Caracol 2015, auspiciado por la gubernamental Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

El encuentro sesionó del 4 al 6 de noviembre en la sala Rubén Martínez Villena de la sede de la institución en la capital.

Para la investigadora en medios de comunicación Mayra Cué, el elevado porcentaje de materiales de factura norteamericana en los medios de alcance nacional influyen en el estilo de vida y la escala de valores transmitidos a las nuevas generaciones.

“Debemos revertir el deprimido estado de las producciones nacionales. Nuestra televisión tiene una misión pública y está urgida de programas inteligentes y con calidad, que además de entretener, sirvan para transmitir nuestros valores, analizar nuestra historia”, argumentó.

Vivir del cuento, uno de los programas de más alta audiencia de la TV cubana.

Vivir del cuento, uno de los programas de más alta audiencia de la TV cubana.

Diversos estudios constatan que 94 por ciento de la población ve televisión a diario, sin importar sexo, edad, profesión, raza o zona de residencia.

Por ello puede afirmarse que sentarse frente a la pequeña pantalla es la práctica de consumo cultural más importante del país, argumentó Cecilia Linares, del estatal Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello (CIDCC).

Asimismo, el periodista y crítico Pedro de la Hoz alertó sobre la necesaria coherencia e intencionalidad de las propuestas televisivas, pues “en muchas ocasiones, detrás de un espacio de crítica y análisis enriquecedores, sigue otro con contenidos banales e intrascendentes”.

Para la periodista Paquita Armas, la pequeña pantalla anda urgida de espacios de crítica audiovisual, con especialistas de distintos perfiles que ayuden a jerarquizar contenidos de acuerdo con su calidad ética y estética.

En este sentido recordó que “no existe una sola televisión, hay muchas, a partir de la irrupción de nuevos soportes y prácticas audiovisuales”.

Se refirió a la convivencia de materiales transmitidos por medios nacionales, con aquellos en computadoras personales, la programación de miles de antenas satelitales que aunque ilegales proliferan, y los contenidos del denominado Paquete semanal.

Este compendio de un terabyte de información –filmes, shows, novelas, series, musicales, animados, revistas, música-, que circula mediante memorias flash de un extremo a otro del país, “impone retos en las formas de consumo cultural y en el proceso formativo de las nuevas generaciones”, aseguró Yisel Rivero, investigadora del CIDCC.

La nación “requiere de una ciberalfabetización que la dote de herramientas para interactuar y formar sujetos activos, no meramente receptores pasivos de contenidos, como parte de la vertiginosa irrupción de nuevas tecnologías que modificaron las formas de producir y consumir la información”, afirmó Juan Antonio García Borrero, gestor de la bitácora Cine Cubano, la pupila insomne. (2015)

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