Nuevo nombre de teatro habanero genera polémica entre espectadores

Luego de su remodelación, la sala principal del Gran Teatro de La Habana tiene capacidad para acoger 1.147 personas.

El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso reabrió como un complejo cultural para acoger diversas manifestaciones y brindar nuevos servicios.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 26 ene.- Luego de tres años de restauración, el Gran Teatro de La Habana reaparece en la escena habanera e ilumina una de las esquinas más concurridas de la capital para beneplácito de muchas personas, mientras otras no están de acuerdo con su nuevo nombre.   

Un decreto del Consejo de Estado, emitido en septiembre de 2015, pautó que se nombraría a la edificación Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, con carácter excepcional y en reconocimiento a los aportes de la prima ballerina assoluta a la cultura cubana y universal.

Este lugar ha tenido ya varias denominaciones desde su fundación: Gran Teatro Nacional, Teatro Estrada Palma, Teatro García Lorca y Gran Teatro de La Habana. Aunque es conocido entre el público asiduo simplemente como “El Lorca”.

Para mí es y será siempre “El Lorca”, así le decía desde chiquita cuando mis padres me traían a ver las funciones, indicó a la Redacción IPS Cuba la trabajadora del hogar, Mayra Regueiro, de 62 años y vecina de Centro Habana.

El joven médico intensivista Yordán Salgado, amante de la danza clásica, señaló que Alicia Alonso es reconocida en el mundo entero como símbolo del ballet en Cuba y le parece un buen homenaje llamar como ella al teatro sede de su compañía.

Otras capacidades del teatro:

La sala principal Federico García Lorca puede acoger ahora a 1.147 personas y posee paneles acústicos y un equipamiento técnico de audio y luces de primer nivel, detalló el subdirector técnico-artístico Ernesto Eduardo González.

Esta sala es el corazón del edificio y cuenta con piso totalmente nuevo de parqué (secciones de madera montadas de manera continua) y una lámpara checa con cristales de bohemia donada por el Historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, precisó.

Con 165 plazas después de la restauración, la Sala Ernesto Lecuona se mantiene como cuna de la música de cámara y concierto. Mientras la Alejo Carpentier permanece igual: un salón abierto con un palco en el centro, donde se ubica la orquesta.

Además, señaló González, existen nuevos recintos como el Tablao Flamenco para presentaciones de grupos de pequeño formato; el Café Intermezzo, que permite mezclar la gastronomía y el arte lírico; y el Café Adagio, para recitales de música de cámara.

También habló de La Cava, “un lugar fascinante por la sobriedad de su diseño y seductora iluminación, especial para compartir en un ambiente íntimo la degustación de vinos”.

Dispone de la Galería Orígenes, la Sala Monográfica Zoom y sendas salas de ensayo, una para bailarines y otra para la Orquesta del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
Además de las presentaciones danzarias, musicales y dramáticas, el centro ofrece un servicio de visitas guiadas para el público nacional y extranjero.

Pero Loliett Palomo, masajista del Hotel Zaratoga, opinó que tal decisión le parece “culto a la personalidad”.

“Además, ese sitio no está dedicado exclusivamente a las funciones de ballet y ya todos lo conocen como Gran Teatro de La Habana, no hacía falta ningún apellido”, añadió.

Según Grettel Morejón, del Ballet Nacional de Cuba (BNC), Alicia Alonso es una joya de la danza clásica en este país y el mundo. “Es un gran honor que una edificación tan representativa lleve el nombre de una gran bailarina”, apuntó.

Por su parte, el fotógrafo Gabriel Dávalos, quien desde hace años enfoca su lente a la danza, consideró el gesto como un bonito homenaje, “pues Alicia es un hito en la historia y eso nadie lo puede negar”.

Agregó, ese teatro ha sido testigo de grandes acontecimientos del ballet.

“El problema es que se caiga en los excesos y nos pasemos… Ahora en el afán de honrar su trabajo, su legado y su obra se nombró también Alicia Alonso al Festival Internacional de Ballet de La Habana”, acotó.

A juicio del técnico en informática Luis Alberto Quintana, como tributo a una importante personalidad de la cultura puede estar bien, aunque hay otros grandes que lo merecen tanto como ella. “De hecho, hace poco se denominó Fernando Alonso (1914-2013) a la Escuela de Ballet y ese fue un gesto merecido”, observó.

Para la periodista Martha Sánchez, más que el nombre, constituye una preocupación el nuevo precio de las entradas, el cual subió tras la reinauguración.

En su trabajo “¿Quiénes podrán ir al Gran Teatro de La Habana?”, publicado en el sitio digital de OnCuba, expone que las tarifas actuales resultan caras para buena parte del público asiduo de esa institución, como estudiantes y jubilados.

El Gran Teatro de La Habana resulta una de las más antiguas instituciones de su tipo en Latinoamérica.

Fue inaugurado el 15 de abril de 1838 como Gran Teatro de Tacón, pero se construyó a principios del siglo XIX para acoger el Centro Gallego de La Habana.

Desde 1960, es la sede principal del Festival Internacional de Ballet de La Habana y allí radica de forma permanente el BNC, fundado por Alicia y los hermanos Fernando y Alberto Alonso.

Esta imponente edificación de estilo ecléctico luce ahora renovadas piezas de mármol de carrara y posee un equipamiento con amplias posibilidades para dar respuesta a las demandas de compañías nacionales y foráneas, aseveró el subdirector técnico-artístico Ernesto Eduardo González.

En el lobby de acceso a los salones del teatro, recibe al visitante una escultura en bronce de la prima ballerina assoluta a cargo de José Villa Soberón (Premio Nacional de Artes Plásticas 2008).

El 1 de enero de este año, con una gala del BNC en la sala Federico García Lorca, el teatro inauguró sus espacios remodelados y la función contó con la presencia del presidente cubano, Raúl Castro.

Aunque del 11 al 17 de enero estuvo cerrado con el fin de realizar operaciones de mantenimiento, revisiones técnicas y ajustes de funciones de los diferentes espacios, según explicó la administración al público. (2016)

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