Prensa femenina cubana cumple dos siglos

Las cubanas desde 1895 llevaron a la prensa sus demandas de emancipación del machismo.

Jorge Luis Baños - IPS

A partir de 1959 la representación de las cubanas en los medios alcanzó diversas ramas de la sociedad y se acercó a la vida cotidiana de las mujeres en la isla.

La Habana, 29 dic.- Desde consejos para la madre y esposa hasta la reivindicación de derechos como al sufragio y sobre su cuerpo, marcan la evolución durante dos siglos de la prensa femenina en Cuba, iniciada en 1811 por la revista El Correo de las Damas y continuada por decenas de ellas hasta la actual Mujeres.

El historiador Julio César González Pagés recordó la fecha en el artículo “Los 200 años de la prensa femenina en Cuba”, incluido en la revista digital La Jiribilla.

De la primera etapa, el experto valoró que “el surgimiento de una abundante prensa femenina en la isla en el siglo XIX, ya sea monárquica o independista, estuvo destinada a resaltar los valores familiares para las mujeres, teniendo en el género poético y en las ideas sobre la naturaleza, fertilidad y floración sus puntos centrales”.

Entre las publicaciones de ese período, González Pagés recordó los nombres de La moda o Recreo Semanal del Bello Sexo, Ramillete Habanero, La Noche, El Céfiro, Las Hijas de Eva, El Recreo de las Damas y La Familia. Como trasgresora de ese tiempo, destacó a Gertrudis Gómez de Avellaneda y su Álbum Cubano de lo Bueno y de lo Bello.

Las cubanas comenzaron desde entonces a adentrarse en el mundo del periodismo, hasta que convirtieron las páginas de diarios y revistas en una tribuna más del sufragismo y el feminismo, dejando una estela de firmas inolvidables como la de Mariblanca Sabas Alomá, Loló de la Torriente y Hortensia Lamar.

Para el también estudioso del género, el 24 de febrero de 1895 marcó un cambio en el tipo de prensa calificada de femenina cuando la edición de El Fígaro, dedicada a mujeres cubanas relacionadas con la educación y la cultura, presentó el editorial de Aurelia Castillo titulado “Esperemos”, que denunciaba la desigualdad en el plano legal entre hombres y mujeres.

A partir de ese momento, fueron apareciendo impresos cuyos nombres anunciaban un cambio radical: El Feminista Cubano, El Sufragista, Emancipada, Femenina, Feminista, La Mujer, La Mujer Moderna, La Sufragista, Lyceum, entre otros.

Asimismo, ellas comenzaron a estar más representadas en puestos decisivos como el de directoras. En este caso, el especialista mencionó a Juana Cañizares, de la Revista Ibis de Santis Spíritus; Rebeca Elías, de la Revista Preludio de Guantánamo; Carme Guerra, de la Revista Caibarién y Natalia Aróstegui, de Pro-Arte Musical en La Habana.

Ganados algunos derechos tras la constitución cubana de 1940 como al trabajo y el voto, las polémicas alrededor del mundo femenino tocan aristas como la ama de casa y la oposición al modelo de vida estadounidense que limitaba a las mujeres a las labores del hogar.

Después de 1959, el coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades remarcó en cómo la revista Mujeres y Muchachas han dado cabida en sus páginas “a un tipo de cubanas que regularmente no se conocía en los medios de comunicación como son las macheteras, cafetaleras, militares, deportistas, y obreras”. (2011)

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