¿Quién es el último cubano aceptado en la Academia Norteamericana de la Lengua Española?

Se trata de Armando Chávez y su nombramiento sucedió a inicios de este mes de octubre.

“Ha sido una gran dicha enseñar fuera de Cuba la lengua, la cultura y la literatura de mi nación”, dice el profesor cubano Armando Chávez, para quien la isla es un referente en su labor como investigador y académico.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 26 oct.- Armando Chávez es de los pocos cubanos incluidos en la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Su nombramiento como miembro correspondiente de esa institución se basó en sus más de 20 años de investigación, periodismo y docencia dentro y fuera del país caribeño.

Doctor en Literatura hispánica y con tres maestrías en reconocidas universidades del mundo, Chávez es un acucioso investigador del entorno intelectual cubano.

La literatura colonial y los primeros registros dialectales identificados en la isla, son temas recurrentes en su labor investigativa. También se siente atraído por el complejo fenómeno de la diáspora intelectual y los procesos lingüísticos asociados a la emigración.

Radicado hoy en Estados Unidos, Chávez es profesor titular de la Universidad de Houston Victoria, aunque se siente un cubano siempre apegado a su isla y realidad cultural.

REDACCIÓN IPS CUBA: ¿Qué representa ser elegido miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE)?

Armando Chávez: Es un reconocimiento que me alegra y me hace sentir optimista ante un panorama de nuevos proyectos, intercambios con colegas y espacios de publicación. La ANLE tiene un ritmo de trabajo dinámico, como prueban sus publicaciones y foros sobre temas culturales, literarios y lingüísticos. Además, permite participar en proyectos con repercusión en EE.UU. y propicia vínculos con las restantes academias de la lengua española.

IPS CUBA: ¿Cuáles son las funciones de trabajo de un miembro correspondiente?

AC: La ANLE tiene diversas comisiones a las cuales los miembros se vinculan y en las que participan en proyectos. Me siento más atraído por las comisiones de lexicografía, literatura y estudio de la presencia del español en EE.UU.

Ya quedará definido más adelante en cuál de estas comisiones puedo hacer mi aporte. Entre los temas que me interesan se encuentra la presencia de la comunidad cubana en EE.UU., con interesantes publicaciones literarias y periodísticas en español desde el siglo XIX, especialmente en los estados de La Florida y Nueva York.

IPS CUBA: ¿Cuánto puede influir en su trabajo como docente, investigador y periodista, esta inclusión y viceversa?

AC: La ANLE supone un espacio propicio para que el aporte personal tenga mayor repercusión en un contexto profesional altamente vinculado a instituciones culturales y universitarias, todo lo cual, a su vez, permite conectar los proyectos con colegas que tienen intereses similares. Contemplo la ANLE como una institución que te empodera y te prestigia en EE.UU. en la labor de enseñanza e investigación del español y la cultura hispana.

IPS CUBA: Como menciona, en ese constante indagar recurre con frecuencia a tópicos asociados al país caribeño.

AC: Soy un cubano con una conciencia permanente de que mis intereses profesionales han estado muy apegados a la cultura de la isla y el idioma español, mientras simultáneamente otros intereses se han ido sumando a lo largo de los años. La docencia, la investigación y el periodismo han sido hasta ahora espacios en los que he podido trabajar al mismo tiempo que reafirmo lo que soy como individuo y profesional. Ha sido una gran dicha enseñar fuera de Cuba la lengua, la cultura y la literatura de mi nación, mientras que como investigador continúo ahondando mi conocimiento personal en esos campos.

IPS CUBA: Un tema recurrente en sus investigaciones resulta la intelectualidad cubana en la diáspora.

AC: Mi propia vida me ha ido poniendo en escenarios que en principio solamente había conocido a través de la literatura. Hace veinte años en La Habana, yo leía libros y artículos sobre la vida de intelectuales cubanos en otros países y especialmente de cubano-americanos. Transcurridas dos décadas, luego de haber vivido en varios países de América Latina y en zonas de EE.UU., tengo ya una mirada de primera mano sobre lo que significa insertarse en otra realidad social, cultural y lingüística.

No hay quien atraviese inmutable ni impasiblemente el proceso de salida del espacio nacional propio y la inserción en otros contextos, especialmente si dependes de un trabajo relacionado con la lengua, la literatura, las artes, los debates ideológicos y políticos, y los espacios de publicación. He vivido de modo muy consciente cómo me han ido impactando, en lo personal y lo profesional, mis viajes y estancias en otros países. No siempre he tenido vivencias gratas, pero sí interesantes y las cuales he tratado de convertir en enriquecedoras.

IPS CUBA: ¿Cómo percibe el fenómeno lingüístico denominado “spanglish” en la actualidad?

AC: El “spanglish” es una realidad cotidiana para quienes viven o recorren zonas de EE.UU. cercanas a la frontera con México. Es común encontrar familias hispanas recién llegadas u otras, afincadas por años en estados como Texas, las cuales siguen apegadas al español como primer idioma y parte indisoluble de su cultura y costumbres de origen; aunque a la vez ya hayan llegado a tener diversos grados de uso del inglés o sean bilingües. En verdad, el inglés inunda casi todo el espacio de sus nuevas relaciones sociales, el ambiente laboral, los medios masivos e infinidad de aspectos de la vida cotidiana. Estoy muy atento al fenómeno porque me desenvuelvo a diario en contextos de mezcla de culturas y lenguas.

El “spanglish” es especialmente curioso cuando el hablante lo usa en una conversación cotidiana y común en que emergen las vivencias relacionadas con el contexto de lo que ha sido su primera lengua y, a la vez, las vivencias en el contexto estadounidense.

Estoy atento al “spanglish” entre inmigrantes en Estados Unidos como una expresión de lo que ha sido su proceso de incorporación a una sociedad mientras mantienen el arraigo por la de origen. Me llama mucho la atención cuando el “spanglish” se manifiesta como un deseo del hablante de jugar verbalmente y poner en evidencia que tiene conocimiento de dos herencias culturales y lingüísticas. Además, cuando puede implicar una reafirmación y orgullo del origen hispanoamericano en contextos como el estadounidense, en que no faltan estereotipos y hasta rechazo.

IPS CUBA: ¿Proyectos actuales de investigación?

AC: En estos meses, estoy terminando de editar un antiguo registro de cubanismos y de preparar el correspondiente estudio introductorio. Es un proyecto que me ha demandado años de trabajo.

Aunque mis líneas de investigación actuales están relacionadas con documentos de figuras de la vida literaria habanera del siglo XIX, quienes tuvieron proyectos en función de compilar voces indoamericanas y otras del español general que fueron dotadas de nuevas acepciones en su uso en Cuba.

A menudo, dedico tiempo a revisar colecciones de documentos coloniales cubanos e hispanoamericanos en español que conservan archivos estadounidenses y que en verdad no han sido suficientemente aprovechadas. Suele ser un trabajo arduo, que requiere disciplina y paciencia. La recompensa es encontrar documentos valiosos que habían sido olvidados o inclusive inéditos que se daban por extraviados para siempre. (2017)

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