Recuerdos de Ernest Hemingway en La Habana

El escritor estadounidense (1899-1961) está reconocido entre los principales novelistas y cuentistas del siglo XX.

Archivo IPS Cuba

En el Floridita, los turistas buscan fotografiarse junto a la estatua a tamaño natural del escritor

La Habana, 21 jun.- La brillantez de un genio de la literatura, el afán de aventura de un joven reportero, el amor por la caza, la pesca y las mujeres, la depresión y el suicidio se unen en el escritor estadounidense Ernest Hemingway, cuya vida y obra ocupan los debates del 14 Coloquio Internacional en su nombre.

A 90 años de la primera publicación de su obra “Tres historias y diez poemas”, La Habana acoge entre el 20 y el 23 de junio a investigadores, escritores, seguidores, admiradores de Japón, Venezuela, España, Italia, Canadá, Inglaterra, Irlanda y Cuba, hasta participantes en un concurso de personas parecidas físicamente al autor del Viejo y el mar, que se realiza en Cayo Hueso, Estados Unidos.

“Esta ocasión, también coincidente con el aniversario 60 del premio Pulitzer, por su obra cumbre El viejo y el mar, que mucho le debe a Cuba y le mereció en 1954 el premio Nóbel, el evento apunta a ser más exitoso que los anteriores”, dice Ada Rosa Alfonso, directora del Museo Hemingway, ubicado en San Francisco de Paula, en las afueras de la capital cubana.

Una nutrida participación internacional, con estudiosos, investigadores, académicos y admiradores de Estados Unidos, Irlanda, Canadá, Inglaterra, Venezuela, Italia, Japón, España y Cuba, caracterizan el encuentro que incluye recorridos a muchos sitios de La Habana relacionados con el autor,: los restaurantes La Bodeguita del Medio, El Floridita y Las Terrazas de Cojímar.

Es amplia la gama de temas que abarca este coloquio: desde la vida del autor, algunos de sus personajes, su estancia durante 22 años en Cuba, su casa en San Francisco de Paula, sus facetas, proyectos relacionados con su obra y hasta puestas teatrales, con las obras El viejo y el mar y La Habana cálida de Hemingway.

Organizado por el Consejo Nacional de Patrimonio, el Museo Finca Vigía, y la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, el encuentro insertó una interesante disertación sobre las concusiones y el trauma craneal como factores del suicidio del escritor que presentó su coterráneo Walter Collins, de Phoenix, Arizona.

Estudios recientes realizados en la Universidad de Boston, dijo, han arrojado que este tipo de afectación puede producir los síntomas que padeció el autor a lo largo de su vida, siempre como consecuencia de accidentes de autos y aéreos y lo llevaron a la terapia de electroshock que recibió a inicios de los 60 y, todo junto, a la decisión de quitarse la vida con un disparo.

Para Collins, la salvación del escritor habían sido la escritura y la literatura, a partir de su férrea voluntad de no dejarse vencer, pero su pérdida de la memoria a corto plazo, le quitó el asidero lo que le había hecho vivir y resistir por años.

Una de las facetas del ganador del Nóbel de Literatura en 1954 fue la de cazador, como muestran en Finca Vigía sus trofeos traídos desde África.

Al respecto, el escritor y periodista italiano Guido Guerrera, dijo que cazar “era para Hemingway un camino para conocer y conocerse, para entrar en el corazón cruento de las cosas, de la misma esencia de la vida, sin descuentos para nadie, menos aun para consigo mismo”.

El escritor “nunca había dejado de perseguirse, de olfatearse, de desanidarse. Y al final se había encontrado: en la aurora de aquel 2 de julio por fin había disparado a su última, huidiza, inaprensible presa”, señaló Guerrera.

A partir de fotos antiguas y actuales de Finca Vigía, el investigador estadounidense Michael Connor mostró cuánto se ha preservado el ambiente, muebles y objetos que pertenecieron a la pareja que Hemingway formó con su esposa Mary Welsh.

Durante el coloquio se debaten también temas como África en Hemingway, el paso del escritor por el periódico The Kansas City Star, su afición por perros y gatos, su máquina de escribir Corona no. 3, la sincronía entre su prosa y su poesía, vínculos con los comunistas cubanos y las prohibiciones contra el autor en España.

Si variados son los temas para el intercambio, lo son también las personas que asisten al encuentro. Arturo Sánchez, de España, es presidente de la asociación cultural Ernest Hemingway y gran aficionado e investigador de la vida del escritor.

“Esta es mi primera vez en el evento. Tengo unos dominios en Internet: Hemingway.es y Ernest Hemingway.es, con cerca de 80 mil entradas desde todas partes del mundo. Al navegar por la red de redes, si encuentro una foto, investigo de dónde viene, por qué, cuándo estuvo. Tenemos muchos apartados con curiosidades sobre su estancia en La Habana, España, los san fermines, el árbol genealógico, entre otros”, dijo a la Redacción de IPS Cuba.

Stephen Terry, desarrollador de software, es uno de los hombres parecidos a Ernest Hemingway. “Somos cerca de 150 personas con cierta semejanza física con el escritor. Nos reunimos dos veces al año, participamos en el concurso que se celebra en Cayo Hueso”, declaró.

“He leído su literatura. Fue un hombre interesante y conmovedor, capaz de tremendos actos de generosidad y también de todo lo contrario”, comentó. (2013)

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