Salas de video en 3D llegan a los barrios cubanos

Estos emprendimientos privados se concentran solo en algunos centros urbanos de Cuba.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

La Habana, 4 jun.- Disfrutar del cine en tercera dimensión (3D) es un fenómeno nuevo para muchas personas residentes en Cuba, donde comienzan a proliferar pequeñas salas de video manejadas por el sector privado.

La cubana Yania (su apellido bajo reserva) solicitó la licencia para montar una sala 3D en el garaje de su vivienda. Su esposo, que reside en Francia, se encargó de traer a Cuba las pantallas, gafas especiales, DVD y el resto de los artefactos necesarios para el negocio.

La joven de 26 años, vecina del municipio capitalino de Boyeros, confía en que la actividad sea rentable en su barrio, donde no hay muchas opciones recreativas. “Voy a invertir para que el lugar tenga una calidad superior a otros de este tipo”, dijo a la Redacción de IPS Cuba.

Estos cines domésticos, que funcionan en garajes, habitaciones o terrazas particulares reacomodadas para este fin, aparecieron en los barrios cubanos tras la ampliación del trabajo por cuenta propia implementada en octubre de 2010 por el gobierno de Raúl Castro.

La mayoría de las salas cinematográficas de la nación caribeña, todas a manos de entidades estatales, disponen de una tecnología obsoleta debido a la crisis económica iniciada en los años 90 del pasado siglo XX y que persiste en la actualidad.

También observadores lamentan el deterioro constructivo y la pérdida de la tradición de los llamados “cines de barrio”, pequeñas salas para el disfrute comunitario enclavadas en casi todos los municipios de las 15 provincias del país.

Cada vez más trabajadores del sector privado optan por abrir una sala de video, sobre todo en La Habana y algunas capitales de provincia, que se unen a las ya tradicionales salas particulares de videojuegos, que aparecieron de manera informal desde finales de los años 90 y se legalizaron en 2010.

En dependencia de la tanda, las ofertas y la competencia, los precios de la entrada a las salas 3D de La Habana oscilan entre uno y tres CUC (moneda fuerte equivalente a 0.8 dólares estadounidenses al cambio oficial cubano y a 25 pesos cubanos). Estos locales suelen tener entre seis y 12 capacidades.

Sin embargo, la tarifa para disfrutar de una película en un cine estatal es como máximo de dos pesos cubanos (menos de 10 centavos de dólar).

“Los compañeritos de la escuela de mi hija me preguntan constantemente cuándo abrirá el cine y me piden que incluya Madagascar y Los Pitufos en la programación”, contó Yania, sobre un tipo de servicio muy demandado por la población infantil.

Por su parte, una joven fotógrafa de 28 años indicó que encuentra atractiva la opción ofrecida por algunas salas 3D de reservar el espacio para funciones privadas. “Es una manera distinta de pasar un rato con los amigos”, explicó.

“Este fenómeno provoca mucha curiosidad y vale la pena experimentarlo”, afirmó Héctor Hernández, un joven profesional que conversó con la Redacción de IPS Cuba. “Cuando viajé por primera vez fuera del país me fui corriendo a un centro comercial a ver una película en tercera dimensión”, recordó.

El joven observó que las pantallas de las salas 3D de Cuba son pequeñas (entre 50 y 100 pulgadas) en comparación con las de los “verdaderos cines” y, en muchas de ellas, no existen las comodidades necesarias para disfrutar la película al máximo.

Para la juventud, el estatal Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC) comenzó a ofrecer algunas proyecciones en 3D. Después de un primer paso en el Festival de la Crítica en la oriental provincia de Camagüey, a 534 kilómetros al este de La Habana), una pequeña sala del ICAIC funcionó con esta tecnología en abril pasado, durante la Muestra Joven, el festival del cine cubano hecho por jóvenes.

Desde entonces, todos los viernes ese local estatal proyecta películas en formato 3D, como parte de las iniciativas del equipo de la Muestra Joven, un proyecto cultural que busca alternativas para autofinanciarse desde 2011. (2013)

Un comentario

  1. adrian

    pienso que esa iniciativa es de gran interes para la poblacion en cuba, ya que es una via de liberal el estres cotidiano que sevive en la isla, y a la vez genera empleos, mi hija que vive en cuba en un municipio de provincia artemisa queria ir a una sala de video 3d de su pueblo qu hacia poco mas de una semana que habia comenzado a funcionar cuando llegaron unos inspertores y le cerraron el lugar con el pretexto de que estaba prohibido proyectar peliculas en 3d con un permiso para ejerser el trabajo por cuenta propia llamada operador de equipos de recreacion , a mi me da pena como actua el gobierno local , y digo local porque en todos los otros municipios del pais siguen funcionando sin problema, y es no mas que en el municipio de caimito donde ocurren estas cosas muy frecuentes. ahora pregunto existe alguna ley en cuba donde prohiba o exonere de dicho permiso esa forma de recreacion?

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