Taller profundiza en el valor histórico del audiovisual

Las nuevas tecnologías abrieron en Cuba el camino a producciones independientes y alternativas desde lo estético y lo conceptual.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

En el taller se debatió también acerca de las producciones independientes y los costos de filmación.

La Habana, 12 may.- Investigadores de diferentes edades reafirmaron la importancia del audiovisual como registro, testigo y documento de la historia más reciente de Cuba.
La vigencia de clásicos del cine nacional como “Memorias del subdesarrollo” (1968) y el talento para captar y reflejar acontecimientos históricos recogidos en filmes como “La primera carga al machete” (1969), fueron asuntos tratados en el II Taller Académico sobre Cultura y Visualidad, Producciones Audiovisuales e Investigación Cultural en Cuba.

Organizado del 7 al 9 de mayo por jóvenes investigadores del estatal Instituto Cubano de Investigación Cultural  “Juan Marinello” (ICIC), el encuentro reunió a investigadores, realizadores, cineastas y profesionales en un espacio de análisis e intercambio entre creadores, estudiosos y especialistas de varias disciplinas.

La segunda edición del taller debatió sobre el aprovechamiento del audiovisual en los estudios culturales, su papel como portador y socializador de saberes y los posibles vínculos entre producción audiovisual e investigación cultural desde experiencias particulares dentro de la ficción, documental, videoclip y videoarte.

Al decir del investigador e intelectual  Fernando Martínez Heredia, director del ICIC, “la cultura es el terreno de la vida nacional que tiene mayor desarrollo, por lo que cabe reclamarle que abra caminos y enfrente con acierto los desafíos que están ante nosotros”. Aseveró que “el campo audiovisual es de los más fuertes y capaces de lograrlo”.

Martínez Heredia citó un texto de un número de la revista Pensamiento Crítico, de 1970, de la fallecida realizadora Sara Gómez (1942-1974): “en una sociedad que se fija como meta la necesidad de llegar a transformarlo todo, hasta a sí misma, el artista se expresa siempre y cuando refleje esa desesperada necesidad, esa angustia será lo culturalmente válido”.

Antonio Álvarez Pitaluga, de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, llamó la atención  sobre el hecho de que no pocos historiadores cubanos, amantes del cine como espectadores, no utilizan materiales audiovisuales en sus clases ni sus análisis.

A su juicio, debe entenderse el cine histórico como todo lo que tenga una trama de representaciones, que permita construirla para entender la realidad, de lo contrario “estaríamos enclaustrando la historia a reflejar los hechos del pasado”.

Investigadores compartieron experiencias sobre el estado de conservación y la disponibilidad de materiales audiovisuales de gran valor cultural a partir de un examen de los archivos fílmicos de varias instituciones, entre ellas la Cinemateca de Cuba y el Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Durante el análisis de los contenidos culturales del videoclip cubano, se incluyeron proyecciones de los audiovisuales “De corazón” y “Para Mestizar”, con la presencia de sus realizadores, el músico X Alfonso y Joseph Ros, respectivamente.  

Alfonso, quien por necesidades estéticas y conceptuales propias decidió en los años 90 del siglo XX realizar sus propios audiovisuales, busca la realidad en las calles y los escenarios urbanos, sin escenografías, hasta que logra videoclip originales que promueven a los artistas y venden sus canciones.  

En el taller se debatió también acerca de las producciones independientes, los costos de filmación y la validez del videoclip como recurso para llegar al público amplio a través de memorias flash o grabaciones piratas cuando los precios de los discos en el mercado estatal resultan prohibitivos para las mayorías.

Los diferentes panelistas abordaron asimismo el cine cubano de tema histórico, la necesidad de tener una Ley de Cine –aspecto polémico y muy debatido en el último congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba-,  y las políticas culturales para la producción audiovisual, entre otros tópicos.

Para la investigadora Magalys Espinosa, algo relevante en el arte cubano es su riqueza y pluralidad, que lo pone en sintonía con el discurso internacional del arte. Pero destacó que las creaciones de la nación caribeña validan lo local, aun en medio del proceso de globalización. (2014)

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