Teatro novísimo rompe esquemas

Ciclo de teatro ante el micrófono debatirá cada mes sobre temas de actualidad de las tablas cubanas.

Foto: Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

El espacio de debate sesionará en el capitalino Pabellón Cuba

La Habana, 19 jul.- Estudiantes y dramaturgos noveles, con una manera muy propia de abordar su realidad y visiones revolucionarias sobre la producción teatral, originaron y fortalecen el llamado “teatro novísimo cubano”, un movimiento artístico que ya provoca polémicas.

“El teatro cubano joven quiere existir, incluso desde la propia academia y entre estudiantes que ya se sienten artistas”, defiende la crítica de arte Martha María Borrás, quien inauguró este mes un nuevo espacio de debate, Ciclo de teatro ante el micrófono, sobre las tablas cubanas en la actualidad.

Conocidos como los novísimos dramaturgos, esta generación se reveló en 2007, en Tubo de ensayo, un proyecto para visualizar y dialogar sobre la obra de un grupo de estudiantes de la Facultad de Artes Escénicas, de la Universidad de las Artes cubana.

A los nombres fundacionales de William Ruiz, Maikel Rodríguez, Agnieska Hernández, Rayder García, Alejandro Arango, Yerandy Fleites, Gabriela Reboredo Iglesias, Rogelio Orizondo, Fabián Suárez, Yunior García y Marien Fernández, se suman hoy los de Martha Hernández, Patricia Vilá, Elaine Vilar y Michel Cruz, entre otros.

Aunque sus protagonistas no se consideran parte de un movimiento, especialistas vislumbran que el grupo tiende a romper de alguna manera con la institucionalidad teatral cubana, presenta nuevas formas de abordaje estético y una novedosa escritura teatral para contar sus realidades.

Borrás tampoco se atreve a generalizar. “Hay muchas tendencias y vienen con otra mentalidad. Para bien o para mal, habrá que ver”, reflexiona.

No obstante, la impronta de los novísimos ya ha llegado a las salas de teatro cubanas. Por ello, la teatróloga dedicó a este tema la primera edición de Ciclo, celebrada el pasado 3 de julio en el centro cultural capitalino Pabellón Cuba.

Este espacio, previsto para tener una frecuencia mensual, aspira a profundizar sobre asuntos de interés del teatro cubano actual, como los espacios creados por los jóvenes fuera de La Habana, uno de los temas previstos para próximas convocatorias.

Asimismo, estos paneles se enmarcan en el trabajo previo al segundo congreso de la Asociación Hermanos Saíz, que agrupa a las y los artistas jóvenes de Cuba. El encuentro se celebrará en La Habana del 16 al 18 de octubre próximos.

Elsinor

Tras años de inercia o aislamiento en los predios del Instituto Superior de Arte (ISA), el festival teatral universitario Elsinor salió en marzo de 2013 del ámbito académico y confrontó el trabajo de los estudiantes con el público del circuito teatral de la calle Línea, una de las arterias más céntricas de la capital cubana.

“Las obras de directores jóvenes estuvieron durante una semana en este circuito teatral”, rememoró Borrás, para explicar los motivos por los que Ciclo abrió el debate con el tema “Quién le teme a los jóvenes creadores o Elsinor en la calle Línea”.

“Elsinor es la manera de enfrentarnos al público y de criticar nuestras propias puestas (en escena)”, reconoció Elaine Vilar, que se autodefine como una “dramaturga en formación que intenta llevar sus textos a escena mediante nuevas vías y formas de producción”.

Según la artista, el espectro de muchos estudiantes de esta especialidad se abrió cuando el festival sobrepasó la categoría de teatro universitario.

Michel Cruz resaltó como saldo de Elsinor la conexión de estudiantes y egresados del ISA “con la defensa de una zona de creación joven” y su “carácter ecuménico”.

Entre el 24 y 31 de marzo último, se encontraron en ese espacio 22 proyectos artísticos de ocho provincias cubanas. A juicio del comité organizador, ese hecho legitimó al festival como un espacio de confrontación de artistas jóvenes, que no acceden habitualmente a circuitos capitalinos.

Por su parte, Borrás aseguró que la cita teatral sacó a la luz deficiencias en la gestión de producción y divulgación de las acciones de este tipo en el país. Además, demostró la importancia de formar académicamente a directores teatrales, añadió.
“Toda creatividad exige productividad”, sostuvo Martha Hernández, una de las coordinadoras de Elsinor. “Definirse como artista, también incluye conocimientos de producción”, acotó.

La ensayista escénica, como prefiere llamarse, recordó que en el acápite teórico del encuentro se debatió sobre la posibilidad de crear cooperativas teatrales. (2013)

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