Un ex pastor crea crisis tras atrincherarse en iglesia

Aún se carece de información oficial de los sucesos, que según las versiones más extendidas obedecen a un conflicto interno.

Jorge Luis Baños - IPS

Un grupo de personas permanece en los alrededores de la Iglesia Pentecostal

La Habana, 11 sep.- Fuerzas policiales de Cuba mantienen este domingo, por tercer día consecutivo, un cordón de aislamiento de varias cuadras en torno a un templo de la Iglesia Pentecostal, donde un ex pastor se atrincheró con decenas de fieles, por causas aún no explicadas.

“La policía está ahí para evitar problemas mayores, pero en el barrio hay tranquilidad”, dijo a la redacción de IPS Cuba un vecino, en tanto otro explicó que en el recinto llegó a haber unas 200 personas inicialmente, pero “hace unos tres días, él (el líder religioso) abrió las puertas para que salieran quienes quisieran”.

Al parecer, ese fue el momento en que el caso se hizo público y las autoridades decidieron intervenir, porque el ex pastor de esa iglesia, Braulio Herrera se habría encerrado con sus fieles el 21 de agosto para un retiro espiritual. “Me dijeron que siguen con él unas 60 personas”, entre ellas varios niños y adolescentes”, afirmó otro residente en los alrededores del recinto religioso.

Los comentarios de los vecinos son algo contradictorios. “Eso es contrarrevolución”, dijo una mujer que se alejó rápidamente y evitó entrar en más detalles. Sin embargo, otra señora que aceptó conversar con periodistas fue menos radical y situó el conflicto creado con la ocupación del templo por el ex pastor como un asunto de desavenencias internas.

Según explicó, la iglesia pentescostal Asamblea de Dios cambia cada cierto tiempo a sus pastores, quienes generalmente aceptan su traslado a otros lugares del país, pero “parece que este pastor se negó”. Otras versiones tampoco confirmadas, indican que Herrera fue despojado de sus credenciales en mayo pasado por alejarse de “su doctrina”.

Herrera y su familia ocupan la casa situada en la segunda planta, habilitada para los pastores de la iglesia, por tanto deberían desocuparla para el sucesor.

Entre los vecinos consultados hubo quien quiso dejar claro que no se trata de un asunto del Estado cubano contra la religión. “Aquí todos pueden practicar libremente sus creencias religiosas”, recalcó, para puntualizar seguidamente que la crisis “está dentro del templo”, no afuera.

Lo cierto es que el suceso altera la vida normal del sector aledaño a las céntricas calles habaneras de Infanta y Manglar, donde está situado el establecimiento religioso, pues dentro del perímetro cerrado por la policía quedaron al menos una farmacia y una shopping (tienda en divisas) que no pueden abrir sus puertas al público.

Hasta el mediodía de este domingo se carecía de una versión oficial de los hechos, que sin embargo son comentados por la población habanera en corrillos callejeros y en el seno del hogar. “Si los bomberos no han entrado allí para desocupar el lugar es porque hay niños y deben extremar los cuidados”, señaló una mujer a otra mientras esperaban abordar un ómnibus. (2011)

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