Una ciudad con sello francés

La conservación del patrimonio cultural en Cienfuegos trasciende el mero rescate arquitectónico y mejora la calidad de vida de la población.

Jorge Luis Baños - IPS

Sede restaurada del Poder Popular de Cienfuegos, en el centro histórico.

CIENFUEGOS, Cuba, ago (IPS) – Cienfuegos es una ciudad cubana de muchas singularidades. Su limpieza, el ordenado trazado de sus calles y su arquitectura propia del siglo XIX le confieren un aire único de gran dama que poco a poco recupera el esplendor perdido por el paso del tiempo y los sinsabores económicos.

“Si ves a alguien botando basura en la vía pública seguro que no es de aquí”, comentó a IPS una cienfueguera “nacida y criada” en esta urbe ubicada 250 kilómetros al sudeste de La Habana, fundada por colonos franceses el 22 de abril de 1819 y cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en julio de 2005 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Llegar a ese reconocimiento no fue fácil, admitió el arquitecto Irán Millán, con más de tres décadas de trabajo por la ciudad. “Cuando comenzamos se identificaba patrimonio con ciudades viejas, antiguas, con las que nada tenía que ver una urbe moderna como Cienfuegos”, relató este profesional en entrevista con IPS.

La persistencia del pequeño equipo a cargo del patrimonio cultural cienfueguero se anotó su primera victoria en 1995, cuando el casco histórico fue declarado Monumento Nacional. “Seguimos nuestro trabajo convencidos de que este patrimonio contemporáneo tenía valores y logramos sensibilizar a las autoridades”, recalcó.

Millán, con el cargo de conservador de la ciudad desde la creación en 2005 de la oficina responsable de la restauración y rescate patrimonial, asegura que la mayoría de los profesionales de su esfera se formaron en Italia, lo cual marcó y definió la estrategia cubana de preservación de inmuebles con su gente y para su gente.

“Nosotros no podemos sacar a la población del centro histórico. Se nos moriría deIrán Millán, conservador de la ciudad de Cienfuegos, muestra la maqueta del centro histórico cienfueguero (Jorge Luis Baños - IPS). tristeza”, indicó. Es una presión adicional para los escasos recursos disponibles y en ocasiones sólo se pudo pintar la fachada de las cuarterías o casas de vecindad del área patrimonial, donde se hacinan centenares de familias en espera de tiempos mejores.

Por ahora la política que se aplica es que todos los organismos y empresas que conviven en el sector céntrico integren sus presupuestos dedicados a la conservación al plan de desarrollo pautado por la oficina de restauración y rescate patrimonial.

“Si una firma va a remozar un local, le decimos sí, pero deben hacerlo en función de nuestras necesidades e incluir tal acera y tal vivienda aledaña”, señaló a modo de ejemplo.

Los recursos permitieron hasta el momento restaurar 46 por ciento de lo declarado patrimonio mundial, de 70 hectáreas, y 47 por ciento del sector declarado Monumento Nacional, de 90 hectáreas. El programa ya benefició a 1.480 viviendas y 146 centros de trabajo. También se trabajó total o parcialmente en 45 cuarterías.

La suma del esfuerzo de muchos está permitiendo, además, que se haga realidad “el sueño” de remodelar la calle 29, antigua Santa Isabel, que será peatonal, un corredor para unir el antiguo muelle colonial con el Parque Martí (otrora Plaza de Armas, desde donde comenzó el trazado de la ciudad), “como era antes”, explicó Millán.

Los planes para esa vía incluyen adecuar espacios para trabajadores por cuenta propia con la idea de que sean los propios habitantes de la zona los interesados en mantenerla. También habrá, entre otros establecimientos de uso público, una galería de arte, farmacia y una cafetería que se remoza aceleradamente para tenerla a punto junto con la nueva calle.

Con igual premura laboran 18 familias de una cuartería situada a poca distancia de la cafetería. “Aquí estamos luchando por mejorar. Tendremos vivienda más amplia y sólida, con servicio de agua independiente para cada casa”, dijo a IPS Oslayda Miranda, quien vive con su hijo casado y dos nietos.

Según el relato de la mujer, cada familia debe tener a uno de sus miembros involucrado directamente en la reconstrucción de las viviendas, contratado por el Estado, que además suministró los materiales, incluidos el equipamiento de los baños. “Pero todos trabajamos, yo ayudo a mi hijo a repellar y me ocupo de cocinar”, recalcó.

“Es un trabajo muy fuerte y nos queda mucho por hacer todavía. Se trata de un rescate humano, más que material”, reflexionó el conservador de esta ciudad, que cuenta entre sus joyas arquitectónicas el teatro Thomas Terry, la catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, el Palacio de Gobierno, el Colegio San Lorenzo o la Casa de los Leones.

Pero entre los grandes orgullos de la población cienfueguera figura también el Paseo del Prado, extensa arteria que va desde la entrada a la ciudad y conduce hasta el malecón (el paseo costero) que bordea la bahía, 1.000 veces recorrido desde cada atardecer por la juventud enamorada. Las aguas generalmente tranquilas del mar del sur son como el ángel siempre presente de la urbe.

“Rescatar el patrimonio no es un culto al pasado, apostamos por mejorar la calidad de vida de la población” y eso es importante porque hemos logrado que haya un interés por Cienfuegos y su trabajo de rescate y conservación, sostuvo Millán, quien valora la cooperación internacional como un complemento “definitorio” para la materialización del plan de manejo y desarrollo.

Un graduado de la Escuela de Restauración de Cienfuegos labora en el taller de la institución (Jorge Luis Baños - IPS).La oficina dirigida por Millán depende del presupuesto estatal para su gestión, de modo que creó sus propias estrategias de fomento, mediante un área de proyectos para encauzar “el apoyo de amigos y entidades que, por encima de la identificación política que puedan tener con Cuba, son amantes de la cultura y de ayudarnos a elevar las condiciones de vida de nuestra gente”, añadió.

En ese empeño participan, entre otras, la francesa Asociación Cuba Cooperación, la embajada de Canadá, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Según Millán, la escuela de oficios devino en proyecto paradigmático de Cuba Cooperación.

En la escuela, que construyen sus propios alumnos, se forman jóvenes en distintas especialidades que trabajarán en la empresa de restauración de la oficina, que aspira a convertirse el año próximo en una “unidad presupuestada de tratamiento especial”, con mayor autonomía en el manejo de sus recursos para asegurar la sustentabilidad de sus proyectos.

Para Millán, lo ejemplar de la escuela es que logró unir de forma armónica el esfuerzo de diferentes cooperantes para rescatar jóvenes que no estudiaban ni trabajaban y entregarlos superados a la sociedad y con una plaza laboral garantizada. “Ese es el valor fundamental, junto con la identificación del alumno con su patrimonio local”, señaló.

En las nuevas condiciones pudiera crecer Fernandina Radio, la voz de la oficina del conservador, que por ahora se escucha solo en el bulevar de Cienfuegos, una concurrida calle comercial. La emisora trasmite mensajes y noticias del centro histórico entre las 10 y 11 de la mañana y cada una hora brinda melodías del cantautor Benny Moré (1919-1963). (FIN/2011)

 

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