Universidad habanera revisa su trabajo educativo

La enseñanza superior también prepara a sus estudiantes para los retos de la sociedad contemporánea.

Jorge Luis Baños - IPS

Las estrategias educativas aspiran además a expandir los resultados científicos de las universidades en la comunidad

La Habana, 4 ene.- Las universidades cubanas ofertan al alumnado saberes para la vida y relacionados con las prioridades del país junto a la formación académica de cada carrera, un programa que enfrenta nuevos retos, según una investigación desarrollada en la principal academia del país.

Los proyectos de trabajo educativo, como se le denomina a las acciones simultáneas al desempeño docente que amplían la influencia de la educación superior en las y los estudiantes, fueron evaluados en las 15 facultades y las seis residencias estudiantiles de la Universidad de La Habana (UH).

El estudio, realizado en 2012 por la vicerrectoría de Trabajo Educativo de la UH, ratificó la importancia de desarrollar programas de este tipo, pues contribuyen a la formación de valores, la educación para la vida y la incorporación de conocimientos novedosos que aún no integran el currículo docente.

Hoy estas iniciativas abordan temas como la prevención del consumo de drogas, el cuidado del medio ambiente y el conocimiento del derecho ciudadano, entre otros.

El sondeo recogió las opiniones de casi 3.000 profesores y estudiantes sobre los proyectos educativos, que aspiran a potenciar la convivencia grupal, la solidaridad y el trabajo en equipo. En tanto, extienden el conocimiento universitario fuera de las aulas y socializan experiencias para vivir la juventud con salud física y mental.

Sin embargo, un reporte de los psicólogos Mirardo Martín y Jorge Torralbas a propósito del estudio, reveló que el trabajo educativo universitario enfrenta obstáculos como el empobrecimiento de la visión de los jóvenes sobre el aporte de actividades de este tipo, lo cual reduce considerablemente su impacto.

“Este fenómeno multicausal es, sin lugar a duda, el entrecruce de elementos propios de la generación actual, del momento sociohistórico que vivimos y de los métodos utilizados”, advirtieron los especialistas.

La indagación de este 2012 demostró que la burocratización y rigidez de los mecanismos de aplicación y evaluación del trabajo educativo atentan contra su aceptación y efectividad al interior de las aulas universitarias.

“Se transitó de una visión integradora donde se le reconocía y exigía un papel formativo a todos los actores de la institución en dependencia de su perfil profesional, a la radicación de las responsabilidades en los profesores”, explicaron Martín y Torralbas.

Esta dificultad fue identificada anteriormente. En un testimonio recogido por una ponencia del XIII Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación (2009), la profesora de la UH Hilda Saladrigas explicó que “a veces, se planifican un montón de tareas que traspasan al estudiante y la capacidad real que tenemos de dar respuesta en la universidad, porque también tiene que existir otra vida”.

A esto se le suma, ampliaron los psicólogos, la preferencia por obtener resultados cuantitativos (horas clase, puntuaciones de calidad, documentos y cantidad de actividades y participantes) y la tendencia a traducir el rigor institucional solo en la entrega de “papeles en orden”.

Por otro lado, los psicólogos señalaron como negativo el uso de métodos y discursos alejados de la realidad estudiantil.

“Nuestros jóvenes ya no reconocen el discurso verticalista como válido y, además, existen determinados términos e ideas que si bien fueron válidos para movilizar a la juventud en determinado momento histórico hoy no son efectivos del mismo modo”, detallaron.

Así, el estudio recomendó atender a las necesidades de formación de los colectivos, así como dotar a los proyectos de mayor flexibilidad y posibilidades de participación de acuerdo con las dinámicas propias de cada institución.

Asimismo, la investigación subrayó la necesidad de reconocer que hoy la composición del alumnado en la enseñanza superior es muy distinta a la de épocas anteriores. Muchos jóvenes alternan el estudio con actividades laborales, ejemplificaron los autores. (2013)

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