Veinticinco años tejiendo redes sociales

El Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. se define como una organización que desde el pueblo cubano y sus iglesias, contribuye a la participación popular.

Jorge Luis Baños - IPS

Investigadores, maestros, líderes y personas vinculadas al trabajo social y comunitario, conforman la Red Nacional de Educadoras y Educadores Populares.

LA HABANA, may (IPS) – Poco se conocía en Cuba sobre redes comunitarias hasta el 25 de abril de 1987, cuando surgió el Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr. (CMMLK). En la actualidad, esta organización macroecuménica de inspiración cristiana enlaza iniciativas locales dentro de la isla con el resto de América.

El CMMLK, sito en el barrio habanero de Marianao, “ha ayudado a abrir un poco más nuestro espectro sobre problemas sociales, religiosos y de cómo convivir en comunidad. A su vez, reflejamos en nuestras zonas lo que aprendemos en el centro”, dijo a IPS el joven Adiel González, que vive en Matanzas, a 87 kilómetros de la capital.

González integra la Red Ecuménica Fe por Cuba, de hombres y mujeres cristianas, presentada en abril, el momento cúspide de las celebraciones por los 25 años del centro, que se extienden todo este 2012. La nueva instancia se suma a la Red Nacional de Educadoras y Educadores Populares, que conecta a unos 1.500 integrantes.

En sendas formas organizativas –la primera de carácter religioso y la segunda laico- se agrupan las personas capacitadas por la organización en sus talleres sobre socioteología y pastoral, y educación popular. Esa corriente pedagógica liberadora, creada por el maestro brasileño Paulo Freire (1921-1997), guía todos sus cursos.

Líderes religiosos, en especial jóvenes, encuentran en sus predios una vía para adentrarse en cuestiones pastorales desde una perspectiva crítica. También ofrece un espacio para que diferentes credos del país estrechen lazos, sobre todo las iglesias protestantes, unas de las tres confesiones religiosas más importantes del cristianismo.

“Es un lugar para compartir”, aseguró María Teresa Álvarez, de la Iglesia Presbiteriana de los Palos, de la provincia de Mayabeque, que colinda con el sudeste de La Habana.

“Somos una gran familia extendida a lo largo y ancho del país”, dijo Álvarez a IPS sobre la red que rescata la experiencia de movimientos ecuménicos cubanos anteriores.

Según los principios del grupo, sus integrantes pretenden contribuir al desarrollo comunitario y abogan por “una iglesia con compromiso social, que se arriesga a transformarse y a transformar el mundo y afirma el amor, la misericordia, el respeto a las diversidades, la justicia, la equidad de género e integridad” de los seres vivos.

Dirigido y fundado por el reverendo Raúl Suárez, el CMMLK se define como una organización, “que desde el pueblo cubano y sus iglesias, contribuye proféticamente a la solidaridad y a la participación popular”, y recuerda la memoria del pastor bautista negro estadounidense Martin Luther King Jr. (1929-1968), luchador por los derechos civiles.

Ese centro nació por iniciativa de la Iglesia Bautista Ebenezer, liderada por Suárez y junto a la cual se alza su sede. Sus primeros años de labor transcurrieron cuando profesar algún credo en Cuba acarreaba, en cierta medida, obstáculos para la integración social de la comunidad religiosa.

Sin embargo, el gobierno de esta isla promovió en los años 90 una especie de apertura religiosa que incluyó cambios constitucionales a favor de la igualdad entre creyentes y no creyentes, se autorizó a los fieles a pertenecer a organizaciones políticas y se permitió la diversificación de instituciones de este corte, entre otros.

Entonces, el CMMLK comenzó a legitimarse y amplió su alcance. Ayudó a personas con pocos recursos a construir viviendas y, hasta el momento, figura entre los anfitriones de las caravanas de Pastores por la Paz, que cada año desde 1992 traen a Cuba donaciones recolectadas en Estados Unidos.

También ha contribuido a acercar a los pueblos cubano y estadounidense, cuyos gobiernos rompieron relaciones diplomáticas hace más de 50 años y afrontan un persistente conflicto político. Integra el Consejo Internacional del Foro Social Mundial y su Capítulo Cubano, y se une a redes internacionales como Jubileo Sur y La Vía Campesina.

Más allá de las fronteras de Cuba, la entidad ciudadana apoya sobre todo en América Latina “las iniciativas nacidas de los pueblos y sus luchas contra las políticas neoliberales, el libre comercio, la deuda y la militarización”.

Su coordinador general, Joel Suárez, señaló que este colectivo “ha estado vinculado a las agendas de lucha contra la exclusión social, la depredación de la naturaleza, el racismo, la homofobia y la discriminación por género”. Estas preocupaciones están presentes en su perfil formativo, la fuente de las redes sociales que teje en Cuba.

Los talleres, realizados en su sede o a distancia, “tienen como horizonte empoderar a la gente para el desarrollo de capacidades políticas, organizativas y de gestión, de manera tal que logren innovar en sus experiencias, iglesias, espacios ecuménicos y en los gobiernos locales”, explicó a IPS el también investigador Suárez.

Ya fuera de las aulas, investigadores, maestros, líderes y personas vinculadas a la agroecología y al trabajo social y comunitario, entre otros, conforman la Red Nacional de Educadoras y Educadores Populares. Su más difícil reto está en promover relaciones humanas más equitativas en la realidad cubana.

Idania Pérez pertenece al nodo en Granma, 730 kilómetros al sureste de La Habana, de esa instancia con presencia en alrededor de 17 localidades cubanas. Allí radican los grupos De Manos, en Bayamo, la cabecera provincial, y Las Tamaras, de una comunidad rural, ambos fundados por personas egresadas del CMMLK.

“Hacemos trabajo comunitario, formación a directivos y otras acciones para apoyar proyectos, en especial de género”, abundó, en conversación con IPS. Para esta activista, la participación y el trabajo en red constituyen “una alternativa muy importante para nuestra sociedad. Tenemos que fomentarla y estamos dispuestos a seguir haciéndolo”. (FIN/2012)

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